Joooeeer… quién me mandará ser tan previsora y tan despistada a la vez.
Hoy he llegado de buena hora, y mientras mi hijo y Mihaela bajaban a la parada de la ruta del cole a recoger a la peque, me he calzado las zapatillas y me he dado una vuelta por la urbanización.
Al llegar a casa, me doy cuenta de que he tardado menos que ellos y que estoy sin llaves, así que me siento en las escaleras y espero pacientemente su llegada.
Y de pronto me percato de que que suben del sótano unos alaridos y gritos más que medianos. Pero qué paaaasa, me digo, ese niño, que alguien lo amordace. Llega a ser mi hijo y le meto una torta que no vuelve a chillar en su vida. Pues sí, era mi hijo. Llorando de rabia y pataleando de frustración. Mihaela, agobiada. Me explican su versión de los hechos.
Que han entrado en el sótano (COÑO!!!!) a dejar el patinete, y Rodrigo ha encontrado una caja de Bakugan (nos ha jodido, cagontó, la caja de bakugan que tenía ya comprada para reyes) y estaba aullando de desesperación porque Mihaela, con buen tino, no le ha dejado subirla a casa.
Me cago en la puxx. Olvidé decirle a Mihaela que a partir de ya NO PISARAN EL SÓTANO porque es donde vamos metiendo los regalos que estamos comprando para reyes. Tras cagarme en toda mi ascendencia -al final la culpa no es de nadie más que de la menda-, comienzo a pensar cómo salir del brete.
Mi hijo no es tonto y sabe bien lo que ha visto ¿pero no te habrás confundido y habrás visto una caja de gormitis del año pasado??? Nooooooo!!! que eran bakuuuugaaaaans!!!!! Ahora llora de pura frustración porque dice que NADIE le cree… (el pobre tiene toda la razón, es una caja de bakugan como un piano, jajajaja).
Busco a un cómplice para resolver el asunto, lógicamente a base de engaños, y como no cuela que el ratoncito pérez se lo dejara en el sótano, llamo a cónyuge A y le explico el accidentado suceso. Oye, que tu hijo está llorando como un alma en pena diciendo que hay una caja enorme de bakugan en el sótano (la que compré el otro día y guardaba para reyes). Bueno, pues está claro que hay que dársela. Nos inventamos que la compraste tú como premio por hacer bien los deberes y listos. Yo me hago la tonta, que no sabía nada, y ya está solucionado. Eso sí, un regalo de reyes menos, que la dichosa cajita no baja de 3o euracos.
Gracias a dios que el busto de maquillaje para la enana sigue en el maletero del coche, porque de darse el caso, a esa no la arrancan del sótano ni con agua caliente. Y ya que hablamos del agua caliente, he descubierto el misterio de porqué un litro de crema suavizante no dura ni una semana. La enana se dedica a verter la crema en el agua y -eso sí- tapar después cuidadosamente el bote para que no nos demos cuenta de sus tropelías. Esta vez echó al agua medio bote de un champú recién comprado que olía a frutas, y la pesqué con las manos en la masa. Solución: todos los botes en lo alto de la estantería, fin de la historia. Manda eggs.
Dios mío, que no gana una para disgustos…
Silcas










