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Holocausto Bakugan

Joooeeer… quién me mandará ser tan previsora y tan despistada a la vez.

Hoy he llegado de buena hora, y mientras mi hijo y Mihaela bajaban a la parada de la ruta del cole a recoger a la peque, me he calzado las zapatillas y me he dado una vuelta por la urbanización.

Al llegar a casa, me doy cuenta de que he tardado menos que ellos y que estoy sin llaves, así que me siento en las escaleras y espero pacientemente su llegada.

Y de pronto me percato de que que suben del sótano unos alaridos y gritos más que medianos. Pero qué paaaasa, me digo, ese niño, que alguien lo amordace. Llega a ser mi hijo y le meto una torta que no vuelve a chillar en su vida. Pues sí, era mi hijo. Llorando de rabia y pataleando de frustración. Mihaela, agobiada. Me explican su versión de los hechos.

Que han entrado en el sótano (COÑO!!!!) a dejar el patinete, y Rodrigo ha encontrado una caja de Bakugan (nos ha jodido, cagontó, la caja de bakugan que tenía ya comprada para reyes) y estaba aullando de desesperación porque Mihaela, con buen tino, no le ha dejado subirla a casa.

 

La caja de los collons

 

Me cago en la puxx. Olvidé decirle a Mihaela que a partir de ya NO PISARAN EL SÓTANO porque es donde vamos metiendo los regalos que estamos comprando para reyes. Tras cagarme en toda mi ascendencia -al final la culpa no es de nadie más que de la menda-, comienzo a pensar cómo salir del brete.

Mi hijo no es tonto y sabe bien lo que ha visto ¿pero no te habrás confundido y habrás visto una caja de gormitis del año pasado??? Nooooooo!!! que eran bakuuuugaaaaans!!!!! Ahora llora de pura frustración porque dice que NADIE le cree… (el pobre tiene toda la razón, es una caja de bakugan como un piano, jajajaja).

Busco a un cómplice para resolver el asunto, lógicamente a base de  engaños, y como no cuela que el ratoncito pérez se lo dejara en el sótano, llamo a cónyuge A y le explico el accidentado suceso. Oye, que tu hijo está llorando como un alma en pena diciendo que hay una caja enorme de bakugan en el sótano (la que compré el otro día y guardaba para reyes). Bueno, pues está claro que hay que dársela. Nos inventamos que la compraste tú como premio por hacer bien los deberes y listos. Yo me hago la tonta, que no sabía nada, y ya está solucionado. Eso sí, un regalo de reyes menos, que la dichosa cajita no baja de 3o euracos.

Gracias a dios que el busto de maquillaje para la enana sigue en el maletero del coche, porque de darse el caso, a esa no la arrancan del sótano ni con agua caliente. Y ya que hablamos del agua caliente, he descubierto el misterio de porqué un litro de crema suavizante no dura ni una semana. La enana se dedica a verter la crema en el agua y -eso sí- tapar después cuidadosamente el bote para que no nos demos cuenta de sus tropelías. Esta vez echó al agua medio bote de un champú recién comprado que olía a frutas, y la pesqué con las manos en la masa. Solución: todos los botes en lo alto de la estantería, fin de la historia. Manda eggs.

Dios mío, que no gana una para disgustos…

Silcas

Oh yeah, ya es Navidad

Como sigamos a este paso, el final de Agosto marcará el pistoletazo de salida de la campaña navideña. Dios, cada día comienza antes.

Hoy, 14 de noviembre, me dirigía yo a mi sesión matinal de sexo duro (para los no habituales, ya sabéis: todo lo que jode) recalando primero en Alcampo para comprar frutas y verduras, así como un busto de juguete de peluquería y maquillaje por 12 euros que hará las delicias de mi hija estos reyes y permitirá que el perro recupere algo del pelaje perdido tras las intensivas sesiones de peluquería que le proporciona la enana. Mira que me lo veía venir, pero es que ya está todo puesto: los turrones, las bolas, los adornos, los juguetes y la parafernalia navideña al completo.

También ha llegado del cole con absoluta puntualidad la bolsa con los materiales para confeccionar el atuendo navideño de mi hija; la gomaespuma, el rasete (aún me río al recordar la primera vez que me dieron las instrucciones y tuve que buscar en internet la palabreja de los collons), la goma, y no se qué más. Al menos este año no van de pera ni de helicóptero, sino de rey mago. Una agradable novedad que -sin embargo- no me exime de tener que currarme el disfraz, cosa que hará en mi nombre Santa Mihaela, que yo no sé qué haría sin esta mujer.

Paré en Verdecora para coger pienso del chucho, y me vine con un montón de adornos navideños y tres jacintos (me encanta cómo huelen) los cuales tendré que plantar mañana, claro, antes de ponerme a CURRAR COMO UNA CABRONA en tal cantidad de cosas pendientes del curro que prefiero no pensar. Y ya de vuelta, en La Sirena me hice con el primer plato de mi comida navideña -este año me toca la comida-, consistente en una crema de alcachofas con un sofrito de vieiras y almejas. El segundo se lo encargo a super-Eladio, que según me contaba, se pasa desde el 23 a la mañana del 24 atado al horno sin dormir cociendo todo tipo de exquisiteces. Mi pularda irá rellena de solomillo de cerdo con jamón ibérico y emmental, carne picada y pasas. Aún lloro de risa recordando la pregunta de mi primo Santi -tenía 19 años, todo hay que decirlo- sobre la pularda: ¿es animal o vegetal? Pero mejor aún fue su comentario ante un exquisito consomé, confeccionado con afán y clarificado por su abuela y su tía durante dos días y medio: “joer, consomé, comida de hospicio“. Te cagas. En fin, que llegaré derrapando al super el 23 por la noche, retiro mi animal del establecimiento y el 25 lo saco a la mesa. Complicaciones las justas. Es más, el 24 antes de irnos de parranda nochebuenil, dejo hasta la mesa puesta, el 25 por la mañana sólo tengo que arreglarme y tomarme el aperitivo, que estoy mayor para pegarme palizas navideñas.

 

Pularda rellena

Así que ya tengo mis alcachofas en el congelador -ahora me falta encontrar la puta receta, que no la encuentro- y todo en orden para la comida de navidad excepto las bebidas. Al menos de momento, esperemos que no tengamos ningún percance médico como el del año pasado (parece mentira, casi un año ya).

Y esta mañana, sobrecogida, otra vez desfilando por la tele la misma escena del año anterior: interminables anuncios concatenados sobre los gormitis, los bakugan, todo tipo de bichos raros y agresivos que lanzan “plasma de alien”, la play con su invisiblenosequé, los ponis de cresta pintada, las barbis, las hello kitty y demás chismes, ohdiosmío qué pereza, los dichosos juguetes. Este año vamos a concentrar calidad y paso de complicarme la vida. Al enano una bici, y ya puestos, para mí otra. A la peque, sus cosas de princesa y de pinturillas, que le molan, y ya está. Hice buenas compras el otro día en buyvip, como esta muñeca mariquita pérez bailarina, que por ese precio no está nada mal.

 

Muñeca bailarina

 

Muñeca bailarina 2

Ahora hay que venderle la idea de que NECESITA DESESPERADAMENTE una muñeca bailarina, y además negrita, que todas las barbies que tiene son de pura raza aria, y últimamente se identifica bien poco con ellas porque es más morena que una gitana. Lo cual me recuerda que tengo el juego de maquillaje en el maletero y más me vale enviarlo al sótano cuanto antes a hacer compañía a la caja de bakugan que reposa pacientemente en espera del día 5 de enero.

Al que va a costar convencer es al mayor, que quiere una WII, y también una play. Claro majete. Y yo. Hoy durante la comida he tenido que inventarme el cuento del niño que vió la pata del camello por la ventana. Me he metido yo solita en un berenjenal importante, porque ahora van a tener terror a la noche de reyes, no vaya a ser que el camello “Jorobado” se los lleve enganchados en los dientes (es que mis cuentos suelen ser más bien dramáticos para que mantengan el interés mientras se meten las espinacas con garbanzos en la boca).

También por Madrid capital están ya con los adornos, que el amigo Gallardón ha tenido a bien colgar por doquier. Vamos, que ya lo tienen todo listo, dios qué pesadilla. Porque eso me recuerda que habrá que poner el árbol, y el belén, y la biblia en pasta. Joer qué pereza. ¿Mis navidades ideales? huir de planes familiares -a la familia la vemos siempre que nos apetece- y escapar a algún lugar lejano, idílico y con sol, o no, pero lejos de todo este batiburrillo de zambombas y panderetas que -la verdad- cada día me dicen menos.

Bueno. Voy a ver si ya se ha templado el caldo y preparo pasta para croquetas. Cualquier cosa con tal de no meterle mano al account plan de los cataplines que me toca preparar (bueno, en realidad son tres)

Silcas

Deportistas terroristas

Muy felices me las prometía yo ayer domingo; mientras mi enano trata de retomar ese asunto de la equitación en el picadero de al lado de casa -donde tienen caballos más o menos decentes, y no el cruce entre mulo y perro del último lugar al que lo llevamos-, me calzo mis super-zapas Mizuno de la muerte y CORRO campo a través cual criaturica triscadora, que eso del asfalto de la urbanización se me antoja ya poco fashion y como que se me ha quedado pequeño.

deportivas3

Así que allá que me voy, dejo al resto de la familia en el picadero y me adentro en la senda tenebrosa de la pista de tierra que conduce directa al pantano de Valmayor. Ahí estoy,  corretando subidas y bajadas, campo a través, tratando de no romperme un tobillo -o dos- y esquivando a los abusones montados en todo tipo de infernales artefactos cuyo objetivo preferente parecemos ser los bípedos del lugar.

Llevo algunos días sin correr, así que se me hace un pelín duro, pero lo voy consiguiendo. Me gustan las cuestas, sobre todo cuando son hacia abajo y el viento me pega en la cara. Hace un sol impensable para Noviembre, y bastante calor.

Llevo unos 20 minutos entre trotecillos y caminatas, cuando me noto francamente cansada. No imaginaba que correr por el campo agotara tanto. Lo peor sucede cuando me giro para volver, porque comienzo a temerme lo que va a ocurrir a continuación. La vuelta es CUESTA ARRIBA. La virgen. Estoy resollando cual locomotora. Aun así, no me paro. Sigo a paso ligero. Joder con la cuesta, esto debe ser parecido a eso de los “steps” del gimnasio. Ah, eso te pasa por lista. Así iba yo de “follada” cuesta abajo, que parecía la mismísima campeona mundial de triathlon. Lo achacaba a mis preciosas Mizuno, pero no. Era la cuesta.

La misma puta cuesta arriba que ahora mismo me está machacando los gemelos. Me cruzo con otros seres vivos, entre ellos un tío que corre en calzoncillos, por la cuesta abajo. Te vas a cagar, chaval, a la vuelta te vas a poner los gallumbos en la cabeza, ya lo verás.

Llego a una zona llana, sobrepaso a una parejita de PIJOS INFUMABLES, oh qué monos, que van a dar un paseo por el PUTO campo que está acabando conmigo, él con barriguita y bermudas, ella vaqueros y un niki rojo, con coleta, se van cogiendo de la mano y se dan besitos, claro, eso de pasear es lo que tiene, que “pone”. Mi amor propio exige que les obsequie con un sprint, más que nada para que él comience a darse cuenta de lo fóquido que está, y ella del culazo que tiene.

Tras la carrera, con la lengua fuera, me cruzo con un grupo de ciclistas, vienen mangados. Ya podréis, desgraciaos, en llano, si es que esta pista es un paseo, en bici me la hago incluso  yo.

Hasta que ya muy cerca del picadero, me cruzo con un grupo de 4 caballos, con cuatro seres humanos montados encima, que evidentemente debían estar comenzando su andadura equina, a juzgar por sus deportivas, los grititos de las aprendizas de amazonas y la forma atroz en que botaban sobre la silla de montar y que SEGURO derivarían en un dolor de culo inhumano.

Me pasan los hastiados caballos y sus despavoridos jinetes por el camino de la izquierda, y de pronto, un grupito de tarados montados en bicis -no les llamo ciclistas para no ofender a los que de verdad saben circular- van dando bandazos y gritándose entre ellos con voz de macarra de lagonés “a ver, por dónde pasamos a los caballitos???” Pues mira, cacho descerebrado, tal como pinta la seguridad y el aplomo que muestran estos ejemplares humanos a lomos de sus corceles, yo que tú NO les pasaría por ningún lado, más bien los evitaría y pondría toda la sierra del puto guadarrama de por medio, por eso de que lo normal es que si pasas con esos gritos y esas velocidades, los caballos se acojonen y te aticen un patadón en los radios y te manden la bici a la cuesta de Colmenarejo, como muy cerca, eso si no te patea la cabeza tras tirar a la gorda que lo pilota en la encina más cercana.

Dios, pero cuanto casho descerebrado hay suelto, que parece que tuvieran 15 años.

Después de comer un cocido en casa de mis suegros, me aticé una sesión de sexo duro, consistente en montar una comoda Hammas de Ikea, tamaño mamut, para guardar ropa, que ya me vale. Acabé de montarla a las 19:20, hora en la que procedí a cambiar toda la ropa de sitio, tirando un montón de mugre y mierda variada, no sin antes rebanarme un dedo con un cuter que alguien -presumiblemente la menda- dejó sin protección en la caja de herramientas amén de un martillazo en un dedo.

Así que hoy, aunque he podido salir de la cama, me duelen hasta las orejas. Son las 22:23, y creo que me voy al sobre, a ver si me recupero, que tanto deporte y tanto bricolage van a acabar conmigo.

Silcas

Por lista

No sé bien si son las 09:48 o más tarde o más temprano. Creo que hoy se cambiaba la hora.

Supongo que serán las 09:48, como para discutir con mi pc, aunque el PUTO portátil que tengo a mi vera marca las 09:53. En cualquier caso, no son horas para estar currando un domingo.

Y lo que me queda!!! ¿La culpable? Pues la nena. Con eso de querer quedar bien y mostrar competencia, una se curra la puta presentación de su vida y a su jefe le gusta tanto que me factura a Alemania ipso facto a contarla junto con el equipo de ventas. En inglés, claro. Definitivamente, soy gilipollas.

Pero qué habré hecho yo en otra vida para merecer ésto. Una abre las revistas del corazón y se encuentra con seres apenas evolucionados, quizá un escalón más arriba que el australopitecus, los cuales están ganando pasta, llevando cochazos y aparentemente envidiados por la peña. Y qué han hecho? pues NADA que requiera un esfuerzo mental considerable, como no sea preparar su intervención en la tele-basura de turno, que ahora que lo pienso quizá ni siquiera preparan porque simplemente abren la boca y sueltan lo primero que se les ocurre.

La virgen.

Hala. A Alemania a la guarida del cliente a hacer el gamba, ida y vuelta en el día. Ni tiempo para una chevechita vamos a tener.

Con dos cojones treinta y tres, por lista calixta.

Seré gilipichis. Creo que me voy a hacer unas ensaimadas de frutas. Y luego decidiré si me corto las venas o me las dejo largas.

http://wanchuzri.blogspot.com/2009/05/ensaimadas-de-hojaldre-tarjeteras.html

Gracias Wanchu, por la receta…

Silcas

Oh-Dio-Mio

No sé si cortarme las venas o dejármelas largas.

Es acojonante, el hecho  de dejar una multinacional rancia, podrida y llena de procedimientos absurdos para entrar en una empresa joven, muy joven, con una estructura absurda, gente mal ubicada, y sin el menor atisbo de metodología alguna.

Tengo la inmensa suerte de que en mis tristes circunstancias está también una compi que ha entrado prácticamente a la vez, también está bregada en mil marrones y batallas y SABE cómo hay que vender las cosas. Y tiene sentido común, lo cual ya es mucho. Voy a tratar de resumir qué estamos encontrando en este lugar, aunque tenemos acordado que nos vamos a jubilar en este paraje recóndito, que ya estamos mayores para andar de picaflor.

1.- Hay un ser que se empeña en hacer las cosas como se hacían hace 15 años. Naturalmente, esta mujer y yo nos negamos. No es que se lo digamos de frente, que cintura tenemos y no es metáfora, es que sencillamente nos descojonamos y hacemos lo que nos viene en gana y pasamos de sus historias, que aportan exactamente una mierda. Vamos a regalarle una pizarra, una visera y unos mitones, yo creo que con eso sería feliz. Recuerdo que hace 15 años teníamos una agenda común en mi antigua empresa, donde escribíamos las visitas que hacíamos y a quién íbamos a ver. Eso era de cuando se vendía por machaque y no por tener buenas ideas y trabajar una línea constante. Este ser, que todo lo más habrá vendido zapatillas o sujetadores, pretende que hoy en día escribamos las visitas en una pizarra, cuando hay una herramienta corporativa, la cual por supuesto utilizamos hasta la saciedad. La tragedia es que este colega está en Ventas, y de Ventas no tiene la más remota idea. OH DIO MIO. Y este colega ha hecho la lista de clientes objetivo. Entre ellos compañías en quiebra, fantástico, campeón, tú llegarás. Ahora nos amenaza con una hojita excel de visitas -versión telemática de la puta pizarra- para mayor emoción.

2.- La tecnología brilla por su ausencia. Estoy llevándome el portátil de mi hijo con el office 2007 para maquetar como es debido una presentación ultra-importante de los cuernos que mi jefe supremo tiene que hacer ante un cliente muy pijo. Me está costando un curro de la leche porque tengo que tragarme bodrios de 20 slides en inglés procedentes de cualquier parte del planeta, y resumirlos en dos -siendo generoso. Deadline mañana. Como me conozco el percal, voy a enviarla hoy mismo, a altas horas de la noche, y mañana que quien sea introduzca lo que sea, ya sea en la ppt o en su cuerpo serrano. Yo paso, que ya he currado lo que tenía que currar. No admito crítica alguna, en este sentido soy inflexible, si me han encargado a mí la ppt, por algo será, y el que tenga algo que decir, que se lo guarde en el bolsillo porque no tienen la más remota idea de hacer presentaciones. Como el ilustre Cyrano de Bergerac: “lo siento señor, no soporto esa broma, la sangre se me hiela si me cambian una coma”. Pues eso. Ni toca-la que me mosqueo.

3.- De la operación en sí prefiero no hablar. Hay gente muy buena y muy quemada al pie del cañón, y unos colgátiles extremadamente tordos y nefastos en la zona de las altas esferas. De las negociaciones, tampoco. Hoy he tenido una reunión que me ha puesto los pelos como escarpias. DIO-MIO, si no sabemos negociar. Se nos meriendan con ensalada y patatas fritas. El cliente era rarito, todo hay que decirlo, al final nos confesó que se negaba a estrechar las manos de la gente por si pillaba la gripe A, que claro, con esa pandemiaaaaaaaaaaaa a la vistaaaaaa. Te cagas.

Lo bueno:

Conocer gente. Me encargan encontrar info de primera mano sobre un servicio que estamos dando en las Filipinas, nada menos. Y mi contacto se llama -disfracemos el nombre pero os juro que incluye el diminutivo- Marianito Martín. Le pongo un correo en perfecto castellano, tan pancha, ni me lo pienso. El hombre me contesta, muy educadamente y en perfecto inglés, que pese a sus vetustos apellidos no habla ni un pelo de espanish y que tratará de ayudarme pero que no termina de entender lo que quiero. Pobre, no me extraña. Le reescribo en inglés. Y el de Túnez, que me contesta con la información que le pido… en francés claro. Será vago el tío!!! A este paso me voy a convertir en el mejor cliente de los diccionarios on line. Menos mal que la chica de corporate me ha enviado un huevo de cosas, de las cuales entiendo un 10% y no por el idioma, sino porque no sé qué coño es un AHT, un FTE, un CCM, un TL y un turboboost con inyección en las gónadas. A mí me sacas del exe, del ppt, del j2ee, y del .net y estoy cual pulpo en el garaje.

OH DIO MIO…

Silcas

Nos hemos vuelto gilipollas

Gracias, Cristina, por esta joya. Dios mío, yo quiero volver a los felices 70…!!!

Escenario: Tienes que hacer un viaje en avión.

Año 1969: Te dan de comer, de beber y los periódicos que quieras. Puedes fumar sin problema. Todo servido por azafatas espectaculares.

Año 2009: Entras en el avión abrochándote el cinturón de los pantalones que te han hecho quitar para pasar el control, te sientan en una butaca en la que si respiras profundo le metes el codo en el ojo al de al lado y si tienes sed el azafato te ofrece una carta con cuatro latas a precio de oro. Si protestas, cuando aterrizas te meten el dedo por el culo para ver si llevas drogas.

Escenario: Manolo tiene pensado ir al bosque después de clase. Al entrar al colegio le enseña una navaja a Pancho con la que pretende hacer un tirachinas.

Año 1969: El subdirector lo ve y le pregunta donde la ha comprado. Le enseña la suya, que es antigua, pero mejor.

Año 2009: La escuela se cierra. Llaman a la policía, que se lleva a Manolo al reformatorio. Antena 3 y Telecinco presentan los informativos de las 15:00 desde la puerta del colegio.

Escenario: Disciplina escolar

Año 1969: Haces una putada en clase. El profesor te mete dos hostias. Al llegar a casa tu padre te arrea otras dos.

Año 2009: Haces una putada. El profesor te pide disculpas. Tu padre le monta un pollo al profesor y a ti te compra una moto para el disgusto.

Escenario: Fran y Marcos se reparten unos puñetazos después de clase.

Año 1969: Los compañeros los animan, Marcos gana. Se dan la mano y terminan siendo colegas.

Año 2009: La escuela se cierra, Telecinco proclama el mes antiviolencia escolar. El periódico 20 minutos dedica cinco columnas al asunto y Antena 3 aposta de nuevo a Matías Prats en pleno temporal frente a la puerta del colegio para presentar el telediario.

Escenario: Luis rompe el cristal de un coche en el barrio; su padre saca el cinturón y le pega unos buenos latigazos con él.

Año 1969: Luis tiene más cuidado la próxima vez, crece normalmente, va a la universidad y se convierte en un hombre de negocios con éxito.

Año 2009: Arrestan al padre de Luis por maltrato a menores. Sin la figura paterna, Luis se une a una banda. Los psicólogos convencen a su hermana de que el padre abusaba de ella y lo mantienen en la cárcel de por vida. La madre de Luis se enrolla con el psicólogo. Mercedes Milá abre la final de Gran Hermano con un discurso relativo a la noticia.

Escenario: Juan se cae mientras echaba una carrera y se araña en la rodilla. Su profesora, María, se lo encuentra llorando al borde del camino. María lo abraza para confortarlo.

Año 1969: Al poco rato, Juan se siente mejor y sigue jugando.

Año 2009: María es acusada de perversión de menores y se va al paro. Se enfrenta a tres años de cárcel. Juan se pasa cinco años de terapia en terapia. Sus padres demandan al colegio por negligencia y a la profesora por trauma emocional, ganando ambos juicios. María, en paro y endeudada, se suicida tirándose de un edificio. Cuando aterriza, lo hace encima de un coche y también rompe una maceta. El dueño del coche y el dueño de la planta demandan a los herederos de María por destrucción de la propiedad. Ganan. Telecinco y Antena 3 producen juntos la película y definitivamente el plató de los informativos ya queda emplazado en medio de la calle.

Escenario: El fin de las vacaciones.

Año 1969: Después de chuparse una caravana del copón con toda la familia metida en un seiscientos tras un mes de vacaciones en un apartamento cochambroso de la costa, se terminan las vacaciones. Al día siguiente se trabaja y no pasa nada.

Año 2009: Después de volver de Cancún, en un viaje todo pagado, la gente sufre trastornos del sueño, depresión postvacacional y amenorrea.

Conclusión: Nos hemos vuelto “Gilipollas”.

Hoy, tenía hora con super-Grajal, para que le pasara la ITV a mis maltrechos pulmones. Después del penoso diagnóstico de ayer, esperaba la hora de ir al médico de verdad con auténtica ansiedad. He dormido bien, pero según me he puesto en posición bípeda, he comenzado a toser como una condenada. Bien, creo que el pene-inhalador de ayer sirve para rigurosamente NADA.

Así que me he quedado a trabajar en casa hasta que he salido en dirección a Madrid para ir a la  consulta. Según estoy bajando por la A6, “criatura con ruedas” me obsequia con un bonito símbolo en el salpicadero; el chivato del aceite. Me viene un flasback inmediato, yo esta noche he soñado que el coche perdía aceite y que dejaba un reguero por la carretera.

Ni hablar, goloso, no te toca, que has libado hace dos semanas en la revisión de los 60.000 kilómetros, nanay. Estás lleno llenito de aceite. Mal rollo. Esto va a ser el chivato, que está pallá. Llamo al taller, la señorita me pregunta que cuántos kilómetros he hecho desde las 2 semanas que hace de la revisión. Pues evidentemente no muchos, querida, y te puedo jurar sobre la biblia y por mis hijos que menos de 10.000 que es lo que suele durar el puñetero aceite.

Me pasa con el mecánico y me dice que me pase por allí a ver qué tripa se le ha roto a mi bólido.

Claro, pero primero tengo que ir a ver qué me pasa a mí, que sin piloto este coche no va a ningún lado.

Llego a los dominios de la doctora. Me encanta esta mujer, es competente hasta la médula. Primero me toca espirometría con la enfermera. Con esta mujer yo lloro de risa, pone una pasión en el modo de animarte para soplar que parece mismamente que está follando, con perdón. “¡¡Maaas fuerte, sigue sigue sigue sigueeeee!!!!” Yo creo que no llego a mi máximo nivel respiratorio porque comienzo a descojonarme y lo estropeo.

Para mi sorpresa, la espirometría sale no bien, sino fenomenal. Habitualmente tengo que soplar como una loca 4 ó 5 veces hasta que la mujer se da por satisfecha. Vamos, que parece que me la estoy tirando. Joder, primera vez en mi vida que sale bien a la primera, serán las carreritas??? anda, si va a ser verdad esto de que el deporte es bueno. Igual ni tengo bronquitis y tengo que desdecirme de mis amenazas de ayer a la doctora del Puerta de Hierro.

Paso a ver a Grajal, esta mujer está estupenda siempre. Me ausculta. Que sí, que esto tiene toda la pinta de ser bronquitis (creo que a mis pulmones los llamó “crepitantes”). Hala, a hacerte la fotico de rigor. En 10 minutos estoy de vuelta con la radiografía.

Pues me alegro de haberla pedido, me dice. Porque ya estás en pleno proceso, dice, mientras me enseña cómo mis pobres pulmones están siendo vilmente carcomidos. La última vez que nos vimos fue en junio de 2008, con una neumonía galopante. Ahora me he vuelto más cauta y en cuanto me pillo un trancazo, me paso a verla. Hale, Tavanic que te crió durante 10 días.  40 euros cuesta el puto Tavanic, euros que pago con sumo gusto porque es lo único que me cura la bronquitis.

Yo sin esta mujer habría muerto hace tiempo, primero por sobredosis de augmentine de las narices, que a mí no me hace una mierda, y que los médicos de por ahí se empeñan en recetar para todo. Luego por los diagnósticos equivocados de médicos incompetentes -hubo una en Montepríncipe que no supo ver una bronquitis en una radiografía, pero que insistía en ingresarme “por si acaso” (esta me quería para jugar a House, fijo).

Así que salgo toda contenta de la farmacia con mi pócima y subo hacia el Taller para que me revisen a “criatura con ruedas”, que insiste en que le falta aceite.

Llego, tuerzo para meter el coche en recepción, y oh dios mío.  Lo que veo.

Recordáis la ardilla de La Edad del Hielo, Scratch, con su bellota agarrada entre las garricas?

scrat

Pues así se me quedan a mí los ojos mirando ésto:

Mi proximo coche

Mi proximo coche

Oh dios mío, en vivo y en directo es PRECIOSO. Yo quiero este puto coche. Para mi sola; en mi próximo renting quiero ESTEEEEEE.

La familia que vaya detrás en lo que quieran ir, no me importa, gracias.

Dejo mi A4-ranchera, que de pronto me parece feo, cutre y oscuro, y subo a ver al mecánico. Se lleva a “criatura con ruedas”, totalmente abochornada de estar al lado de esta monada gris y resplandeciente, y espero diez minutos. Vuelve el mecánico: que mi audi ya está listo, y que se trataba de una “avería esporádica”, vaya que esto será como los Rolls Royce, que nunca se estropean, simplemente “dejan de proceder”. Pues lo que me faltaba, esto de las criaturas mixtas automotivo-cibernéticas tiene su miga. Hay que conocerlas bien, porque no siempre has de hacer caso de lo que dicen. Como las tías, diréis. ¡Ja, vaya comentario machista que me acaba de salir! Eso ha sido por mirar tanto ese coche, seguro. :-D

Según me despido del mecánico, y tengo ya una pata dentro del vinículo, le señalo el apabullante carro.  Oye, ¿que coche es ese? Un  R8 -me dice-. Qué bonito, respondo. Y qué caro, contesta. Cuánto vale?? 120.000 euros. La órdiga. No creo que entre en el renting…

Miro de reojo al churri que se está subiendo en tan preciosa máquina. No es muy alto que digamos, pelo canoso, vestido de sport, no baja de los 50 cumplidicos y no lo miraría dos veces a menos que estuviera montado en ese trasto. Anda. Quizá por eso se los compran. Yo me lo ligo, y lo que hago es emborracharlo, dejarlo tirado por ahí y llevarme a esa preciosidad a dar una vuelta. Que hay mucho listo, caramba.

Silcas

Matasanos

Hoy, presa de toses y convulsiones torácicas, llamé a Sanitas para pedir cita con mi amiga la Grajal.

Negativo. Tiene la agenda repleta, pero ante mi insistencia, me dan cita para mañana a las 12. Vale, la cojo.

Aún así, al pasar por delante del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, comienzo a pensar que en vez de estar atascada y escuchar música -las noticias, hace ya tiempo que paso de ellas-, puedo entrar y que me echen un vistazo en urgencias.

Error.

Grave error.

Paso Admisión sin problema alguno, incluso la enfermera admira mi blusa Almatrichi recién estrenada -bendito Privalia-, y paso a esperar pacientemente mi turno para que me vean.

Son las 12:10 cuando comienzo a pensar en que

a) mi papelico de admisión se lo ha zampado algún celador en bocata con Tulipán

b) ha entrado un equipo de fútbol con todas las piernas rotas por la puerta de atrás y los están enyesando y por eso no entra ni Dios en las consultas.

c) están realizando pruebas de resistencia al estrés entre la población de la zona y me ha tocado.

Porque de otro modo NO LO ENTIENDO. Vale, supongo que habrá gente más grave que yo, pobrecillos, pero no veo a nadie desangrándose ni con las vísceras colgando. Mis toses se escuchan en los laberínticos pasillos del hospital. Al final, con el móvil ya sin batería de tanto jugar a las cartas y mirar el correo, me atrevo a preguntar a la señorita del mostrador si por un casual sabe si tengo para poco rato o bien si me puede salir pelo en la espalda de tanto esperar.

Me dice que no sabe, que ni idea, que nosequé de proceso de admisión, y que tal y tal. Entonces le digo que me voy a cualquier otro sitio, como Torrelodones o La Zarzuela (que también déjalos ir). Al ver que uno de los pacientes está dispuesto a ceder su sitio, me dice que tengo que firmar nosequé papel. Vale.  La enfermera se acerca, coge una bandeja y dice mi nombre seguido de un “anda, pues si le tocaba ya”. Casi le arranco el brazo a mordiscos, que me quedo, joer, si entro en menos de media hora me quedo… Son las 13:00 cuando entro en la consulta. Ya les vale.

Entro con presunto cuadro de bronquitis y salgo con “traqueitis y bronquitis leve”. Para lo cual me regala un bonito inhalador con forma de pene, el cual podría utilizar para cualquier cosa que penséis -incluso las más cochinas- menos para curarme, porque esto a mí no me cura ni las penas.

Son las 19:51, estoy en casa, y toso igual que bocanegra a las 7 de la mañana con el primer pitillo. Mañana a las 12, como la Grajal diagnostique bronquitis galopante, a la vista de la placa y espirometría que por supuesto NO ME HAN HECHO en Urgencias, y me recete antibióticos, voy a coger el puto inhalador y voy a hacerle una demo a la querida doctora del Puerta de Hierro sobre la utilidad de su potingue para mis pulmones, que es casi casi la misma que para su esfínter anal.

Que siempre me pase igual… Si es que no aprendo…

Silcas

Ay Faunia

Pero qué paaaasa… Si es que cada día estamos mas enloquecidos, yo creo que vamos a terminar perdiendo el norte como sigamos viviendo en este país.

Hoy tocaba Faunia. He puesto el despertador a las 8, naturalmente no ha sonado (tiene una función completamente estúpida que se llama “weekend sleeper” que consiste en que si es sábado o domingo, aunque pongas el despertador NO suena, a menos que específicamente le quites esta función. Y por supuesto, se me olvidó, y hemos abierto el ojo a las 09:20.  Ayer caí en la cama completamente abotargada por los fármacos -buenas noticias, la infección de la garganta parece que se está yendo, la mala noticia es que se ha ido derechita a mi punto débil: los pulmones. Ya tengo una tos más que mediana, y yo creo que llevo febril todo el día. Voy a pedir hora a super-Grajal, a que me chute sus antibióticos especiales porque el augmentine que me recetaron el jueves no me ha hecho NADA. Ya me lo dijo; “querida, los bichos que tú tienes en los pulmones, con la amoxicilina se hacen bocatas”.

En fin, que llegamos a Faunia, y nos encontramos con las COLAS más grandes del mundo, todo quisque con un montón de cupones de descuento en mano, a aprovechar, que con esto de la crisis, cualquiera cosa rebajada fue mejor. Madre de Dios, pero es que se ha metido aquí todo Madrid.

Tras esperar pacientemente nuestro turno, llego a la taquilla donde una TORDA, porque no tiene otro nombre, me da el primer disgusto del día. Que digo yo que si te dan una tarjeta VIP es para que te traten, como mínimo, igual que a los demás, pero nunca peor.  La tarjeta VIP  me la dieron por un evento estupendo que organizamos hará un par de años,  y lo cierto es que cuatro o cinco veces al año, nos damos una vuelta. Nos dejan pasar a 5 gratis, cosa que es de agradecer, visto el precio de las entradas, y a mí me encanta que me la envíen porque es la única tarjeta VIP que tengo…

La torda de turno coge la tarjeta, la mira con desprecio, coge un folio, me lo tira junto con un boli y me suelta un “apunte su nombre y número de entradas”. La última vez que estuve, esa bonita labor artesanal la realizó la propia señorita de la taquilla, que ya me parece el colmo que me haga realizar su trabajo, pero lo que me tocó el ovario izquierdo, y a mi cónyuge los cojones, dicho mal y pronto, fue que según me encarga semejante labor me espeta un “apártese que voy a atender al siguiente”. Yo flipo en colores. No es tanto el procedimiento como la cara de desprecio con que me lo ha dicho. Cónyuge A se encarga de manifestarle su disconformidad con el tono, el modo, la forma y también su intención de ir a ver al director de Faunia para decirle que su tarjeta VIP vale exactamente una mierda. Porque con la siguiente señora -la pobre no sabía dónde meterse- empleó un trato exquisito, le ofreció el plano, los horarios y toda la pesca. En cuanto a mí, sólo le faltó  escupirme.  Qué le habré hecho yo a esta gilipollas, que no tiene otro nombre. Eso sin contar con que si hacen eso a cada VIP, se quedan sin clientes en un pis pas.

El parque estaba a reventar, LLENO absolutamente, pasamos de los leones marinos y aprovechamos que todo el aforo del parque estaba concentrado en el teatro lago para dar una vuelta por la noche, los polos, la selva, el bosque templado y la evolución.

Aquí van algunas foticos para que veáis que los bichos siguen en perfectas condiciones -eso sí: lástima de pingüinario, qué guarro está!!!!

Y tu que miras

Y tu que miras

Son dos, o bien espulgandose o bien haciendo un 69

Son dos, o bien espulgandose o bien haciendo un 69

El monito en pleno esplendor

El monito en pleno esplendor

Esto del otoño caluroso tiene sus efectos secundarios. Parecía una segunda primavera. Había dos monitos despiojándose mutuamente con entusiasmo, así que nos llevamos de allí a nuestros hijos antes de que el macho se animase y se la metiese a la hembra con total impunidad, pero da igual, los enanos ya están más puestos que la leche, y en cualquier momento les oías a voz en grito: ” mamá, esos bichos están follando” “no, hijo, se están dando besitos” “bueno, pues eso”. Joer con los enanos, ya vienen con la información sexual de serie y ya a este paso ni hará falta darles la charlita de rigor, directamente uno se dará cuenta de que alguien le manga las gomas y no es la asistenta.

De vuelta a casa, me pongo a intentar arreglar el enganche de uno de los visillos, que se ha desprendido y queda bastante feo. Aparentemente, es fácil; como estoy perezosa y paso de coger aguja e hijo, me hago un apaño con cinta de algodón con adhesivo y la plancha. Eso hago: agarro el visillo por la parte de dentro, le pongo las cintas con el adhesivo hacia abajo y pongo la plancha encima… cuando voy a quitarla, comprendo con horror que acabo de fundir el soporte del visillo con la base de la plancha, porque es de PLÁSTICO, cacho acémila. Mierda. Cojo el ungüento limpiaplanchas, consigo quitarle la mierda adherida, la limpio con un trapo, y trato de ver cómo coño arreglo el desastre. Ahora ya no hay nada que coser, lo he fundido con mi arte y mi salero. Vale. Pues nada, fiselina, un pañuelo viejo, y con un trapo por encima, pongo la plancha. Consigo arreglar el desaguisado y engancho el clip en el soporte, vaya, pues ha quedado perfecto. Gracias a Dios.

Eso sí, me ha llevado el doble del tiempo que hubiera tardado si lo hubiese hecho con aguja e hilo desde el principio, eso me pasa por vaga.

Pues eso, feliz día de la hispanidad, felicidades a las Pilares,y que los que vayáis al desfile le tiréis unos cuantos huevos podridos a zapatero de mi parte, que estaré viendo G-Force en sesión matinal con los enanos. Eso sí; si queréis pintárselos de negro para que se sienta como en casa, lo dejo a vuestra elección.

gforce

Silcas

Peligro, tordas on the road

Vale, reconozco que ir dopada con antigripales y antibiótico no es la mejor manera de afrontar un sábado lleno de actividades outdoor plenamente sexuales, es decir que joden cosa fina: echa sopa al carro, ve a correos a recoger un pedido, baja a Ikea a por un colchón para la enana, compra un regalo de cumpleaños para cónyuge A, luego pasa por hipercor, recoge los puntos para las maletas de regalo que te deben de la lavadora que te entregaron ayer, haz algo de compra, y vuelve a casa para comer.

Así que salgo toda mocosa y llorosa camino de la BP, entro, aparco en el surtidor 4, maldito prepago, cómo lo odio. Paso por correos, recojo mi pedido, voy por la A6 dirección a la M-40, miro el marcador de la gasolina y … mierda. Me he ido sin repostar. Cojonudo. Aún no se me ha puesto en reserva, así que tiro hacia la A1 por la M-40.

Llego a Ikea sobre las 11:45, esto es Shangai. Aquí, o llegas a las 9,30, o tienes a medio madrid comprando sus mierdas. Me empiezo a agobiar ante la idea de enganchar un puto colchón de 2×80, meterlo en el carro y empujarlo a mordiscos dentro de la ranchera, así que paso por el Plaza Norte y en el Cortefiel compro una preciosa chaqueta sport para cónyuge A, que es su cumpleaños, y de éstas no tiene.

Me vuelvo por la M-40, hago parada técnica en el Hipercor de Pozuelo, que estaba a reventar de señoras abroncando a sus maridos carro en mano -será que cuando realizo mis actividades en estado febril, miro más a la peña y me fijo en esos pequeños detalles, joer, tía deja de echarle la bronca al pobre hombre, es más ¡quién coño te manda llevártelo de compras, si es que eso es tan absurdo como llevarnos a nosotras al fútbol (con perdón de las verdaderas aficionadas al balompié, que las hay y muy forofas). A mí me resbala, no voy a un partido ni loca porque me aburre.

Cojo mis 20 puntos -ya tengo para la mochila urbana, no pensaba regalárselos al hipercor- y visto el gentío en las cajas (dónde coño está la crisis cuando se la necesita), decido volver a casa, previo paso por la BP a ver si hay suerte, se apiadan de mí y me dejan repostar los 40 euros. Claro, las churris nos hacemos todo tipo de imaginaciones negativas; ya verás, no van a querer dejarme repostar, voy a tener que montar el pooooollo, cuál será el teléfono de la guardia civil… en fin… ya sabéis. Y es cierto que es la primera vez en mi vida que me pasa semejante cosa, así que tampoco sé cómo reaccionar.

Tengo suerte, la chica se ríe y me dice “sí, ya me dí cuenta”.

Menos mal. Echo mis 40€ y me voy para casa, que tengo un gusano que no veas…

Mañana Faunia -tengo pase VIP y hay que amortizarlo-, y pasado ya veremos si vamos a Ikea o nos arriesgamos esta tarde después de comer.

En cualquier caso, temo los festivos, curro más que entre semana…

Silcas

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