La hospedería de Guts Muths

Con valentía poco usual y desoyendo los consejos de la AEMET, que presagiaban un fin de semana lleno de nieve, ventiscas, frío helador, hielo en las carreteras y todo tipo de tragedias romanas, allá que nos fuimos seis adultos, seis niños y dos perros. DOS CÁNIDOS. Sí señores. Nubita, alias el bebé de foca, y rebautizado -dadas las circunstancias- como el “indomable buey blanco”, venía con nosotros, a pasar su prueba de fuego, su primer fin de semana lejos de su hogar, en un hotel y compartiendo los mimos de los humanos con su comadre Wanda.

 

Santiago Millas

 

Así pues, “zorro 1”, “zorro 2” y “zorro 3”, se pusieron en marcha a eso de las 4,45, cada uno saliendo desde un punto diferente de Madrid y sus alrededores, para alcanzar las gélidas -y bellas- tierras leonesas, más concretamente el pueblo de Santiago Millas, donde se encuentra la Hospedería Guts Muths, lugar remoto, apartado del mundanal ruido y sin cobertura GPRS -doy fe- en el que habíamos reservado para pasar el fin de semana descansando, paseando, durmiendo y cebándonos con las maravillas gastronómicas del lugar, entre ellas el famoso cocido maragato.

Veníamos ya calentitos, intercambiando sms a cual más desconcertante y pasado de rosca, cuando por fin, a eso de las 8 alcanzamos destino, nos instalamos en nuestras respectivas habitaciones y descubrimos, con sumo placer que ¡estábamos solitos! Caramba caramba, toda una casa maragata para los mendas, así que acampamos (invadimos) a nuestras anchas, soltamos a los dos monstruos en el patio bajo las palmeras,  y nos dispusimos a cenar.

El comedor es bastante grande, y estábamos a nuestras anchas, nos tenían preparada sopa de cocido, una suculenta crema de puerros casera y un pollo guisado que devoramos sin dejar ni las plumas. Mari Paz nos había preparado incluso una tarta de queso buenísima. Un 10 a esa cocinera.

Luego, chimenea, y copita -y digo copita porque incluso me la dejé a medias, comencé a cabecear sobre las 12,30 y bajo los abucheos de “setaaaaa”, me retiré a mis aposentos, no sin antes tratar de convencer al perro de que me siguiera a la habitación y dejara de montar el pollo padre en el patio de la hospedería tratando de bajar los gatos de los árboles a base de ladridos lastimeros. Tuve que recurrir a la ayuda de cónyuge A para conseguir atrapar al puto perro, que no me hacía el menor caso mientras yo le perseguía bajo los copos de nieve, helándome las manos y resbalándome con las piedras. 

Al final, cagándome en la maldita idea de traer al puto can, perro y yo entramos en la habitación, calentita y amplia, donde ya estaban roncando a pierna suelta totalmente K.O. nuestros dos vástagos, y entonces pasó que el perro decidió hacer guardia pretoriana durante toda la noche, porque no dejé de oír en ningún momento las uñas de sus patitas golpeteando -clacclacclacclac- el suelo de barro. Sin embargo, a eso de las 7, y cuando el maldito cánido decidió que ya estaba bien de hacer guardia, mi hija de 4 años le cogió el relevo, comenzando a cantar muy bajito el “TunaMix” que llevamos en el coche “yo no me caso compadre queridoooo aunque me pongan en el pecho un pistolooon pistoloooon pistoloooon….”.

Tras recibir la correspondiente amonestación paterna, la criatura se volvió a dormir, y todo hubiera estado en una paz relativa de no ser porque el de 7 años decidió levantarse al baño y “tentar” al perro -que había salido de su colchoneta  estaba turnándose entre la cama de uno  otra- para jugar, así como tratar de despertar a su hermana, que estaba ya enganchando el segundo sueño.

Pues hala, visto lo visto, a desayunar. Y tras atizarnos huevos, fiambre, una miel y unas mermeladas extraordinarias y otras exquisiteces lugareñas, comenzamos nuestras actividades de fin de semana.

Así pues, visto que el día estaba despejado y el suelo totalmente blanco, decidimos dar un PASEOOOO!!!! Oh, Madrileños por el Mundo. Qué intrépidos. Ahí estábamos los catorce, perros incluidos, que ya comenzaban a tolerarse, triscando por los helados páramos de Santiago Millas, convenientemente pertrechados con nuestros gorros, guantes, bufandas, forros polares y mallas térmicas para llevar debajo de los pantalones. Y gracias a eso, porque madre de mi vida ¡¡QUE PUTO FRÍOOOO!!! Uno piensa en el Cid y sus huestes, cabalgando con sus heladas armaduras y arreos y NO SE CREE que tuvieran arrestos para sorber los mocos a la vez que sacaban las espadas de su funda y le arreaban al infiel en donde más les doliera. Bastante complicado resultaba sacar un kleenex para quitar mocos a las múltiples criaturas como para pensar en manejar armamento pesado.

Tras inmortalizar fotográficamente tan idílico momento -que dudo vuelva a repetirse a semejantes temperaturas-, volvimos hacia la hospedería para zamparnos EL COCIDO MARAGATO, nos pusimos absolutamente TIBIOS, críos incluidos por supuesto, pero es que los perros también recibieron su ración de sobras de cocido y gimoteaban de pura felicidad.

 

Cocido maragato

 

Perros devorando cocido

Perros devorando cocido

 

 

Luego vino un lamentable intento de siesta colectiva, que terminó derivando en una serie de actividades paralelas:

a) Tres impresentables tapados con mantas, delante de la chimenea durmiendo como bellacos, uno de los cuales terminó potando después de la cena, completamente incapaz de digerir la sopa de cocido -más- y los huevos fritos, tarea en la cual se empeñó pese a los nada despreciables avisos de su cuerpo de “tía, que aquí no cabe nada más”.

b) Otros dos viendo cómo los niños jugaban con Nuba a arrancarle de las fauces un trozo de reja de plástico. Naturalmente, mi sobrino Suco terminó con la cara hecha un poema por las heridas autoinfligidas.

 

 

Nuba y niños

Nuba y niños

 

 

c) Otro leyendo en el saloncito -al lado de la chimenea- y las dos niñas mayores en sus aposentos, jugando a sus cosas de niñas mayores, que para eso son niñas mayores.

De pronto, yo, que me encontraba en ese momento encuadrada en el grupo c), con cónyuge A roncando a mi vera, comienzo a oir a los dos perros rascando con insistencia perruna la puerta de madera y cristal que da entrada al saloncito. Nos levantamos como impulsados por un resorte -lo que nos faltaba, que los malditos canes destruyan la casa rural- y nos encontramos con los dos perros con el hocico y el lomo lleno de copos de nieve, los cuales con sus miradas perrunas nos imploraban que los sacáramos del puto infierno blanco en que se había convertido el patio; ¡¡joder, pero si estaba nevando a lo bestia!! Nada nada, esto hay que aprovecharlo, gorros, guantes y a triscar, los niños, a la voz de “chicos, que esta nevandooooo!!!!!”, aparecieron como malas bestias de varios e insospechados lugares y se pusieron a jugar con los perros en una campa al lado del patio, rebozándose y llenándose de nieve helada hasta los ijares.

 

 

Revolcándose en la nieve

Revolcándose en la nieve

 

 

Luego vino un paseíto por el pueblo, y por fin, a las 8,30, la cena. Y cenamos, sí señores, parece mentira pero entró una cena de huevos fritos con patatas, todos menos una que casi muere, pero potó a tiempo y -salvo por una intensa palidez- no sufrió mayores daños excepto un asco inmenso a cualquier cosa que empezara por la palabra “cocido”.

Pasamos luego al salón, a tomar una copilla frente a la chimenea, y degustar las “piruletas de la risa”, recién traídas de Amsterdam,  y que levantaron una gran expectación como novedad. Sin duda, a cáñamo sabían, o al menos me imagino que si chupas la suela de una alpargata, el efecto puede ser parecido, pero risa, lo que se dice risa, pues no más de la que se deriva del hecho de juntar a estos seis especímenes. 

 

Las piruletas de la risa

Las piruletas de la risa

 

Esa noche, al menos, dormimos. El perro estaba completamente DERROTADO, instalado en su colchoneta, hecho un burruño, y no se movió hasta que -en algún momento de la noche- decidió compartir la cama de mi hija, en la cual fijo que se estaba bastante más calentito que en el suelo.

No hubo cánticos regionales, ni tunas, ni na de ná. Todo el mundo DERRENGADO. Así que esta mañana hemos conseguido levantarnos, desayunar, salir por la puerta y visitar la catedral de Astorga, el Museo del Chocolate, y finalmente, acabamos por dispersar la tropa; unos dirección Madrid y otros dirección Castroverde de Campos, donde está el Mesón del Labrador en el cual por supuesto NO había mesa para nosotros por haber olvidado reservar con una cierta antelación.

Oh cielos, qué horror. Estamos a 30 kms de Benavente, qué hacemos?? Rápido cambio de planes, guía campsa en mano, próximo pueblo con pinta de tener algún restaurante, Pobladura del Valle. ¿Qué hay en Pobladura del Valle? Bodegas. Bodegas tipo “cueva” donde se puede comer algo. Pues hala, allá que nos vamos. A la Bodega La Gruta, donde deglutimos con hambre (dios mío, quién lo diría después del fin de semana de empacho) cecina, morcilla leonesa, ensalada y parrillada de carne.

Llegada a Madrid sobre las 5, desembarco de normandía, lavadoras, poner la chimenea, hacer algo de cena, preparar los bártulos para el día siguiente, etc etc etc.

Pos eso. Que lo hemos pasado muy bien. Eso sí, niños y perros están en el sobre completamente fritos, y nosotros a punto de meternos en el sobre a roncar como posesos, que mañana hay que currar.

Eso sí. Creo que antes de desmayarme en el sobre, me voy a dar un baño calentito porque aún tengo la punta de la nariz congelada. O eso o hago como el perro y me tumbo en la alfombra enfrente de la chimenea.

Feliz comienzo de semana

Silcas

El coprocesador matemático

Ayer por la tarde descubrí una mina en forma de blog informático, que os he colgado en mi blogroll de impresentables recomendables.

Es el blog de Wardog, y me he estado riendo una barbaridad, sobre todo porque algunos episodios me recordaban a mis primeros tiempos en Investrónica.

De hecho, voy a reescribir la historieta del morito y el coprocesador matemático, descacharrante episodio que tuvo lugar allá por 1991, época feliz del teclado de sílex y el ratón de atapuerca, los 286 a 12 mhz (y los 386 a 33mhz) y también unos chismes llamados coprocesadores matemáticos.

Estos bichos servían para “ayudar” al procesador a realizar determinadas operaciones, aumentando el rendimiento de los equipos. Y eran MUY caros. Carísimos de la muerte total. Sólo se vendían muy pocos al año, y eran para temas muy concretos (laboratorios, investigación, etc)

 

 

Coprocesador matemático (o eso creo)

Coprocesador matemático (o eso creo)

 

Así pues, tenía yo un compañero -mas majo él que las pesetas- que tenía a su cargo varios ministerios y organismos oficiales, y no recuerdo bien cuál fue el afortunado, pero el caso es que decidió obsequiar al señor ministro correspondiente con un magnífico “copro”, instalación incluida.

Era verano, hacía calor, las chicharras cantaban, y el servicio técnico estaba bajo mínimos, que es lo que pasa cuando la peña coge los bártulos y se pira a la playa, que ya vale de tanto currar. Así que enviaron a un técnico, que de lavadoras sabría un rato, de arreglar teles supongo que también, pero que en asuntos de la inflomática no era precisamente un crac.

Total que ese día, estaba yo a mis cosas, cuando de pronto suena el teléfono de la mesa de este chico, y según avanza la conversación, lo veo palidecer. Sale corriendo como si le hubieran dicho que había una bomba bajo su mesa, y huye del lugar, dejándonos a todos con la intriga.

Vuelve esa tarde, triste y cariacontecido. Todos le preguntamos qué ha pasado, y comienza a relatarnos su triste historia.

Pues nada. Que este hombre llegó a casa del sr. ministro, se arremangó, y procedió a quitarle la carcasa al PC para pinchar el copro en la placa base. 

Lo coloca cuidadosamente, lo intenta encajar, de un lado del otro, del derecho, del revés. Nada, que no encaja. 

Abre su caja de herramientas y saca un martillo de dimensiones más que medianas, y ante los ojos horrorizados del señor ministro, señora ministra y demás familia, procede a sacudirle martillazos al copro dejándolo para el arrastre, así como la placa base del equipo, que quedó para plantar geranios, que otra cosa no se podía hacer con ella.

A estas alturas, los oyentes estábamos aullando de risa, el pobre menos mal que se lo tomó a bien, con eso de que la risa es terapéutica, pero vamos, yo pillo al tarzán que me hace semejante pifia en un cliente de ese calibre, y lo mato, a él por burro, a su jefe por ser su jefe, y al de contratación de personal, por asno descerebrado.

El final de la aventura terminó reponiendo el equipo del señor ministro, coprocesador incluido, rescate de disco duro y acojone total por parte del pobre desgraciado del vendedor, que ya se veía fuera de todas las licitaciones públicas hasta que le salieran ubres y le ordeñasen.

Feliz viernes

Silcas

* Nota: Nos vamos a Astorga, a la posada de Abierto hasta el Amanecer, o algo así debe llamarse porque está en alemán. Creo que dormiremos y comeremos cocido maragato hasta reventar. Me llevo sal de fruta Eno y AlkaSeltzer, porque la cosa promete. Eso sí, sólo espero que sea cierto lo que nos ha dicho la dueña, y que no se quede el pueblo incomunicado por la nieve, que eso sí puede ser una coña marinera.

Tarariro te la hinco

Joder. Me llaman de la Renault. Que el coche “ya está”, que hasta le han arreglado un pinchazo que tenía.

Ah, genial.

483 gallifantes del ala.

Cagondiez. ¿Qué le han hecho, favores sexuales en el tubo de escape?

 

 

Piratas

Piratas

 

 

Y además, son unos peaso guarros ¿se puede saber porqué leñes SIEMPRE nos dejan las pútridas y grasientas piezas que se supone han sustituido en el suelo del coche? Además, que fijo que no son mías: “Oye, que a esta pava le vamos a sacudir casi 500 del ala, ponle cuarto y mitá de chatarra, que parezca que nos lo hemos currao de lo lindo”. Y así lo hacen, van a la montaña de piezas rotas que tienen, cogen una paletada y la introducen en tu vehículo.

Ya les vale, cacho cabrones.

Echo un vistazo por encima a las noticias, todos los periodistas se recrean en la enorme cantidad de charcos de sangre que pisó Aguirre para salir de Bombay. Ahí estamos, morbo que no falte. 

La primtiva, por favor. Por favor. O eso o que abran sucursal en marte, que allá que me voy. 

Silcas

Madrileños por el mundo

A los de Telemandril querría yo verlos en Bombay, en el cristo que se ha montado. Lo que no termino de entender es qué hacía el gobierno de madrid en la India, junto con el alcalde de majadahonda, dos eurodiputados, el presidente de la cámara de comercio de madrid, y a este paso, descubriremos que Wally también se encontraba en el lugar. Aunque tampoco entiendo que tuvieran que salir por patas desde el aeropuerto tomando un vuelo regular a Zurich.

 

 

Atentados en Bombay

Atentados en Bombay

 

 

No sé. Imagino que si se hubiera tratado del gobierno del estado de niu york, el amigo bush, el obama o quien fuera hubiera enviado una escuadrilla de F-quetecagas a sacarlos de ahí echando virutas. Aquí no. Aquí  los madrileñitos -o españolitos- tienen que buscarse la puñetera vida y salir por patas, lo que me consuela es que hasta en las desgracias somos mogollón de democráticos y talantosos, porque la Aguirre ha tenido que pirarse al aeropuerto de bombay a suplicar por un billetico de vuelta al mundo civilizado como todo hijo de vecino. Al menos, se está preparando un avión para recoger a los pobres desgraciados que han quedado por allí, algo es algo. 

De todos modos, convendréis conmigo en que esta mujer tiene un ángel de la guarda, porque hace casi un año tuvo un accidente de helicóptero del cual también salió indemne. 

 

bombay2

En otro orden de cosas, ayer me llegaron los pedidos de juguetes y puzzles, ¡qué genial! 

 

Puzzle Bola

Puzzle Bola

 

 

Llego a Correos a las 20:10, armada con el dni y el papelico del aviso.

El de correos me mira, como calibrando mi fortaleza física. “¿Tienes el coche cerca?”. Coñe. Qué pregunta. ¿Qué me habrán mandado? En el papelico del aviso pone “tres paquetes”. Tamaño, peso y dimensiones, ignorado. Pues sí, lo tengo ahí, con cónyuge A en segunda fila, respondo.

Comienza a sacar unos paquetones que ríete de los que llevan las africanas en la cabeza. Son gigantescos. Afortunadamente, no pesan mucho, lo complicado es engancharlos a los tres con dos manos y el dni en las fauces. Llevo un traje que no tiene bolsillos. Tiro por la calle de en medio; abro una abertura en uno de los paquetes, echo el dni dentro y aprovecho las aberturas para engancharlos con los dedos, el de correos se compadece y mete el más pequeño en una bolsa de correos -gratis- para que pueda engarzarlo con el dedo pulgar.

Abro los paquetes, una vez hemos verificado que están dormidos los peques. Lo que es la logística. En una sola de esas macro cajas, hubiera entrado el contenido de las tres. Se hubieran ahorrado dos envíos. Eso sí, el cartón me ha venido de vicio para la chimenea, tiene un poder calorífico excelente.

Los puzzles, estupendos, los megablocks, fantásticos. Mejor de lo que esperaba. Además, ya tenemos el “paje” de los reyes magos, que es el regalito que reciben el día 25 -sólo uno- como adelanto de reyes. Nos gusta mucho hacerlo así, en realidad es una forma estupenda de alargar las fiestas, si reciben todo el día 25, ¿qué queda para luego? Además, a casa vienen los tres reyes magos, que son tres, llevan camellos y traen muchos más juguetes que ese tío raro con barbas que se llama papá noel. Por supuesto, mis hijos no conciben que nadie -con o sin renos- baje por el puñetero infierno en que se convierte nuestra chimenea cuando la encendemos. No cuela, simplemente, eso no se lo traga ni un bebé de pre-escolar. Además, ya estamos en plena fase de preparación pre-Reyes, que consiste en que de pronto sueltas un “Andaaa!!! He visto una pata de camello por la ventana, yo creo que están dando vueltas a ver cómo se portan los niños!!!!” Por supuesto, los críos sueltan lo que estén haciendo y VUELAN a la ventana a ver si consiguen pescar al camello.  El día 5, están ya que no se tienen de la emoción. No te cuento el día 6, cuando los guarros de los camellos han dejado todo lleno de agua y hojas de lechuga alrededor del cubo que les hemos puesto y los reyes se han puesto finos a base de copas de champán.

Esta mañana ha hecho un frío helador. Teníamos previsto pasar el fin de semana en Astorga, en una casa rural con nombre alemán que estoy segura significa “Abierto hasta el Amanecer” en ese idioma. Pero vista la más que seria amenaza de nevadas brutales, habrá que contentarse con poner la chimenea, asar unas castañas y tomarnos unas copillas mientras los ocho peques triscan y ponen toda la casa patas arriba.

Tampoco es mal plan. Aunque visto que tengo una apertura de plicas el día 1, lunes, no me disgusta del todo la idea de quedarme bloqueada por la nieve “sine die”.

Y para terminar, la crisis. La famosa crisis, vista por Forges,

 

Forges - La crisis

Forges - La crisis

 

 

Feliz jueves, que ya casi es viernes. Y por cierto, a ver si mañana me acuerdo de meter el disfraz de helicóptero en el autobús del cole, junto con su dueña, que es mi hija, porque es la fecha tope para entregarlo.

Silcas

El misterio de los poderes del firmante

O el amante de lady chatterley, o la ubicación exacta del bonsai de torrebruno.

Allá iba yo esta mañana, a bordo de mi anciano almera -el coche oficial lo tengo en el taller, donde algún día de estos quizá tengan la bondad de soltarlo- a entregar el famoso poder “que no estaba”, original, revisado, comprobado, sellado por el notario, albardado y encebollado.

Llego al organismo en cuestión, y voy a ver al vetusto funcionario que echó en falta el documento. Y resultó que SÍ estaba. Ya lo creo que estaba. El hombre mira y remira el poder que le traigo, que es exactamente igual a todos los que utilizamos en las licitaciones. Me dice que sí, que ya lo ha visto pero que no sirve, que es una fotocopia. No doy crédito. Si algo he aprendido en esta vida es a no discutir jamás con los presidentes de mesa de licitación y/o abogados del estado si no hay más remedio. Afortunadamente, me dice que hagamos una fotocopia, que él procede a compulsarlo.

Hacemos la fotocopia.

Y cuando se la llevo… ¡anda! -dice- si resulta que ES un original, es que no veía bien el timbre del notario (es de color sepia y teniendo en cuenta la edad del buen hombre, me lo creo). Resultado: se queda el documento y lo da por bueno. Menos mal. 

Son casi las 2, así que me voy a comer con mis hermanos. En la vaguada adquirimos algunos regalitos de a 5 euros para los amigos invisibles de la crisis.

Mi hermana tiene suerte y le envuelven las cuatro cosas estupendamente, en un sobre que se cierra con una pegatina. Pero -oh- llega mi turno. No hay sobres, se le han terminado. Depredeitor, que debía ser el alias de la dependienta, toma papel de envolver y procede a perpetrar el avío final de los regalos. No hay cosa que me ponga más de los nervios que ver cómo un “manos de árbol” intenta envolver un regalo. Además, hay cola. La que está justo detrás de mí, resopla, se da la vuelta, deja en su sitio un marco feísimo que pretendía que le cobraran, y se larga. Tú misma. Si tenías prisa, haber salido antes.

Cómo somos, los madrileños.

La siguiente en el turno, que si puede cobrarle. Dependientor la mira con mirada torva. “Mi compañera se ha marchado un momento a comer”. Pues espero que lo que se esté comiendo sea un tripi -pensará la clienta- porque yo no me quedo aquí una hora esperando.  Al final, perpetra su último envoltorio, me cobra y salgo por la puerta. 

En fin, que ya casi tenemos todos los amigotes invisibles.

Silcas

En el campo de golf

Jajajajaja, qué bueno, Gabriel.

Silcas

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Un hombre estaba jugando golf, cuando de repente se sintió perdido.. Ve delante de él a una mujer jugando, y va a su encuentro…
– ¡Buen día! Podría ayudarme?, no sé en qué número de hoyo estoy’
– ‘Ud. está un hoyo detrás mío. Yo estoy en el 7, Ud. está en el 6.’
El hombre le agradeció y continuó jugando. Un par de horas más tarde, se sintió nuevamente perdido. Vio a la misma mujer y fue hacia ella con algo de vergüenza.
– ‘Perdón por molestarla otra vez. Me perdí nuevamente. ¿Podría decirme en qué hoyo estoy ahora ?’
– ‘Ud. está un hoyo detrás mío. Yo estoy en el 14, Ud. en el 13.’
Nuevamente le agradeció el gesto y continuó jugando. Cuando finalizó, vio a la mujer en el bar del club. Fue hacia ella y le preguntó si podría invitarla a tomar un trago, en agradecimiento por haberlo ayudado. Ella aceptó y comenzaron a charlar animadamente hasta que él le preguntó que hacía ella para vivir…
– ‘Estoy en ventas.’
– ‘No bromee…en serio?, yo también!’ ‘Y qué vende?’ le preguntó el hombre. Ella se sintió un tanto avergonzada de contarle, y después de que él le insistiera, se dispuso a decírselo si le prometía no reírse. Él prometió no hacerlo….
– ‘Vendo tampones’, dijo ella.
Él inmediatamente soltó una gran carcajada y entonces ella enojada le dijo…
– ‘Me prometió que no se reiría !’
– ‘Cómo no hacerlo? … ¡Yo vendo papel higiénico…Sigo estando un hoyo detrás suyo

Guía para reuniones eficaces

Joer, Gabriel, MIL GRACIAS. De verdad, pero que MIL GRACIAS por tu aportación.

Silcas

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Guía para reuniones:

Cómo desenvolverse profesional y personalmente

PARTE I – SITUACIÓN:

¿SUELES TENER SUEÑO EN LAS REUNIONES EN QUE TU PRESENCIA NO SIRVE PARA NADA, Y NO VES LA HORA DE QUE LLEGUE EL COFFEE BREAK PARA ABALANZARTE SOBRE LAS MIGAJAS DE GALLETAS Y CAFÉ…?

¿Duermes durante las reuniones de trabajo?
¿Sientes un aburrimiento inmenso durante las conferencias, seminarios y charlas?

Aquí tenéis un método eficaz para combatir ese problema: ‘ENVIRONMENTAL BINGO’

Cómo Jugar:
Imprime el siguiente cuadro antes de empezar la reunión, seminario, conferencia, etc.
Siempre que oigas la palabra o expresión contenida en una de las casillas, márcala con una (X).
Cuando completes una línea, columna o diagonal, grita “¡BINGO!” 


Cuadrante para reuniones

 

¿Impresionado? Vea el testimonio de varios jugadores satisfechos:

– “La reunión había empezado hacía 5 minutos cuando gané”
– “Mi capacidad para escuchar aumentó desde que empecé a jugar a Environmental Bingo”
– “La atmósfera de la última reunión de dirección fue muy tensa porque 14 personas estaban esperando para rellenar la 5ª casilla”
– “El Jefe de Servicio se sorprendió al oír 8 personas gritando BINGO por 3ª vez en una hora”
– “Ahora voy a todas las reuniones de mi Área, ¡aunque no me convoquen!”
– “Mi jefe creyó que estaba anotando todos los datos de la reunión y al final de la misma, ¡me felicitó!”
– “¡He estado tan atento que no me dormí en ningún momento!”

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