Fin de semana agotador

Pobre lavaplatos nuevo y pobre lavadora-secadora.

Si no hemos puesto 6 lavadoras y 10 lavaplatos desde el viernes, no hemos puesto ninguno. Me parece que poco acostumbrados estaban estos trastos al tuntun que le vamos a dar en esta santa casa.

Teníamos por aquí pululando a mi cuñado brasileño, al cual solemos cuidar con especial dedicación, así que cayó cenita el cenita el viernes y cenita el sábado. 

Vinieron del entierro zaragozano acompañados de un kilo de percebes gallegos, los cuales fueron inmediatamente sumergidos en agua hirviendo con laurel aborígen de pontedeume y sal marina.

Slurp.

Os juro que ganaría un concurso de comedores de percebes. Luego teníamos unas zamburiñas gratinadas y un rape con gambas, lo cual devoramos acompañado de vino blanco, rematamos con postres de esos que te los comes y automáticamente engordas un kilo, y rematamos con un buen ron con cocacola, cayendo en el sobre a eso de las 2, despues de aullar de risa recordando batallitas variadas de la pandilla degenerados que tengo por familia política, cercana y extensa. Un día escribiré un post -seguramente me hará falta una serie- sobre las andanzas de esta peña, porque os juro que no es normal.

Así que, siguiendo con mi relato, esta mañana mi hija de 4 años me ha sacado de la cama a las 9,00 al grito de “mamá, quiero desayuno”. Normal. Es el precio del desparrame; cuando eres solterito y sin cargas familiares, el único que puede sacarte de la cama es el perro. En cuanto hay niños, o bien los dejas en casa de alguien, o estás jodido.

Medio zombi, preparo el desayuno a los enanos. El peque se “aprieta” tres patitas de pollo (esgarrapaderas), recién sacadas del caldo.

 

 

Esgarrapaderas

Esgarrapaderas

 

 

Y poyaque, cuelo el caldo y lo reservo para la sopa que haré por la noche, a la vez, preparo una bechamel y hago una pasta con la carne y zanahorias del caldo para rellenar unos canelones, que será lo que tomaremos hoy. Naturalmente, comienzo a poner lavaplatos con toda la morralla de la cena, comenzando por quitar el de ayer, lleno a reventar de platos, y voy poniéndolos pacientemente, porque tengo todo el parque de ollas hecho un asco y no hay quien se mueva por la cocina, totalmente empantanada. Compruebo con sorpresa que el nuevo lavaplatos tiene los “pinchos” para poner la vajilla abatibles, así que me caben las 4 ollas. Genial. 

También tiene programa especial para cosas delicadas y media carga, lo cual me alegra especialmente porque lavar copas de cristal con resaca no es lo más recomendable.

Y claro, voy poniendo lavadoras, por lo menos, con manteles, toallas y -sorpresa sorpresa, el chándal de mi hijo, que yace en el cubo de la ropa sucia desde el viernes. Voy secando ropas. Cuando cónyuge A aparece a eso de las 11,30, me pilla planchando. Realiza un turbio intento por duchar a las criaturas, pero se me despista y termina subiendo leña mientras la peque pulula en cueros por toda la casa. Digo algo de hacer las manitas de cerdo -he encontrado una receta super-fácil y suculenta- pero veo que son las 12 y ante 3,5 horas de cocción los peques me pueden terminar devorando por los pies. Tentativa nula.

Terminamos comiendo a eso de las 3, y después, un poco de vagueo. A las 6 o así comienzo a preparar la intendencia alimenticia de la semana que viene, voy preparando unas albóndigas para que mañana se las cenen los enanos, reviso si falta algo, hago la sopa del caldo, congelo algunas cosas (entre ellas las manitas de cerdo, que yo creo que ya se me está acabando el fuelle).

En fin, ya sabéis, un domingo repletito de sexo (que es todo lo que jode, lavar, planchar, cocinar, limpiar)

Mientras los enanos cenan, descubrimos que la pequeña, en un ataque de aburrimiento, ha procedido a decorar con bolígrafo la pared del cuarto donde tenemos el ordenador. Qué bien. Ríete tú de Barceló.

Resumiendo, que me duelen los pies y las piernas de no parar de dar vueltas por la casa.

Eso sí. El fin de semana que viene nos piramos en manada a Astorga, a comer cocido maragato en unión y armonía con mis hermanos y unos amigos y PASO de cocinar aunque sea un puñetero vaso de leche en un microondas. El que quiera desayunar, que abra la bolsa y agarre un colacao energy. Joer. Que ya vale.

Feliz comienzo de semana

Silcas

Anuncios

2 comentarios

  1. Chico, me alegra comprobar que siempre hay alguien que ha pasado un fin de semana peor que el tuyo, desde el respeto y admiración que me produces -para mi que ni Arguiñano tiene tanta actividad en domingo-.

    Espero que empieces la semana lejos de los fogones, con “energy”.

    Saludos.

  2. Uf, se empieza la semana con un cansancio acumulado que no veas. Ahora os cuento, he tenido un lunes de aúpa.
    Besos!
    Silcas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: