Uvas pasas

Dios qué noche de mierda. El sofá cama del hospital ha cumplido con creces su misión y ha conseguido que me levante convertida en una escarpia, con el cuello totalmente enganchado y la espalda rígida. No puedo mover la cabeza a los lados. 

Además, ha desfilado TODO el personal del hospital en la puñetera habitación, o eso ha debido parecerme, como si toda la noche hubiera estado entrando y saliendo gente a cambiar sueros, poner medicaciones, sacando sangre… a este paso, joer, cogen hasta la mía.

Y a las 9, mi suegra al teléfono. Que mi hijo, fatal, ha vomitado debido a  la fiebre, está hecho un asquito y que -en fin- tengo otra baja confirmada.

Salgo por patas, sin duchar, sin desayunar y procurando conducir sin mover la cabeza. Encuentro a mi hijo dormido en el sofá, a la pequeña dándole las tostadas del desayuno al perro y a mi suegra dándome el parte de guerra. Además, el puto animal -el perro, no mi suegra- se ha comido las croquetas que sobraron de la cena de ayer, las dejé en la encimera dentro de una cazuela de barro, y la cazuela ha aparecido vacía y debajo de la cama del perro. Lo que me faltaba, un chucho ladrón que además oculta sus fechorías. Y se ha comido hasta el plástico que las tapaba. Así está, que no ha cagado en todo el día.

Visto al enano deprisa, y comienzo a peregrinar, llamada al centro médico de sanitas habitual. No hay pediatría hoy. Guay. El ambulatorio? Tampoco. Cerrado y sin pediatría de urgencias. Stupendo. Así que nos vamos al mismo hospital de torrelodones donde está su padre ingresado. A este paso nos tendrían que montar el “Pabellón Rockefeller” o algo parecido para nosotros solitos. Porque no os conté que ayer mi cuñada se puso de parto -¿o sí?-, así que mi suegra está ya que no sabe por dónde le da el aire.

Llego a urgencias, menos mal que no hay mucha gente, y me confirman que mi hijo tiene faringitis. Hala, a seguir con el augmentine y el dalsy en cantidades industriales. La doctora me echa la bronca por haberme adelantado con el augmentine. Me la bufa. Continúa exactamente con el mismo tratamiento, luego acerté, ¿no?

Luego subimos a la habitación de su padre, donde el colega se tira una hora jugando a Roma con el portátil.

Y para casa íbamos, a comer, cuando me dice que tiene hambre y que si le invito a una hamburguesa. Joer, qué capacidad de recuperación la de los críos; ayer apenas quiso un poco de sopa y yogur para cenar, y no ha pasado ni un día cuando el cuerpo le reclama una hamburguesa.

Así que se me zampa un menú bigmac, que para un crío de 7 años supuestamente enfermo no está nada mal. Me dice que esta hamburguesa “no lleva juguetes”. No hijo, pero ¿a que está más rica? Pues sí, me responde, mamá, está buenísima!!!!

Lo dejo en casa de mis suegros con mi hermana y me piro a envolver regalos -ya estamos casi en deadline- y ducharme, que ya me toca.

Luego, al hospital otra vez. Hoy cenaré con mis suegros y cuñados y me iré a tomar las uvas al hospital -y a dormir, claro-. Así que antes de salir para el hospital, pienso meterme media botella de möet en el cuerpo para que no me despierte ni el puto ejército de atila desfilando por el cuarto con caballería incluida.

En fin, chicos, feliz salida y entrada, que toméis bien las uvas y no os paséis con las copas, que luego os enrrolláis con quien no debéis.

Silcas

No hay dos sin tres

Hoy a las 12:40, llamada del hospital: que sueltan a mi churri de la UCI y que tenga la amabilidad de pasarme a recoger sus despojos para instalarnos en la habitación correspondiente. Genial!!! Menos mal. Al menos salimos del territorio comanche.

Sin embargo, un poco antes, cuando he ido por casa de mis suegros mi hijo de 7 años, no tenía buen aspecto. Le dolía mucho la garganta -no jorobes, no tengo bastante con un enfermo, pues ahí viene otro en camino, guapa-, así que le he chutado dalsy y lo he vigilado a lo largo del día. O de la tarde, mejor dicho, porque después de comer los he llevado a visitar a su padre, no sin que antes sus primos brasileños montaran la mundial porque también querían ir de excursión a ver a su tío y tanta peña no podía ser.

También mis padres, mi hermana y mis suegros, así como un buen amigo nuestro, han desfilado por el lugar, para verificar aspecto y circunstancias del susodicho, que estaba a base de suero y alimentación por vena. “Comida de astronauta”, dice el cachondo de mi hijo.

Cuando salimos del hospital rumbo a casa, mi hijo iba temblando de frío. Cierto que en el hospital hacía un calor insufrible, pero llevo a ambos críos de la mano, y la de mi hijo está helada. Ya estamos. Este se la está cogiendo pero bien.

Y ahora qué hago, porque tengo previsto pasar la noche “monitorizando” a mi marido. Pues nada. Que mis dos peques se queden en casa con mis suegros y yo emigro al hospital, cediendo a mi suegro mi cama.

Por el momento, Augmentine. Ya mismo. El dalsy no le funciona apenas, le duele muchísimo la garganta, está mustio… ya me lo conozco yo. No me arriesgo.

Meto al enano en agua -tiene fiebre, el joío-, lo empijamo con franela, calcetines y bata, y lo meto en la cama debajo del edredón junto con La Edad del Hielo 2, muy apropiado al momento.

Preparo una sopa y croquetas. Toma un poco de sopa, pero le cuesta mucho tragarla. Se toma medio yogur y le chuto la dosis que le toca de dalsy.

En más o menos media hora sale del cuarto y se instala en el sofá, tumbado, pero al menos se ha movido. Buena señal. Creo que mañana estará medio p’allá, pero mejor.

Ahora, en cuanto lleguen mis suegros, al hospital, A DESCANSAR, porque francamente, con el cuadro que tengo aquí apañado, al menos dormiré de tirón. Lo único, a madrugar para estar por aquí cuando comience a despertar el personal. En cualquier caso, en los hospitales te despiertan pronto.

Y mañana, 31, fin de año. Naturalmente, en el hospital.

Será la primera vez en mi vida que tomaré uvas en un hospital, y confío en que sean las últimas!!

Apachos,

Silcas

Compañeros de UCI

Qué mundo, el de los hospitales. Que conste que -como buena Virgo que soy- HUYO como la peste de médicos y centros sanitarios. No me gustan nada, los evito y no los piso a menos que no haya más remedio. Y dentro de los hospitales, las UCIs son lo peorcito, cables, goteros, monitores, bip-bip, gente en lamentables condiciones, en fin, el estado humano en su peor aspecto. 

Lo de la UCI es curioso, porque al cabo de los dos días, se comienza uno a encontrar en cada visita con la misma gente y comienza a conocer la casuística de cada uno. Hoy, en la salita de espera que hay justo enfrente de la UCI, dos señoras -al parecer acompañantes habituales de sus correspondientes ingresados- comentaban en voz baja acerca del resto de los ocupantes actuales de la UCI -4 personas-, y llega a mis oídos -enfrascada yo en mi juego de bolitas de la PDA-, algo así como “… sí, el chico ese joven del fondo, el nuevo, que creo que tiene un trombo”. Levanto las orejas. No, chatis, la churri del tío bueno del fondo, que soy yo,  os confirma que no tiene ningún trombo, sino una pancreatitis. Me ha hecho gracia eso del “chico joven”, caramba, que hasta le va a hacer ilusión cuando se lo cuente.

Así que al final a la peña la conoces por “el que está hecho polvo”, “el de las toses”, el que “está sonado”, “el del trombo”, “el chico joven”. Increíble. Es como para hacer un estudio.

Hoy, otro médico me cuenta que prefiere que esta noche también la pase en la UCI. Está incomparablemente mejor, hasta tiene otra cara. La analítica va mejorando cada vez, y mañana tenemos la decisión definitiva: o bien comienzan a darle alimentación, o se la ponen en vena. Dependerá de la analítica, de cómo lo vea el médico y de cómo tolere la alimentación “normal”. Pero esta noche, en la UCI. 

Joder, la diferencia está en que si le ponen alimentación en vena, tenemos 4 días mínimo más de hospitalización. En cualquier caso el médico me ha quitado de la cabeza la idea de que pase la noche de reyes en casa. Quizá sí, pero no cuentes con ello. Estas cosas son complicadas de prever, y cada puñetero pancreas es un mundo.

Pues hala. Me voy resignando. Por cierto, debería gestionar la baja médica, tengo que acordarme de pedirle al médico el informe. Llevo en el coche dos bolsas -una -jajajaja- la preparé el domingo con ropa de calle, convencida de que lo soltaban ese mismo día, ayer pasé a la bolsa con pijamas -jejeje-, por si HOY lo pasaban a planta. Pos tampoco. Por mucha bolsa que prepare, las cosas van como van. Vamos, que tengo el coche que ni el de una buhonera. 

Hoy he tenido un día catatónico y estresante; a las 13 hs a ver a mi marido y al médico, luego comer, luego -en 30 minutos- duchón a los niños, que comenzaban a oler a choto, cambiarlos, peinarlos, bajar al perro a hacer un pis y salir pitando con los críos al cumpleaños de mi sobrino a las 17,30.

A las 19 hs, vuelvo a la clínica, donde compruebo que mi marido sigue con vida, y está leyendo el National Geographic, luego vuelvo al puñetero sitio de bolas del Carralero a por los críos, donde está todo el personal de Madrid y poblaciones aledañas completamente atascados con los coches. Joder que tráfico más horrendo.

Así que huyo del lugar y voy a casa, pongo la calefacción y lo preparo todo para pasar la noche, dejo a mi hijo en casa de los abuelos -lo dejo dormir con sus primos de brasil, más que nada no piensa tanto en que su padre no está en casa-, y me vuelvo, acuesto a la peque y me dedico un poco a MÍ, que consiste básicamente en holgazanear en el sofá con el portátil sobre las rodillas y la tele apagada. Voy a atizarme dos pastillazos de los míos y me pienso pegar una sobada que no veas. Como esta mañana, mi tía, llama a las 9,30, descuelgo con voz totalmente adormilada, me pregunta por mi marido, me comienza a acribillar a preguntas, aseveraciones y diagnósticos, y me “amenaza” con llamarme CADA DÍA a esta hora para que le dé el parte médico. Joder, que no, hija, que no, que ya te llamo yo, te lo juro por snupy, pero en primer lugar, a esa hora no hay novedades, y en segundo lugar, es una putada despertar a la gente, no? No digamos ya cuando estemos en la habitación.

Mañana trataré de madrugar un poco y envolver regalos, por Dios, que se me echa Reyes encima y no tengo ni la lista de lo que tengo ni de lo que me falta. Necesito hacer inventario y comprar CELO, porque no tengo ni gota, caramba. También iré a por algún juguete que me falte, y luego volveré a la clínica. Y en función de lo que diga el médico, si lo bajan a la planta -por fin-, me tocará ese bonito baile de dormir en cama “de acompañante” que consiste en un sofá de mierda incómodo garantizado al 100%, levantarme, correr de un lado a otro… joder, menos mal que estoy de vacaciones, que si no, no habría manera. Si hasta habrá que dar gracias.

Yo lo único que quiero es que recuperemos la normalidad cuanto antes, esto de fiestas+hospital agota al más pintado.

Silcas

Pesadilla después de Navidad

Por supuesto, todos sufrimos las consecuencias de los excesos de las fiestas de estos días. Pero a ciertas alturas de nuestra vida, todos deberíamos conocer nuestros cuerpos y sus límites. Es por eso que andaba ya un poco mosca cuando mi marido llevaba algo así como 3 días a base de “me duele el estómago, voy a por un almax, etc etc”. 

Así que ayer por la noche, tras un día más bien grisáceo, durante el cual mi marido básicamente se instaló en un sofá y dormitó entre quejido y quejido, me metí en la cama quedándome frita según me metí en el sobre, a eso de las 12,30.

03:24 Suena el teléfono. Enciendo la luz y descuelgo sobresaltada.

– Diga.

Es Cónyuge A. Palpo el lado izquierdo de la cama, está frío y vacío. Obviamente, confirmamos ausencia de ocupante del lecho conyugal.

– Oye, que estoy en el hospital madrid torrelodones, que me dolía mucho la tripa y tengo que apagar el móvil porque me meten en la UCI.

– Que???? Cómo que en la UCI?

– Bueno, sí, parece que tengo pancreatitis, y me han hecho analítica, y piensan que es mejor ingresarme y…

Ante la avalancha de preguntas inconexas que mi adormilado cerebro va soltando, me pasa a la doctora. Las palabras de ésta, que incluyen “analítica extraña”, “no me cuadra”, “fallo hepático agudo”, ” UCI” y “pancreatitis” me terminan de despertar, y de golpe comprendo que se trata de mi marido, que se ha ido a urgencias preso del dolor, y que se ha hecho 15 kms con el coche al borde del colapso hepático en vez de despertarme y hacer las cosas con sentido común.

O sea, traducción “me estoy muriendo de dolor y con la presión bajando a galope tendido y cojo el coche y sin despertar a mi churri, me voy pitando a urgencias”.

Resumiendo, me dice mi marido que me vaya a dormir -no te jode- y que mañana puedo pasarme por la UCI a verle.

¿Dormir?

Y un cojón de pato.

Trinco el portátil. Eso de “fallo hepático agudo” suena de puta angustia. Cosa que confirmo con tres o cuatro búsquedas que os voy a ahorrar pero que incluyen cosas como “trasplante inmediato”, “gravísimo” y “altísima mortalidad”. Se me quedan las manos congeladas, me acerco a poner la calefacción porque me estoy congelando y temblando de frío, seguramente por el shock.

Mi forma de ser, y mi carácter, racional y cerebral, se imponen en las crisis. Es de las pocas ventajas que tiene el ser como soy. Pongo el despertador temprano. Son las 5 cuando termino mis macabras indagaciones por internet, con el convencimiento de que mi marido está agonizando en Torrelodones, así que decido saltar del sobre a las 8, vestir a los niños y llevarlos a casa de mis suegros para luego coger el Almera -lo tiene mi suegro en casa- y salir al hospital a galope tendido. Otra cosa no puedo hacer. En la UCI no pinto nada, y no tiene sentido alarmar al personal cuando no se puede hacer nada.

Pero eso sí, por muy racional y cerebral que sea, no me duermo ni de coña. No hago más que darle vueltas al tema, a todo lo que he leído en internet, a la idea de mi marido sólo y abandonado, en la UCI, en fiestas navideñas, con todo el follón. La noche es asquerosamente macabra, cosas como “testamento”, “lista de espera para trasplantes”, “cáncer”, etc etc etc, pululan por tu mente a placer, no dejándote ni un minuto de paz.

Al final, me duermo a eso de las 6,30, pero ¡¡al despertador se le han gastado las pilas y no suena!! Son las 10,30 cuando mi hija me despierta. Joder Mierda, Me cago en todo. Un día en que tengo que salir por patas y es PRECISAMENTE el que escoge el puto despertador para no sonar.

A toda leche visto a los críos, me arreglo echando virutas y llamo a mi suegra para exponerle la situación sin demasiado alarmismo. Es inútil. En los escasos cinco minutos que median de mi casa a la de mi suegra, mi suegro ha salido corriendo como alma que lleva el diablo con el almera, dejándome sin coche con el que ir al hospital. Genial. Mi suegra le llama, que vuelva a recogerme que en fin, la cónyuge B necesita el coche.

Llego a la UCI. Como en Historias de Philadelphia, “vengo por el cadáver de Mcauley Connor”. Ahí está, al final de la fila de 5 camas de la UCI.

Tiene buen aspecto, excepto por la abundancia de cables que le recorren de arriba a abajo, y el monitor que recoge sus constantes vitales. Está medio atontado por el nolotil, pero no tiene mala pinta.

La enfermera me adelanta información. Que es una pancreatitis. Que el hígado está bien, que le harán pruebas a lo largo del día y que vuelva a las 13 hs, horario de visita de la UCI.

Vuelvo a las 13 hs con mi suegra, una montaña de revistas, sudokus y algunas cosillas de aseo básico.

Justo cuando entramos, lo suben de hacerle el escáner. La doctora -joven, morena y argentina- nos cuenta su estado con todo lujo de detalles. Hígado y riñones perfectamente bien, el pancreas inflamado, posiblemente por algún tipo de cálculo procedente de la vesícula.

Joder, con un canto en los dientes me doy. Hemos pasado de “cónyuge A se me muere a menos que ocurra un milagro y alguien le done un hígado” a “pancreatitis que se cura con unos cuantos días metido en la cama y nolotil en vena”.

Así que mañana estaré pendiente del móvil para atender al cambio de UCI a habitación normal de planta, y si no, pues a las 13 hs allí que estaré a ver qué me cuentan.

Pesadilla después de Navidad.

¿O no?

Joer.

Silcas

Jaeninos en apuros

Nada mejor para después del día de navidad que una visita en manada -sin niños- a los baños árabes, al Medina Mayrit a eliminar los excesos de moet, pavo, bichos, cordero y demás manjares que tendemos a ingerir de forma excesiva durante estas fiestas.

 

Medina Mayrit

Eso sí, madrugón que te cagas para el turno de las 10, que el resto estaba completo.

Así que allí nos dirigimos, en dos carros, al parking del jacinto benavente, que está justo al ladito de los susodichos baños.

Iban en cabeza mis hermanos los de Jaén, con su flamante -y altísimo- vinículo, el cual llevaba una baca incorporada en el techo, porque de otro modo, no se meten los cinco mas las maletas NI LOCOS.

Introduce el vehículo en la boca de entrada del parking y topa con un primer obstáculo. Existen unas barras móviles colgando de unas cadenitas… y el coche no pasa!!!!! Ay la leche.

En esos instantes, se apea del vehículo mi cuñado, blanco como el papel, mirando con horror la barra amarilla y negra, la baca, el coche y la ristra de vehículos que aguardaban pacientemente a meter el coche en el parking, que es de lo que se trataba. Nosotros íbamos justo detrás.

Se baja mi otro cuñado, ingeniero de caminos, canales y puertos, el cual comienza a realizar mentalmente un montón de cálculos de estructura, no tanto por las barras móviles sino por la VIGA enorme y totalmente imposible de desplazar que venía un par de metros más adelante. Hasta se llegó a barajar la hipótesis de desinflar las ruedas del monstruo para poder meterlo, pero el problema no era tanto el pasar la viga sino los posibles problemas que podríamos encontrar en el parking propiamente dicho, como imposibilidad manifiesta para bajar a la segunda planta, incapacidad para sobrepasar algún otro obstáculo parecido o peor aún, imposibilidad absoluta de extraer el vehículo del parking y que tuviéramos que avisar a los bomberos para sacar el coche del lugar.

Así que ya nos veíamos bajando de los coches y haciendo señas a la COLA ENORME que teníamos detrás para que procedieran a dar marcha atrás chino chano para poder sacar al vehículo jaenino del atolladero.

De pronto, y a la voz de “Venga, hombre, que sí, que pasas (creo, el “creo” dicho en voz muy bajita)”, mi cuñado jaenino se ARRIESGA y pasa las barras moviéndolas ligeramente con la estructura de la baca. Ay ay ay. Las barras sí. ¿Y la viga?

 

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Con intrepidez absoluta, mi cuñado llega entonces al obstáculo de la viga, que en esos momentos se nos antojó gigantesca y muy baja, y poniendo en riesgo la integridad de su vehículo, y bajo la dirección del maestro de obras ingeniero de caminos, mientras los demás mirábamos horrorizados, consigue pasar bajo la viga -y os juro que no pasaba el pelo de un calvo entre la baca y la viga.

Menos mal que los baños contribuyeron a la relajación general… porque ya nos veíamos metidos en “Pesadilla después de Navidad”. Luego, aperitivo en Santa Ana, maravillosos callos, quesos y tortilla de patatas, que a las 12:15 entraron que no os quiero ni contar.

Por cierto, que ya queda menos para que llegue el 31, reyes y volvamos a la normalidad. Que ya nos vale…

Besos y apachos

Silcas

* dios. me quedan Reyes que comprar… ayyyy

Preparativos de nochebuena

Como cada nochebuena, me toca dar de cenar a la manada.

En esta ocasión, 9 adultos y 10 niños.

Te cagas.

9,30, toque de diana.

Mi marido, ante su urgente visita al dentista, me deja abandonada a mi suerte con un huevo de cosas que hacer. Agarro a los enanos, los visto con lo primero que tengo a mano, les enchufo un colacao, y a la calle. Como sabéis, odio hacer la compra sola con los niños porque equivale a hacerla con un par de cabras adultas a las que no puedes perder de vista mientras buscas todo lo que necesitas. Casi prefiero coger un carro, aunque sólo tenga que pillar tres gaitas para meter a los enanos dentro y que no se me desmanden.

Primero, al mercadona, a por bolsas de basura, detergente y las típicas cuatro mierdas que siempre se te olvida coger el día anterior. Luego a La Sirena. Cena de peques, a elegir por mi hijo. Como paso de martirizar niños por Navidad, y darles manjares adultos, lo que hago es disponer un buffet libre con fritangas varias, langostinos y alguna otra guarrería que complementaremos con fiambre, huevos de codorniz, patatas fritas y una buena fuente de fruta, mandarinas y piña. Y que cenen lo que les apetezca.

Y así estábamos, haciendo compras, y según salíamos los tres de la caja de La Sirena, tras haberme despedido de la cajera, coge mi hijo de 7 años, se gira en actitud resuelta, y en un tono de voz alto y claro, suelta “¡¡¡¡Y Feliz Navidad a Todos!!!!”

Yo me quedé pasmada, pero la cajera, la gente de la cola y la clientela que había por la tienda, se quedaron todos parados, sonrieron y comenzaron a decirle uno tras otro “¡¡¡Igualmente!!!”. Fue de coña, increíble. Qué hijo tengo, por Dios. Es especial.

Luego llegamos a tiempo a recoger el corderito que teníamos encargado a Eladio y ¡hala! zafarrancho. A comenzar por la solianka, que me ha llevado algo así como 2 horas. Eso sí, ha quedado espectacular. Le he prometido a Eladio que le llevaré una muestra de mi arte culinario y dominio de la gastronomía rusa. 

Hemos comido unas pizzas y tras un breve descanso, comenzaremos a disponer la mesa, el tablero adicional, y naturalmente a poner la mesa, los manteles, y toda la parafernalia asociada. La verdad, estoy cansada y me echaría un rato. Suerte que mañana le toca a mi hermana -jejejeje- recibir a la manada y ESO es muuucho peor. Porque quieras que no, no es lo mismo tener todo un día para  preparar una cena que despertarte resacosa y preparar una comida para nueve, aunque el pavo esté ya más que hecho y sólo tengas que poner la mesa… 😀

Voy a comenzar por meter al amigo cordero en el horno y en breve, seguimos de zafarrancho. 

A ver si este año al menos me da tiempo a darme una ducha antes de que llegue todo el mundo.

Besos, y muy feliz nochebuena, que lo sobrellevéis bien.

Silcas

Comunicado urgente de Belén

Mi amiga Montse me pasa este comunicado, que pongo en vuestro conocimiento por considerarlo de extrema importancia.

Feliz nochebuena

Silcas

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COMUNICADO DE NAVIDAD

Me envían desde el portal de Belén, para que os haga una serie de
advertencias ante las magnas fiestas que se avecinan.

1º Procurad que las figuras del belén, correspondan todas a una
escala parecida, ya que el año pasado, un pollo casi se come al Niño
de un picotazo, y con una castaña le tuvimos que hacer un casco,
porque el pollo le miraba con muy mala idea

2ª Como San José es carpintero, están ya de serrín hasta el moño, pa
que encima les echéis más. Preferible plantar césped. Además la
Virgen tiene alergia al serrín.

3º Absteneros de simular nieve. ¿Habéis visto alguna vez nevar en
Israel? Aunque haga bonito, no llenad de harina el monte, que luego
no hay quien limpie los borregos ni las cabras montesas, y nos
ponéis el pueblo perdido.

4º Poned guardias por el río, para que no se cague la gente, que
luego, ese agua, es pa las gachas y salen morenas. Que a la Virgen
aún no le ha dado tiempo de comprarse el esterilizador de biberones.

5º Alejad un poco del Niño a la burra y a la vaca, que no se puede
andar por la cueva del olor de las plastas, y a la Virgen que está
siempre agachada o arrodillada, se le pringa el manto.

6º El río, procurad que tenga salida, porque suele formar una presa,
y si se revienta se puede llevar a todas las lavanderas y a las
manadas de patos por delante.

7º Los animales, procurad tenerlos en las granjas que a tal efecto se
venden este año, porque no hay quien ande por las calles con tanto
cerdo suelto, con tantas gallinas, manadas diversas, etc.

8º Los Reyes Magos, o los ponéis muy lejos, más o menos por el
pasillo y cada día adelantáis una loseta, o los guardáis hasta la
víspera, porque al Niño se le quita la sorpresa, si lleva viéndolos
venir veinte días.

9º Desde Belén se ha organizado un concurso de villancicos, a ver si
la Virgen puede dejar de lavar pañales y tenderlos en el romero. Y
los peces del río, este año han salido en estampida. Si es que todo
cansa, y mira que llevan años aguantando, pero todo tiene un límite.

10º Este año, los Reyes Magos, aparte de lo de todos los años, qué
perra con lo mismo, le regalarán a la Virgen una lavadora, a San
José un libro : ‘ No es lo que parece’, escrito por el Espíritu
Santo, y al niño un Papá Noel, para que aprenda a compartir

Y nada más, mis queridos fieles y fielas. Que lo paséis bien, y
almax para todos.
Bendiciones

PD.: Me dice la vaca, que o se le ponen los dos cuernos, o este año
no participa. Que tiempo ha habido de pegarle el que está roto y
lleva ya cuatro años del mismo lao para que no se le vea.