Lloviendo piedras (digoooo abriendo plicas)

Es que a mí el tema administración pública me parece tan rico, poblado de matices y azaroso que LO SIENTO: NO PUEDO DEJAR DE ESCRIBIR SOBRE ÉL.

Hoy tenía yo apertura de plicas. Para los neófitos: Apertura de Plicas: Sesión pública que consiste en que se reúne la mesa de contratación, que está compuesta por una serie de funcionarios muy serios, los cuales con gran pompa, boato y solemnidad, proceden a abrir los sobres de las ofertas económicas que presentamos nosotros los proveedores, cantando en voz alta las ofertas para constancia de todos los interesados.

Así que allá iba yo junto con otros proveedores, a asistir a la apertura de plicas económicas, llegué con 15 minutos de antelación y una funcionaria -tras interesarse por los motivos de mi presencia merodeando alrededor de la sala donde iba a tener lugar el magno acontecimiento- me hizo notar que hasta dentro de 3/4 de hora aquello no iba a empezar, y que mejor me fuera a tomar un café -o dos-.

No le hago el menor caso, bajo las escaleras, pero vuelvo a subir a los 10 minutos, cuando me percato de que algunos seres, con claro aspecto de comercial, van subiendo las escalinatas de madera. Me uno al flujo y subo a esperar.

Abren la puerta con 25 minutos de retraso. Para variar. Qué falta de respeto tenemos en este país al tiempo de los demás. Yo odio llegar tarde. Prefiero esperar a que me esperen.

Y oh sorpresa. Van a proceder a abrir TRES concursos, nada menos. Por supuesto, el mío el último. Ay ay ay. El primero, contrata de limpieza. El segundo, suministro de petróleo. El tercero, el mío. Total, que perdemos otros 40 minutos escuchando las ofertas económicas de las contratas de limpieza, cuyo precio me hace pensar que me he equivocado de profesión, y que casi mejor me dedico a pasar la mocha y la fregona, que fijo que gano más pasta. Hay un funcionario que -lisa y llanamente- promete. Se mete con uno de los descuentos de los señores de los petróleos. Que si entendemos que ésto es un descuento. Pues sí -los demás funcionarios, que deben estar hasta las narices de este buen hombre-, le dan la razón como a los tontos, alabando su agudeza mental al darse cuenta de que -efectivamente- eso es un descuento.

Total, que llega nuestro momento de gloria, y consigo amocarme en una silla que había quedado vacía en torno a la enorme mesa de caoba. Por poner un ejemplo fácilmente comprensible, vamos a suponer que la licitación versa sobre la producción de gallináceas al peso.

Abren una oferta, abren dos, llega la nuestra en tercer lugar. El mencionado funcionario comienza a hablar en voz baja y pide aclaraciones al resto de sus compañeros. Joder -pienso- YA EMPEZAMOS. Si es que no falla, coño, a mí me ha mirado un tuerto, o algo así. No he vivido una apertura de plicas NORMAL en mi vida. Meneo la cabeza con incredulidad.

A ver qué coño pasa con nuestra oferta. Pues nada. Que simplemente hemos puesto el importe global y el detalle de cómo hemos llegado a ese importe global: precio unitario por gallinácea. Los anteriores, pues no, simplemente habían puesto el pastizal correspondiente a todas las gallinas y ya está. O sea, majo, te quejas de que hemos sido concienzudos con la elaboración y el detalle del precio.

 

Gallináceas

 

El funcionario pregunta ¿Y qué pasa sí en vez de 2.000 gallinas es necesario producir 2.500, se incluye igualmente en el precio? El competidor que tengo enfrente cae en la trampa. Hombre, si son 2.500, vale, pero si ya son 3.000…. puntos suspensivos que el funcionario utiliza inmediatamente como refuerzo de su absurda argumentación. “¿Veis? ¿Lo veis?” Pues mira, majo, si el pliego pone una estimación de 2.000 gallinas, pues es la única cifra que razonablemente cabe usar para hacer tus cálculos y obtener el precio por el antiguo método de multiplicar precio de gallinácea por número de aves. Si te has equivocado en el número de gallinas que quieres, pues es cosa tuya, yo no puedo adivinarte la mente. 

Entonces me toca a mí. Hablo en nombre de mi compañía: Efectivamente, siempre se funciona con estimaciones porque a priori es complicado acertar con la carga de gallinas a producir (que ya os vale, lleváis con esto de las gallinas AÑOS y LUSTROS y QUINQUENIOS). Sin embargo, la oscilación en el número final de gallinas a producir es un riesgo que nuestra compañía acepta y en esas condiciones presenta oferta. “O sea, me dice el funcionario, que si al final hay que producir 2.500, su empresa las hace?” “Naturalmente -respondo- No es un número restrictivo.” Fin de la historia. El hombre se conforma con la promesa del oro y el moro. Primero, está haciendo hipótesis -en ningún sitio está escrito que tengamos que producir más gallinas de las que pone el pliego, que para eso está-, segundo; la producción de las gallináceas, su forma color y tamaño no es asunto que se trate en una mesa de contratación, sino a lo largo de la vida del proyecto. La mayor parte de las veces quieren gallinas travestidas, con crestas rojas y uñas verdes. Y se las hacemos, joder. Que para eso son los clientes.

Tercero, te he dicho que las haré llegado el caso, pero no he dicho nada sobre el precio. Otro funcionario apunta tímidamente “habrá que ampliar el concurso si hay que pedir más gallinas”. Claro, hombre. Es lo suyo. Si son más gallinas, pues abre otro concurso o bien, al hacer el anterior, incluye una cláusula leonina que permita meterle la tranca al sufrido proveedor hasta los ijares, cosa que se suele hacer con absoluta normalidad.

Pero como he dicho hasta la saciedad NUNCA, pero NUNCA discutas en una mesa de contratación, y menos delante de otros proveedores. Esas cosas se resuelven en la intimidad, a menos que te vayan a echar de la licitación, en cuyo caso te revuelves como un cochino en el barrizal a base de repetir las mismas cosas una y otra vez hasta que se aproxime la hora de las 11:00, hora del segundo desayuno que no perdonan nunca y que te puede salvar el cuello ganando por aburrimiento.

Dios. Que siempre estemos así.

Silcas

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5 comentarios

  1. Y al final…. tu granja se llevo el pedido?

  2. Chicaaaa siempre me dejas KO con tus post! jajajaja 😯
    Al final te llevaste las pasta gansa para producir las gallináceas?? 😛
    Me encantan tus símiles, tus metáfotas y el tono en que lo cuentas! pa haberte visto! jijijiji 😀
    Miles de besos guapa 😉

  3. Huy, anda que no falta para saber si nos llevamos las gallináceas…!!! primero se tendrá que reunir un comité de expertos en aves de corral para determinar si nuestra granja cumple con los requerimientos, luego calcular a base de fórmulas matemáticas cuál es la mejor oferta, luego hacer la adjudicación provisional, y después la definitiva.
    O sea…
    Besitos a ambos,
    Silcas

    ** Aprendiza, NO tengo la menor idea de porqué el WordPress me pone todos tus comentarios para aprobación, en teoría, una vez que has dejado publicar a alguien, los demás comentarios suben automáticamente sin moderar. Qué misterio!!

  4. Sí chica, es verdad!! pero es que a mí me pasa lo mismo con vosotras!! esto definitivamente se ha vuelto locoooo 😯
    Será que me define wordpress como un poco spam?? jijijij
    Miles de besos 😉

  5. […] a las aperturas de plicas más que a un nublao. Porque SIEMPRE, SIEMPRE y SIEMPRE  pasa algo, y además lo que pasa no es nada […]

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