Compañeros de UCI

Qué mundo, el de los hospitales. Que conste que -como buena Virgo que soy- HUYO como la peste de médicos y centros sanitarios. No me gustan nada, los evito y no los piso a menos que no haya más remedio. Y dentro de los hospitales, las UCIs son lo peorcito, cables, goteros, monitores, bip-bip, gente en lamentables condiciones, en fin, el estado humano en su peor aspecto. 

Lo de la UCI es curioso, porque al cabo de los dos días, se comienza uno a encontrar en cada visita con la misma gente y comienza a conocer la casuística de cada uno. Hoy, en la salita de espera que hay justo enfrente de la UCI, dos señoras -al parecer acompañantes habituales de sus correspondientes ingresados- comentaban en voz baja acerca del resto de los ocupantes actuales de la UCI -4 personas-, y llega a mis oídos -enfrascada yo en mi juego de bolitas de la PDA-, algo así como “… sí, el chico ese joven del fondo, el nuevo, que creo que tiene un trombo”. Levanto las orejas. No, chatis, la churri del tío bueno del fondo, que soy yo,  os confirma que no tiene ningún trombo, sino una pancreatitis. Me ha hecho gracia eso del “chico joven”, caramba, que hasta le va a hacer ilusión cuando se lo cuente.

Así que al final a la peña la conoces por “el que está hecho polvo”, “el de las toses”, el que “está sonado”, “el del trombo”, “el chico joven”. Increíble. Es como para hacer un estudio.

Hoy, otro médico me cuenta que prefiere que esta noche también la pase en la UCI. Está incomparablemente mejor, hasta tiene otra cara. La analítica va mejorando cada vez, y mañana tenemos la decisión definitiva: o bien comienzan a darle alimentación, o se la ponen en vena. Dependerá de la analítica, de cómo lo vea el médico y de cómo tolere la alimentación “normal”. Pero esta noche, en la UCI. 

Joder, la diferencia está en que si le ponen alimentación en vena, tenemos 4 días mínimo más de hospitalización. En cualquier caso el médico me ha quitado de la cabeza la idea de que pase la noche de reyes en casa. Quizá sí, pero no cuentes con ello. Estas cosas son complicadas de prever, y cada puñetero pancreas es un mundo.

Pues hala. Me voy resignando. Por cierto, debería gestionar la baja médica, tengo que acordarme de pedirle al médico el informe. Llevo en el coche dos bolsas -una -jajajaja- la preparé el domingo con ropa de calle, convencida de que lo soltaban ese mismo día, ayer pasé a la bolsa con pijamas -jejeje-, por si HOY lo pasaban a planta. Pos tampoco. Por mucha bolsa que prepare, las cosas van como van. Vamos, que tengo el coche que ni el de una buhonera. 

Hoy he tenido un día catatónico y estresante; a las 13 hs a ver a mi marido y al médico, luego comer, luego -en 30 minutos- duchón a los niños, que comenzaban a oler a choto, cambiarlos, peinarlos, bajar al perro a hacer un pis y salir pitando con los críos al cumpleaños de mi sobrino a las 17,30.

A las 19 hs, vuelvo a la clínica, donde compruebo que mi marido sigue con vida, y está leyendo el National Geographic, luego vuelvo al puñetero sitio de bolas del Carralero a por los críos, donde está todo el personal de Madrid y poblaciones aledañas completamente atascados con los coches. Joder que tráfico más horrendo.

Así que huyo del lugar y voy a casa, pongo la calefacción y lo preparo todo para pasar la noche, dejo a mi hijo en casa de los abuelos -lo dejo dormir con sus primos de brasil, más que nada no piensa tanto en que su padre no está en casa-, y me vuelvo, acuesto a la peque y me dedico un poco a MÍ, que consiste básicamente en holgazanear en el sofá con el portátil sobre las rodillas y la tele apagada. Voy a atizarme dos pastillazos de los míos y me pienso pegar una sobada que no veas. Como esta mañana, mi tía, llama a las 9,30, descuelgo con voz totalmente adormilada, me pregunta por mi marido, me comienza a acribillar a preguntas, aseveraciones y diagnósticos, y me “amenaza” con llamarme CADA DÍA a esta hora para que le dé el parte médico. Joder, que no, hija, que no, que ya te llamo yo, te lo juro por snupy, pero en primer lugar, a esa hora no hay novedades, y en segundo lugar, es una putada despertar a la gente, no? No digamos ya cuando estemos en la habitación.

Mañana trataré de madrugar un poco y envolver regalos, por Dios, que se me echa Reyes encima y no tengo ni la lista de lo que tengo ni de lo que me falta. Necesito hacer inventario y comprar CELO, porque no tengo ni gota, caramba. También iré a por algún juguete que me falte, y luego volveré a la clínica. Y en función de lo que diga el médico, si lo bajan a la planta -por fin-, me tocará ese bonito baile de dormir en cama “de acompañante” que consiste en un sofá de mierda incómodo garantizado al 100%, levantarme, correr de un lado a otro… joder, menos mal que estoy de vacaciones, que si no, no habría manera. Si hasta habrá que dar gracias.

Yo lo único que quiero es que recuperemos la normalidad cuanto antes, esto de fiestas+hospital agota al más pintado.

Silcas

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Una respuesta

  1. Ya verás como para reyes, ¡sí que lo tienes bueno ya en casa! 😉 Ya sabes tú, ¡que soy la bruja pirula! 😛

    Por otro lado, me ha hecho gracia lo de volver a la normalidad, jeje… ¡que leo tu dia a dia desde hace una año! jaja

    ¡Ánimo, chiquitina! Nadie como tú, convierte estos reveses, ¡en una aventura con final feliz! 😉

    Un beso.

    PD: Ah! Y no olvides encargar el rosco de reyes… ¡que luego se agootaaan, y te veo haciéndolo con la termomix! 🙂

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