Dietas monacales

Ayer me tocó la divertida labor de pasarme por el ambulatorio para que me preparasen la baja laboral de mi marido. Tras intentarlo por la mañana, y darme con la puerta en las narices (el ya conocido “vuelva usté mañana”, que hoy sólo atendemos urgencias y que mejor el lunes día 5), llamo por teléfono. Me explican que me pase por allí, coja número y que cualquier médico me lo extiende. Normal. Dios, que me perdonen los funcionarios competentes, pero yo echaba a la calle a buena parte de toda esta peña y ponía a gente que de verdad haga bien su trabajo o al menos, tenga interés por ayudarte.

Así que llego a la sala 13, y veo únicamente a tres abuelas delante de mí. Genial. Esto lo liquido rápido. Son las 15:50, supongo que en media hora estoy en casa. Y un huevo. Exactamente una hora después, sigo donde estoy, subiéndome por las paredes y con ganas de asesinar a alguien. Por fin, a las 17:00, me toca. Este médico es de los que se tira con el paciente lo que sea menester, cosa que agradezco profundamente, pero reconozco que estaba de bastante mala leche cuando entré en la consulta.

Buenas, que vengo por el cadáver de McCauley Connor. Que quiero la baja de mi marido, que lo tengo postradito en cama con una señora muy cabrona que se llama pancreatitis. En buena hora. Porque el jodido médico es un puñetero EXPERTO en pancreatitis. Me interroga acerca de cómo pasó todo, la evolución del enfermo, las pruebas que le han hecho, y comienza a adelantarme las que le harán -incluso me recomienda un médico muy bueno en una endoscopia específica para estas cosas, llamada CPR-, y también aprovecha para decirme que a partir de ahora, “vida de monje”. Bueno, no voy a iniciar una discusión acerca de lo que se entiende por vida de monje, pero tengo entendido que la cocina monacal no es precisamente frugal, ya sabéis, eso de los dulces de convento, las ollas podridas, los guisos, las manos de cerdo, en fin, que los monjes del medievo no se alimentaban precisamente de pescadito cocido y verdurita.

 

 

Bacalao Monacal

Bacalao Monacal

 

 

De alcohol y de grasas que se vaya olvidando para SIEMPRE (dios qué palabra, SIEEEMPREEEE), así que de vino y cochinillo ni hablamos. A este paso, como me tenga que acabar yo las reservas alcohólicas de esta casa, tengo hasta el día en que me jubile. Eso sí, menos mal que de sexo no dijo nada, que ya, la jibamos, tía maría.

Así que me haré socia del Club de la Tartera y comenzaremos a preparar la comida el día antes, para que se la pueda llevar al curro. De otro modo, va a ser imposible, conque voy a ir aprovechando las rebajas para hacerme con una tartera elegante a la par que discreta donde depositar las verduras cocidas y el pescado al horno, porque sospecho que eso va a ser su dieta alimenticia de aquí a la eternidad.

Tendré que adaptar la logística y que Mihaela -qué buena es esta mujer, que Dios la premie, porque se lo merece-, me prepare al menos las verduras, que las deje cocidas cada tarde. Luego, ya veremos, en función de la dieta, habrá que cocinar y congelar redondo de ternera, o pescado, o lo que se tercie.

En fin, que seguro que en internet encuentro miles de insípidas recetas post-pancreatitis a cual más deprimente. Voy a comenzar a investigar qué hierbas aromáticas se pueden emplear porque si no éste se me tira por un puente. Al menos se lo toma con humor, dice que a partir de ahora pedirá zumo de piña en copa balón.

Eso sí, la semana que viene sin falta voy a pedir en el ambulatorio el cambio del médico actual de mi marido -creo que es médica-, porque yo a este figura del ambulatorio no lo dejo escapar por nada del mundo, ya tenga horario de mañana, tarde o noche. Un lujo, tener un experto en tu principal problema en el ambulatorio que te corresponde, sea para recetas, consultas, o lo que sea.

Qué gozada, encontrarte un médico de la seguridad social que te dedica 40 minutos, y te demuestra que se preocupa por el paciente. Una joya, oigan.

Los enanos se han quedado en casa de mi hermana, disfrutando con sus primitos, así que voy cual buhonera dejando niños en un lado y en otro. El perro está depre, se acurruca a mi lado y al menor ruido endereza las orejas y se marcha a la puerta. Pobre. Cuando vea a su amo, se hará un llavero con él, fijo.

Bueno, y ahora voy a ver si me ducho, envuelvo los puñeteros regalos de reyes, y saco al perro, está diluviando, hace un día tristón y asqueroso. Ayer pasé por el Carrefour y estaban regalando la ropa de niño. Impresionantes las rebajas este año. Eso sí, no pienso comprar NADA. Voy bien surtida y prefiero ahorrar para otras cosas más interesantes.

¿Los porros son compatibles con la pancreatitis? ¿Lo sabe alguien?

Apachos

Silcas

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2 comentarios

  1. Madre mia, con solo dar un vistazo a la Wikipedia me he llevado un super susto, si que cambiaran mucho las cosas en la sede sovietica de madrid 😦

    En fin…. mucha suerte y paciencia.

  2. Feliz año, Ernesto!!
    Bueno, vamos saliendo del paso, lo peor ya pasó, y está en fase de recuperación. Mañana le quitan la alimentación por vía venosa y van a ver qué tal responde a la alimentación por vía gástrica.
    A ver si hay suerte y esta semana “lo sueltan”, yo creo que sí.
    Un abrazo,
    Silcas

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