Locura antes de Reyes

La Virgen.

La peña se ha vuelto tarumba. Esta mañana, envolviendo regalos, me percato de que la sillita para bebé que compré para mi hija… ¡es enana!. Es de imaginarium y la compré por Vente-Privee, es decir, que ni había abierto la caja hasta hoy. Y la sillita está muy bien, pero es para barriguitas, no para bebés tamaño baby-born. De todos modos, tampoco les hace mucho caso, mi hija -al menos a fecha de hoy- tiene el mismo instinto maternal que un percebe, pero compré la dichosa sillita porque era muy mona y estaba tirada de precio. Así que hoy me he dirigido al Carrefour a buscar un bebé enano que sentar en la dichosa sillita, y según he visto el percal, ¡he dado media vuelta presa de terror!

 

Sillita imaginarium

No había una sola casilla de consigna libre. El parking, reventando. Manadas enteras de peña inundando el carrefour de Villalba. Ni entro. Qué barbaridad, cómo odio los centros comerciales en navidad. Debería comprar aceite, pero paso. Huyo. No compro ni pan.

Me acerco a Juguetilandia, del P-29, a ver si está abierto. Pues sí. Abierto está. Y vacío. Joer, no lo esperaba. Encuentro una muñequita-bebé  lo suficientemente pequeña. Genial. Cojo un libro de Versos Fritos, de Gloria Fuertes, para ir iniciando al enano en el arte de la poesía, porque como tenga que esperar a que me lo desasnen en el super colegio “de élite” carísimo de la muerte al que va, voy lista.

De pronto, me llama el cónyuge postrado en hospital. Oye, que el médico ha estado aquí y que dice que me va a retirar la comida de astronauta en vena y me va a comenzar a dar líquidos. Tengo aquí agua y un vaso de zumo. Que dice que seguramente la “febrícula” (fiebre moderada) era por la vía que me habían puesto (y cambiado un par de veces, ya pensábamos que la siguiente se la ponían en la vena de la frente, joer) Coñe, una buena noticia al fin!!

Así que toda feliz y contenta, me dirijo a la caja cuando de pronto veo unas espadas enormes de orco uruk-hai que me traen recuerdos de un modo veloz. ¡Pero si hace unas semanas le habíamos comprado unas espadas a mi hijo! Y dónde coño estarán???? Mejor aún, ya tengo dos incógnitas: las espadas, la escopeta del oeste (aunque no lo creais, los dos cachos de plástico barato son los puñeteros regalos-estrella para el peaso animalico de mi hijo), y las chuches del perro. Sí, al perro también le traen cositas los reyes, qué pasa. Que el bicho bastante bien se porta.

 

orco

 

Comienzo a revolver los dos trasteros. Me engancho con las dos toneladas de leña, el triciclo, el tractor, la bici con ruedines de mi hija y el patinete. Estoy a punto de tirarlo todo al punto limpio presa de la desesperación cuando decido ir al otro trastero.  EN ALGÚN SITIO TIENEN QUE ESTAR, JODER. La pregunta es: ¿dónde coño un cerebro masculino habrá ocultado dos espadas uruk hai que miden casi lo mismo que yo y que no aparecen a simple vista? Y las chuches del perro? Eso ya es más jodido, es una bolsa de super normal y corriente.

El otro trastero es de llorar. Deberíamos tirar el 90% de lo que hay ahí, y en cuanto mi marido salga del hospital, juro por snupy que es lo primero que haremos.

Venga a mirar y remirar. A mover y levantar cosas. Al final, decido respirar hondo y pensar “zen”. Claro. Por supuesto. Las espadas están insertadas entre dos estanterías, no vaya a ser que llegue un ladrón de espadas de orco y se las lleve. Ahí están, las muy cabronas. Por fin las encuentro. Sigo revolviendo el trastero. Las chuches de perro no aparecen. Vale, que le den, ya compraré un par de huesos en Verdecora.

Subo corriendo a casa -van a venir mis hijos a comer y no quiero que me pesquen- y comienzo a empaquetar. Las dos espadas las dejo con el resto de los juguetes, eso no lo embalo ni con todo el papel de regalo de toysRus. Pero subo la escopeta. La envuelvo. Y, ¿qué diréis que ocurrió? Que al sacar la escopeta, en el fondo de la bolsa gigante que suelen dar en Juguetilandia, ¡aparecen las chuches de perro! Tendría que haberlo supuesto.

Dios.

Me estoy tomando un aperitivo consistente en una copa de vino tinto y unos mejillones en salsa de vieira. Hasta dentro de 40 minutos no tengo aquí a la tribu de mi hermana y mis hijos, conque a ver si me relajo un poquiyo.

Silcas

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