Adoptados

De verdad, que las noticias que encuentro a veces, me tocan las narices.

La última jojoya, la de El Mundo, hablando de niños adoptados, que según parece, deben seguir arrastrando semejante estigma para el resto de sus existencias, es para enmarcarla.

 

adoptados

La tercera afirmación es la que me ha tocado los pies. Lo malo es que haya gente que lea ésto y lo aplique.

Por ello, ha recomendado a los padres que no envíen a los pequeños a la guardería o al colegio nada más llegar a España sino que permanezcan con ellos entre dos y tres meses para que se afiance el vínculo parental.

Qué insensatez. O sea, imagina: Eres un niño de -pongamos- dos años. Toda tu vida ha consistido en la misma rutina: te levantas, te aseas, desayunas, a clase, recreo, a clase, comida, recreo, a clase, cena y a dormir. Sin variación alguna. No te aman pero tampoco te odian, simplemente te mantienen. A veces, si le caes en gracia a alguna cuidadora, te tratan con una cierta ternura, y no mucha porque ellas mismas dicen que no quieren encariñarse. Te hablan en ruso, que es tu idioma, y nadie te besa, ni abraza. Eres uno más, tienes tus amiguitos y tus menos amigos. Y ya.

De pronto, de un día para otro y sin previo aviso, te adoptan. Te sacan de tu hogar, o de lo que entiendes por hogar. El único que conoces, en cualquier caso. Se te llevan dos señores que te hablan en un idioma que no entiendes, y que por supuesto, no hablan una sola palabra del tuyo. Te montan en un taxi, ves los coches por primera vez. Oyes, hueles y tocas cosas rarísimas. Se te escapa el pis -en el orfanato tenían horario hasta para eso pero no puedes avisarles-, y naturamente, esperas una buena azotaina o una regañiña, como mínimo. En vez de eso, te ponen una cosa rara y mullida entre las piernas llamada pañal. Te cambian los horarios de comida, te dan cosas que te hacen doler la tripa y que te provocan diarrea. Tienes pesadillas que no entiendes, te despiertas llorando buscando tu trapo, ese que apretabas entre las manos para dormir. Además, te suben en un avión, y a la llegada, te recibe un montón de gente rara que no conoces, que lloran, se alborozan o ambas cosas. No puedes hacer la siesta, porque los horarios son los de los adultos. Además, echas de menos el olor de tu cama, y tu juguete favorito, un trapo mugriento que te llevabas a todos lados.

¿Os imaginais el shock? Si -una vez en casa- encima te agobia una señora con besos, abrazos y mimos continuos, te cambian la cama, echas de menos a tus amiguitos para dormir -sí, muchas veces los niños de orfanato duermen en las camitas cogidos de las manos unos con otros-, huele raro, o hace demasiado calor, en fin, si no entiendes nada y echas de menos aquello que considerabas tu hogar…

Se puede saber, por favor, porqué demonios alguien dice que “mejor no vayan a la guardería”????? Pero si es lo único que evita que se vuelvan locos de remate, y que permiten que la transición entre su vida de huérfanos y la de niños de familia sea mucho más suave y tranquila. Yo dejaba a mi hijo de 2,5 años en la guarde, estaba con OTROS NIÑOS, que aunque no hablaban -ni ruso ni español- se comunicaban, como hacen todos los niños. Y seguían exactamente la misma rutina cada día, una rutina diferente, pero rutina al fin. Y les trataban como a todos los demás, “a bulto”. Y eso importa. Vaya si importa. Se sienten -al menos- en un entorno parecido y familiar, algo a lo que agarrarse; “no me entienden, pero yo me entiendo con estos niños”. En realidad, aplican una rutina muy parecida a la del orfanato. Aunque parezca un contrasentido, no lo es en absoluto. Lo que es una barbaridad es utilizar a los niños para compensar instintos maternales mal entendidos, para achucharles en exceso, desconcertarles y atiborrarles con todo tipo de atenciones que al final, les agobian. En una guardería, al menos, encuentran una cierta lógica con su “vida” tal como la entendían. Poco a poco irán aceptando que hay una señora que les recoge cada tarde a las 3, y que se lo lleva a otro sitio, donde se encuentra esa cama rara en la que le meten a dormir, y donde un adulto le dedica atención exclusiva. Hay niños que no soportan el contacto físico, no hablemos ya de dar besos o abrazos. Muchos padres -sobre todo madres- se desesperan porque piensan “no me quiere” o  “no me acepta” o “le doy miedo”. El amor instantáneo entre adoptante y adoptado simplemente no existe. A veces me dan pena los críos cuando salen de los orfanatos, qué pánico deben de tener.

La guinda, 

Asimismo, ha advertido de que la situación emocional del niño puede ocasionar problemas de conducta que podrían provocar situaciones de estrés en los padres y que deben ser atendidos en los centros de postadopción.

Nos ha jodido. A ver cómo va a estar un niño pequeño en semejantes condiciones, a ver cómo afronta semejante cambio. Con sentido común, padres y niño sufren lo justo, y no más. Son niños, por dios, no monstruitos. Lo de los centros de postadopción, en fin, me entra la risa. No dudo que en algunos casos extremos sea beneficiosa la ayuda de profesionales. En la mayor parte de los casos, no es necesario en absoluto. Lo que debe hacer una familia que adopta es aceptar al niño como es, y no empeñarse en adaptarlo a ese modelo de niño que se hayan podido forjar. Los niños no son perfectos, pero los padres tampoco. Como decía la madre de Forrest Gump “A ver, qué es lo normal, dígamelo”. Pues eso.

Me asombra que Pediatría Social diga semejante cosa. Lo que necesitan los niños es una transición suave, y no un aluvión de emociones, sensaciones y percepciones nuevas, extrañas y muchas veces excesivas. Poco a poco, señores, por favor. O como diría la cuidadora de mi hijo, cuando le daba la taza de té  y éste se la bebía con verdadera voracidad (lo sigue haciendo) “spakoina”. Despacio.

Poco a poco.

Silcas

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2 comentarios

  1. no soy experto (bueno, no tengo ni puta idea…) en la materia, pero lo que dices tiene bastante más sentido.
    Pero lo que me toca los mismísimos es esa manía de los periodistas de poner estadísticas en principio escandalosas en el titular y luego no darles contexto. Mexplico: dicen que el 25% de los niños adoptados en el extranjero tienen patologías leves, pero no te dicen cuántos de los niños adoptados en España las tienen, o cuántos de los niños no adoptados padecen esas patologías. 25% es mucho o poco?. Y si resulta que en los tres grupos la cifra es 25% y que son tan “normales” unos como otros?

  2. los periodistas en general dejan bastante que desear. En estos temas, que de por sí son muy complejos a menos que los hayas vivido, suelen ser bastante superficiales, porque si se ponen a arañar tienen mucho más trabajo del que parece.
    lo del 25% es mentira, en realidad son casi todos. y las patologías leves pueden ir desde malnutrición (la inmensa mayoría), problemas para conciliar el sueño (muchos), o falta de afecto (TODOS).
    O sea, que yo tampoco lo entiendo. Depende de qué se considere patología, un niño que se acuna él solo para dormir, tiene una patología, uno que presenta una analítica muy pobre en determinados aspectos, también, otro que no quiere que le toquen, lo mismo. Yo creo que todos traen algún temilla que otro en la mochila, y que ese 25% lo han lanzado al aire como el que lanza cacahuetes a los monos.
    Me parece una lástima que se traten estos temas con tanta superficialidad
    Apachos
    Silcas

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