Ratoncito Feroz

Pues por fin se cayó el puñetero diente, que ya estaba yo con la mosca detrás de la oreja: versión 1.0 del diente de leche instalada y versión 2.1 del diente definitivo apuntando por detrás y amenazando con desastre ortodóncico. No hemos llegado a ese extremo, y tal como pronosticó el dentista, ayer se cayó el diente, con la mala fortuna de que se perdió en el patio del cole y muy posiblemente debió ser convertido en fosfatina por alguna mala bestia de las que pululan por el lugar.

Así que nuestro hijo, todo compungido él, nos informa de tan desgraciado suceso y para resolver la cuestión, optamos por colocar una carta bajo la almohada para el señor Pérez, informándole de la situación aproximada del susodicho y díscolo componente dental, rogándole tuviera a bien pasarse a recogerlo. 

A las 7 de la mañana, vemos luz en el cuarto de nuestro hijo, registrando la cama en busca de algún rastro de Pérez, y cuando acudo a ver qué pasa, lo encuentro todo tristón diciendo que no ha venido el ratón, y que no le ha dejado nada. Dios, el catastrofismo y conformismo del alma rusa. Pero hijo, ¿has mirado dentro de la almohada? A veces pasa, a mí una vez me dejó cinco duros debajo del colchón, anda, mira a ver si encuentras algo.

Efectivamente, dentro de la almohada estaba la carta con 5 euretes dentro, menuda alegría que se llevó. “Eso es que el diente era muy bueno, le ha gustado”. 

El tío ha desayunado como un león, yo creo que quiere que se le caiga otro.

Luego hemos bajado a Madrid en dos coches, y pasado el puerto de montaña hemos tenido que abandonar uno en Molino de la Hoz por calentamiento excesivo del motor y continuar con el scénic. Joder. Esto del parque móvil antediluviano hay que arreglarlo de raíz. Voy a tener que plantearme seriamente la idea de robar coches, y cuando vea que me van a pillar, abandonarlo y salir pitando.

Eso sí, he tenido una reunión esta mañana de lo más pintoresca, donde no se nos pide oferta para gallináceas, sino las crestas solamente. A dónde vamos a parar. 

Así que en fin, luego recogeremos el coche y trataremos de haga 15 kilómetros sin romperse.

Porca miseria.

Estoy hasta las txxas de ser pobre.

Silcas

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