Tu churri ta buena

 

Ayer, para remate de una semana francamente asquerosa, teníamos un cumpleaños. Y sí, esas cosillas apetecen, pero cuando es viernes y estás muy cansado, y el sábado tienes un bautizo a las 12, y el domingo te viene un huevo de peña a comer a casa, se te hace un pelín cuesta arriba. Lo único que quieres es desmayarte en el sobre.

 

Así que salgo del curro, voy al hipercor a hacer la compra, acarreo las puñeteras bolsas al coche, recojo al peque, que tenía baloncesto, buscamos la mochila de natación, que no apareció hasta 20 minutos después, recojo un paquete en MRW y me voy para casa, coloco la monstruo-compra en su sitio, dejo la cena más o menos organizada, y a 1/2 hora de salir por la puerta, comienzo a arreglarme. Iba a darme una ducha, lavarme el pelo etc, pero dado que tendría que hacerlo a toda leche, paso de estresarme y cabrearme y llegar ideal de la muerte pero con careto de zarigüeya; así que simplemente me cambio las pintas, taconazo y retoque de rimmel, me acicalo con perfume y a correr. Me echo al hombro mi bolsito de Guess.

Mientras nos arreglamos, un vecino nos avisa de un hecho más bien inquietante. Según parece, hay un escape de gas en el garaje. Traducción; los inenarrables de Gas Natural, que no hace ni un mes que nos instalaron gas natural a unos cuantos vecinos, han debido realizar las soldaduras con soplete de saliva, porque no me diréis que es normal que se forme un escape en tan poco tiempo. Y menos mal que el garaje es abierto, que si no, se nos forma una guapa bolsa de gas bajo el suelo del salón, lista para saltar en cualquier momento y enviarnos derechitos a Marte.

Dejamos a Mihaela de canguro con los peques, esperando al colega de Gas Natural, previo cierre de la llave de paso general, claro. 

Nos vamos a Madrid, al cumple. Cuando llegamos, dejo mi bolso en la salita donde todas las damas dejamos bolsos y abrigos. Esto es como el parking de un club de golf pero en versión tía, traducción: los tíos se fijan siempre en los carros que hay aparcados a su vera, las tías en los bolsos de las demás. Aparco mi Guess verde y dorado entre un Amazona de Loewe y un Dior, ambos auténticos, claro. Aquí de mercadillo nada. Qué nivel, maribel.

Para que lo entiendan los tíos, es como aparcar un mercedes entre un porsche y un ferrari. Más o menos.

 

 

Parking de Bolsos

Parking de Bolsos

 

 

 

Al rato entro a buscar el móvil para ver qué ha pasado con los técnicos de gas natural, y cuando salgo de la salita, me encuentro de frente con un tío recién llegado. Me mira de arriba a abajo, como si se le hubiera aparecido la virgen (y eso que no llevaba copas). ¿¿¿Y tú quién eres??? me dice. Me identifico, trato de ser sociable aunque yo a este pavo no le conozco de nada. A la vez aparece mi santo esposo, a saludar con gran entusiasmo al susodicho, antiguo amigo, con el que compartió todo tipo de aventuras. “Es mi mujer”, dice.

El susodicho lo mira incrédulo. Qué??? tu mujer??? Pero… ¡si es guapa! 

La unidad familiar ha sufrido un extraño ataque, insultada y halagada al mismo tiempo. A mí me salen las plumas de pavo real por todos lados -mi cuñada aún debe estar barriendo- y cónyuge A debe estar a punto de plantarle un soplamocos al ocurrente recién llegado (no te digo, qué pasa, que soy el jorobado de notredame en versión leprosa y no te explicas cómo he conseguido pillar este pibón??? a que te meto???). 

Insisto, yo no sólo no me quejo, es que hasta me cae bien este colega. 😀 Digamos que el chute de autoestima me va a durar aproximadamente lo mismo que dura una inyección de botox.

Cenamos, copita, y para casa.

Al final, cuando nos metemos en el sobre, desmayados, son las 2 de la mañana.

A las 08:50 suena el teléfono, estoy completamente sobada soñando cosas rarísimas.

Es la tronca del Servigas. Habla muy alto, muy fuerte y no escucha. Tengo una ligera resaca y no estoy en condiciones de tratar con semejante energúmena, así que le paso el brown a cónyuge A, con la excusa de que ayer, al final, fue él quien habló con el técnico de urgencias. La megatorda sólo tiene un objetivo: marcar en la casilla correspondiente de la aplicación que la avería está resuelta. Y no, no lo está. La de nuestra casa no existe, porque en casa no hay avería. De hecho, tenemos gas, el técnico ayer sólo cerró el gas del vecino del 2º piso porque ESA es la PUÑETERA tubería agujereada. A la nuestra no le pasa nada, al menos de momento.

Pero el problema es que la avería persiste, el escape está ahí por mucho que la llave de paso esté cerrada, y además, bajo nuestro suelo, ¿¿ a qué coño espera gas natural a enviar a la caballería y resolver el escape ipso facto antes de que les metamos una denuncia por el ojete?? Cuando mi marido le expone el razonamiento anteriormente descrito, la torda, que sigue sin escuchar y cuyo único y orgásmico objetivo es poder hacer click en la casillita de la aplicación de averías,  al final, se revuelve y le suelta algo así como “usted no tiene que enseñarme a hacer mi trabajo, aquí querría yo verle haciendo de teleoperadora”. Click, cónyuge A le cuelga el teléfono, normal. 

Entonces llama a Gas Natural, donde le toman nota del marrón así como del comentario acerca de rescindir el contrato a Gas Natural no sólo de nuestro humilde hogar, sino de los tropecientos hogares que han estado instalando en un tiempo récord (ahora me explico el bujero de la cañería). 

Estoy en ropa interior pintándome a toda leche, para llegar a tiempo al cumple de la peque y luego al bautizo. Suena el timbre. Un técnico de gas está en la puerta, ding dong, Avón llama. Joder. No es plan de enseñarle las domingas, por mucho que tenga la moral por las nubes con el comentario de ayer; así que envío a cónyuge a para que lidie con el técnico.

Vuelve más cabreado que una mona.

Otro técnico que viene a arreglar una avería que NO EXISTE. Porque en nuestro piso no hay avería, la avería está en la conducción general. El tío trae soplete y todo. Sólo tiene que soldar el puto agujerito, pues no. Insiste en entrar en nuestra casan, no sé si para soldarnos las orejas o para poder marcar también la casillita en su hojita de reparaciones y cerrar el proceso de la reparación fantasma. Pues no. En casa no entras, chaval. Lárgate con viento fresco.

Llegamos al bautizo justo a tiempo para ver cómo le echaban el agua bendita, qué estrés, por dios.

Que disfrutéis del fin de semana.

Silcas

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