Bancos espléndidos

Un sábado y domingo más bien tranquilos. Nos ventilamos la carne a la piedra durante la cena y una botellica de Ruinart, que según cuentan era el favorito de Alfonso XIII. Y del vecino del quinto. Y de la menda.

Acabamos con una cachimba en el jardín -definitivamente, el verano ya está aquí- mientras oíamos de fondo el patético espectáculo de eurovisión. Ay, qué tiempos, cuando toda la familia se reunía expectante, y escuchábamos cada votación con auténtica ansiedad: guayominí, tu puans.

Ruinart

Ruinart

Eso sí, trasnochar tiene su precio, sobre todo cuando te acuestas a las 2,30 y tu hija pequeña se levanta a las 8 con dolor de tripa, seguramente procedente de atasco intestinal derivado de la masiva ingesta de chuches. Viajecito a la farmacia del planetocio a por supositorios y similares tras comprobar que no tengo en la nevera nada que pueda servir para la ocasión. Me atiende una señorita más bien borde y que está deseando perderme de vista. Mientras me cobra me llama cónyuge A para informarme de que la niña está vomitando. Genial. Gastroenteritis al canto. Vuelvo a casa.

Parece que poco a poco se va estabilizando, pensamos en llevarla a urgencias, pero creo que se va a librar. Le vamos dando manzanilla poco a poco, y los vómitos se van espaciando. Eso sí, hoy a dieta.

Tengo una ligera dominguitis, cada día me apetece menos volver al curro. Será que llevo 9 años en el mismo sitio y ya va tocando pensar en cambiar de aires.

Así que mientras vigilamos a la sufriente peque, me entretengo con el pc de casa -el portátil del curro está muerto, batería dadá-, y abro mi correo a ver si algún millonario lunático ha decidido nombrarme heredera universal, o algo así.

Pues no. Pero oh, no hay mal que por bien no venga, que tengo la solución a mis penas.

La solución a todos mis males

La solución a todos mis males

Oh Bancaja, banco de mis amores. Cómo me quiere, fíjate que hasta sin ser cliente piensa en mi maltrecha economía.

Grande promoción, unga unga. Lo de “completamente interesante” juro que lo usaré en alguna reunión.

Una casa –¡completamente amueblada, no vayan ustedes a creer!-. Tiene más pinta de casa de “hogarín” que de ladrillo, eso sí. ¿Quién la habría decorado?

Hogarín

Hogarín

Dos peaso carros de la muerte total. Lo de la “excurcion” al hotel de 5 estrellas de Ibiza ya me suena un poco más chungo. Me imagino el plan: llegar al hotel de cinco estrellas, vuelta por recepción, visita a los baños y a la zona de tiendas, bocata en la puerta y fin de la excurcion.

Pero tranquilos, que hay “confiansa“. Sobre todo porque la promosion está “echa” gracias a mi trabajo.

No sé qué es más fascinante, si que alguien escriba estos spams o que otro pique.

En fin, feliz resto de finde.

Silcas

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