De ratas y de barcos

Dicen que en la vida, las situaciones complicadas sacan a flote lo peor y lo mejor del ser humano. En las empresas pasa exactamente lo mismo. 

Cuando las cosas van mal, el mercado está parado y hay oleadas de despidos, la gente está nerviosa, irritable y -desde luego- poco colaborativa. Pero dentro del penoso estado de ánimo general, puedes distinguir dos clases de individuos: los que acuden a todo tipo de maniobras -justas o injustas- para mantenerse  flote, y los que luchan porque la nave siga en el agua.

Yo, por suerte o por desgracia- pertenezco a la segunda clase y a mis años ya es un poco tarde para cambiar de forma de ser. He nacido para ser el policía pobre al que le quitan la placa por llevar la contraria al tío importante del FBI. Lo que más me puede alegrar en la vida es comprobar cómo -a la larga-  los individuos del primer grupo terminan por pagar sus fechorías, cobardías y traiciones. A veces no, lo reconozco, y suele suceder porque el dinero suele parar bien los golpes y si te importa un huevo el prójimo, pues ya está.

La receta para permanecer en el segundo grupo y no caer en el lado oscuro está clara: tener integridad, sentido de las proporciones y intuición a prueba de bombas. Además, si uno tiene genética aragonesa, lleva mucho ganado, porque nos pasamos el “por mis cojones treinta y tres” por el arco del triunfo aunque sólo sea por el mero placer de hacerlo. Es como enseñar a un toro un trapo rojo, no podemos evitarlo. Claro, que eso conlleva a veces calamidades de todo tipo, pero merece la pena darse determinados gustazos, sobre todo cuando llevas razón y tienes el convencimiento de que lo que haces es por el bien de tu compañía y de tus clientes. 

Yo prefiero dormir a pierna suelta, pero pobre, antes que llevar unos cuantos cadáveres a mis espaldas. 

Como decía hoy mi amiga Pilar, “cuando baja la marea, a todo el mundo se le ven las pelotas”. Pozí. Y cuando la marea está bajísima, se te ve incluso la roña de los dedos de los pies. Hablando del estrés que suele generar el tener una personalidad de este tipo, y que a veces provoca efectos en el cuerpo, como la peaso pupa que me ha salido en el morro, mi amiga Pilu salta: Joder, y te quejas de tu buba; a mí hace unos meses, que tenía un marrón pata negra, se me pelaron los pies, salía la piel entera, era como un guante con dedos. No me he matado con el coche de milagro, sólo de imaginarme la escena. Yo creo que lo que nos libra a ambas del infarto es que tenemos la tensión baja. Así que como hoy es viernes y salimos prontito, nos hemos ido al Medina Mayrit a los baños árabes, primero, luego masaje relajante y después a comer. 34 euros. Pero en fin, un día es un día, y merece la pena. Hemos salido convertidas en personas, y eso que hoy ha sido un día muy duro para las dos. 

Hoy he dado en mi compañía con una persona a la que no conocía y que me ha demostrado que pertenece claramente al segundo grupo. Da gusto encontrarte a gente así, es como un soplo de aire fresco cuando estás rodeada de mierda hasta el cuello. Creo que hoy dormiré bien por primera vez en muchos meses.

Así que os pongo un caso práctico: ¿tú que harías?

 

nz

http://es.noticias.yahoo.com/10/20090522/ten-oesen-nuevazelanda-robo-5fdf947.html

a) MELOLLEVO + Me hago socio del Club de Galgos Galopantes para que aunque me los echen, no me pillen.

b) MELOLLEVO + me hago la cirugía estética con el cuchillo de rebanar jamones y me arranco las huellas dactilares a mordiscos.

c) MELOLLEVO + finjo mi muerte para que me dejen disfrutarlo tranquilo y encima hago que mi familia reclame al seguro.

d) Llamo al banco y le hago chantaje para que el asunto no salga en la prensa.

e) Llamo al banco y devuelvo la tela y me meto en un convento.

f)  Cojo el dinero y lo reparto entre los pobres de Calcuta, y luego me voy directo a la cárcel.

 

Dejando de lado que fijo que los acaban pillando, yo tengo la teoría de que si puedes joder a un banco ¡¡ni lo dudes!! 😀 

Creo que me voy a ir a vivir a Nueva Zelanda, porque si sus sistemas bancarios son así de malos, merece la pena intentarlo. Seguro que tienes más posibilidades que jugando a la primitiva; es cuestión de liarte a hacer giros una y otra vez a ver si vuelve a pasar.Claro, que si es un error humano, no quiero ni pensar en el pobre infeliz que la ha pifiado y que hoy habrá engrosado las nada pobladas y aburridas listas del paro en Nueva Zelanda.

Feliz finde,

Silcas

 


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Una respuesta

  1. yo estoy dudando entre la c) y la d), probablemente escogería esta última porque eso de vivir en plan fugitivo el resto de tu vida puede ser cargante.
    Hace años a mi hermana le pasó algo parecido, en su cuenta con un gran banco español originario de Vizcaya le aparecieron 700 millones de pesetas. La pena es que no le dio tiempo ni a enterarse, al día siguiente ya se las habían quitado y se enteró por el extracto. Lo sospechoso es que el dinero entró un 31 de diciembre y salió el 2 de enero (primer día hábil). Tal vez el banco estaba ayudando a alguien a bajar su factura con hacienda???

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