Tecnicas de Venta – Volumen II

Cómo cambiar a un crío de 8 años de colegio de forma sorpresiva, y a los 3 días de haber comenzado el curso con sus amiguitos.

Debo confesar que hoy, tras haber entregado el sobre de matriculación “in extremis” en el flamante concertado donde han admitido a mi hijo en el último momento, volvía a casa con algunas mariposas en el estómago. Me preocupaba mucho su reacción, y su resistencia al cambio, como cualquier ser humano, ante la perspectiva de no volver a su colegio habitual a partir del lunes que viene. Con lo cariñoso y sensible que es, a ver cómo lo lidiamos.

Dejando aparte que tendremos vuelta al cole “modelo carrefour”, es decir 2 X 1 pero al revés (dobles libros, doble chándal etc), lo que me quitaba el sueño era que se pudiera sentir mal: perdido, triste, agobiado o simplemente aterrorizado.

Así que hoy, toda misteriosa, y antes de volver a la reunión del cole para ver las posibilidades de la ruta, le he contado en voz baja que me habían dicho que “a lo mejor” había plaza para él en ese cole tan bueno donde estuvimos en mayo, y me habían dicho que ahora tenían DOS campos de fútbol (al alma rusa siempre le ha ido lo king size). Se le han encendido los ojos. Y además, casi no hay inglés (TOMAAA, dice el colega). Y está aquí, al lado de casa, y te recogeremos cada tarde. Ah, y me han dicho que podéis salir al patio a jugar ¿y no hay sirena? -ha preguntado-, no hijo, no hay sirena (por no haber, creo que apenas están puestas las aceras).

Además, ¡¡no hay uniforme, sólo chándal para deporte!! ¡¡¡TOMAAA!!! Y sabes, como todos tus amiguitos son nuevos, como tú, y no hemos hecho fiesta por tu cumple, cuando lleves un tiempo haremos una fiesta y los invitaremos a todos, vale?? TOMAAAA!!!!

Poco a poco, le he ido encendiendo el entusiasmo. Todo ello salpicado -debo avergonzarme pero lo he hecho- de cierto tono de secretismo y exclusividad (que tu hermana no se entere, porque para ella no he conseguido sitio, pero a lo mejor el año que viene podrá ir contigo…).

Así hemos andado, de cónclave y complicidad materno-filial mientras volábamos un avión de corcho por el salón y aterrorizábamos a dúo al perro y a su hermana.

Creo que conseguiremos que cuando llegue el lunes, esté loco por ir allí. Mañana lo acercaré a buscar los libros y el chándal para que vaya cogiendo ambiente. Dios, qué sangría. 210 euros los libros, 80 el equipo deportivo. A tocateja, ni Visa ni leches. Cash, my darling. Y encima, el modelito no lo tienen en ningún otro sitio. Me imagino que en el cole antiguo nos pasarán el recibo de septiembre, perderemos la reserva de plaza y sabe dios qué más, pero me da igual.

A veces ocurren milagros, y hay que pescarlos al vuelo.

Con su hermana, ya lidiaremos cuando toque, que promete rabieta enorme por no poder ir al super-cole de las maravillas de su hermano. El fin de semana promete.

Ouf. Qué duro, ésto de la maternidad.

Silcas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: