Peligro, tordas on the road

Vale, reconozco que ir dopada con antigripales y antibiótico no es la mejor manera de afrontar un sábado lleno de actividades outdoor plenamente sexuales, es decir que joden cosa fina: echa sopa al carro, ve a correos a recoger un pedido, baja a Ikea a por un colchón para la enana, compra un regalo de cumpleaños para cónyuge A, luego pasa por hipercor, recoge los puntos para las maletas de regalo que te deben de la lavadora que te entregaron ayer, haz algo de compra, y vuelve a casa para comer.

Así que salgo toda mocosa y llorosa camino de la BP, entro, aparco en el surtidor 4, maldito prepago, cómo lo odio. Paso por correos, recojo mi pedido, voy por la A6 dirección a la M-40, miro el marcador de la gasolina y … mierda. Me he ido sin repostar. Cojonudo. Aún no se me ha puesto en reserva, así que tiro hacia la A1 por la M-40.

Llego a Ikea sobre las 11:45, esto es Shangai. Aquí, o llegas a las 9,30, o tienes a medio madrid comprando sus mierdas. Me empiezo a agobiar ante la idea de enganchar un puto colchón de 2×80, meterlo en el carro y empujarlo a mordiscos dentro de la ranchera, así que paso por el Plaza Norte y en el Cortefiel compro una preciosa chaqueta sport para cónyuge A, que es su cumpleaños, y de éstas no tiene.

Me vuelvo por la M-40, hago parada técnica en el Hipercor de Pozuelo, que estaba a reventar de señoras abroncando a sus maridos carro en mano -será que cuando realizo mis actividades en estado febril, miro más a la peña y me fijo en esos pequeños detalles, joer, tía deja de echarle la bronca al pobre hombre, es más ¡quién coño te manda llevártelo de compras, si es que eso es tan absurdo como llevarnos a nosotras al fútbol (con perdón de las verdaderas aficionadas al balompié, que las hay y muy forofas). A mí me resbala, no voy a un partido ni loca porque me aburre.

Cojo mis 20 puntos -ya tengo para la mochila urbana, no pensaba regalárselos al hipercor- y visto el gentío en las cajas (dónde coño está la crisis cuando se la necesita), decido volver a casa, previo paso por la BP a ver si hay suerte, se apiadan de mí y me dejan repostar los 40 euros. Claro, las churris nos hacemos todo tipo de imaginaciones negativas; ya verás, no van a querer dejarme repostar, voy a tener que montar el pooooollo, cuál será el teléfono de la guardia civil… en fin… ya sabéis. Y es cierto que es la primera vez en mi vida que me pasa semejante cosa, así que tampoco sé cómo reaccionar.

Tengo suerte, la chica se ríe y me dice “sí, ya me dí cuenta”.

Menos mal. Echo mis 40€ y me voy para casa, que tengo un gusano que no veas…

Mañana Faunia -tengo pase VIP y hay que amortizarlo-, y pasado ya veremos si vamos a Ikea o nos arriesgamos esta tarde después de comer.

En cualquier caso, temo los festivos, curro más que entre semana…

Silcas

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