Matasanos

Hoy, presa de toses y convulsiones torácicas, llamé a Sanitas para pedir cita con mi amiga la Grajal.

Negativo. Tiene la agenda repleta, pero ante mi insistencia, me dan cita para mañana a las 12. Vale, la cojo.

Aún así, al pasar por delante del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, comienzo a pensar que en vez de estar atascada y escuchar música -las noticias, hace ya tiempo que paso de ellas-, puedo entrar y que me echen un vistazo en urgencias.

Error.

Grave error.

Paso Admisión sin problema alguno, incluso la enfermera admira mi blusa Almatrichi recién estrenada -bendito Privalia-, y paso a esperar pacientemente mi turno para que me vean.

Son las 12:10 cuando comienzo a pensar en que

a) mi papelico de admisión se lo ha zampado algún celador en bocata con Tulipán

b) ha entrado un equipo de fútbol con todas las piernas rotas por la puerta de atrás y los están enyesando y por eso no entra ni Dios en las consultas.

c) están realizando pruebas de resistencia al estrés entre la población de la zona y me ha tocado.

Porque de otro modo NO LO ENTIENDO. Vale, supongo que habrá gente más grave que yo, pobrecillos, pero no veo a nadie desangrándose ni con las vísceras colgando. Mis toses se escuchan en los laberínticos pasillos del hospital. Al final, con el móvil ya sin batería de tanto jugar a las cartas y mirar el correo, me atrevo a preguntar a la señorita del mostrador si por un casual sabe si tengo para poco rato o bien si me puede salir pelo en la espalda de tanto esperar.

Me dice que no sabe, que ni idea, que nosequé de proceso de admisión, y que tal y tal. Entonces le digo que me voy a cualquier otro sitio, como Torrelodones o La Zarzuela (que también déjalos ir). Al ver que uno de los pacientes está dispuesto a ceder su sitio, me dice que tengo que firmar nosequé papel. Vale.  La enfermera se acerca, coge una bandeja y dice mi nombre seguido de un “anda, pues si le tocaba ya”. Casi le arranco el brazo a mordiscos, que me quedo, joer, si entro en menos de media hora me quedo… Son las 13:00 cuando entro en la consulta. Ya les vale.

Entro con presunto cuadro de bronquitis y salgo con “traqueitis y bronquitis leve”. Para lo cual me regala un bonito inhalador con forma de pene, el cual podría utilizar para cualquier cosa que penséis -incluso las más cochinas- menos para curarme, porque esto a mí no me cura ni las penas.

Son las 19:51, estoy en casa, y toso igual que bocanegra a las 7 de la mañana con el primer pitillo. Mañana a las 12, como la Grajal diagnostique bronquitis galopante, a la vista de la placa y espirometría que por supuesto NO ME HAN HECHO en Urgencias, y me recete antibióticos, voy a coger el puto inhalador y voy a hacerle una demo a la querida doctora del Puerta de Hierro sobre la utilidad de su potingue para mis pulmones, que es casi casi la misma que para su esfínter anal.

Que siempre me pase igual… Si es que no aprendo…

Silcas

Anuncios