Recortables

Increíble colección de recortables para los peques.

Gracias chicas!!

Silcas

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La catedral de San Basilio (3D)

http://cp.c- ij.com/en/ contents/ 3154/st-basil/ index.html

Catedral de San Basilio

La Iglesia de la Transfiguración (3D)

http://cp.c- ij.com/en/ contents/ 3154/transfigura tion/index. html

Iglesia de la Transfiguración

La Gran Muralla

http://www.creative corner.epson. co.nz/papercraft mania/pdf/ GreatWall. pdf

Las instrucciones para la gran muralla:
http://www.creative corner.epson. co.nz/downloads/ papercraftinstru ctions.pdf

Pagoda, colorear y recortar:
http://www.abcteach .com/free/ p/pagoda_ m.pdf

Recortables.  Trajes tradicionales de China

http://picasaweb. google.es/ vmaria40/ TraditionalChine seFashionPaperDo llsHagyomanyosKi naiViseletekPapi rbabak#

http://picasaweb. google.es/ vmaria40/ LittleChineseGir l#

Recortables

Así que hale! Coged las impresoras, el papel y las tijeras y a hacer recortables con los peques. A la vieja usanza, menos nintendo, wii y psp y más manualidades… Voy a empezar por las muñecas chinas, seguro que a la peque le fascinan.

Silcas

* por cierto, un 10 para Canon y Epson: rescatan el antiguo arte del recortable a la vez que les ayuda a vender más papel fotográfico. Qué genios!!!

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Navidades – Fase I

Pofin. El pavo, el marisco, los entrantes, los primeros, los segundos, la pularda, el turrón (debo reconocer que media bandeja se la zampó el perro en un descuido), los champanes, los vinazos, el panetone para bajar la comida (glabs) los licores, los orujos, los cafeses, los amigos invisibles, los pajes de los reyes y los atracones.

Al menos, del primer round hemos salido con vida. Ahora tenemos un ligero respiro hasta el día de Fin de Año, el de Año Nuevo, las uvas, las pepitas de las uvas, los pellejos de las uvas, los matasuegras, las serpentinas, el confeti (vaya majadería de costumbre) y los vestidos largos con taconazos imposibles; los madrugones, las resacas, el cochinillo, el cabrito, los regalos de reyes y el sanseacabó del monte.

Bueno, lo de que se acabó es relativo, porque en esta casa prolongamos las festividades hasta el fin de año ruso, que se celebra, Dios ortodoxo mediante, el 13 de Enero. Generalmente cae en miércoles o jueves, lo cual implica trasnochar y currar al día siguiente, y a estas edades el cuerpo ya comienza a decir tururú. Ya me han re-confirmado la reserva en El Cosaco, así que habrá que ir, el año pasado nos lo perdimos por fuerza mayor (cónyuge A recién salido del hospital) pero este año CAE el botellón de vodka helado como que me llamo maripuri.

Me encanta el día 26. Hoy hemos abierto el ojo a las 11 (la sobremesa de navidad se prolongó hasta las 12,30), y eso porque los enanos en comandita (los dos nuestros mas su primo Suco, que se ha quedado a dormir) han venido a informarnos de que los dos barcos del caribe que reposaban una balda han naufragado desde la misma (ellos solitos, claro) y están hechos trizas en el suelo. La realidad es que pegando saltos en la cama, Suco ha dado con su dura cabeza en la balda y ha enviado su contenido por los aires. Bueno, eso y que además estaban caninos, pero como el mayor ya se apaña divinamente, los envié a la cocina a hacerse tostadas y beberse colacaos.  Decía que la sobremesa de Navidad se prolongó incluyendo café, copas, más café, los amigos invisibles, más copas y recena para los pequeños, consistente en pizzas y restos refritos del bufet del mediodía (caramba, se lo zamparon toíto toíto). Resumiendo, que a la 1 de la madrugada nos hemos desplomado como fardos.

Luego nos hemos ido a comer restos navideños a casa de unos amigos (porqué será que el pavo de nochebuena o la pularda de navidad te sabe mucho mejor el día siguiente, no así las nécoras, que fueron eliminadas de la mesa de forma inmediata, tras detectarse su estado, indudablemente putrefacto). Tras acabar con el salmón, el cardo con lomo y la pularda,  una parte de la pandilla se ha ido a ver Avatar y otra Alvin y las Ardillas 2. Desde luego, la menda se apuntó al grupo 1, al de los chicos. Salimos encantados del peliculón (a mi hijo no se le bajó la adrenalina hasta pasada hora y media) y ahora estamos EN CASITA con los portátiles respectivos y los DVDs de Erase una vez el Hombre (joer, qué buena es esta serie), mientras los manteles de navidad dan vueltas en la secadora.

Avatar

Tenemos por estos lares una costumbre muy recomendable, que es ir recogiendo la casa según progresa la fiesta, para que al día siguiente no te entren ganas de suicidarte. La cosa cuesta, pero merece la pierna. Eso de levantarte y que no esté el salón lleno de vasos sucios y copas de champán pegadas, turrones a medio comer, huesos de dátil, ceniceros llenos de colillas, corchos de champán, servilletas arrugadas, restos de cocacola en el suelo y demás mierda, como que alegra el espíritu, o al menos hace más llevadera la resaca.

Como comentaba, esta tarde hemos vuelto del cine y nos hemos encontrado con que el puto can se ha dado un banquete de turrones (el azúcar es bastante chungo para los perros). El cabrón del bicho tiene un modus operandi cuanto menos, curioso: no ha hecho el menor caso a la bandeja de los turrones -ubicada en lo alto de la mesa del comedor- mientras nos veía por allí (vamos, es que ni la miraba), y en cuanto hemos salido por la puerta, RACA, a por los turrones, y saca la bota maría. Así se ha puesto la cabrona, se va a pasar los próximos dos días cagando hueso de dátil y pipa de higo.

Y eso que este año, lo teníamos todo prácticamente listo precisamente para NO estresarnos: la crema de alcachofas, preparada la noche anterior. Doña Pularda Rellena by nuestro insustituible carnicero, esperando en la terraza, ya loncheada. Lo único que había que currarse eran los acompañamientos (puré de patatas de sobre y la crema de castañas y la cebolla confitada de bote) y el postre, y aun así, llegamos a la hora crítica de las 14 hs con la lengua fuera. El postre -unos coulís de chocolate de La Sirena- fue un desastre, creo que los sacamos del horno demasiado pronto y simplemente, se hundieron en ellos mismos. Los ponías en el plato y parecían exactamente un zurullo de caca de la vaca desmadejao. La pinta era horrible, pero al menos, estaban ricos. En fin, el exceso de confianza. La próxima vez, habrá que hacer ensayo general de postre.

Bueno, reconozco que también teníamos que preparar el bufet de los enanos (les soltamos las viandas en una habitación y listos, que picoteen lo que quieran). Pero vamos, que al final, los nervios y el estrés no te los quita nadie, sobre todo cuando vas volando de un lado a otro desarrollando diferentes actividades y al final te dejas las cosas a medias, te cabreas porque detectas en el lavaplatos un elemento plástico que no se debe meter en el lavaplatos porque sale convertido en un plástico churruscao, o bien te cagas en todo lo que se menea porque uno de los críos ha dejado la puerta de la cocina abierta, donde reposa la bandeja con la pularda al alcance del puto animal, que está siempre a la que salta y pendiente de tu menor despiste. O bien por discusiones domésticas absurdas (dónde COÑO está el chino, una vez al año que lo necesito y no lo encuentroooorrrr -mamá, me pones el vestido???-; que no le pongas leche ideal a la crema de alcachofas, que sí, que lo dice la receta, que no, que así está rica, pues ahora no me gusta, pues que le den a las alcachofas, me la suda; cagontó, pero si no hemos subido el viña tondonia y está en el trastero, a temperaturas subárticas. O qué metemos primero en el horno, los panecillos o los coulises de los cojones, y ojito porque no pueden ponerse juntas la freidora, el horno y la vitro porque salta el puto diferencial, a ver cómo hacemos para ir friendo lo de los críos y que no se nos achicharren los panes en un despiste. La vajilla “buena”, que según la pones en la mesa te das cuenta de que está asquerosa y hay que volver a fregotearla, copas incluidas porque tiene restos que el año pasado no detectaste al sacarlas del lavaplatos y que están más duros que los fósiles del paleolítico. Las servilletas que corresponden al mantel festivo que pones, que dónde coño andan, mientras el flequillo te cae sobre las gafas y comienzas a ponerte de mal café. Por supuesto, están en la balda 4 mientras que el mantel está en la 2, que yo un día me voy a abrir las venas o me inyecto sangre rumana a ver si adquiero la misma lógica de orden que tiene mi asistenta y así encuentro las cosas a la primera. Si tienes suerte, estará limpio, si no, tendrás que pillar otro y volver a buscar sus servilletas correspondientes. Mientras tanto, te limpias el moco, que tengo un trancazo del nueve y el capullo de urgencias no quiso recetarme nada más que paracetamol. Será joputa. La infraestructura hogareña va como el Octubre Rojo, al 120% de las posibilidades del reactor. Un día saldremos volando a Marte de una explosión.  O como casi siempre, las chorradas inter-familiares: que los primitos abran los papanoeles y/o los pajes de los reyes juntos; que esperéis que los abran a la vez, pues mira, va a ser que no, porque el uno ya ha abierto el bakugan gigante y la otra el picnic de hellokitty, un poco de organización, por favor. A las 13 hs, hecha una pintas, en pijama y oliendo a papeo -que yo creo que todavía huelo a alcachofa-, decido atizarme una cerveza y meterme en la ducha a ver si me tranquilizo, que no es plan de saltar por una ventana presa de patas en él.

Mañana comida en casa dos suegros y luego me tocará currar un poquillo en una presentación que me dejé a medias el 24.

Y la semana que viene VACACIONES slurp.

Slurp.

Silcas

Cuatro copos

Si es que en este país,  en cuanto caen cuatro copos, se nos colapsa la vida. Yo -sinceramente- esperaba que super-Maleni hubiera vuelto de su periplo por los aeropuertos de Rusia con la receta mágica para que Barajas funcionara como un reloj, cayera la que cayera. Pensé que volvería con ese críptico conocimiento, con esa sabiduría sobre protección de infraestructuras críticas frente a las inclemencias atmosféricas, con esas instrucciones detalladas de previsión aeroportuaria y ferroviaria bajo el brazo y con ese aura especial que envuelve a los escogidos para la gloria. Con ese brillo en las mejillas que te da el saberte en posesión de un secreto vital anhelado por el resto de los mortales.

Y no, no sucedió. Ni el conocimiento, ni la sabiduría, ni el aura ni el brillo en los cachetes. Y oootra vez, Barajas con 200 vuelos cancelados por un quítame allá esos copitos. Pero vamos, que no es el único; aquí no funciona ni el Ave, ni el tren-cito de Pozuelo ni la M-40 ni el sumsumcorda. Todos bloqueaos, agobiaos y estresaos, atascados en plazas, callejas, autovías y autopistas.

Cuatro copitos...

Pero yo no. Ah no. Que por algo soy serrana de adopción. ¿Nevada brutal? Ok. No problemo. Niños: vestimenta adecuada, incluyendo botas, guantes impermeables, bufanda y gorro reglamentario. La menda: mallas térmicas y forro polar bajo el atuendo.

Hala, a la nieve, a retozar en la pradera de enfrente de casa. A construir el muñeco de nieve mas horrendo del mundo (porque mira que fue FEO de coxxnes el bicharraco que montamos): ¿Que no hay zanahoria? Se le birla una cebolleta a la abuela. ¿Con qué hacemos la boca? Pues con gajos de mandarina que sobraron de la noche anterior. ¿Los ojos? Dos gominolas de mora de esas gigantes. Y listos, ya tenemos un muñeco de nieve feo como él sólo.

Muñeco de Nieve

Hablando de monstruos, a mí lo que me mata es el contraste de temperaturas, ya lo tengo comprobado. Chimenea calentita en casa, currando con el portátil, y frío glacial ahí fuera. Entras y sales cuatro veces, que si a comer, que si a comprar nosequé o a buscar nosecuantos y listos. Hala, ya tengo la faringitis enganchada. Debo tener hasta placas, ya me conozco yo. Tendré que ir al médico, claro. Pero mientras hago el propósito de ir a que un médico cansino me recete una inútil dosis de amoxicilina y tire la receta a la basura según salga de urgencias, me voy dopando con penicilina específica para faringitis, que me sobró de la otra vez y me va de vicio.

Al menos ya tengo prácticamente todo lo de navidad almacenado, que dice mi marido que parece que estamos haciendo acopio frente a una guerra (nos ha jodido, y qué te crees que es la Navidad sino una guerra sin cuartel a ver quién zampa y  bebe más?)

En fin, que me voy al sobre, que mañana habrá que currar -digo yo- y encima tenemos tapeo y copa de mujeres de la oficina.

Silcas

Los polvos de la Kidman

La pobre. Nada como ser famosa, rica y guapa. Por un quítame allá esos polvos, ya tenemos el gallinero alborotado.

Pues sí, se pasó con los polvos, pero no por eso deja de ser una tía muy guapa. Que en el fondo, es lo que jode.

Será que no hay mucho que contar, o que lo que habría que contar es mejor no contarlo, no vaya a ser que el personal se nos espeluzne.

Porque una se pone a repasar las noticias y parecen una imitación del Cibercerdo, a elegir: Belén Esteban se cambia el careto (y sigue exactamente igual de basta y de horrible), La Kidman se pasa con los polvos (faciales, es de suponer), Primera Barra Libre en el Bernabeu (sin comentarios) o El ex-capitán de Gales desvela su homosexualidad. Hala, a escoger con qué te quieres lobotomizar.

Porque del paro, del panorama económico, de la guerra de Afganistán, de las familias que esta nochebuena lo pasarán bastante mal, y de los niños que tendrán juguetes gracias a Cáritas, pues no hablamos, no vaya a ser que la gente comience a darse cuenta de que este país es como para emigrar a las antípodas.

Por otro lado, ayer tuvimos día familiar intensivo, con miembros de uno y otro lado, sanguíneos y políticos, los enanos disfrutaron de lo lindo, con los primos de un lado, con los del otro, viendo los Canguros Maduros a altas horas y cenando en un Hollywood a las tantas. Los llevábamos en el coche de vuelta a casa completamente sobados. Desmayados, con el cuerpecillo echado hacia delante en el caso de mi hija. Los dos enanos, mi hijo y su primo brasileiro, parecían dos lechones, uno encima del otro, totalmente fritos.

Hoy tocaba llevar a mi hijo a su clase de montar a caballo (diría equitación, pero sobre esos pencos lo único que se puede hacer es subirse y ver qué pasa). Luego otra vez comida en casa de los abuelos y esta tarde ya veremos.

Dios mío, y la semana que viene: el martes cena de chicas de la oficina y el miércoles la cena del departamento ventas. Miedo me da. Qué terror. Además, amigo invisible habemus. Mi regalo para el lechón adjudicatario; unos calcetines de Calzedonia, de lana color rojo, con tachuelas antideslizantes y unos adornos en forma de borla blanca y cascabeles. Te cagas. Habría que verlo en pelota picada con ese atuendo. Su mujer puede flipar en colorines.

Y luego el 24 -en casa de mi hermana- y después el 25 (por dios que no me olvide de recoger la pularda el día 23 o comeremos de bocata). Tengo que envolver los amigos invisibles para la family y pensar qué echamos a los peques de “pajes” de los reyes, que aquí el fin de fiesta es el día 6.

Dios.

Si no me doliera tanto la cabeza. Esta noche no he pegado ojo, maldito mejicano. Dichoso brownie, no tendría que haberlo pedido. Toda la noche con dolor de estómago e indigestión profunda.

En fin, que son las 12:10 y me voy a la ducha, que además tengo que ir a Verdecora a buscar jacintos blancos para que el 25 estén abiertos y perfumen la casa. Menos mal que ya me ha llegado la BSO de Crepúsculo y puedo cambiar la música del coche, que ya me vale.

Feliz finde antes de Navidad…

Silcas

Oído de dragón

Esta madrugada he estado a punto de despellejar a mi hija.

Que tenga pesadillas vale, que venga a informarme de su acontecimiento, bueno. Pero que se dedique a encender todas las luces de la casa, soltar al perro y despertar a su hermano a las 3 am, pues no. Rotundamente no.

Hoy -decía- la he pescado en plena faena, llevándomela a su cama de las orejas, mientras mi pobre hijo trataba de volver a conciliar el sueño.

La madre que la parió. Lo a gusto que se quedó.

Por supuesto, no pude volver a dormirme.

Por la mañana, en pleno fregado desayunil, mi hijo viene medio dormido a verme. Mamá, tienes oído de dragón, me dice. Me parto, ¿cómo dices??? Que tienes oído de dragón, lo oyes TODO.

Nos ha jodido. Las mamás lo vemos TODO, lo oímos TODO y lo sabemos TODO, principalmente TODO lo que nuestros hijos tratan de ocultarnos.

Sobre todo eso.

Pues ya sabéis. A partir de ahora, soy “oído de dragón”.

Silcas

Brico-empresa

Dios, cuántas cosas he visto ya, o qué vieja soy. Hoy vamos a hablar del bricolaje navideño aplicado a la empresa actual. Es decir, esas bonitas actividades asociadas a las tradiciones navideñas, que consisten en el envío de regalos y christmas, por no hablar de la cena de navidad que este año va a consistir más bien en una comida y listos. Creo que también querían hacer amigo invisible, pero nadie ha tenido la iniciativa de formalizarlo. Mejor. Si me libro del tema con un par de cañas, me daré con un canto en los dientes.

Así pues, heme aquí en estas soledades con mis christmas, sobres y pegatinas. He recuperado esa bonita y vieja actividad del ensobrado, impresión y pegado de etiquetas con direcciones, las cuales por supuesto he tenido que currarme a mano introduciéndolas en un word-plantilla que por supuesto de plantilla tenía lo que yo de monja.

Tengo 100 christmas por enviar, que tampoco son tantos, pero no puedo dejar de sonreirme con estoicismo. Ay, qué tiempos, en los cuales marcabas en una aplicación tus contactos para felicitar, dejabas tus tarjetas a la secre y te olvidabas del asunto. Pero qué bonito recuperar esa hermosa actividad de la impresión de etiquetas en la láser del departamento, provocando atascos y ataques de nervios al ver que alguien se había colado en la impresión y tus preciosas etiquetas salían en papel corriente. Y qué felicidad, irte a la oficina de correos del hipercor cargada con TUS christmas para enviarlos a tus clientes. A eso llamo yo BPO: Business Process Outsourcing, o más bien BLV -Búscate La Vida-.

TE CAGAS. Tarea de administrativo a precio/hora de business development manager. Dio mío. Lo que queda por hacer en esta santa casa, comenzando por pasar la escoba y eliminar perezosos de determinados sitios.

Permitidme que siga con mis actividades navideñas, que a este paso me van a dar las uvas.

Eeeel camiiino que llevaabeleeeeeen…

Silcas

Origen de la palabra Gilipollas

Sinceramente no sé si será cierto, pero está curradísimo.

Gracias, Eli, por tu aportación.

Silcas

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En el DRAE: GILIPOLLAS: 1. adj. vulg. gilí, tonto, lelo. Ú. t. c. s.

En Madrid hay una calle llamada de Gil Imón, haciendo de travesaño entre el Paseo Imperial y la Ronda de Segovia, para más señas. Es una calle dedicada al que fue alcalde de la capital, D. Gil Imón, por los tiempos de doña Mariquita de mi corazón, cuando el duque de Osuna organizaba sus célebres bailes, a los que acudía la crema social, para poner en el escaparate familiar a lindas damitas de la buena sociedad, como oferta casadera, las cuales acudían ataviadas con su miriñaque de fino muaré. A las damitas de entonces se les aplicaba el apelativo de “pollas”, que en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) llevan, como sexta acepción, figurada y familiarmente, el significado de jovencitas, algo que hoy se ignora, por mor del lenguaje, que en la actualidad se ha vuelto recio y tosco: la polla de entonces es la “tía” de ahora y las mentes malévolas sustituyen el significado antiguo por otro de morbosas connotaciones.

A lo que voy:

El tal don Gil era un personaje de relieve (la prueba está en que tiene dedicada una calle) y su nombre aparecía frecuentemente en los ecos de sociedad de las revistas del corazón de la época. El hombre, después de atender a los acuciantes problemas que su cargo de alcalde comportaba, se sentía obligado a responsabilizarse de sus deberes familiares, como buen padre. Tenía dos hijas en edad de merecer, feotillas ellas, no muy sobradas de gracejo, y hasta un tantico tontuelas. Y se hacía acompañar por ellas a todos aquellos sitios a los que, invitado como primera autoridad municipal, tenía que acudir. Él, en su fuero interno, acudía no como primera autoridad municipal, sino como primera autoridad familiar. Tras la imponencia de unos bigotes municipales, se ocultaba un corazón de padre.

‹¿Ha llegado ya D. Gil?

‹Sí, ya ha llegado D. Gil y, como siempre, viene acompañado de sus pollas.

D. Gil departía animadamente con los próceres de la actualidad, y, mientras tanto, sus pollitas iban a ocupar algún asiento que descubrieran desocupado, a esperar a que algún pollo (en masculino, solía aderezarse con pera:(“pollo- pera”) se les acercase, cosa siempre poco probable. Pocas veces había alguien que les dijera “hazte p’allá”, como dicen en Carrizosa.

La situación, una y otra vez repetida, dió lugar a la asociación mental de tontuelidad con D. Gil y sus pollas. Y cundió la especie por “el todo Madrid”, que compuso una palabra especial, castiza, nacida en Madrid y, puesta en circulación con el marchamo del Oso y el Madroño, siendo después exportada al resto de España, y ganándose a pulso el derecho de entrar en la Real Academia Española (RAE).

En castellano, es usual la composición de palabras: verdinegro (verde y negro), pavitonto (pavo y tonto), coliflor (col y flor) (¡Miá que ya hace años que D. Máximo nos enseñaba en la escuela a descomponer estas palabras!).

Antes podía decirse: bambarria, menguado, zampatortas, chirrichote, rudo, zamacuco, papanatas, tolondro, ciruelo, zote, mamacallos, mameluco, majadero, zopenco, mastuerzo, borrico, tonto, necio, obtuso, imbécil, mentecato, idiota, torpe, lelo (Sinónimos del Diccionario Ideológico de Casares).

Pero ¿cómo describir esa circunstancia tan compleja de tontuelidad inconsciente? Decía padre Ramón que el que es tonto y lo sabe no es tonto del tó. Los imaginativos y bien humorados madrileños lo tuvieron fácil:

para expresar la idea de tontuelo, tontaina, tontucio, tontuelidad integral, inconsciente ‹lo de con malicia o sin malicia es otra cuestión; con el tiempo, habrá de todo‹. ¡Ya está! Gil (D. Gil)-y-pollas (las dos jovencitas hijas suyas) = gil-i-pollas. Estos madrileños son la releche.

A lo largo de la historia, el vocablo ha sufrido avatares de toda índole, hasta que, por fin, la RAE , haciendo gala de su lema “limpia, fija y da esplendor”, ha limpiado la palabra, la ha fijado, le ha dado esplendor y le ha dispensado digna acogida en su diccionario.