Cuatro copos

Si es que en este país,  en cuanto caen cuatro copos, se nos colapsa la vida. Yo -sinceramente- esperaba que super-Maleni hubiera vuelto de su periplo por los aeropuertos de Rusia con la receta mágica para que Barajas funcionara como un reloj, cayera la que cayera. Pensé que volvería con ese críptico conocimiento, con esa sabiduría sobre protección de infraestructuras críticas frente a las inclemencias atmosféricas, con esas instrucciones detalladas de previsión aeroportuaria y ferroviaria bajo el brazo y con ese aura especial que envuelve a los escogidos para la gloria. Con ese brillo en las mejillas que te da el saberte en posesión de un secreto vital anhelado por el resto de los mortales.

Y no, no sucedió. Ni el conocimiento, ni la sabiduría, ni el aura ni el brillo en los cachetes. Y oootra vez, Barajas con 200 vuelos cancelados por un quítame allá esos copitos. Pero vamos, que no es el único; aquí no funciona ni el Ave, ni el tren-cito de Pozuelo ni la M-40 ni el sumsumcorda. Todos bloqueaos, agobiaos y estresaos, atascados en plazas, callejas, autovías y autopistas.

Cuatro copitos...

Pero yo no. Ah no. Que por algo soy serrana de adopción. ¿Nevada brutal? Ok. No problemo. Niños: vestimenta adecuada, incluyendo botas, guantes impermeables, bufanda y gorro reglamentario. La menda: mallas térmicas y forro polar bajo el atuendo.

Hala, a la nieve, a retozar en la pradera de enfrente de casa. A construir el muñeco de nieve mas horrendo del mundo (porque mira que fue FEO de coxxnes el bicharraco que montamos): ¿Que no hay zanahoria? Se le birla una cebolleta a la abuela. ¿Con qué hacemos la boca? Pues con gajos de mandarina que sobraron de la noche anterior. ¿Los ojos? Dos gominolas de mora de esas gigantes. Y listos, ya tenemos un muñeco de nieve feo como él sólo.

Muñeco de Nieve

Hablando de monstruos, a mí lo que me mata es el contraste de temperaturas, ya lo tengo comprobado. Chimenea calentita en casa, currando con el portátil, y frío glacial ahí fuera. Entras y sales cuatro veces, que si a comer, que si a comprar nosequé o a buscar nosecuantos y listos. Hala, ya tengo la faringitis enganchada. Debo tener hasta placas, ya me conozco yo. Tendré que ir al médico, claro. Pero mientras hago el propósito de ir a que un médico cansino me recete una inútil dosis de amoxicilina y tire la receta a la basura según salga de urgencias, me voy dopando con penicilina específica para faringitis, que me sobró de la otra vez y me va de vicio.

Al menos ya tengo prácticamente todo lo de navidad almacenado, que dice mi marido que parece que estamos haciendo acopio frente a una guerra (nos ha jodido, y qué te crees que es la Navidad sino una guerra sin cuartel a ver quién zampa y  bebe más?)

En fin, que me voy al sobre, que mañana habrá que currar -digo yo- y encima tenemos tapeo y copa de mujeres de la oficina.

Silcas

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3 comentarios

  1. Ojito, ojito… Después de los cuatro copos vienen las cuatro copas y una posible entrada sobre la mezcla de penicilina y ginebra, ja, ja, ja,…

    Pozdrevlyayu s prazdnikom Rozhdestva is Novim Godom

  2. Hola guapaa (s)!!!
    Bienvenidas, que paséis unas fiestas estupendas!!
    Besotes
    Silcas

  3. Este país nunca ha estado preparado para este tiempo…y eso que hace mucho que lo llevamos aguantando. (básicamente cada año es lo mismo).
    En fin, que nunca aprenderemos xD

    Besos y Feliz Navidad!

    P.D.: Bonitas fotos!!

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