Licitaciones públicas – Volvemos al ataque

Sí señor, ya echaba yo de menos el bonito ejercicio del análisis y respuesta a licitaciones públicas.

Se me está juntando una de AGE (Admon.Gral del Estado) con dos de una CCAA (comunidad autónoma).

Lo que en mi anterior empresa se liquidaba con un par de emails, dos reuniones, un bate de béisbol para la impresora a color y varios litros de café la noche antes de la entrega, aquí es bastante más peliagudo.

Tengo que meterme hasta en la cocina, para asegurar el resultado, comenzando por la parte árida, farragosa y muchas veces incomprensible, de la documentación administrativa:

– Oye, que este papelico tan mono que nos ha pasado la gestoría para el expediente, el cliente lo quiere sellado.

– Pero si no hace falta, lleva un sello de tiempo.

(iiiinspirar)

– Lo sé. Pero el cliente quiere ver un sello de color azul y una firmica física de un humano bípedo encima del mismo.

– Pues no hace falta, porque el sello de tiempo es tan válido como el real.

(bee bee oveja negra bee bee oveja negra. véase “Las reglas de la vida“)

– Lo sé. Pero el cliente quiere el sellito porque todos los demás licitadores han puesto sellito, y si nosotros no ponemos sellitos, queda como raro.

– Pues tu cliente es idiota.

(ooommmm ommmmm ommmm uf uf uf, respirar)

– Lo sé. Pero así es la administración pública, son las lentejas, las tomas o las dejas. Y como queremos que nos adjudiquen, nos comemos todas las lentejas que sea menester, y además, con expresión de alegría y regocijo. Así funciona.

Mi compañera refunfuña y se va con el papelico a pedirle a la gestoría que nos ponga el sellito. Y a mí, me sale una cana. Suerte que no soy propensa, porque estaría canosa perdida.

Multiplíquese la operación por el número de documentos que piden en el Sobre A – Documentación Administrativa.

Como además tenemos 3 licitaciones en danza, cada una de su padre y de su madre, creo que me van a terminar odiando…

En otro orden de cosas, hoy me he atrevido a rellenar el aceite a Criatura con Ruedas. Tenemos un renting tan cutre que no cubre la mano de obra del rellenado de aceite, y como este vehículo se bebe el aceite cosa fina, cada dos meses tengo que aparecer por el taller. Y me daba pavor, señores. Porque si te pasas, si le echas demasiado, al vehículo en cuestion le da un paro cardiorespiratorio sólo comparable al que te da a tí cuando te pasan la factura. 500 euros nos costó la broma de echarle aceitico al Scénic. Como este coche no es mío, pues da un poco igual, pero resulta que NO, porque si Criatura con Ruedas fallece, vaya usté a saber si me darán un triciclo, un patinete o una calesa tirada por un burro. Así que cuidadín. Y con sumo temor reverencial, he abierto un tapón con un simbolito del aceite, he echado el resto del bote que me dio el mecánico y lo he cerrado con cuidado.

Se quitó el pilotito amarillo del aceite, el coche no se ha muerto y lo más importante, no me he llenado el traje de aceite, que era una posibilidad nada lejana.

Y ahora me vuelvo a mi pliego, que de momento, voy a ver si me lo leo y me entero de lo que piden para cuando todos comiencen a volverse majaras y a preguntarme cosas raras. Ay mamáaaa…

Silcas

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