Comuniones – Primera Parte

Heeenos aquí por fin, ya llegó ya está aquí, la primera de las comuniones que nos tocan este año. Por doquier, niñas vestidas de blanco, algunas normales y otras como princesas, poniendo en evidencia los deseos frustrados de su madre, que seguramente quería comulgar vestida de alteza real pero no pudo; y también niños de marinerito, derivando algunos de ellos en vestimenta de almirante, también posiblemente porque su madre quería tener una niña para vestirla de alteza real, y al concebir un varón, optó por disfrazarlo con el mayor número de condecoraciones posibles para la ocasión.

Salimos del hotel tras ducharnos con agua fría, no, no es que estuviéramos cachondos ni en el hostal de la ratita presumida, es que en el puto CUATRO ESTRELLAS de las narices tenían la caldera jodida (yo lo llamo falta de mantenimiento) y al estar a reventar el sitio, el agua salía templada tirando a más bien fría. Cojonudo, el Infanta Cristina de Jaén. Ya sabemos dónde no vamos a volver ni borrachos.

En esta ocasión, vamos a examinar los métodos, procedimientos y metodologías para entretener a las hordas infantiles que -poco o nada acostumbradas a asistir a una misa entera- pueblan las iglesias con ocasión de las comuniones de primitos, hermanitos y/o amiguitos. Me salto las vestimentas de la peña en general, que hay algunas que se visten igual para la boda de la infanta que para la comunión de la sobrinita.

Allí estábamos, cumpliendo con nuestra parte de “horda infantil”, con los siete críos entre hijos y sobrinos sentados a nuestra vera, esperando pacientemente a que la iglesia terminara de poblarse (y doy fe que había overbooking), cuando una monja baja, feúcha y con toca negra se apodera del micrófono, y con esa voz especial que tienen la mayoría de las monjas docentes, con tono de cripta, y que tantos recuerdos me trae de mi época escolar, comienza su speech.

Lo que siempre quisimos hacer con Sor Consuelo

Lo que siempre quisimos hacer con Sor Consuelo

“Atención todos, por favor. Chiiiissttt…. !!!! Por favoooorr!!!!”

(ni puto caso a la monja, aquello parece la feria de abril en su apogeo, la peña es la leche. no se callan ni debajo del agua.)

“¡¡¡POR FAVOOOORRR!!!!” (os juro que “La Monja Alférez” gritaba menos)


La Monja Alferez

La Monja Alferez

(ahora sí, la peña se calla y la monja aprovecha para soltar una reprimenda a los presentes sobre el silencio en la iglesia, cosa sobre la cual, efectivamente, tiene toda la razón)

“Los niiiñossss…. se cansaaaann y no aguaaantan toda la celebración” (Ni yo, si a eso vamos. Joder, a ver si es que nos hemos equivocado y nos hemos metido en una comunión ortodoxa)

“Insisto, LOS NIÑOS SE CAAANSAN” (vale, tía, que ya nos hemos enterao. Esto va a ser un truño y además largo)

“Tenemos habilitado un sitio “arriba”, donde una  (UNA??? se la van a comer!!) catequista (la órdiga, si llega a decir Pamela Anderson fijo que el puto sitio se llena, de niños y de sus papás babeantes) cuidará de ellos durante la celebración de la ceremonia”.

“Ahoraaa… pasaré por el pasillo centraaal… (joder qué miedo) para recoger a los niños menores de 5 años (instintivamente paso el brazo por los hombros de mi hija; hija, cállate y no hagas ruido que viene la monja) y llevarlos arriba (lo estás arreglando colega, suenas igual que jack el destripador disponiéndose a recolectar a sus víctimas)

Pues mira, sí, buena idea la de tener a los críos entretenidos para no deslucir la ceremonia, pero la vendiste mal.

Lo primero, ¿desde cuándo las catequistas de 50 tacos (con todo el respeto a las catequistas de 50 tacos) son capaces de lidiar con 20 o 30 mocosos (encima UNA SOLA DE ELLAS), y mantenerlos entretenidos durante hora y media sin diseccionarlos? Ni que fuera superwoman, no hija, no, no es creíble. Dí que un grupo de entusiastas, dinámicas y jovencísimas estudiantes se ocuparán de los peques, y entonces a lo mejor lo creemos, y además te ahorras el transporte porque serán los propios papás los que agarrarán a los niños y los llevarán ellos mismos “arriba” para averiguar si además de entusiastas, dinámicas y jovencísimas, tienen las tetas bien puestas.

Lo segundo, enviar a esta mujer, que daba verdadero pavor mirarla, a recoger niños, me parece un sinsentido como otro cualquiera; los niños nada más verla se escondían debajo de los bancos, y los pocos infortunados que iba recolectando se cogían de las manitas con pavor y buscaban a mamá con la mirada, a punto de llorar. Las propias mamás amedrentaban a las criaturas: “Jorgito, como no te calles, vendrá la monja y se te llevará!!!”.

En fin, que yo creo que el problema de fondo de la iglesia es la falta de técnicas de marketing y venta.

Que digo yo que una buena consultoría les vendría de miedo.

Silcas

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2 comentarios

  1. No se… igual esta mal la percepcion, para mi catequista es alguien entre 18 y 25 años que por la razon que sea pasa buen tiempo en la iglesia trabajando en los cursos de preparacion de Confirmacion y en algunos casos Primera Comunion.

    Lo digo, pues en mi universidad tenia una compañera que estaba metido en ello, habia hecho la confirmacion en la secundaria asi que en la universidad se metio a eso para apoyar en la preparacion de confirmacion a quienes la hacian alrededor de los 20.

  2. Jajaja, eso lo dices porque no has visto a la catequista, que si no, ¡sales corriendo en dirección contraria!

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