Perdidos en el ciberespacio

Me resisto, chicos, me resisto al uso y abuso de las tecnologías para fines completamente absurdos. Nada como las call conference para cometer toda clase de tropelías.

Hoy, viernes, en vez de nuestra querida jornada intensiva, teníamos una sesión denominada guasonamente por uno de nuestros colegas como “Refuse to Eat”. La finalidad de la sesión es algo así como “CEO de mis amores, que quiero vender ésto y me tienes que echar una mano que lo llevo malamente”. Y por tanto, nuestros sesudos mayores, la bautizaron como Refuse to Lose. Y como concepto no está mal, con lo que nos metemos es con la forma. Lo de Refuse to Eat viene porque estas bonitas sesiones suelen comenzar los viernes a las 13:30 y duran lo que el jefe quiera, es decir, que en algunos casos se liquidan en una hora, y en otros nos eternizamos y nos enquistamos cuales piojos en la cabeza de mi hija. Por tanto, lo normal es que te quedes sin comer y salgas con más hambre que el perro de chewbacca.

Así que el convocante de la vaina ésta,  nos abre un “bridge” telefónico, que consiste en que llamas a un número de teléfono, marcas un código y ya estás con tus colegas en el ciberespacio, todos en versión virtual (“now joining, perico el de los palotes”, “now leaving, menganito” uaoymini dupuan”,  y rascándose lo que proceda. Porque a saber dónde anda cada uno, que fijo que habrá gente en el baño, tumbada en la cama o paseando por la playa, y ¡¡siempre la mierdablackberry ésta!!, que cuando voy a teclear el puñetero código, como estoy en el mensaje donde figura, no puedo, y cuelgo sin querer, y como es un número largo, no me lo aprendo, o peor, lo  marco mal y aparezco en la reunión virtual de viciosos onanistas y flipo. Joer, pero qué sufrimiento. Y con este calor, metida en el coche estoy, refugiada en el aire acondicionado a todo trapo claro, con el manos libres, la compra recién hecha, los apios asomando por mi hombro y yo aguzando la oreja a ver si consigo enterarme de lo que habla esta peña, que en cualquier momento me toca a mí contar el rollo este, dices tú el dichoso inglés. Prueba a meterte en un fregao de éstos con un tunecino, un gabacho, un holandés, tu jefe, el otro jefe, el CEO, que es de aquí la tierra, y otros doce o trece que están callados pero están ahí, en el puñetero ciberespacio, como si fueran Yoda y sus amigos. Mi jefe me pasa el testigo y cuento en brevísimas palabras cuál es mi deseo para el día de hoy sin creerme ni una palabra. Luego mi jefe apostilla algunas consideraciones.

“ai anderstan nothing of nothing”, dice el CEO.

Peerfecto. No esperaba menos, my friend. Y cómo leñes te ibas a enterar de algo, con ese briefing de mierda que te hemos pasado en la plantilla corporativa. Siendo muy, pero que muy generosos, habrás deducido que tengo la intención de colocarle a la bruja de Narnia una campa de gallináceas moradas expertas en vender abanicos.

Tras diez minutos de gasto temporal de Ceo, Directores y Accounts y sabe dios qué mas, consiguen aclarar qué pretendemos.

Algo que en mi anterior empresa se resuelve copiando al susodicho y amenazando veladamente al destinatario con toda clase de desgracias personales incluyendo la ruptura de miembros, aquí no. Aquí hay que hacer algo mucho más tecno-chachi, o no vale. Dios, cómo odio las refuse to eat. No por nada, no porque nos quedemos sin zampar, es que es una pérdida de tiempo que…

En otro orden de cosas, estoy completamente enviciada con mi flamante ipod, que acabo de comprar un ipod familiar con altavoz para tener un poco de música en casa, tirar las cajas de los doscientos cds que tenemos por ahí y que dejen de acumular polvo.

A ver si llega agosto, que a este paso, nos vamos a derretir…

Silcas

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Una respuesta

  1. Real como la vida misma, qué jartá a reir. Yo tengo conference calls de esas prácticamente todos los días y es tal cual: como haya más de 4 en la reunión, es el puto caos y nadie se entera de nada.
    He llegado a tener alguna con gente en 5 zonas horarias distintas: unos muertos de hambre porque nos tocaba Refuse to Eat (genial, el término), otros agotaos porque les caía en horario Refuse to Go Home y algunos dando cabezadas porque les cayó la gracia en Refuse to Sleep!!
    Cosas de la globalización.
    Lo que es básico es conectarse a través de móvil o BlackBerry, poner el chisme en mute y calzarse los auriculares. Así uno puede aprovechar el tiempo haciendo la compra, yendo al baño (sí, confieso que he cagao durante un conf call…) o incluso yendo a comer algo para romper el Refuse to Eat. Eso sí, hay que controlar bien cuándo le tocará hablar a uno, no sea que coincida cuando tiras de la cadena y vaya papelón.
    Un consejo: la próxima vez que te pongan la llamadita a esa hora, cómete un bocata antes!!

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