Yo no he sio II

Que si, que sí, compañeros. Que el tema cunde que te pasas, incluso podría hacer un post diario sobre “La mediocridad del día”.

Tenía yo pendiente de entrega, vía paquete azul de correos, una preciosa chaqueta de Karl Lagerfeld de a 500 gallifantes comprada al módico precio de 90. Naturalmente, mis ávidas zarpas estaban ansiosas de agarrar la dichosa chaqueta y lucirla en cuanto se fueran los calores madrileños y llegaran las lluvias, cosa que -mira tú- ha sucedido tal día como hoy.

Y en cuanto me llegó el correo de vente-privee anunciando la salida del paquete de las instalaciones el 2 de septiembre, empecé a frotarme las manos con mi maravillosa adquisición. Cada día, con devoción, mirando el buzón de correos, a ver si aparecía el papelico amarillo que el señor Postman deposita cuando ha intentado entregar un paquete en mi madriguera base sin éxito.

Y no, no llegaba. Joder joder. Mi chaqueta de cojón de pato, dóoonde estará… ay ay ay. Que esto pinta fatal.

Y hoy, 16 de septiembre, tras abandonar a mis rebeldes vástagos en el cole, decido irme a correos armada con el número del envío a ver qué coño ha pasado.

Bajo una fina pero persistente llovizna, acudo presta a mi oficina de correos. No hay ni zeus, y la más antigua de todas las funcionarias, me atiende. Algo es algo. Le explico. Que seguramente el papelico amarillo se lo ha debido zampar una urraca moñuda extrayéndolo del buzón que está ubicado en el exterior de mi hogar, porque no aparece. O se lo ha comido el perro, que también puede ser. O que quizá JAMÁS llegaron a intentar siquiera entregarlo (esto último, que es lo más probable, me lo callo) De momento la he despistado con el tema de las urracas. Que si tengo el número de envío. Pooor supuesto. Conociendo los penosos sistemas informáticos de correos, que están hechos con las pezuñas (y lo sé porque mi antigua empresa perpetró algunos de ellos), iba yo armada con el número del envío, una ristra choricera de números y letras. Le paso la blackberry para que lo lea.

La funcionaria teclea el numerito: “Anda, pues sí, está aquí, y -me mira ceñuda cual señorita rotenmeyer- a punto de caducaaar”. Claro, cacho panda perezosos, si es que NO ES LA PRIMERA VEZ que ni siquiera os tomáis la molestia de repartir los paquetes. Pero no digo nada, pongo la sonrisa de la mona lisa, o de la mona rizada o vestida de seda, y espero pacientemente a que me den mi super-chaqueta, que es lo que me importa.

Se retira tras el mostrador e indaga en la Zona Cero, que es donde deben estar los paquetes a punto de caducar.

Sale con un peaso caja, y se mete en el almacén -a sacarle el polvo, supongo-. Finalizada la misteriosa actividad (supongo que consistiría en apuntar a lápiz que trataron de entregarlo hace dos semanas), vuelve con el paquete y me entrega el papelín amarillo para que lo firme. Estoy a punto de rellenarlo cuando me detengo. Yo no soy “Susana”. No no. Va a ser que este paquete no es mío.

Se lo indico. Mira el paquete como si él tuviera la culpa. Rezonga y se lo lleva. Mira en la Zona Paralela, que debe ser donde están los paquetes ya caducados y a punto de devolver al destinatario, pero que por pereza congénita del funcionario de turno, ahí siguen.

Saca otro paquete y se lo lleva al almacén. La veo y oigo perfectamente. Habla en voz baja con una ameba cejijunta de gafas de culo vaso (las que llevaría yo si no usara lentillas) que se disculpa. “Yo no he sío!! Yo no he sío!! que yo estaba de vacaciones, y claroooooooooo…. pues pasó lo que pasó”.

Claro. Qué otra cosa cabía esperar. Se marcha el cartero de vacas, y se acabó la seriedad en Correos. Los paquetes como geisha por arrozal, que ni siquiera han hecho el intento por entregarlos. En agosto pasado me sucedió igual.

Jo tíos. Jo tíos. Cómo no se os cae la jeta de vergüenza.

Mañana, otro post. Lo presientoooo!!!!

Silcas

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3 comentarios

  1. Esto podría convertise en el post interminable. No importa de que o donde trabajes, empleados mediocres, amebas y zanganos hay en todas partes.

  2. Pero bueno, no nos dices qué tal te queda la chaqueta!!! por que al final sí te la dieron, no?

  3. La chaqueta es UNA PASADA. Preciosa, atemporal… con buen corte, tela IMPRESIONANTE… únicamente he de cogerle un poco las mangas, porque como es talla vacabu, está pensada para tías que caminan por las pasarelas con los nudillos arrastrando… nada que no resuelva una buena modista… 😀
    besitos

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