Con la iglesia hemos topao

Cómo pasa el tiempo. Ahí estamos, con la comunión de mi hijo a la vuelta de la esquina (o sea, que en mayo del año que viene, Dios mediante, y nunca mejor dicho, le darán a la criatura su primera hostia).

Así que huyo de la oficina cual alma que lleva el diablo para llegar entre 19 y 20 hs. al despacho parroquial y conseguir una Fé de Bautismo, documento necesario para entregar en la catequesis y que la criatura pueda comulgar con todas las bendiciones.

Llego correteando a la puerta del despacho, y me encuentro con que hay cola. Vaya, ésta sí que es buena. Cola en la puerta del despacho parroquial. Y luego dicen que la Iglesia no tiene fieles. Pues mira, tendrá dos, pero son justo los que están delante de mí. Sale la señora que había dentro, y pasan los especímenes que me preceden; mamá, papá, vástago 1 y vástago 2.

Empiezo a jugar con la blackberry, cuando de pronto, percibo un ligero cambio de tono en la conversación, la cual comienza a tener una pinta más bien tensa. La chusqui que hay dentro del despacho parroquial reclama la atención del párroco, el cual aparece ipso facto y comienza la conversación objeto de este post.

Párroco: Vamos a ver, si yo entiendo que los niños quieran comulgar juntos, pero es que no tienen la misma edad. Y por lo tanto no pueden hacer la comunión a la vez porque el mas pequeño es demasiado pequeño.

Señora&Cónyuge: Pero es que no todos los niños maduran igual, oiga. Y éste niño es muuuy maduro.

En ese momento me comienzo a descojonar por dentro. Argumento de colegio, joer con la madurez de los niños, que parecen peras o melones, con esto de la madurez. La peña, cómo es. Religión a la carta, oiga. Que yo me quiero casar de madrugada, y luego dar unas copas en la sacristía. Y que los dos hermanitos comulguen juntos, aunque uno de ellos no haya hecho el curso reglamentario de catequesis. Total, ¿pa qué?

Párroco: Mire, que no vamos a cambiar algo que se lleva haciendo así  toda la vida, los niños comulgan a partir de los 9 años, que es cuando se considera que tienen la madurez suficiente para entender lo que está pasando, del mismo modo que a usted no le permiten votar hasta que tenga 18.

Continúa la discusión, cada vez más absurda y estúpida y enrevesada. Lo que la señora quiere en realidad es un 2×1 carrefour en formato eclesiástico: comulgo a los dos enanos por el precio de uno y santas pascuas, un banquete, una celebración y adiós muy buenas.

La señora y su troupe se marchan refunfuñando por lo bajini, pero aceptando la autoridad eclesial, a la fuerza ahorcan.

Tras media hora de entretenimiento y observación del género humano, por fin me toca. Buenas, que vengo a por una Fe de bautismo de mi hijo. La chusqui de la secretaría, obviamente desbordada por la discusión sobre la madurez de los vástagos, me mira con expresión desvalida. Ay -dice- ¿usted me la pidió ayer? No, chati, te la estoy pidiendo ahora en estos mismos instantes y momento actual y presente. Hola, cucú. Es la primera vez desde que bauticé a mi hijo que piso el despacho parroquial. Ah, vale, ¿en que año fue? En enero de 2004. ¿Al principio o al final del año? Al principio, reina. Enero suele estar al principio del año. Saca un tomo más bien tocho. Ah, aquí está. Saca una cuartilla pre-impresa y comienza a apuntar pacientemente. De pronto, al escribir el nombre de mi marido se para. Anda qué gracia, comenta. Tienen los dos apellidos igual! Hein? encorvo las meninges en dirección al documento de marras. Ni mis apellidos ni los de mi marido son corrientes, y pongo al jefe supremo de la chusqui por testigo de que mi marido no se apellida igual que mi hijo ni es mi primohermano. Se lo hago notar. Anda, dice ¡es verdad! se han equivocado al apuntarlo, porque la abuela se apellida de otra forma. Jesús, María y José, dónde estaría esta criatura durante el reparto de cerebros. Pues obviamente, chica, han metido la gamba al apuntar el nombre del padre del bautizado.  Ahora me entran las dudas existenciales. Creo recordar que en derecho canónico existe un proceso para corregir los errores igual que su equivalente civil cuando el tío del registro se lía y te pone Radisbunda María en vez de María Radisbunda, o bien cambia los apellidos de orden o pone sexo hembra a un machote llamado Ramón González. Por suerte, este ser desvalido ignora tal hecho, pasa por alto el error y directamente expide la Fe de Bautismo sin el menor titubeo.

Joder, joder, como para esperar a que el tribunal eclesiástico de sabe dios dónde decida si procede corregir el asiento del libro parroquial.

Agarro mi Fe de Bautismo y salgo por pies.

Ya lo arreglaré mañana.

O pasado.

O el año que viene…

Silcas

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2 comentarios

  1. Ya se sabe que las cosas de palacio van despacio, y esto es aplicable a la iglesia también sobre todo si quieres apostatar. En fin, mucha suerte.

  2. Pues leí hace poco que hay por ahí un cardenal que aboga por que la primera comunión se haga a los siete años, así que díles a tus compárrocos que se informen bien, que igual el hombre les da las hostias a la vez a sus nenes.

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