Linkeame otra vez!

Desde que en el año de gracia de 1998 comencé a cacharrear con esto de internet, la verdad es que no deja de sorprenderme.

Esto de las redes sociales me tiene particularmente fascinada, sobre todo la seriedad con que la gente se las toma, principalmente el Linkedin. Dado el inmenso nivel de networking de mi compañía, lo utilizo básicamente  para buscar peña a la cual podamos venderle nuestros servicios, así que el dichoso Linkedin se ha convertido en un fondo de armario básico en mi vida laboral.

Y flipo en colorines. A veces recibo peticiones de conexión de criaturas de lo más variopinto, y que por supuesto, no he conocido en mi vida. ¿Y cuándo hemos comido sopas usted y yo juntos, caballero -o señora-? ¿Y porqué quiere usted linkearme, pa qué pues? O peor, un tipo de tu curro anterior que te cae de puñetera angustia y que insiste en conectarte a su red. Jo tío, qué pereza me das.

Y estas reflexiones vienen a raíz de una noticia francamente espeluznante que acabo de ver en el Hellou en este aburrido día 9 de noviembre (ostras, acabo de caer en que es el cumple de mi amiga Ana!!!! arghhh, mensaje que te crió),

http://www.hola.com/actualidad/2010110847529/facebook/rupturas/sentimentales/1/

O sea, usted, señor o señorita, quiere cortar con su pareja actual y no tiene más que cambiar su estado en Facebook a “está soltero”. Atando cabos, y con una gran dosis de perspicacia, posiblemente acompañada por la no respuesta a sus fervorosos emails o sms, el abandonado será consciente de que su pareja ya no es tal, y que casi mejor cambie su estado a “sí, y me la pela” para poder formar parte del grupo de individuos disponibles.

Claro, que desde que se inventó el email y el uso y el abuso del mismo, los ejemplos cunden que no veas, esta viñeta es del año del pedo, y sigue de actualidad. Pero con las redes sociales, el asunto adquiere dimensiones planetarias, que digo planetarias, más bien intergalácticas.

Y que te enteres así de que te han dejado, de golpe y porrazo. A ver, a ver. ¿Es que nos da terror el vis a vis o el humilde móvil, no somos capaces de cortar con el noviete/eta por el método tradicional, íntimo y recogido y que sólo afecta a dos individuos? ¿Es que todo quisque en el puto planeta tierra y parte del universo tiene que enterarse? Joder joder, vaya putada para un adolescente, tu ruptura corriendo como pólvora por toda tu red de contactos -reconozcamos que a veces incluso viene bien dicha información en primicia para el/la siguiente de la lista-. A saber lo que le habrán hecho en Facebook a mi sufrida personalidad virtual -no tengo cuenta ni la tendré- y yo sin enterarme!!!

Pero me he desviado en mis desvaríos, que yo hablaba del Linkedin, que es la red profesional más utilizada cuando quieres cotillear quién es quién y a quién le puedes vender tus motos.

Lo primero, la exactitud. Claro, al final, como TÚ eres quien decide qué puñetas pone ahí, resulta que la fiabilidad es más bien bajita. La gente demuestra una creatividad de cojones a la hora de venderse. Conozco casos de inútiles totales que parecen los generales de todos los ejércitos de Mordor. No hablemos ya de los que no están donde dicen que están, y ni se molestan en actualizar la información. Peor aún es descubrir a tus tocayos de nombre y primer apellido que son francamente HORRENDOS, o con pinta de putones verbeneros. La virgen. Que susto me llevé el otro día al descubrir a una doble tocaya en el linkedin, maaadre del amor hermosoooo!!! Que casi te da tentaciones de añadirla a tu red y publicar algo así como lo que decía Mari Trini, “esa chica si, no, que eeeesa no soy yo, que esa no soy yooo!!

Luego están los que te quieren linkear no por tus bellos ojos, sino para acceder a otros contactos de tu red al más puro estilo “por interés te quiero Andrés”.

Y las recomendaciones, de traca. Mi compañera se quejaba el otro día, ¿que porqué demonios la ha recomendado una conocida si ella no se lo ha pedido? Pues sí, efectivamente. Puede parecer que estás pidiendo que te recomienden porque quieres cambiar de curro. De todos modos, a mí las recomendaciones me dan risa. O las haces personales y curradas o no, y si no, pues suena a falso que te cagas.

Y luego está la evolución de tu existencia virtual en Linkedin, que es larga como un día sin pan o al menos tanto como Linkedin quiera seguir sin cobrar, que en cuanto pretenda sacarme las mantecas por estar ahí, me apeo del invento.  Pero no sólo está el problema en que tú quieras abandonar Linkedin voluntariamente; es que conozco gente que ya no está entre los vivos y sigue en Linkedin, cual inquietante fantasma profesional… que yuyu, por Dios!!! ¿No habrá un enterrador virtual? Alguien que diga unas sentidas palabras del estilo: “fue un buen tipo, y nos trajo alegría, y su red de contactos agradece una oración por su email”? ¡O algo!

Y por último, ¿cuando uno quiere eliminar uno de sus contactos, ¿puede hacerlo? ¿Y también saldrá actualizado en el resumen de actividad de tu red; o como decían en mi colegio de Barcelona “ya no soy tu amiga, cara de furmiga”? En el tuenty o en el facebook pues vale, pero en el mundo profesional, podría ser de coña. ¡Qué diver!

A veces oigo comentarios en el curro, entre grandes alharacas y regocijos; “anda, menganito se ha conectado con zutanito!!!” ¿Y qué puede significar, joder?. Pues que se han conectado, punto y pelota. Y no vayas más allá. Vaya conclusiones gilipollescas que se obtienen de semejantes pistas cibernéticas. Pues igual resulta que el susodicho conectado es cuñado de su prima eulogia y punto. Y que no tiene nada que ver con la paja mental que te estás montando, peaso nécora.

Uf… qué pereza, bastante ajetreada es la vida normal como para estar cuidando de tu otro yo en las redes virtuales… creo que acabaré como una vieja ermitaña, en una choza al lado del mar y pasando de la tecnología hasta para comunicarme con mis biznietos… que vengan a verme, si eso, y con percebes reales. Los virtuales que se los lleven a otra.

Silcas

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2 comentarios

  1. Lindekin?
    Con Feisbuk tengo bastante, hace nada que me hice la cuenta para chatear con unos amigos que casi no veo, y resulta que para hacerlo tengo que llamarles, pa eso me lo hubiese ahorrado. Yo no acabo de entender lo de las redes sociales, quizás porque soy un asocial.
    Una vez me dejaron por teléfono y la obligué a quedar en persona y romper en persona, era lo mínimo después de todo ese tiempo, si lo hacen por feisbuk la inundo de virus.

  2. Yo lo de las redes estas también lo llevo fatal, ni siquiera estoy en feisbuk. El linkedin, pues viene bien para ver de vez en cuándo qué ha sido de antiguos compañeros o si necesitas un contacto en alguna empresa donde tienes un conocido, pero vamos, que lo uso de pascuas a ramos.
    Debo confesar que yo una vez corté una relación por e-mail… aunque era algo pasajero, eh? llevábamos un mes escaso.

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