Atrapados… en el tunel del terror

Que la peña se quede atrapada en el ascensor (a veces queriendo y otras sin querer) es un hecho. Para los claustrofóbicos es una putada, para los salidos mentales, una gozada. El quedarse encerrado fuera de casa también pasa a menudo. Lo jodido está en dejarse el caldo en plena ebullición dentro, o una fuente de ibéricos al alcance del perro en libertad. Y cómo no, quedarse encerrado en el laberinto, en la casa del terror, o en la delegación de hacienda, es todo un clásico.

Pero lo que me pasó ayer no lo había oído jamás.

Salía yo con “criatura con ruedas” de mi madriguera base, a ritmo más bien relajado no porque llegara pronto a casa -que no era el caso- sino porque iba en reserva y tenía para hacer 30 escasos kilómetros. Así que no forcemos las revoluciones. La verdad, comienzo a apurar un poco mis marcas en cuanto a repostaje, y cualquier día me quedo más colgada que un chorizo de pamplona por descerebrada.

Dado que con los fríos polares de este finde habían esparcido sal por toda la carretera de la coruña y parte del extranjero, mi pobre carro estaba asqueroso. Y eso que, al menos, el jueves lo había enviado a recibir un baño completo -interior y exterior-, para desesperación del pobre currito al que le tocó limpiarlo y que no se cagó en mi padre por no darme una pista.

Resumiendo, que ya que paro para echarle sopa a la criatura con ruedas en mi gasolinera habitual, la del puerto del escorial, decido que una pasadita por el túnel de lavado no estaría mal para quitarle la sal de su preciosa carrocería gris. Lo cierto es que adoro los coches, y a mi audi de renting, lo mimo.

Se bebe 70 euracos, joder, sí que iba seco,  y pesco una ficha de lavado y el Glamour, por eso de saber qué NO me voy a poner estas navidades, durante las cuales, decididamente voy a pasar de todo y me voy a dedicar a darle a la bota maría, y que curre en la cocina RITA PAVONE que yo paso.

Llégome al túnel, que está en cancoño a la derecha según sales de la zona de repostado, y previa introducción de ficha en la máquina, comienzo a meter las ruedas del coche en las guías del túnel de lavado. Es de éstos en los cuales tú permaneces dentro del vehículo mientras se lava, cosa que me encanta desde que tenía 4 años. No sé, me gusta ver cómo los rodillos van limpiando los kilos de mierda que acumula mi coche, qué le vamos a hacer. De hecho, recuerdo un túnel de lavado en barcelona en el cual me regalaba chicles el hombre del túnel (joder cómo suena). Asocio el chicle de menta al lavado de coches. No, si debo tener el cerebro hecho un cuadro de Miró.

Veo que el rodillo de tracción engancha la primera rueda de mi carro, ok, cojo la blackberry y comienzo a mirar correos. De pronto, veo que el roll out se detiene sin motivo alguno. Pero los rodillos siguen girando como locos. Y echando agua con jabón, claro. Ay la leche. Eto que es.

De pronto, veo que la barrera de acceso al túnel de lavado se baja detrás de mí. Coño coño, algo no va bien. Mejor dicho, va espantosamente mal. Los rodillos de la fase 2 se activan y comienzan su trabajo sobre el coche de Fantasmín, porque sobre el mío, no. Decididamente, no. A lo lejos veo cómo el aparato de secado comienza a bajar y barre el suelo lleno de agua. De pronto, se para, se apagan las luces del túnel y me quedo ahí, esperando a que vengan los vampiros a zamparse mis venas, porque otra cosa con esta oscuridad y mal rollo, no se me ocurre.

Joder joder, qué mal pinta ésto. Encima voy de traje -falda- y botas de tacón, JODER porqué leches no me pasa ésto cuando voy de vaqueros, de aquí no me saca ni Mc Gyver. En un momento de pánico total, busco el ticket de la gasolinera para ver si está el teléfono y pedir ayuda, PERO con la mierda luz del interior del coche y mi vista de lince galáctico, no consigo ver una mierda. Me cago en la leche. Esto está más oscuro que mi futuro profesional.

Gracias a Dios y a la corte celestial, veo que la puerta de mi coche se puede abrir por pura chiripa, ahora a ver si consigo no meter los tacones de las botas en las guías del túnel, no vaya a ser que se active Terminator, y venga una garra gigante y me haga un lavado y marcado completo incluyendo la ropa interior, así que voy haciendo equilibrios de puntillas -ahí estamos, rentabilizando la barra fija de la clase de gimnasia rítmica- hasta que llego al maletero de mi coche. Hago una doblez de espalda imposible -cruuunch!!!- para sortear la barrera que se ha cerrado tras mi coche y salgo a la HELADA noche roceña convertida en un ocho, pero libre al fin.

Vale, ahora me toca hacer de  CHURRI RUBIA Y GILIPOLLAS. Hola buenas noches -a la cajera que me ha vendido la ficha y la gasofa- que se me ha quedado el coche bloqueado en el túnel de lavado. Me promete ayuda inmediata. Salgo por patas sin mirar a la cola de gente que debe estar deshuevándose por lo bajini. Ahí estoy, con mi traje de adolfo domínguez y mis botazas de tacón, con mi SUPER CARRO atascado en el puto túnel de lavado.

Repito la operación a la inversa y vuelvo al lugar del crimen. Llega la cajera. Me desbloquea la barrera para que pueda introducirme en mi pobre y abandonado carro sin joderme las dos vértebras que me quedan sanas. Doy marcha atrás, saco al coche del atolladero y esta vez consigo colocar correctamente las ruedas en las guías. Mientras estoy de palique con la cajera, no caigo en que la ventanilla está bajada. Los rodillos del agua, implacablemente, se ponen en marcha. De pronto la cajera me dice adiós con la manita y me grita entre el estruendo del túnel “suba la ventanillaaaaaaa”. La subo. De pronto reparo en que la puerta está medio abierta. Joder joder joder. En un alarde de intrepidez, abro y cierro de golpe y consigo cerrar la puerta a cal y canto justo antes de que el rodillo me absorba. La virgen. Miro los rodillos con un cierto repelo.

Salgo por fin del túnel del terror y me dirijo a mi hogar, dulce hogar.

Eso ayer. Hoy, aún mejor. Me toca ir a Sevilla mañana, lo cual implica AVE a las 8,30, que diréis que no es pa tanto, pero me tengo que levantar con las PUTAS gallinas de Cafarnaúm. Lo peor es la perra. Está con el síndrome premenstrual o con la crisis de los 40, pero de unos días a esta parte, le ha dado por raptar peluches y rodearse de  ellos en la cama de mi hija. JODER, un poco de normalidad, por dios.

Silcas

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: