En el filo de la navaja

Aaah que bonito el Ave, eso de pegarte el madrugón para -al final- llegar casi una hora antes de la salida del tren. Y claro, Atocha no es precisamente un centro comercial majo, me sé de memoria el contenido de la tienda de Musgo, el de la librería y el café del garito ese infame que hay para tomar café a esas horas. Así que me fui a cambiar el billete y así montarme en el de las 8 en vez de esperar hasta las 8,30. Al menos ya estaré en el tren y si me desmayo de sueño, no habrá problema de perderlo.

Llego a la taquilla. Le pido a la churri de turno que si me puede cambiar el billete. Pozi, no hay problema. Ya puestos, que si puede ser ventanilla. No, me dice, sólo queda pasillo, estos trenes van siempre muy llenos.

Joder, pues vale. Acepto pulpo.

Voy a subir al tren, coche 3. Huy, ésto es Preferente. Comor?? preferente?? mi empresa no trabaja ese artículo, yo voy en turista siempre. Pues sí. Al cambiar el billete, me ha metido en preferente… ¡¡y en ventanilla!! pero bueno, esta mujer en qué estaba pensando?? no es que me queje, es que me podía haber metido en el Ave a Barcelona y en el vagón de equipajes.

En fin, me siento, y medio dormito con el ipod, me niego a ver el Equipo A. Al menos no me ponen G-Force, en primavera llegué a verla tres veces consecutivas en el Ave, suficiente para acaba odiando a las cobayas para los restos.

Entonces de pronto, y seguramente inspirada por los pelos de Murdock, me entra la neura de cortarme el pelo. Así, como suena. Encargo a mi hermana que me busque alguna peluquería maja en Sevilla vía internet, y me la encuentra. Supuestamente, me la encuentra, incluyendo comentario de torda sobre lo buena que era esa pelu.

Llego a Sevilla sin desayunar, y dado que iba con tiempo, me como el peor pincho de tortilla del mundo -no sólo era malo en sí, es que encima van y lo calientan en una tostadora, PUAJ-, y me voy al garito del evento. Hace un día precioso, sol y además no hace frío. Es que yo vengo de donde el Yeti, le digo al taxista. Vaya suerte, los sevillanos.

Y claro, llego super pronto, que Sevilla no es Madrid y que en media hora de carrera hasta te da tiempo a llegar a Cádiz. Así que me tomo una cocacola en una cafetería cochambrosa, la primera me la dan sin gas y se la devuelvo a la camarera, la segunda tiene gas, pero el vaso prefiero no mirarlo. Marranos.

Y entonces es cuando consigo llamar a la pelu, pido hora para las 2 de la tarde, que supongo estaré fuera del evento. Tras dos aburridísimas horas, me despido de mis anfitriones y salgo por patas a la pelu Chic Glamour, que así se llama el establecimiento. Lo cierto es que ni le dí importancia al nombre. Está en una calle peatonal, así que camino hasta llegar al sitio en cuestión. Veo a una chusqui en la calle fumando. Entonces reparo en el cartel de la puerta, lavar+cortar+peinar 15 euros. JODER JODER, hermana dónde coño me has metido!!!! Titubeo y les digo que he hablado con ellos antes, la chusqui me introduce dentro y antes de que haya podido abrir la boca ya me ha quitado la chaqueta y me ha puesto la bata.

El garito es enano, no tiene mesitas en los tocadores -solo sillas y espejo- y dos lavacabezas. Ay.

Sinceramente, me parece de mala educación decirle que le corte el pelo a su perro si quiere, que yo me voy al corte inglés, que al menos tendré garantías de que me dejarán más o menos decente. Ay que miedito que me está entrando. Esta pelu, para un apaño de lavado y peinado pase, pero para un radical cambio de look como el que pretendo -cortarme el pelo corto- NO me parece el mejor sitio. No no no… Ay, querida, la cagaste burt lancaster.

Comienza ese bonito ritual de elegir el corte. Que si me sacas algún catálogo de cortes de pelo, y eso. Claro. Me viene con tres revistas “Cuore Pelos”. Ay la virgen. Que yo no quiero que me dejen como Rihanna!!!! En realidad comienzo a confundirla, porque es obvio que quiero el pelo corto, PERO me aterra su concepto de “corto”.

 

 

Además, claro, los pelos largos cunden más y es lo que suele venir en la revista, cortos hay bien pocos y los que veo teñidos de rubio platino, pues no, mira.

Al final, vamos a ir cortando -le digo- y vemos sobre la marcha. La criatura comienza a darle caña a las tijeras, contorsionándose de mala manera para ir recortando mechones de pelo. A la mierda las mechas del amigo Dessange, sólo espero que queden bien con el corte.

Entonces miro el reloj con cierta inquietud. Son las 14:30, y mi tren sale a las 15:45. Y esto promete ir para largo.

Se nos sienta una señora al lado, la peluquera comienza a darle palique. JODER QUE FALLO. Había olvidado por completo que los andaluces -que nadie se me mosquee- se enrrollan hasta con las persianas. O bien que los madrileños vamos follados a un ritmo demencial y corremos que parece que nos van pinchando en el culo. Comienzo a preocuparme de verdad. Me veo corriendo al Ave con media cabeza rapada.

Llega otra clienta con un bebé. Por supuesto, se marcha a echarle un vistazo. 14:40. Cuando vuelve a seguir con mis pelos, le comento que tengo una cierta prisa, y que si ella cree que a las 15 habremos acabado. Menea un poco la cabeza, como calculando tiempos y comienzo a espeluznarme. Y mira tú, a base de querer acabar pronto, va y me deja un corte de pelo monísimo. Anda la leche. Pues mira que queda mono así larguito por delante y cortito por detrás, con medio volante y adiós que me voy al PUTO AVE ADIOOOOOS…!!!!!

Ññiaauuuuu…. salgo por patas , previo pago de los 15 euros (no recuerdo haber pagado tan poco en toda mi vida) pillo un taxi y consigo aparecer en Santa Justa a las 15:15, momento en el que me zampo un mollete con jamón serrano y una caña. Hala, al Ave de nuevo, con menos pelo, eso sí.

En Córdoba se me sienta al lado un fulano que huele a ferretería, joder, chaval, lleva el traje al tinte, que huele a ratón podrido, coño. Que ascazo. Apesta a tabaco, además. Me quedo medio sobada con la banda sonora de Gladiador y las narices pegadas al aire acondicionado de la ventanilla. Y cuando POFIN llego a Madrís y voy a rescatar a mi criatura con ruedas, ¿que me encuentro? pues que los marranos de las obras de Atocha han llenado mi pobre coche de mierda blanca, justo recién lavadito de ayer, que encima casi me cuesta ser tragada por un túnel de lavado embrujado! Bua bua bua, mi coche hecho una mierda, AGAIN.

Ay mi madre qué cansada estoy. Y mañana comienza la Fase 1 de la destrucción madrigueril, prometo avances.

Y por cierto, tenemos en la madriguera a un novato, un ex-accenture (aaay con las ganitas que les tengo yo a estos pavos), y según me cuenta mi compi por teléfono, casi consigue sacar de los nervios a mi amigota, que dice que es un chulito. Oh, un accenture chulito. Es exactamente mi marca de heroína -que diría Edward Cullen-, no voy a poder resistirme!!!! Que se prepare, que no sabe dónde ha caído.

Mmwwwhahahaha….

Silcas

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Una respuesta

  1. Respecto a lo de la peluquería, en cuanto ves el sitio ya sabes cómo te puede quedar el corte, ¿verdad? Como todo, habrá excepciones…
    Lo peor para mí es intentar explicar el corte que quieres a alguien que no te entiende muy bien, y tampoco tiene mucho interés en entenderte. Le digo, córtame las capas de arriba largas, porque si no, me cuesta mucho trabajo “domarlas”, bueno, pues llevo un “quiriqui” más tieso…

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