Deja vu

De verdad que esto de ser viajante es como para que te den un pisazo de 500 metros cuadrados en el cielo.

Había quedado con una clienta -mejor dicho presunta- que tiene su madriguera por la zona del barrio del aeropuerto, y he dado más vueltas que una peonza. Maldito google maps, una se fía, y al final, es lo que tiene abusar de la tecnología.

En la blackberry, la aplicación se ve minúscula, eso sin contar con que me olvido siempre de quitarle el ahorro de energía y se me queda la pantallita negra enseguida. Y claro, el googlemaps no es un tomtom, desde luego, y aunque te va posicionando en la ruta, no te “canta” las instrucciones. Y el tomtom, en casa meándose de risa, que tiene delito.

Me perdí, dí veinte vueltas sobre mí misma, me metí en el plenilunio, callejeé, y al final, tiré por la calle de enmedio, la alameda de osuna y su puta madre y aparecí en el polígono industrial mas horrible del mundo, y conozco muchos. Encima, llegas con 20 minutos de retraso y tienes que aparcar, en el techo del camión más cercano, supongo, porque está todo en triple fila.

Así que, al borde de la desesperación, llego a una zona de casas, en cuyo centro vive Shreck. Lo juro.

Meto las patitas de criatura con ruedas en una ciénaga pantanosa, llena de baches gigantescos -dios mío, me voy a dejar los bajos y la junta de culata en esta mierda- y charcos. Mogollón de charcos. Un puto barrizal. MENOS MAL que llevo unos cómodos botines negros, porque si llego a venir con zapatos monísimos de la muerte, los tengo que tirar según llegue a casa, sin contar con que no hubiera podido atravesar el barro con tacones a menos que desarrollara rápidamente la habilidad de levitar.

Aparco y salgo de puntillas, tratando de no resbalarme. Mi abrigo blanco no se recuperaría jamás de una caída en semejante lodazal.

Llego, me identifico, me miro los botines ¡¡dios!! que ascazo, voy al baño y trato de quitarles el puto barro blanquecino que se ha adherido a la piel negra como una rémora, parezo una homeless, me reúno por fin, y vuelvo a rescatar a mi pobre vehículo de la ciénaga.

Y poyaque tengo que subir para casa, no voy a volver por la oficina, VUELVO a la gasolinera donde hace dos días me quedé atascada en el túnel de lavado. Entre el barrizal de hoy y el polvillo cementero de la estación de atocha, mi brillante criatura con ruedas está bastante repugnante. Así que compro líquido lavaparabrisas y cojo una ficha de lavado. Son las 16,30, hace un día soleado, me pongo en la cola -sólo hay un coche en el túnel- y confío en que los vampiros no estén por la zona esperando que repita la jugada.

Y no. Vampiros no. Pero sí la mujer de Calamardo -ver Bob Esponja-, que me precede, y está subida a bordo del coche que no pasó la prueba del alce. De pronto la veo reptar del asiento del piloto al trasero. Lleva un bebé en su sillita, y se acomoda sonriente para pasar juntos esa bonita experiencia del lavado de coche.

Me acerco un poco más y de pronto veo con horror que tiene las ruedas del coche completamente montadas en la guía del lavacoches, y que es completamente imposible que los rodillos lo enganchen. La barrera, implacable, baja a tres centímetros de su trasera, dejándola exactamente igual que a mí hace dos días.

Joder joder, pero por dios, porqué me pasa ésto a mí. Que tengo que ir a por mis hijos, coño.

Doy marcha atrás y huyo del lugar. A los 30 segundos, mi conciencia materna me recrimina, que podría haber parado en la gasolinera y haberles advertido de que tienen a la mujer de calamardo metida en el túnel, y que ya pueden ir a rescatarla, que con ese coche no se yo si podrá salir o se quedará dentro igual que José Luis López Vázquez en “La Cabina”. Pero a esas alturas ya estoy por la segunda rotonda y no voy a dar la vuelta, a estas alturas ya habrá salido del túnel para pedir que la desatasquen  (dejando al bebé en el coche? se lo llevará el Rey de los Goblins?)

En fin. Que en cierta medida anima ver que no soy la única torda que se queda bloqueada en el túnel de lavado.

Son las 8:32, hace un frío espantoso pero al menos no ha nevado y la cuadrilla de ayuda para destrucción de madrigueras podrá llegar a deslomarse con nosotros. De momento voy a preparar tortitas, que necesitaremos calorías, hidratos, azúcar y unos cuantos kilos de paciencia.

Hala. Seguiremos informando.

Silcas

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Una respuesta

  1. Me troncho!!! Lo que no te pase a ti… XDDD

    Estoy pensando que gracias a la renovación madrigueril que tenéis por allí, os habéis librado del asunto de los aeropuertos, que tiene tela…

    Un besote y feliz puenting

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