Saludo al sol

Que me creía yo que esto del yoga era muy zen, y que iba de sentarse en la postura -perdón ásana- de la flor del loto y contemplar las maripositas in the garden.

Y un cuerno.

Mi gurú particular -una pequeña pero inflexible mujer de más o menos mi quinta- está llevándome a límites de estiramiento, torsión y retorcimiento de mollas bastante extremos. Y eso que me regaña cuando me ve bufando en la esterilla: no te pases, llega sólo hasta donde puedas, que “sólo” llevas 8 sesiones. Ya, pero es que quiero avanzar, chica, que parezco mi abuela. Así que fuerzo ligeramente, no hasta el punto de lesionarme, que no soy idiota, pero sí trato de esforzarme por alcanzar un punto intermedio, no demasiado lejano al de mis compañeras de clase, las cuales -zorrones- llevan ya bastante kilometraje ayurvédico en sus huesos, que ahí la única que tiene algo de carne sobre ellos soy yo. Lo peor es cuando ves a una abuelita doblando el espinazo con bastante más comodidad que tú, y sólo entonces eres consciente de la baja forma de tu cuerpo, y tu nula flexibilidad pese a la elíptica y a las carreras. Yo, que hacía ballet con 14 años y me doblaba cual junco. Claro, en el pleistoceno superior se ha quedado la cosa, que en cuanto cumplí 16 cambié las zapatillas de puntas por el levantamiento de vidrio en barra. Así me luce el pelo ahora.

Hablaba del Saludo al Sol, cosa que suena zen que te cagas y totalmente naif, PUES NO. El saludo al sol -aquí tenéis un vídeo ilustrativo del asunto- es uno de los ejercicios aeróbicos que tiene el yoga, y es más bien jodido.

http://www.youtube.com/watch?v=QQ3rd5vAx0g&feature=fvsr

No tanto por el trajín, que además es una serie larga -¡un poco de dinamismo!, nos dice la tía cuando nos ve renqueando pasando de la postura de paloma a la montaña (de drácula, que a mí me lo parece) -. Es que me duele la vida, comenzando por las muñecas, que tengo más bien delgadas, de tanto soportar el peso de mi corpachón haciendo una especie de flexión sujetando el cuerpo entre las palmas de las manos y los dedos de los pies. También me duelen los omóplatos y algunas zonas extrañas de la espalda, posiblemente porque son músculos que no se han movido desde mi nacimiento, y me lo están recordando.

El truco es respirar bien, pero el problema es que se te olvida porque estás conteniendo la respiración de pura concentración para que la pata izquierda, que tienes levantada por encima del culamen, no se menee a la vez que levantas el brazo opuesto, y entonces te esnafres la testuz en la esterilla. Todo ello doblando el cuello para ver cómo lo hace la profe. Ahora comprendo porqué la ponen, para que no te partas una ceja.

Las posturas que peor llevo son las que implican estirar las corvas, por dios por dios. O por buda. O ésta, que consiste en estirar el lomo hasta tocar el cielo -supuestamente, yo me quedo en la antesala del infierno y voy que chuto-. Y encima nos dice que “tiremos” hacia arriba, que “crezcamos”. Ya. El lumbago y la ciática, es lo que me está creciendo, a pasos agigantados.

Y lo jodido es que en cualquier postura tienes que estar un ratico. O sea, que no es como la clásica gimnasia, que flexionas lo que sea y vuelves enseguida. No hija no. Y tú rezando porque la profe decida que ya puedes bajar el brazo… ¡¡para ponerlo en cruz!! Nada de volver al reposo, naaa…

Y lo jodido del saludo al sol es que tiene variantes, con lo cual, a ver: a qué saludo al sol te refieres, hija, porque al final acabo más pendiente de lo que hacen mis compañeras que de la postura de mi pie izquierdo, que tiene que caer justo debajo de la rodilla porque si no me jodo la rabadilla.  Tendría que haberme entrenado con el Twister.

Lo peor no es eso. Lo peor es que -cuando has acabado de retorcerte y doblarte, y eres totalmente consciente de lo que pesas, te dice !y ahora tres vueltas más!, la leche, esto del saludo al sol va a terminar conmigo.

Creo que cuanto llegue a esta postura, me romperé en dos cachos y tendrán que pegarme con Supergen.

Bueno, pues me voy un rato a saludar al sol -y que le de recuerdos a  su madre- a ver si con la paliza se me pasa el trancazo que tengo. En el fondo, me quejo mucho, pero estoy segura de que cuando lleve 6 meses con esto, o me he quedado en silla de ruedas o he mudado los tendones, como las serpientes pero por dentro.

Silcas

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5 comentarios

  1. Ufff, eso del saludo al sol lo hacía con mis amigos cuando volvíamos a casa pero este otro no sé si lo podría hacer de mayor.

    Está bien el yoga y la flexibilidad pero yo creo que tener algo de chicha encima de los huesos también está muy bien.

    Animo!

  2. Sólo de imaginármelo es que me duele to! xD xD
    Al igual que alcorze, los estiramientos están muy bien, pero como se dice en mi casa: “ni calvo, ni tres pelucas!” 😛

    Besos

  3. Bueno Silcas, es que me he doblado de la risa, tanto con la ropa de verano como lo del yoga, mis compañeros están flipando.. menos mal que aprendí a descojonarme en el cole en silencio, solo llorando de la risa, para que no me oyeran las monjas y me echaran de clase!!!

  4. Jajaja, eso de reirse sin que las monjas se enterasen, ¡¡¡me suena!!
    Besazos mil

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