Crimen y castigo

Tengo un amigo aficionado a comprobar los sistemas y  bases de datos -más exactamente su eficacia o falta de ella- de cualesquiera organismos, ferias y saraos variados que existan. Dado su último éxito en colarme en una feria – allí me colé y en tu fiesta me planté- decidí poner en práctica sus enseñanzas y tuve la peregrina idea de probar los sistemas de control de accesos del parking sito en el  edificio de mi compañía -japonesa por más señas-  para ver si podía saltarme algunas de las absurdas barreras de distinción de clases utilizadas en la organización, a saber: eres jefazo, plaza de parking pa tí pa siempre, eres churriwilli, aparcas en el pool de plazas -y casi siempre tienes sitio, eso sí- para los descastados esaboríos que todavía no son dignos del nirvana místico de la plaza individual.

En realidad no fue premeditado, y todo vino porque llegué de comer, meneé mi tarjeta de acceso por RFID  delante del lector y tras soltar un BIP, la barrera no se levantaba. Como ya llevo un mes en la compañía, sabía perfectamente que esa era inequívoca señal de que el pool de plazas de mi empresa estaba lleno hasta la barrera y que me tocaba largarme con viento fresquis a aparcar a otro lado.

No entraré en la conveniencia de semejante sistema, sobre todo para seres provenientes del ámbito comercial, primero porque necesitamos movilidad garantizada y sin barreras, y segundo porque somos MUY LISTOS y nos las sabemos todas.

Vaya por dios, que no me deja entrar. Detrás de mí, un Audi precioso con un chusqui a bordo que gesticula indignado. Tiene pinta de jefazo. Da marcha atrás, y sale por donde ha venido. Huy, éste seguro que se las sabe todas, pienso. Sigo al audi hasta la otra entrada del parking de la empresa. Menea la tarjeta delante del poste y se abre la barrera.

Anda, pienso. Este se sabe algún truquillo! Le imito -valentía, chica, valentía, recuerdo el triunfo del colamiento en la feria y me lanzo-.

Me pongo delante del poste y meneo mi tarjeta de churriwilli. ¡¡Se abre!! jejejeje, acelero y me cuelo hasta la rampa, joder, si es que hay otra barrera!!! anda mi madre, con ésta no había contado yo.

El del audi está cabreado porque su tarjeta no le abre la segunda barrera de control. Pulsa el timbre, llama a seguridad y le abren.

Llego, repito el proceso y me pasa lo mismo. Con voz de tonta gilipollas a la par que sexy -no tuve que disfrazarla mucho- le cuento al panchito de seguridad mis penas. Noto la duda en su voz pero levanta la barrera -mwhahahahaha- y paso como una centella.

Bajo a la zona de parking de mi empresa. Claro, no hay UN PUTO HUECO para aparcar. Está a tope. Y que hago? Doy un par de vueltas escogiendo una de las docenas de plazas libres, y aparco mi vehículo en ella. Está mal, lo sé. Es una putada, lo sé. Bueno, no tanto, que es un parking con muchas plazas, pero admito que no es excusa. He hecho mal. He sido incívica y he invadido una plaza que no me corresponde.

Me voy corriendo a currar, y vuelvo a las 7 de la tarde a ver qué ha sido de mi carro.

Ahí está. Con una bonita nota en la que rezaba algo así como “no me cago en tu padre por no darte una pista”, y con toda la razón.

Uuups. Me han pillao.

Arranco y me voy a la barrera de salida. Meneo la tarjeta. No se abre. Joder joder. Que el gran hermano me ha pillao con el carrito del helao!!!

Pulso el botón. Buenas que no se abre la barrera.

Espere que ahora baja el compañero.

El compañero debe ser Mazinger Z, que acompañado de Afrodita A me va a dar con los “pechos fuera” en toda la cabeza para que aprenda a no ser incívica y a no aparcar donde no debo.

Viene a cantarme el de seguridad, y me hago la marilyn, es decir, la rubia tonta con el techo solar abierto y musica bien alta que lleva un mes en la empresa y ¡se ha liao!. .

Me pregunta educadamente de qué empresa soy, digo yo que para poner un email a RRHH e informarle de que ha contratado a:

a) Una rubia descerebrada y anormal

b) Una delincuente confesa y convicta

En ambos casos, salgo mal parada.

Opto por la opción a), no voy a confesar que estaba siguiendo los pasos de mi maestro en la comprobación exhaustiva de procesos de seguridad, accesos y controles, que sospecho aún me quedan muchos sistemas que fastidiar.

El hombre es amable y comprensivo con mi papel de rubia tonta y me deja salir. Entonces lo comprendo. Joder, claro. No me funciona la tarjeta porque NO HE ENTRADO. Por tanto no puedo salir. Anda. Si es que las barreras son más bobas que yo, hhmm… bueno es saberlo.

Lo dicho: crimen y castigo.

Veremos si mañana me deja entrar o me tengo que comer el coche con mostaza. De Dijon, eso sí.  Con estilo, reina. Con estilo.

Silcas

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2 comentarios

  1. Un mes nueva? vaya… nuevo curro…. suertee!!!

    Y mas suerte con eso de las plazas de garaje

  2. muchas gracias!!! a ver cómo funciona..

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