Candyman, funciones infantiles y el mito de Bourne

A dios pongo por testigo que no existe peor combinación que una profesora de danza deficiente mental y una madre ex-consultora, aguerrida profesional de los sistemas de información.

Comparto con vosotros la carta abierta que jamás le enviaré, no vaya a ser no sólo que suspenda a mi hija sino que le rompa las dos piernas para que nunca pueda convertirse en la versión hispánica de la Pavlova.

Queridísima xxxxxx (omito el nombre porque tampoco os lo ibais a creer y perdería toda mi credibilidad como blogger)

Me ha llamado poderosamente la atención el hecho de que para la función de danza de final de curso hayas escogido nada menos que CINCO bonitos bailes. No uno, ni dos, ni tres, que ya hubieran sido la pera, es que has tenido el cuajo de montar cinco bailes, cada uno de su padre y de su madre y de escasos 4 minutos de duración cada uno. Aunque en tu circular no lo mencionas, sospecho que no dan para más, principalmente porque entre uno y otro vas a tener que vestir a 30 niñas de segundo de primaria que obviamente no van a tener la soltura necesaria para cambiarse ellas solitas por mucho que nos hayas indicado que cada vestimenta vaya en una bolsa aparte rotulada con el nombre de la criança. Dado que la “muestra” como has llamado a la función escolar de fin de curso de toda la vida de dios, dura aproximadamente una hora, estoy por esconderme con una cámara con enganche directo a facebook para ver al hada madrina que sin duda tienes escondida entre las mamellas y que te auxiliará en semejante cometido. Prime time mundial asegurado.

Respetuosamente, una madre ex-consultora y hastiada de la vida.

Vayamos por partes, que me he anticipado a la historia. Y perdón a los lectores por mi dinosauriez y absoluta ignorancia sobre modas bailongas pre adolescentes. Yo pensaba que había apuntado a mi hija a “danza”, entendiendo como tal una mezcla de ballet clásico y moderno, y ya veo que ni de blas, error que pienso corregir el año que viene porque mi criatura camina como una camionera de pro que ha heredado sus andares de un encofrador cruzado con un usuario habitual de los andamios (con el debido respeto y profunda admiración a ambos gremios)

Baile uno: tik tok

http://www.youtube.com/watch?v=UDsI8kMYq7o&feature=related

Vestimenta:

Ropa de colores (camisetas  brillantes, pantalones cortos, complementos cómodos para bailar, zapatillas tipo converse), etc

Bueno, hasta ahí nada del otro mundo ni que no se resuelva con un ligero vistazo y revolcón al armario. Converse no tiene, pero tiene unas playeras con lucecitas que se activan al andar que irán al pelo para esta cosa cursi-cutre-macarril que me van a bailar en vez del demi-plie y el relevé que yo me esperaba.

Pero esperen, no se vayan todavía que aún hay más.

Baile 2: Candyman

Camiseta blanca, chaleco negro, pantalón cortito negro y zapatillas blancas o negras. Importante gorro negro.

¿Gorro? ¿De qué tipo? sombrero tipo bombín, boina calada al estilo sabina, sombrero de copa, gorro con pompón en la punta, gorro de hobbit… A mi por candyman sólo me viene este pájaro de bastante mal agüero y que da más bien susto.

Pero debe ser que una vez más mi ignorancia musical juega en mi contra, porque localizo en youtube un vídeo de christina aguilera que -supongo- será lo que bailen las criaturicas y no un degollamiento en grupo que es lo que sugiere el tío del garfio. Pero me parece rarísimo porque aguilera y sus secuaces van de marinerito y esto del chaleco negro y el gorro cuadra más con la Liza Minelli de Cabaret que con la rubísima cantante.

http://www.youtube.com/watch?v=-ScjucUV8v0

En cuanto al gorro, me acerco al chino de turno y pesco un sombrero de copa negro con purpurina que ha hecho las delicias de la cursi de mi hija. Se le cae la purpurina, como buen sombrero procedente de un chino, así que trato de remediarlo con laca con relativo éxito.

Me comienza a llamar la atención la falta de sinergia entre ambos bailes, cosa que ineludiblemente va a obligar a las mamás del colegio a elaborar dos conjuntos totalmente diferentes e incompatibles de vestimentas variadas.

Y que digo yo que hasta aquí hubiera sido más que suficiente para una “muestra” de las evoluciones de nuestras futuras artistas en el escenario.

Pues no. No debe ser suficiente.

Porque a continuación leo con incredulidad “Grease”.

Es lo que tiene, la frustración de no haber podido ser Olivia Newton-John. Ay, esta obra maestra ha causado estragos ¿Vestimenta? Tipo “la peli”, pone. Jejeje, a ver qué hace una madre menor de 30, se va a tener que visionar la cinta enterita, eso si es que la encuentra en el mediamarkt. Mwwhahahaha… Vaya, una hebra de esperanza: Sólo las niñas que se la sepan. Pregunto esperanzada a mi hija si se sabe Grease. De cabo a rabo, mami, me responde. Esperanzas frustradas, móntale un conjuntico Grease sin demasiadas alharacas y que además sea modular,  a menos que esté dispuesta a prepararle a mi hija el baúl de la piquer con personal assistant plegable, en cuyo caso vamos pero que muy remal.

Y me creía que había terminado la historia.

NO. Sé que no lo vais a creer. Pero sí. Esto continúa.

Porque ¡de qué otra cosa se podrían vestir niñas de 7 años! Pues de piratas del caribe, hombreeeee… que preguntas tienes! ¡Naturalmente! A estas alturas, se me han salido los ojos de las órbitas y los tengo montados al aire como las cigalas.

Aquí tengo por primera vez la suerte de cara, porque su hermano tiene el disfraz de jack sparrow, que además le encaja a la perfección a la criatura porque es de hace 3 años. En vez de los pantalones de fieltro polar, que se me podría cocinar la niña, unos leggins grises y san serenín del monte. De zapatos, las zapatillas negras del Candyman, reaprovechemos y reciclemos que me veo sacando la samsonite del sótano.

Mientras me estoy acordando de la madre de la profesora, sigo leyendo. Y no, no doy crédito. Otro baile más, en esta ocasión denominado “percusión”, y para el cual tienen que llevar un vestuario totalmente diferente a los de los bailes anteriores, consistente en vaqueros camisetas blanca o roja y accesorios variados, pero “que vayan monas”.

TOCAME LOS XXXXXXXX (perdonad, pero es que esto supera a la ficción)

Todo este avío, ajuar y vestimenta, prepárese un lunes a la salida del curro, pillando el pantalón negro en decathlon (y encima dando gracias a haberlo encontrado, porque en las tiendas de la vaguada ni de coña y me he pateado desde hm hasta el alcampo), el chaleco negro extraído de mi armario (y que no veré más), el disfraz de pirata robado a mi hijo (ha puesto el grito en el cielo cuando además ha tenido que donar una de sus espadas corsarias para el atrezzo), y montando todo el asunto en bolsas individuales con el nombre de la niña grapado en la bolsa (así como instrucciones para la vestimenta, porque me niego a enviar 5 conjuntos completos de baile con sus zapatos -o botas corsarias, que sugería la criaturica- con espadas, pelucas, y si me apuras, el tupé de danny zukko o los aretes criollos que la insensata amiga de Sandy le cuelga de las orejas tras manchar de sangre el baño de su madre).

Y por supuesto, NO tengo la menor esperanza de que ninguna de estas prendas retorne a mi hogar, porque si tengo que esperar que mi hija vuelva a depositar sus pertenencias en la bolsa -amarilla y grande por más señas- voy francamente lista.

Y cuando ya estoy acabando, viene la criaturica y me dice “mamá, me tienes que enseñar a dividir”.

He tenido que ir a la nevera a por una cerveza. Y yo que quería ponerme en plan operación bikini, a este paso acabo alcoholizada antes de que les den las notas de fin de curso.