Facebook, twitter y otros animalejos

El otro día, un amigo me recriminaba cariñosamente que tengo un tanto descuidado el blog -será porque con eso de la crisis estamos currando por dos o tres- y la verdad es que en el mundo y en este país está pasando tanto y tan variado que no sé ni por dónde empezar y me entra la pereza nada más abrir el blog.

Los elefantes del rey, los atracos a mano armada a mi depauperada nómina, la crisis de las narices -que yo no sé dónde se mete cuando una va a los centros comerciales, porque están petados-, las usurpaciones repsoleras allende los mares, el fostión del parqué (jajaja, a mí MLP, básicamente porque no tengo ni un duro en bolsa ni -si a eso vamos- fuera de ella), así que díganme ustedes sobre qué demonios puedo yo escribir sin meterme en algún lío, ya sea por inculta, atrevida o simplemente descerebrada. Es que cada uno de los temas proporciona inspiración y cancha, no ya para un post, sino para una enciclopedia completa del esperpento social, humano y laboral que nos rodea nada más abrir el chrome, el explorer, el firefox o lo que tengan ustedes como pantalla de inicio, porque ¿a que es lo que primero hacemos al encender el equipo? Abrir el explorador de internet, que para eso está.

Y también hay que decir, que mi desidia literaria se ha recrudecido desde que una amiga me enganchó a eso de facebook -pero engancharme de verdad, que cuenta tenía desde hace siglos, y la borré, y resulta que lo que borré no se borró, y ahí seguía la cuenta, cual zombi cibernético, que vete tú a saber qué más cosas habrá por internet que yo creía borradas, y me la llevé al río pensando que era mozuela, pero tenía marido. Por tanto, estoy presa de un inquietante desbordamiento de comunicación en múltiples direcciones, que reclama casi todo mi tiempo libre, que es bien poquito, y que además, me impide pensar en las cosas que suceden y no digamos ya el escribir sobre ellas.

Ping! Croinx! CroacCroac! Tiklin! Y a ver qué criatura será la que pía en tu móvil o en tu portátil, que una no gana para sobresaltos ni distracciones.

Y una se resigna, con esa resignación de los que llevan 20 años currando en esto de las nuevas tecnologías, y reflexiona sobre el panorama, comprendiendo que, o estás en esas lides cibernéticas, o quedas totalmente expuesto e indefenso a un sinfín de tragedias sociales, laborales y personales que se te vienen encima si te empeñas en quedarte al margen del mundo digital.

¿Que no tienes linkedin? Eres un paria profesional, no existes para las intrincadas redes de los headhunters, principalmente porque esa bonita labor de llamar a la gente por teléfono para conocerla se está quedando tan anticuada como el rosario de la aurora, y los muy vagos prefieren el camino fácil, que consiste en creerse lo que pone en los escaparates que cada uno prepara para lucimiento y brillo personal. Así les va luego, claro. Diseñando asistentes virtuales que entrevisten a la peña, tócate los pies. Que no se quejen si al final el prometedor candidato tiene la brillantez mental de un melón cruzado con nécora. A mí linkedin me cansa tanto que estoy por borrar mi cuenta, me harta ver ineptos colgando sus falacias en sus perfiles. De no ser por el hecho de que me resulta útil en mi trabajo actual, lo mandaría al guano. Puaj.

¿Que no tienes facebook? Eres un auténtico desecho social, un bicho raro, un humano sin amigos ni posibilidad alguna de obtenerlos. A mi me resulta un poco cansino, la verdad, y únicamente le encuentro una cierta utilidad para mantener el contacto y curiosear qué fue de quién, pero sinceramente, si quiero saber algo de un amigo, le llamo, le pongo un correo o mejor, me tomo unas cañas con el susodicho/a. Puedo prescindir de facebook con total tranquilidad y sin aspavientos.

No tener twitter supone no estar al tanto de cualquiera de tus asuntos, ya sea el avance de la huelga de los pilotos de iberia, la torta que se están pegando tus acciones, las bragas que se pone Sarah Jessica Parker ese día, o cualquier otro dato altamente interesante que permita que tu vida en este planeta sea posible. Y no, no tengo twitter, por cierto. Hasta ahí podíamos llegar.

En cuanto al guasap, pues hombre, el chat tiene cierta coña, y la inmediatez también, pero eso de estar continuamente on line, jolín, que pereza. Si, ya sé, puedo modificar mi estado, que por cierto es “Criando a mis aliens”. Pero se me olvida, y lo cierto es que más que criándolos, ya tendrían que estar haciendo la comunión. Además, teniendo facebook, ¿para qué demonios queremos el guasap? y el messenger de la blackberry? Pues para los amigos que no tienen guasap. ¿Y el gmail? Para ver los mails de las ventas on line.

La virgen. No, si desde el invento del zapatófono se veía venir, cómo nos complicamos la existencia.

Ahora pierdes el móvil de las narices y ¡pierdes la vida entera! Peor aún, te lo roban y se convierten en tí, aunque sea por poco tiempo. A ver cómo desfaces el entuerto si algún psicópata, ser vengativo, o simplemente un capullo se pone a juguetear con tus cuentas y a colgar lo que se le ocurra en ellas.

Y por si esto fuera poco, nos tenemos que convertir en MASTERS en internet, porque claro, llegan las nuevas generaciones, que han nacido con apéndices palmares enganchados a los mandos de la xbox, y prepárate para vigilar no ya tus cuentas, sino las de tus retoños, que yo no he visto jamás criaturas tan dotadas para la tecnología pero tan cortas de entendimiento, de sesera y de sentido de las proporciones.

Creo que cada vez me está tentando más el mundo gallináceo, “Vamonos pal pueblo Pepe”, que a mí esto de la tecnología me está superando con creces. Con lo bonica que era internés en los años 80, que forma de cargársela.

Os dejo, que una de mis criaturas cibernéticas reclama mis cuidados, apuesto a que es el feisbuk, que pía cosa fina.

Cualquier día los mando a todos a esparragar… y lo feliz que viviré.

Walking Deads en Mercadona

Un día van a terminar conmigo de un susto.

Yo creo que desde que la ¿crisis? hizo su aparición, las huestes se han echado a las calles y han terminado todos en Mercadona, convencidos de que es la solución a todos sus males. Y claro, ahí cabe de todo, gente normal, maris, chonis, e incluso walkingdeads. Y si no, pasen y vean.

Hoy teníamos una manada ingente circulando por el Mercadona, encima todo el mundo con su carrito reglamentario, menos la menda que iba a por cuatro cosas y agarró una cesta en la caja más cercana a la entrada, sacándola de entre las piernas de un humano que se obstinaba en impedir mi tarea.

Y así estaba, con mi bolso y mi cesta, eligiendo una coliflower, cuando de pronto oigo un bramido con el mismo tono que el de un rinoceronte a punto de embestir a una leona en celo.

¡¡¡OIGAA SEÑORAAAA!!!! Me vuelvo, asustada más que sobresaltada por el chillido, al igual que los otros humanos que estaban en la zona de frutería, quizá esperando ver cómo el motivo del grito era que yo llevaba un niño degollado arrastrado por los pies o bien que un alien estaba a punto de atacarme por la espalda y sorberme las meninges.

Entonces veo a un ser -creo que humano- muy parecido a la abuela de “Mars Attacks”, ya sabéis, esa encantadora señora que está a por uvas, y que se carga a los marcianos a base de sus vinilos insufribles, algo así:

 

 

Bien, pues esta inquietante criatura, blandiendo una bandeja con unos muslos de pavo como mi brazo, se me acerca amenazadora y me grita así como que le he quitado la cesta. Digo algo así porque gritaba tanto y con tanta indignación que no era capaz de entender lo que decía.

Trato de razonar, principalmente por su edad, y porque llevo tal susto en el cuerpo que tengo terror a que me ataque con uno de los muslos, que encima fijo que son congelados y me abre la cabeza.

Vale, no hay problema, la cesta es suya, y porque no me ha pedido el bolso, que si no se lo lleva enterito.

Ya puestos, le indico que le llevo la cesta al sitio del cual la he cogido, faltaría más, que es la línea de cajas. Y entonces la señora va y me suelta “Huy, perdón, me he equivocado, que mi cesta es ésta que está aquí” (eso sí, en un tono infinitamente más bajo no te jode!!!) Aquí la walkingdead esta que casi me liquida de un infarto, y ahora está cual cordera mansa pidiendo perdón.

Me da igual, señora, que sí, que acepto las disculpas, cojo la cesta y me marcho sardinas frescues, a por mi coliflor. Me tiembla el pulso, joder joder, como si no tuviéramos bastante con las licitaciones de las narices!

En fin, termino mi parca compra y enfilo a la línea de cajas, para pagar. Hay un gentío que ríete del metro de Shangai, lo dicho. Todas las maris de la zona han decidido que se van a juntar en Mercadona a eso de las 7 de la tarde, que es una hora estupenda para darse codazos con otras marujas y pegarse a ver quién estaba en la caja y quién llegó después.

Y eso es exactamente lo que sucede. De pronto, detrás de mi oreja, otro berrido inhumano, esta vez dirigido a otra compradora, pero que retumba en mi depauperado cerebro como una vuvuzela en mitad de un campo de fútbol. Tras una breve escaramuza tras la cual la gritona tuvo que volver a la cola y dejarse de leches, llego temblorosa a la cajera, la cual me atiende mientras dos chonis de raza auténtica tratan de devolver una bolsa de comida para gatos con tan mala pinta que fijo que el gato debió arañarles la cara antes de que la abrieran. Y así estaba yo, mirando la bolsa de los gatos, cuando -no hay dos sin tres- otro ente humano -o eso creo- escondido tras unas enormes gafas de la mosca, me sobresalta al pedirme si no me importa que se cuele, que sólo lleva unas putrefactas varitas de cangrejo y que como para hacer la cola. Otra. Que sí, que pases y ya puestos ¿en serio no quieres el bolso?

Porque dudo que un atracador monte tanto escándalo.

Me van a acabar matando, joer…

 

Ola de frío

El invierno es lo que tiene: hace frío. Y punto. Y venga la prensa a marear el asunto del frío -será que no hay noticias- y parece que nos vamos a morir todos por hipotermia.

Así que ola de frío. Pues como cada invierno, con mayor o menor crudeza. En la sierra madrileña tenemos habitualmente -6º en invierno y nadie pega las tres voces ni monta un especial informativo. Dos grados bajo cero es un tiempo normal. Pos eso. Frío pelón, que es Enero y estamos en la sierra, y punto.

Como decía un ruso cuando lo entrevistaban el otro día en la tele “no hay mal tiempo, hay mala ropa”. Y dio en el clavo el hombre, aquí no sabemos vestirnos para el frío, ni a nosotros ni a nuestros coches. Vale, de acuerdo, para el poco mal tiempo que tenemos aquí no nos sale muy a cuenta tener neumáticos de invierno, aunque deberíamos. Tendríais que ver cómo circulan los coches en Moscú sobre el pavimento helado, a toda caña. No he pasado más miedo en mi vida.

En cuanto a la ropa, toda la razón que tiene el hombre. Esta mañana se me ha ocurrido ir a por leña sin guantes, al estilo escarlata o’hara. Cuando terminé de descargar la carretilla llena de troncos en el maletero de mi coche desafiando el vendaval que me metía los pelos en los ojos, no sentía ni las yemas de los dedos. Me metí en el vinículo con el moco colgando, y puse la calefacción a toda leche a ver si conseguía habilitar mis extremidades y meter la llave de encendido en el lugar correcto. Evidentemente, gorro, guantes y bufanda hubiera sido un equipamiento más que recomendable, y ¿dónde estaban? en casita bien guardaditos en el armario. A eso se refería seguramente este experto en olas de frío siberianas con eso de que no tenemos ni idea de vestirnos para el frío.

Así que me hace una gracia enorme este titular:

Que se manifiesten 200.000 rusos me parece una noticia como cualquier otra, todo lo más, llama la atención la cantidad de gente. Lo que me parece de chiste es que apostillen “a menos 20 grados”. Menos 20º en rusia es una MARICONADA, la gente se viste y sale a la calle, a sus trabajos y a los colegios, y punto. Yo he visto niños de dos años jugando en el parque en la ciudad de Yaroslavl a menos 9 grados. Eso sí: apenas les veías los ojos, enfundados de arriba a abajo en sus monos impermeables y acolchaditos, con sus guantes, sus capuchas y sus bufandas. Correteando felices y contentos y jugando con los artefactos del parque infantil.

Tengo dos amigos, uno en China a -30º y otro en Polonia a -22º. Lo sé porque envían prueba fotográfica: el cuadro de mandos del coche, que no engaña.

¿Y aquí? Vete a dar una vuelta un viernes o sábado y mira como salen de copas las niñas (reconozco que mis amigas y yo hace lustros íbamos exactamente igual de desabrigadas). Las ves temblando de frío en las paradas de los autobuses, con una minifaldita y una bomber de cuero sintético que abriga exactamente un pijo. Se pasan el puñetero invierno acatarradas, las criaturicas, y no tiene nada que ver la ola de frío de menos tantos, es que con 5º si no vas abrigado, te pillas el trancazo igual.

Y en cambio, vete ahora a Moscú a ver cómo salen las rusas: escotadas hasta las trancas y luciendo cacha que para eso la tienen (anda que no les gustan las minis), pero encima del modelito de turno llevan unas cuantas capas de ropa térmica que sólo se quitan al llegar a los sitios.

Que parecemos idiotas, hombre, lo único que hay que hacer para combatir el frío es ABRIGARSE.

No aprendemos, no…

Feliz finde, majos.

Malditos Roedores…

Valgame y yo que creía que lo había visto todo en licitaciones raras.

Pues no.
Observo con estremecimiento lo siguiente en la Plataforma de Contratación del Estado -y tras verificar que no es 28 de diciembre ni nada parecido- me apresuro a daros puntual traslado:
“Adquisición de dieta para roedores”
Licitador, la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III.
Hasta ahí, todo bien, animalitos, encima de lo que les putean en los laboratorios, al menos que les den de comer, digo yo.
Y de pronto me doy cuenta del importe: 182.000 euros.
¿Pero qué comen estos bichos? Es más, ¿cuánto comen al día?
Me bajo el pliego, no me resisto a indagar y cubrir mi laguna de ignorancia absoluta acerca de la alimentación ratonil (nunca he tenido ni un triste y solitario hamster, y con lo que ignoro sobre ellos se puede llenar una piscina).
Piden 117300 kg a consumir en un año, lo cual me da un precio de 1,5 euros el kilo de comida para roedor (obviamente no les dan solomillo de buey). Vamos a suponer que un hamster se zampa 20 grs de comida diarios. En un año, el bisho se ha comido -si mi aritmética no me falla- 7,3 kilos de comida de roedor.
Y la pregunta es, en el nombre de los testículos del minotauro, ¿Cuántos parientes de speedy gonzález tienen ahí metidos??? Qué harán con ellos, ¿engordarlos hasta las trancas a ver cuándo les peta el corazón?? ¿Está el flautista de Hamelín emboscado por allí cerca y se les multiplican los bichos cosa mala? ¿O será que tienen ratas, ratones, conejos, chinchillas, jerbos, ardillas colilargas, cobayas gordas y si me apuras, la Loli, que tiene unos piños que roe los pellets de pienso como si fueran pipas…? ¿Crían animalitos para otros centros de investigación? ¿Exportan? ¿Distribuyen a restaurantes chinos?
Estremecida, me he quedao.
Hasta estoy por ir a la apertura de plicas, esta sí que no me lo pierdo.

Cuponazos…

El mundo cupón es francamente fascinante.

Debo reconocer que en alguna ocasión sí he pescado cupones descuento y me ha gustado la experiencia. Claro, me refiero a SPAs, tratamientos light (tipo manicuras y tal), e incluso clases de yoga, pero no me atrevo con mucho más. De hecho, hace ya tiempo que no pico.

Pero el otro día, ay el otro día, lo que me encuentro:

La leche, qué estremecedor. Lo que hace la crisis, cómo aguza el ingenio. ¿Y ésto cómo funciona?, me pregunto. Es decir, vas con tus amigos y a unos los maquillan/visten de zombis y los sueltan por el campo, mientras los otros los persiguen? O bien los zombis vienen de serie con el juego y los pone la empresa? ¿Siempre hay que dispararles a la cabeza? Porque con un bolazo de pintura en el coco tienes grandes posibilidades de convertirte en dead, sin el walking. Y un zombi con casco, como que pierde un poco la gracia.

¿Habrá alguien que haya comprado esta bazofia??

Seguro que sí. Pero hay muchas más cosas que nunca me compraría en web de descuentos. Verbigracia:

UNO: Lo de los pececitos dichosos. Con descuento o sin descuento. Porque a ver; ¿quién me garantiza que a los bichos estos les lavan los dientes entre cliente  cliente? Puajjjj. No quiero ni pensarlo. Y además, ¿y si les entra la gazuza de pronto y mutan, convirtiéndose en pirañas? De ahí el dicho “te comen por los pies”. Yuyu.

DOS: Operación de miopía. HUY HUY HUY que con los ojos no se juega. ¿De verdad alguien se compra el cupón, va a la clínica y “hola buenos días que vengo a que me apañen esto de la miopía”? ¿Y entonces sacas el cupón y a la enfermera se le borra la sonrisa de golpe y te introduce disimuladamente en la misma sala de espera que las churris de depilación láser?

TRES: La estrella de las estrellas, no sé bien en qué consiste y casi prefiero no enterarme:

Y debe ser que la peña se hace estas cosas, si no, ¿porqué demonios se ha puesto tanto de moda? ¿Y te lo hacen así, tal cual, ni médicos ni gaitas? ¿Irrigarse las tripas es una técnica de belleza? La leche. Oiga, que vengo a esto de la hidroterapia, y te sientan ahí, con tu equipamiento hidráulico al lado de una que se va a hacer la pedicura y que te mira horrorizada -y con un más que comprensible asquito-. Bruagh…

Uf…

Feliz año nuevo… ruso

Pues sí, señores, ahora sí que ya podemos declarar oficialmente cerradas las celebraciones navideñas con la fiesta de El Cosaco, inconmensurable evento que se celebra cada 13 de enero, y del cual salimos casi literalmente a cuatro patas.

http://es-es.facebook.com/RestauranteElCosaco

Ni recuerdo cuál fue la primera vez que fuimos al fin de año ruso, se pierde en la noche de los tiempos. Creo que no estaba ni siquiera casada, y que retomamos la costumbre a raíz de la adopción de los dos peaso bolcheviques que tenemos en casa.

Para no variar, mareamos la reserva desde finales de noviembre (que es la fecha en la que se recomienda reservar);  “hola buenos días, que somos 10” “oiga que no, que se nos han apuntado otros cuatro”, “que no, que seremos doce”, para al final dejarlo en 10 borrachuzos con ganas de coña.

Este año le damos un 11 a Angel y a su equipo, porque la verdad es que se salieron. Majísimas las camareras -y camarero-, siempre atentos a nuestra insaciable sed de vodka, casi que en vez de la clásica frasca, directamente nos podrían dejar la botella magnum con dosificador y se ahorrarían paseos… 😀

En primer lugar, no da igual que el 13 de enero caiga en miércoles que en viernes, siempre te corta el rollo la idea de que tienes que trabajar al día siguiente, no digamos ya conducir 40 kilómetros en condiciones semilamentables, lo cual cada vez da más yuyu, y con razón. En esta ocasión, ancha es Castilla -o la estepa- y nos desmelenamos pero bien.

Pero es que además, la cena estuvo riquísima, recuerdo bien que el solomillo de ternera me salvó la vida, porque exceptuando la caña que tomamos en la barra mientras esperábamos a los demás, me dediqué en cuerpo y alma al vodka en variante a palo seco rebajado con agua. Me encanta la botella de vodka gigante con dosificador que colocan en el comedor en régimen de autoservicio, y que básicamente consistió en mi única bebida durante toda la noche, a base de chupitos. Hasta me resistí al delicioso Muga, pero me daba pavor el resultado de la mezcla.

También otro 11 para los cantantes del local, sobre todo ella ¡peaso voz!, la cual además tuvo la enorme gentileza no sólo de aceptar mi petición de que nos deleitara con “Noches de Moscú”, sino que la cantamos a dúo, jajajaja, por supuesto a esas alturas -y no nos habían traído aún el segundo- yo ha había saltado directamente a la fase de cantos regionales, y había dejado muy atrás la de exaltación de la amistad e insultos a rajo… digooo al clero.

Como siempre, al llegar las 12, nos repartieron el kit de fin de año, que consiste en tiaras para ellas y gorros de papel para ellos (nos han dicho que para el próximo lo van a remediar porque no es justo que ellas parezcan princesas y ellos payasos), serpentinas, y por supuesto, los papelitos de fumar para escribir el deseo reglamentario, tras lo cual lo quemas, echas las cenizas en la copa de champán y te lo bebes para que se cumpla.

Entonces comienza la también tradicional ceremonia de reventado de globos, antaño realizada a base de pitillos y tras la prohibición de fumar, consumada con mecheros o tenedores. Aquí tenemos a una amiga mía que -parece mentira- participaba por primera vez en la celebración, pero que se apuntó encantada a seguir las tradiciones:


A partir de ahí, tengo recuerdos más bien difusos, debido posiblemente al incremento de vodka en mi organismo. Es lo bueno que tiene el vodka, te puedes beber un litro y no te duele la cabeza. Al menos el que nos dan aquí, que es buenísimo… incluso hace que no te duelan los taconazos, directamente tiene un efecto amortiguador del dolor impresionante. Claro, así se explica uno cómo repartían leña en las estepas al más pintado, y sin despeinarse. Este año la música estuvo realmente bien, y el día después es de coña, ¡¡nos hemos hecho fotos con gente que no tenemos ni pajolera idea de quiénes son!!

Cuando salimos, continuamos la juerga a base de karaoke casero hasta las … 6 de la mañana, amenizando a los vecinos con el PopStar (y eso que no encontramos el de Mecano, que si no van listos). por dios por dios… que estamos mayores ya!!!

Bueno, y ahora que lo pienso, ¿cuándo es el fin de año chino? 😀

¿El 23 de enero?

¡¡¡Ajaaa…!!!

Y el 24 de enero es el fin de año lunar (Tsagaan Sar) Budista, no sé yo si nos dará el cuerpo para tanto exceso. Pero seguro que estos son tan Zen que lo celebran con una tacita de té y algo de meditación, así que nos apuntamos, que nos vendrá bien.

Lástima que nos hayamos perdido el Año Nuevo Japonés, http://japonismo.com/blog/fiesta-del-mochitsuki-2012-en-madrid, pero creo que en noviembre tendremos el Fin de Año Hindú, y si seguimos buscando, FIJO que cada mes, alguna cultura, civilización o agrupación de gentes varias celebran el fin de año.

Así que preparad los tacones, chicas!!!

y Feliz Año Nuevo… otra vez!!

Baños ¿arabes?

Oh, vaya por dios, qué bonito es olvidar la propia historia. Y pensaban ustedes que nos ocurría sólo a los occidentales. ¡Pues no!

Pasen y vean lo que acabo de leer que me ha dejado de piedra pómez:

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/07/internacional/1325938115.html

Resulta que los SPAs -o al menos eso dice la noticia- se dan de tortas con el Islam.

 

Pues no. Definitivamente no. Que se lo hagan mirar estos señores porque resulta que los SPAs los inventaron los árabes. Y me atreveré a decir que el Medina Mayrit le da veinte vueltas a cualquier SPA europeo, de esos con bañeras de chorros y burbujas. Nada que ver. Es como comparar el tocino con la velocidad. Eso sí, reconozco que en ningún sitio dice que se tengan que bañar juntos ellos y ellas, ni dice que haya que hacer otra cosa que bañarse, pero también es cierto que son públicos y que por tanto, no existe mucho margen para desarrollar cualquier otra actividad. Es más, si hablas en voz alta, te llaman la atención -con excelente criterio.

Como siempre, compañeros y compañeras, se trata de MATICES, porque si hay algo que la cultura árabe aportó a la humanidad como un bien de todos son los BAÑOS. Porque a ver, que se lo digan a cualquier pueblo sometido por los españoles, ¿a que olíamos a RATA? Anda que no, siempre metidos en las armaduras aquéllas, y oliendo a chinche, a panderana y a sobaquina. Pero qué ascazo. Todavía en Canarias, un buen insulto sigue siendo “godo hediondo” (pronúnciese “jediondo”). ¡¡Con razón!!

A ver, señores, háganselo mirar, porque los herederos de los Baños Árabes, que son los SPAs, no tienen nada de malo, eso sí; depende de cómo los usen, y eso ya no tiene nada que ver con las instalaciones sino con cómo se gestionan… a ver, que a mí me fastidia enormemente que la gente haga ruido en un SPA, y no digamos ya ver a una pareja dándose el lote… eso -al menos a mí- me produce la misma dentera que ver a una señora dando de mamar a su hijo en plena iglesia.

Exactamente lo mismo.

Que hay que saber estar, jolines.