Adiós Amy, hola verano

Todo de golpe, una llega a puerto banús, estrena playa y quemadura de espalda y se nos mata la winehouse; casi diría que entre todos la mataron y ella sola se murió, pero es más bien lo último.

Aparte los desvaríos de los comentaristas de la noticia en los medios, la verdad es que es una pena. Me encantaba esta mujer, vaya voz que se ha perdido.

Y me encuentro con la noticia a la vuelta de hipercor de puerto banús, que cada día está mas enorme, y caótico. Me cuesta dios y ayuda encontrar las cuatro vainas de siempre que vengo a buscar, las cosas están puestas sin orden ni concierto, y al final, te lleva una hora llenar cuatro míseras bolsas de plástico, que por supuesto te cobran. Y claro, llevo mis bolsas reutilizables reglamentarias en el maletero, pero joder, como para acordarse de cogerlas.

Pero con lo que aluciné de verdad fue con el lineal de los caviares, anchoas y mújoles variados. Al lado del caviar de salmón, sustancia que me gusta casi más que el beluga (principalmente porque el tarro de 100 grs te cuesta 14 euros y no 140), unos impresionantes tarros de smetana (nata agria), que me chifla y que es muy difícil de encontrar porque es como pretender encontrar salmorejo en medio de la estepa rusa.

Y sigo adelante y me encuentro con otro mueble -como digo está muy desordenado- con más variedades de smetana -otra vez- y kéfir que de danone. Vamos, que tenemos a media población rusa metida en puerto banús, aquí la guiri parezco yo, de no ser por mi espalda requemada y mi vestidito hipi y mis sandalias planas de cuero.

Tengo pinta de guiri y me aprovecho de ello en el parking, como buena TORDA he aparcado al revés, es decir, me explico: el maletero totalmente inaccesible para meter las bolsas, así que dejo el carro a un lado y muevo el coche para meter las bolsas dentro.

Entonces, aparece otra TORDA, tordilandia comienza a parecer ésto, con un precioso y anchísimo mercedes descapotable, y para mi incredulidad, descapotado, porque el calor inhumano que hace en el parking del corte inglés de puerto banús solamente podría compararse al que haría en el despacho de satanás.

Y la criaturica pretende meterlo en el hueco que yo he dejado. Comienza a maniobrar como una loca, mientras su acompañante, bastoncico en ristre, trata de orientarla para que pueda encajar el coche entre los otros dos. Saldrá por el capó, claro. Porque si yo lo tenía jodido, ella no te cuento.

Mientras maniobra con su largo y gigantesco carro, me mira como esperando a ver si LA MENDA mueve el carro para que ella pueda aparcar con mas comodidad. Me hago la guiri, sueca por más señas y abro olímpicamente el maletero, con esa gracia y salero que solo tienen las madrileñas acostumbradas a meter la compra en los maleteros en un pis pis.

¿Y que me encuentro? Pues con las 6 puñeteras tablas de surf de los niños, que me impiden meter otra cosa que no sean los bricks de leche -y siempre y cuando sea desnatada, que la entera ni de coña.

Cagate lorito. Plan B. Comienzo a meter las bolsas en los alzadores y sillas de los peques, y como digo, los bricks de leche justo pegaditos a la colección de tablas, la cual han sido enriquecida con un nuevo miembro: una tabla de princesas disney cursi hasta la retranca para mi hija, que esta mañana su prima y ella andaban a la gresca para subirse encima. Hala, lo que faltaba.

Porque claro, señores, ahora vamos a la playa con lo siguiente:

6 niños, de edades comprendidas entre los 6 y 12 años, 4 niñas y 2 niños.

3 bolsas, una de toallas y otras dos de ropa, ungüentos, revistas y libros que al final nunca lees y terminan llenos de arena.

1 pliego de cierto ministerio que ha sacado la licitación para presentar el 30 de agosto, tocate los huitos. Los proveedores a currar mientras vosotros estáis en la playuqui, eh? Cacho perros.

1 mochila de plástico con cubitos, palitas y tal y tal.

1 bolsa de plástico con 8 pares de escarpines. Porque pretender meterse en el agua de esta playa sin escarpines es causa segura de sufrimiento atroz en las pezuñas. No he visto una playa con unos pedruscos tan horribles en toda mi vida. Nada más entretenido que sentarse en la orilla a ver cómo los guiris gritan de dolor tratando de salir a la orilla mientras las olas les empujan y les hacen enterrar los pies entre los pedruscos. Luego miran con envidia tus escarpines, y a más de una le he dicho where to buy these things, at corte ingles, darling, oh thanks a lot, this is simply awful!!! Ya te digo.

1 bolsa-nevera con agua para los enanos y un par de birras (que muchas veces terminan volviendo a la nevera de casa porque termino sucumbiendo a la tentación de los mojitos que preparan en el chiringo)

Nos ahorramos la sombrilla porque cogemos tumbona y sombrilla de paja reglamentaria, que para cuatro días no nos importa pagarlo.

Desde luego, hacemos dos viajes porque ocho no cabemos en el carro ni apretujando a los niños unos contra otros.

Y naturalmente, las puñeteras y jodidas tablas se quedan en el maletero, cosa que por supuesto olvido SIEMPRE.

Ha hecho un calor atroz, hoy. Y eso que estábamos en la playa a las 11,30, y nos hemos comenzado a retirar a las 13:30, cuando lorenzo comenzaba a pegar, pero bien. Mañana más. Lo que es seguro es que sólo iremos a la playa de 11 a 13,30 como mucho, que este verano está que arde, entre la masacre noruega, la caída en picado de este país y la pobre Amy, que se ha marchado a animar el mas allá con su inimitable eyeliner y su voz incomparable. Descansa en paz, chica.

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AVEnturas

Día para olvidar, porque lo que a mí no me pase, no le sucede a nadie.

Lo primero de todo, lunes. Además, madrugón para cazar el AVE de las 7 de la morning y viajar -que siempre es un placer- a una reunión de formación que me olía a TRUÑO insoportable.

Y a la altura de Calatayú, patria de La Dolores, me encuentro con que el tren frena. Vayapodios, esto sí que es raro, de pronto salta la megafonía, que nos detenemos que ignoran el motivo y que nos informarán.

Nada, si hasta acabaré librándome del truño. Llegaré tardísimo.

Me resigno a esperar. Pasan los minutos y de pronto aparece el revisor. Muy solemne se planta en mitad del pasillo y comienza.

“Señores viajeros, préstenme atención. Estamos detenidos por una intercesión en la vía, eso quiere decir que o bien se ha cruzado un coche, o un descarrilamiento o algo parecido. Aún no tenemos información sobre esta incidencia y no sabemos cuándo podremos continuar viaje.”

Por cierto, un 10 para este hombre, que manejó la situación admirablemente en todo momento, pasando a contarnos lo que sabía -poca cosa- pero pasando a ver cómo íbamos. A la media hora nos obsequiaron con un zumito, y comencé a mensajearme con mi compi, que iba en el ave de 50 minutos antes y que por lo visto, circulaba sin novedad. Vamos, que la “incidencia” había pasado hacía bien poquito.

Enciendo el portátil y comienzo a cacharrear por la web de renfe, y por fin me entero.

Ni al parecer ni leches, un avant que se ha salido de la vía y ahí nos tienen a todos, más atrapados que las sardinas en sus latas. Me resigno totalmente a esperar, retrepada en mi asiento. Busco información sobre vuelos -jajajaja- luego miro europcar y después recuerdo que tengo varios primos en Zaragoza a los que sobornar con invitación a comer si vienen a rescatarme de mi encierro.

Habría pasado una hora o algo así cuando el revisor viene con buenas noticias. Vamos a seguir por vía única, llegaremos a Barcelona, posiblemente para cuando vuelvan a ganar la Champion, pero llegaremos.

De pronto se produce el milagro y nos ponemos en marcha. Agarro la cámara por si tengo ocasión de registrar el memorable evento, y sí, tengo suerte.

Los de seguridad pensando “jodido lunes” o algo parecido,

El tren encaramado sabe Dios dónde:

El tren prácticamente rozando nuestro Ave, mae mía que miedito, que estos bichos descarrilan y todo!!

 

Pero en fin, seguimos camino mientras el conductor trata de comprobar si el ave puede llegar a los 400Km/h ,y a eso de las 12 consigo aparecer por la oficina, sólo para comprender, en cuanto recomienza la reunión, que ha sido un viaje más bien inútil y absurdo.

Y entonces viene lo bueno: la vuelta!!!

Tengo billete para las 16:30, mi compi para las 19:00, y se está tirando de los pelos pensando en la bonita madrugá que va a pasar encaramado al tope del ave si la cosa se pone como pinta.

Y vaya como pinta. Sants a tope de gente, una cola infernal para cambiar billetes, las máquinas de autoservicio no funcionaban, otra cola gigantesca para acceder al embarque. Abandono a mi compi en la fila de las taquillas cuando llego a la super-cola del embarque. Están embarcando a los de las 15:30 y 16:00, a mí no me toca todavía, pero yo me voy poniendo en posición.

Llamo a mi compi para avisarle de que haga lo mismo, no tiene ningún sentido hacer cola en las taquillas, esto se va a ventilar por el camino del medio y es mejor estar en el fregao.

Ahí estamos los dos, con billetes inadecuados, rezando por el milagro. Si esto sigue así, el ave de las 7 saldrá a las 9 y pasará por peralejo de enmedio antes de llegar a atocha nueve horas después, eso si no acaba en Sevilla.

Tratamos de pasar ese embarque sin suerte. Sin embargo, mi compañero se resiste a  volver al redil. “Si no me cuelo en el ave ahora, no lo haré nunca”. Joder y dicho y hecho, aprovecha un descuido de los revisores/interventores/securatas y avanza con la seguridad de un dirigible dejándome sola y compuesta con mi billete, el portátil y el bolso. Ahí estamos compañero. Baja disimuladamente por la escalera en dirección al andén con cara de despistao. Morrazo que tiene.

Me quedo sola y merodeando. Pregunto si el embarque está completo, “sí, sí, está lleno, lo siento”, me dicen. Joeeer… que yo también quiero colarme pero con estos tacones es imposible galopar por el andén.

Entonces veo que el mismo revisor que me dijo que no podía pasar comienza a preguntar en voz baja si hay alguien con billete para las 16,30. ¡¡Yo yo yooo!!! Me acerco con tal impetu arrastrando portátil al hombro y bolso que se me desabrocha el botón de la camisa, claro, ahora comprendo porqué el hombre no fue capaz ni de leer el billete, directamente se le cortocircuitó la única neurona masculina que funciona y que se dedicó a otras observaciones, así que me dejó pasar mientras otros viajeros no tan afortunados -o sin escote reglamentario- se quedaban despotricando y preguntando que porqué la churri sí, y ellos no. Mwwhahahahaha.

Llego al andén corriendo, y me subo justo en el coche donde mi compañero estaba huyendo del revisor, que andaba expulsando peña de los vagones y desplazándolos hacia delante, anda, que vaya dos indocumentados. Y lo mejor de todo, ¿cómo estaba el tren? ¿lo adivináis? Así:

Anda leches, y a santo de qué dejan a estos pobres en tierra con el peaso tren -doble, por cierto- vacío!!! ¿¿Será que nos van a enviar a “La Teta Enroscada” de la peli “Abierto hasta el Amanecer” y nos echarán de comer a los vampiros??

No nos quedamos tranquilos hasta que pasa la azafata con los cascos y nos los ofrece, y le digo que si además podría ser un gintonic, y entonces la pobre me dice que sí, y que otro para ella. Pobres. La verdad es que vaya putadón de lunes para todos.

Comienza entonces el baile de megafonía. Atentos:

Señores viajeros este tren efectuará parada en todas las estaciones de su recorrido y tendrá una duración prevista de tres horas y cuarto (¡pero ya estamos en él, menos mal!)

Se va cumpliendo el pronóstico, paramos en Tarragona, donde sube TODA LA CIUDAD que al parecer tenía previsto invadir Madrid con todas sus huestes. Entre ellos, un grupito de alegres funcionarios que toman los asientos que habíamos okupado y nos desplazan un par de filas atrás.

Siguiente mensaje de megafonía: “Señores viajeros, este es un tren directo y aunque pare en todas las estaciones no abre las puertas. Los viajeros que deseen bajar en las paradas intermedias, diríjanse al coche 4”.

Cómo leches harán para meter a todos los viajeros de 12 coches que quieran bajar -cuyo número además ignoran- en uno solo es un misterio que algún día Renfe nos desvelará.

Entonces vuelve la megafonía: “Señores viajeros, lamentamos el error, por favor, diríjanse al coche 14”

La carcajada colectiva resuena en la cabina del convoy. El coche 14 debe ser el último, así que es el nuestro, el de la fiesta. Comienza una tertulia llena de agudos comentarios acerca de qué harán con los viajeros del coche 14, los irán tirando a la vía sin parar el tren, o bien los echarán por un agujero. O bien lo hacen para que no suba nadie más al tren, y poder controlar a las hordas de viajeros enfurecidos que sin duda alguna nos abordarán en plan Jack Sparrow en cuanto bajemos de 150 km/h.

Seremos un pueblo con muchos defectos pero el sentido del humor no nos falta. Paramos en Lleida, donde decidimos haceros fuertes en nuestro vagón y que no entre ni zeus, al que lo intente, un par de xxtias y al andén a buscar caracoles que para eso son de Lleida.

Además el tren para donde cristo perdió el gorro y no volvió a buscarlo, precisamente para desanimar a los pobres viajeros que llevaban horas esperando. Supongo.

Entonces pasa el de los cascos, que al oir nuestros comentarios sobre el vagón 14 y su misteriosa utilidad salta “No es verdad, se han equivocado”

Lo cual provoca más carcajadas y hasta estuvimos a punto de secuestrarlo e interrogarlo, que aquí el camarero y los de los cascos son los que están en el ajo y lo saben todo.

Seguimos camino hasta Zaragoza Delicias, donde también se sube gran parte de la población maña y llegamos a Calatayud, epicentro del asunto, y donde nos paramos en un lugar montañoso y remoto.

La megafonía vuelve al ataque. “Señores viajeros, hemos llegado a la zona del accidente, y estamos esperando un cruce para pasar a la vía única. No sabemos cuándo podremos pasar”. 

Joder con el locutor, que tenebroso que suena!! Como que no sabemos?? Malo es que te digan que tendrás un retraso de 50 minutos, pero que no te digan cuándo te toca pasar por el cruce pues… en fin.

A esto que pasa un ave a toda leche que casi nos arranca de las vías, ¡ahora vamos nosotros!

Por no aburriros, llegamos a Madrís a las 8,30 de la tarde y yo a mi casa 45 minutos después.

Después vendrán las peleas entre Renfe y Adif para echarse mutuamente la culpa. Acabarán diciendo que fueron los pavos del Manolo, que tenían tanta hambre que se comieron los raíles del tren pensando que eran gusanos.

Silcas

Crimen y castigo

Tengo un amigo aficionado a comprobar los sistemas y  bases de datos -más exactamente su eficacia o falta de ella- de cualesquiera organismos, ferias y saraos variados que existan. Dado su último éxito en colarme en una feria – allí me colé y en tu fiesta me planté- decidí poner en práctica sus enseñanzas y tuve la peregrina idea de probar los sistemas de control de accesos del parking sito en el  edificio de mi compañía -japonesa por más señas-  para ver si podía saltarme algunas de las absurdas barreras de distinción de clases utilizadas en la organización, a saber: eres jefazo, plaza de parking pa tí pa siempre, eres churriwilli, aparcas en el pool de plazas -y casi siempre tienes sitio, eso sí- para los descastados esaboríos que todavía no son dignos del nirvana místico de la plaza individual.

En realidad no fue premeditado, y todo vino porque llegué de comer, meneé mi tarjeta de acceso por RFID  delante del lector y tras soltar un BIP, la barrera no se levantaba. Como ya llevo un mes en la compañía, sabía perfectamente que esa era inequívoca señal de que el pool de plazas de mi empresa estaba lleno hasta la barrera y que me tocaba largarme con viento fresquis a aparcar a otro lado.

No entraré en la conveniencia de semejante sistema, sobre todo para seres provenientes del ámbito comercial, primero porque necesitamos movilidad garantizada y sin barreras, y segundo porque somos MUY LISTOS y nos las sabemos todas.

Vaya por dios, que no me deja entrar. Detrás de mí, un Audi precioso con un chusqui a bordo que gesticula indignado. Tiene pinta de jefazo. Da marcha atrás, y sale por donde ha venido. Huy, éste seguro que se las sabe todas, pienso. Sigo al audi hasta la otra entrada del parking de la empresa. Menea la tarjeta delante del poste y se abre la barrera.

Anda, pienso. Este se sabe algún truquillo! Le imito -valentía, chica, valentía, recuerdo el triunfo del colamiento en la feria y me lanzo-.

Me pongo delante del poste y meneo mi tarjeta de churriwilli. ¡¡Se abre!! jejejeje, acelero y me cuelo hasta la rampa, joder, si es que hay otra barrera!!! anda mi madre, con ésta no había contado yo.

El del audi está cabreado porque su tarjeta no le abre la segunda barrera de control. Pulsa el timbre, llama a seguridad y le abren.

Llego, repito el proceso y me pasa lo mismo. Con voz de tonta gilipollas a la par que sexy -no tuve que disfrazarla mucho- le cuento al panchito de seguridad mis penas. Noto la duda en su voz pero levanta la barrera -mwhahahahaha- y paso como una centella.

Bajo a la zona de parking de mi empresa. Claro, no hay UN PUTO HUECO para aparcar. Está a tope. Y que hago? Doy un par de vueltas escogiendo una de las docenas de plazas libres, y aparco mi vehículo en ella. Está mal, lo sé. Es una putada, lo sé. Bueno, no tanto, que es un parking con muchas plazas, pero admito que no es excusa. He hecho mal. He sido incívica y he invadido una plaza que no me corresponde.

Me voy corriendo a currar, y vuelvo a las 7 de la tarde a ver qué ha sido de mi carro.

Ahí está. Con una bonita nota en la que rezaba algo así como “no me cago en tu padre por no darte una pista”, y con toda la razón.

Uuups. Me han pillao.

Arranco y me voy a la barrera de salida. Meneo la tarjeta. No se abre. Joder joder. Que el gran hermano me ha pillao con el carrito del helao!!!

Pulso el botón. Buenas que no se abre la barrera.

Espere que ahora baja el compañero.

El compañero debe ser Mazinger Z, que acompañado de Afrodita A me va a dar con los “pechos fuera” en toda la cabeza para que aprenda a no ser incívica y a no aparcar donde no debo.

Viene a cantarme el de seguridad, y me hago la marilyn, es decir, la rubia tonta con el techo solar abierto y musica bien alta que lleva un mes en la empresa y ¡se ha liao!. .

Me pregunta educadamente de qué empresa soy, digo yo que para poner un email a RRHH e informarle de que ha contratado a:

a) Una rubia descerebrada y anormal

b) Una delincuente confesa y convicta

En ambos casos, salgo mal parada.

Opto por la opción a), no voy a confesar que estaba siguiendo los pasos de mi maestro en la comprobación exhaustiva de procesos de seguridad, accesos y controles, que sospecho aún me quedan muchos sistemas que fastidiar.

El hombre es amable y comprensivo con mi papel de rubia tonta y me deja salir. Entonces lo comprendo. Joder, claro. No me funciona la tarjeta porque NO HE ENTRADO. Por tanto no puedo salir. Anda. Si es que las barreras son más bobas que yo, hhmm… bueno es saberlo.

Lo dicho: crimen y castigo.

Veremos si mañana me deja entrar o me tengo que comer el coche con mostaza. De Dijon, eso sí.  Con estilo, reina. Con estilo.

Silcas

De tomo y lomo

Llevamos ya varios días en las rias baixas y el cuerpo comienza a pedir carne. Estamos ya de pescados y crustáceos hasta las regomillas de las bragas. Nuestro insuperable José Manuel, de Casa Isolina, nos echó de comer unos manjares impresionantes: xoubas sin espinas en estofado (madre de dios qué patatas), garbanzos con bacalao, un bruñito (centollo pequeño) que tenía por ahí escondido, y unos grelos estofados. Todo de picoteo y compartido.

Hoy, día en el que hemos degustado una mariscada en La Guardia, seguida de un paseo en el ferry a Caminha, y un repaso por Valença para repostar elementos hogareños, hemos desembocado en el Carrefour de Baiona, con el objetivo de comprar algo de ternera gallega y hacerla para cenar, acompañada de esa maravillosa lechuga gallega que no encuentras en ninguna otra parte del país. Tras un infructuoso paso por el Froiz, donde lo que tenían en el mostrador deberían enterrarlo, no exponerlo al público, no me queda otra que rendirme a la gran superficie, que parece ser el único sitio donde los turistas pueden aprovisionarse sin riesgo para la salud.

A mí el carrefour de Baiona me deprime especialmente, primero porque soy carne de alcampo y en los carrefour no encuentro nada, pero es que además, éste está organizado con el trasero y encima tiene dos plantas.

Pero en fin, estamos de vacaciones, y yo en vacaciones no me estreso por nada ni por nadie.

Así que -como decía- aparezco por el mostrador de la carnicería. Es alucinante cómo lo tienen puesto, justo entre el mostrador de la carnicería-charcutería y un mueble refrigerador con los básicos de esta materia, una PEASO ISLA con embutidos. Resultado, es imposible pasar un carrito o una cesta, o circular con un mínimo de comodidad. Todo el mundo se arremolina en ese reducido espacio -zona caliente del hiper en cuestión- para esperar turno, coger una barqueta con pollo o perseguir a los infantes que huyen, todo ello aderezado con las señoritas azafatas ofreciéndote las más variadas degustaciones.

Pero bueno, qué le vamos a hacer, son las 7,30, no hay casi gente, y me atienden enseguida. La señorita de charcutería me pregunta amablemente qué quiero.

Pues mira, un par de chuletas de ternera gallega -señalo un trozo que tiene su hueso reglamentario, no por nada, es que no tienen de otro, y en el mueble refrigerado les queda un exiguo ejemplar, triste y solo como Fonseca, cortado el 18/4, si no antes.

Este trozo de canal -corte pistola-, es sonrosado, tierno y tiene muy buen aspecto.

La señorita charcutera se calza con mucha tranquilidad el guante de malla metálica, agarra el trozo de lomo con su t-bone, y con un cuchillo, comienza por separar una chuleta de tamaño medio, y hasta ahí sin problema. Luego repara en que ha llegado al hueso, y agarra un peaso cuchillo de estos de hoja grande, y ante mis atónitos ojos, comienza a SACUDIRLE UNAS HOSTIAS QUE NO VEAS, tratando de separar la chuleta del resto de la pieza a machetazos.

Finalmente, arranca la chuleta, pero el hueso se ha quedado ahí. La criatura, sudando tinta, gira la pieza hacia mí, y lo que veo es más propio de una película de gore que de una carnicería, madre de dios cómo ha dejado la pobre pieza. Le ha metido unas chufas que ni Conan el bárbaro.

Al menos ya ha conseguido dos chuletas más bien tirando a finústicas, pero veo que agarra de nuevo el cuchillo -supongo que insatisfecha por el resultado de sus maniobras- y esta vez comienza a producir una chuleta de tamaño Vilma, madre de mi vida, estoy a punto de interrumpirla y decirle que con dos me basta, y que además, no he invitado a pedro picapiedra a comer, y que deje en paz el infortunado lomo de ternera gallega, que lo está desgraciando pero bien.

Esta vez le mete un machetazo al hueso que me hace estremecer. Dios mío dios mío, cómo le digo que no quiero ese trozo de animal muerto, esta es capaz de perseguirme por todo el super con el cuchillo ese y me hace picadillo.

“Estee… oye, mira, que este trozo -no me atrevo a llamarlo chuleta- es gordísimo, que prefiero las otras dos que ya has cortado, que esto es una barbaridad”.

Entonces comienza a explicarme. “Es que con este hueso, claro, hay que cortarla así, ¿lo ve?”. Me muestra el espacio intercostal entre ambas costillas. Claaaro, entonces, de una pieza de lomo sacas CUATRO CHULETAS y ni una más.

No hija. Ese hueso, efectivamente, lo dejas cuando es un PUTO CHULETÓN DE BUEY DEL NORTE DEL PAÍS, pero no cuando estás cortando dos chuleticas de ternera normales y corrientes, que por supuesto no tienen el grosor de mis muslos.

Mira compungida el peaso trozo que ha perpetrado, mientras su compañera se escaquea bajo el mostrador.

Lo pone en un papel encerado y lo echa al montón de carne que tiene ahí, esperando ser masacrada.

Bueno, dice, alguien se lo llevará.

Ya. Vilma Picapiedra o el jefe de sección con los cuernos, cualquiera de ellos. O quizá el cabrón que te seleccionó y no se tomó la molestia de procurar que te enseñaran cómo  se trocea un vacuno con un mínimo de competencia, que tú no tienes la culpa, criaturica.

Salgo por patas a la caja, a pagar y reunirme con la unidad familiar, que espera pacientemente en el carro a que mamá pájaro vuelva con la manduca.

Uuf. Qué peligroso se está poniendo ésto de hacer la compra.

Mañana, jueves santo, volveremos a Isolina. Creo que toca bacalao. O más xoubas. Lo que sea, pero que entre por la puerta por favor, a ser posible, bien muerto.

Silcas

Urticaria primaveral

ESO, urticaria es lo que me provoca la primavera, y no debido a las alergias varias, que afortunadamente no tengo. Bueno, soy alérgica a bastantes cosas y personas, pero nada que ver con el polen y las gramíneas.

Es lo que pasa cuando sesteas en la terraza tomando el café en un glorioso día como el de hoy y te pegas un atracón de Instyle, Glamour y Yodona. Para no variar, con cada cambio de temporada te machacan a base de enseñarte ropa que no tiene nada que ver con la de la temporada veraniega anterior, y encima, accesorios que NO PEGAN NI DE COÑA con la misma, así que te meten a presión en el cerebro que lo que tienes en tu armario es una auténtica bazofia.

Se salva el tímido intento de Instyle -dentro de las revistas de amor y lujo, la que más razonable me parece- de componer 28 modelitos con 10 básicos, 10 prendas fashion y 10 accesorios. Encantador ejercicio, sólo para mujeres reales, tal como dice la revista, y -efectivamente- para mujeres reales, pero de la realeza, y desde luego, con un cuerpazo. Me explico a continuación.

De mis supuestos “10 básicos”, unos no me entran, otros me quedan grandes y otros son -seamos francos- feos o sin gracia. Y los básicos deben tener algo de gracia o sentar impecablemente, o estar hechos de muy buen material para aguantar que te lo pongas varias veces a la semana y no se deshilache, deforme, rompa o haga bolas. ESO es un hecho. O sea: pantalones de 275€, blazer de 770, chaqueta de cuero de 420, camisa 90, sudadera 220 (aaanda ya), etc. Toma castaña. Que esto es hiper fácil, agarro 8.000 euros y acabo con todos mis males, me monto 10 básicos como dios manda y la iglesia ordena. ¿Qué es eso de faldas sin forrar, que son prácticamente todas las de Zara? No hija no, te pillas una falda tubo negra de guess por 100 módicos euros y a triunfar. Eso sí, NO TE ATREVAS A ENGORDAR UN GRAMO que tienes que salir de casa en bragas bajo pena de que la falda de marras se te reviente de lado a lado en cuanto aposentes el trasero. Recuerda, sólo tienes una falda y además las tías no tenemos oscilaciones de volumen, qué vaaa….

Cosas fashion, pues tampoco podemos decir que tenga muchas. En cuanto a los accesorios, vale, de eso voy sobrada. Puedo hacer un rastrillo de zapatos y camisetas en cualquier momento. Eso sí, no tengo bolsos de chanel de 2.450 euracos, ni sandalias de plataforma de Prada ni bailarinas de leopardo de 150. Vaya por dios en qué estaría yo pensando.

Aquí la realidad es que tendría que comenzar a probarme unas cosas con otras, y me da una pereza que te mueres. Y tampoco es plan de contratar una shopper para que le eche un vistazo a tu armario y salga de la casa gritando de horror. No, definitivamente no.  Me parece demasiado cruel. Mejor yo me lo guiso y yo me lo como.

Entonces, cuando terminas de leer las revistas, tu abotargado cerebro llega a las siguientes conclusiones:

Una. Estoy de mi ropa de invierno hasta los XXXX. El gris, marrón oscuro, beis, verde oscuro, morado, etc, me comienzan a producir urticaria. Por no hablar de cualquier cosa que lleve lana en su composición. Hoy hemos llegado a los 20 grados, temperatura a la cual los cuellos altos comienzan a ser realmente insoportables. Me he quemado el escote en la terraza, por cierto. Comenzamos bien.

Dos. Debería rescatar mi ropa de entretiempo/primavera/verano a ver si comienzo con la operación montón, que consiste en clasificarla, ordenarla y descartarla. Es imprescindible porque si no, termino juntándome con tres pantalones azul marino, cuatro faldas marrones y diez blusas blancas. TODOS ELLOS asquerosamente parecidos. Eso es precisamente lo que sucede cuando te pasas por Zara o Mango a husmear la nueva temporada y no has revisado si ya tenías de eso que te acabas de pillar. Y como soy más bien predecible, ESO es precisamente lo que me sucede, porque siempre me compro el mismo tipo de pantalón y el mismo tipo de falda, y entonces no encuentras el ticket de compra para cambiarlo, y te das de cabezazos contra la pared por idiota y por acumular prendas prácticamente IDÉNTICAS.

Tres. ¿Entraré en la ropa de verano? Supongo que este año sí, porque el yoga está haciendo estragos en mi ser. Y desde luego, he perdido un par de kilos desde que le pego al nirvana místico. Lo que me preocupa es que me quede grande. Con lo cual estamos en el mismo problema: habrá que arreglarla y según sea la proporción coste-beneficio, se va al punto limpio de cabeza.

Y entonces, animada por el solecito que ves por la ventana, te diriges a los altillos y comienzas esa bonita tarea -lalala- que consiste en retirar del armario la ropa más gruesa y claramente invernal y sacar y seleccionar algo de ropa ligera. Desde luego, la cosa consiste en vaciar los sacos, llenarlos con la ropa de invierno y preguntarte para qué leches quieres tops de tirantes en marzo. Pero claro, dónde demonios los metes, ¿en el limbo de la ropa de “todavía no pero en un par de meses sí”?

Para cuando has terminado te das cuenta de que tienes que hacer lo propio con los zapatos, lo cual implica sacar los cajones de zapatos que tienes bajo la cama, quitar unos y poner otros. Lo malo: la ropa de invierno ocupa bastante más que la de verano, PERO tienes más cosas que colgar en perchas, con lo cual se te jode el precario equilibrio de tu armario. Comienzas a desesperarte. Además, te vas topando por el camino con cosas que hace ya tres o cuatro temporadas que no te pones, con lo cual comienzas a llenar bolsa para la asistenta, si está en buenas condiciones, o directamente para el punto limpio / reciclaje en el caso de que no haya nadie en este planeta que se pondría algo así. Cae la tarde cuando todavía estás liada con la ropa de las narices, mucha de la cual lleva contigo varias temporadas -hola buenos diaaas- y comienzas a ponerte un poco de los nervios.

Y tras la operación armario, llego a la siguiente conclusión:

Uno. Por primera vez al pegarme esta paliza, no me duele la espalda. Además, he podido bajar los sacos de ropa yo solita sin necesidad de ayuda masculina. Esto ha sido cosa del yoga, que tanto retorcerme la columna, ha terminado por fortalcerla.

Dos. En términos generales, no me gusta cómo ha quedado el contenido del armario. Se salvan algunos básicos, y tal vez algo de ropa fashion, pero sobre el resto habría que hacer un pensamiento. Tengo sobreabundancia de camisetas, blusas y tops, y un déficit elevado de vestidos. Sí es verdad que soy reacia a tirar cosas o deshacerme de ellas, sobre todo si son buenas. Tengo un vestido de seda azul con flores que tiene ya seis añitos. Y eso es un problema porque cuanta más ropa tienes, menos la reutilizas, y por tanto, está nueva. El puto vestido, con el que parezco mi abuela por el campo, está impecable. Claro, es de Blumarine. Un básico totalmente obsoleto, pero ahí está, cómo demonios voy a tirarlo???? Así que, efectivamente, tienes cosas como nuevas, del año de LA COQUITO, que no hay dios que se ponga ya esas mangas, esos cortes o esos cuellos que cuelgan en tus perchas descojonándose de tí.

Tres. Hablando de déficit, sólo tengo UN TRAJE CHAQUETA PANTALÓN de verano, en color beis. Y aunque es bueno -me costó un congo- está un tanto baqueteado. Y tampoco tengo un socorrido traje chaqueta con falda ligerito. Cómo es posible semejante despropósito. Con lo cómodos que son. Tengo que hacerme con uno azul marino, a ser posible con falda.

Cuatro. Es obvio que debería  renovar el vestuario y tirar la mitad de lo que tengo en el armario, pero no tengo un duro.

Cinco. Tarariro te la hinco.

Puaj. Que le den morcilla a la ropa, me voy a ver la tele.

Silcas

Cuestión de temperamentos

Un amiguete holandés me pasa esta joya, está en inglés pero se entiende bien.

Tks, Hem,

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The English are feeling the pinch in relation to recent terrorist threats and have therefore raised their security level from “Miffed” to “Peeved.” Soon, though, security levels may be raised yet again to “Irritated” or even “A Bit Cross.” The English have not been “A Bit Cross” since the blitz in 1940 when tea supplies nearly ran out. Terrorists have been re-categorized from “Tiresome” to “A Bloody Nuisance.” The last time the British issued a “Bloody Nuisance” warning level was in 1588, when threatened by the Spanish Armada.

The Scots have raised their threat level from “Pissed Off” to “Let’s get the Bastards.” They don’t have any other levels. This is the reason they have been used on the front line of the British army for the last 300 years.

The French government announced yesterday that it has raised its terror alert level from “Run” to “Hide.” The only two higher levels in France are “Collaborate” and “Surrender.” The rise was precipitated by a recent fire that destroyed France’s white flag factory, effectively paralyzing the country’s military capability.

Italy has increased the alert level from “Shout Loudly and Excitedly” to “Elaborate Military Posturing.” Two more levels remain: “Ineffective Combat Operations” and “Change Sides.”

The Germans have increased their alert state from “Disdainful Arrogance” to “Dress in Uniform and Sing Marching Songs.” They also have two higher levels: “Invade a Neighbor” and “Lose.”

Belgians, on the other hand, are all on holiday as usual; the only threat they are worried about is NATO pulling out of Brussels .

The Spanish are all excited to see their new submarines ready to deploy. These beautifully designed subs have glass bottoms so the new Spanish navy can get a really good look at the old Spanish navy.

Australia , meanwhile, has raised its security level from “No worries” to “She’ll be alright, Mate.” Two more escalation levels remain: “Crikey! I think we’ll need to cancel the barbie this weekend!” and  “The barbie is canceled.” So far no situation has ever warranted use of the final escalation level.

— John Cleese – British writer, actor and tall person

Nota: John Cleese, impagable actuación en La Vida de Brian, Criaturas Feroces, etc.

 

¡Feliz Año Nuevo!

Ya se nos ha emborrachado ésta, diréis, y NO, que ayer me comporté debidamente y no me tomé más que dos chupitos de vodka. Si es que estamos irreconocibles.

Decía que ayer 13 de Enero, tuvimos la cena de Fin de Año ruso, que tiene lugar todos los 13 de Enero, dios ortodoxo mediante. Os adjunto bonita foto de la bebida oficial de la cena, vodkita ruso helado a palo seco. En vasito pequeño, eso sí.

 

 

Lo mejor, el menú. Tras los entrantes, nos traen una crema. Qué es, preguntamos. Crema de Villana. Joooder cómo las gastan los rusos, aquí a las villanas las hacen picadillo y te las sirven en fin de año hechas puré.

Cuando la probamos comprendimos que era crema de avellanas, riquísima, por cierto.

Luego, el segundo. Nos traen un plato super-adornado. ¿Que es? -again- Solomillo de Oso. Coooño. Solomillo de oso, pues pobre bicho, además debe estar duro de cojones, que los osos siberianos son unos bicharracos que más bien parecen mamuts. Al final, tras repreguntar a la chusqui, nos aclara: Solomillo de CORZO, ahhh vale, eso ya nos cuadra más.

El postre, riquísimo, un tiramisú de mango con helado de mandarina. Mi amiga, cuyo nombre oculto piadosamente, comienza por intentar comerse el pensamiento que adorna el plato. La miro con incredulidad. Son flores comestibles, ¿¿no?? -me dice-. Pues chica, no sé, yo prefiero empezar por el tiramisú, pero allá tú… a mi perra le gustan las flores y de vez en cuando se come alguna, pero no sé yo si comerse un pensamiento es buena idea…  🙂

Luego, justo antes de las 12,  dan una copa de cava INFUMABLE, el cava más malo del universo, ya les vale, podrían poner un freixenet baratito, que al menos se deja beber, y un papelito muy fino donde tienes que escribir tu deseo para ese año, luego lo quemas, lo echas en el cava y te lo bebes. Lo malo es que el puto papelito jamás se quema del todo porque te acabas quemando los dedos con la llama de la vela y lo capuzas a toda prisa en la copa, y al final intentas tragarte el cava junto con el trozo de papel a medio quemar, cosa que te provoca arcadas en cuanto te acuerdas de la lengua con salsa de rábanos del aperitivo, que todavía tienes en el estómago. Pero en fin, todo sea por la causa.

Y cuando te lo has bebido, viene el ritual de pinchado de globos, como este año ya no se puede fumar en el local, el restaurante nos provee de tenedores para proceder al pinchado de tales elementos, cosa que hacemos con gran alegría y  acompañamos con ruido de espantasuegras.

Hale, ya es 2011.

Cuando salimos, los bares de alrededor están llenos… de gente en la calle fumando. Y hace rasca, oiga. Creo que la Pajín no ha hecho un buen negocio, se va a gastar en curar neumonías todo lo que se ahorre en cánceres de pulmón.

Lo dicho: un pan con unas tortas.

Silcas