Mediocridad

Dios, si es que estoy de este país hasta los huevos.

Así, dicho mal y pronto y sin tapujos.

¿Porqué demonios ha de ser todo tan complicado? ¿Porqué ni dios se toma su trabajo con un mínimo de cariño y dedicación? ¿Porqué nos la pela todo? ¿Porqué la cultura de este terruño de mierda es “y el que venga detrás que arree”?

Voy a dejar a mis vástagos en el colegio, 08:30 in the morning, los enanos se dirigen a la biblioteca a hacer un poco el bestia (porque leer ni de coña) antes de ponerse en la fila para entrar en las aulas. Así que aprovecho para preguntar a la ameba de la portería por los horarios para comprar uniformes, los cuales SÓLO puedes comprar ALLÍ. Ya imagino que a estas horas intempestivas no hay ningún humano atendiendo el chamizo que han montado para proveer de adminículos escolares a la peña, pero pregunto si están de 5 hasta 7 de la tarde (guau), como la semana pasada. Ya bastante complicado es que no acepten pago con tarjeta, ni que te pasen al cargo los uniformes, y haya que sacar pasta del cajero, que siempre lo haces, al final te la gastas en otras cosas y vuelta a empezar, y ya irás otro día y al final se te pasa el arroz y los niños vestidos como homeless.

Y me dice que el horario ha cambiado. Joder. ¿Y de qué horario se trata? Pues  de 15:00 a 15:30. Tócate los pies: ¡qué exceso! O sea, que los papás que quieran comprar libros o uniformes tienen que abandonar su curro al mediodía, coger el coche y desplazarse hasta el puto colegio, que está en cancoño a la derecha, llevar suficiente efectivo y rezar porque no haya cola. Siempre pensando en los sufridos padres. Manda huevos.

Pero es que así estamos con todo. El servicio al cliente ha degenerado de tal forma que cuando das con un lugar en el que te atienden bien, te vuelves adicto, aunque lo que vendan sea más bien del montón.

Lágrimas de emoción me arrancó el instalador de mamparas que este lunes llegó a mi madriguera base ¡¡¡A SU HORA!!! Puntual, respetando la franja horaria, la cual además había escogido la menda. Dios mío, qué hermosura. Llegó, instaló y se marchó. Casi le beso.

Así que nada, nada. Me voy al PUTO colegio a por los malditos uniformes y a hacer la compra junto con mi compañera de penalidades, que lleva una semana con la lista de la compra en el bolso y su hijo adolescente se la come por los pies, muerto de hambre, mientras nuestros colegas masculinos se van a comer, que es lo que toca a estas horas, mientras las churris hacemos las tareas domésticas. Dios… si es que somos unas PRINGADAS.

Me están entrando tentaciones de fugarme de mi madriguera base, robar un coche y vivir libre en la carretera.

Silcas

Morir matando

Así, así se ha ido uno de los habitantes de la “madriguera”, lugar en el cual presto mis servicios, o al menos lo intento. Me ha obsequiado con un bid multipulpo con tintes de fado, mitad portugués mitad belga. Qué guay. Mis países favoritos.

Portugal tiene un pase, principalmente por las compras en Valença do Minho, pero Bélgica… joder con Bélgica. País aburrido donde los haya. Quizá exceptúo la costa, pero Bruselas… maaadreee…

Esta mañana iba yo un tanto preocupada a currar, a las 4 tenía mi conference call a cuatro manos, tres en españa, dos en portugal y el cliente en bélgica pasando por irlanda, que era donde estaban haciendo el piloto. Menos mal que el belga hablaba un inglés más que decente y comprensible. Pero estaba un tanto acojonada, primero porque no soy experta en la venta de contact centers en países que no son el mío, y segundo porque mi inglés está pelín oxidado. Podría terminar entendiendo cualquier barbaridad.

Así que a las 12:15 salí huyendo a la peluquería -no me quedaba otra, llevaba sin ir casi desde noviembre excepto un leve retoque en semana santa- para que mi buena Muriel me untara la cabeza con sus mechas, siempre exageradas pero preciosas. Y allí estaba yo, en la pelu, informándome del estado del mundo a través del Hola, y tomándome el café con que Dessange obsequia a sus clientas, disfrutando de unos minutos de relax. De pronto, el móvil personal. La profe de mi hijo. No por dios, no es el momento. Temo las llamadas de esta mujer más que al holandés errante. Tentada estoy de no cogérselo, hasta que de pronto, algo llamado intuición materna, me hace descolgar.

Y no, no es la profe. Es la enfermera del colegio. Que el dedo pulgar de mi hijo ha hecho de tope en una puerta de hierro, se ha hecho un atrapón enorme en el pulgar y en la uña, y que lo tienen gimoteando y sangrando en la enfermería.

Por supuesto. Día que me escaqueo a la hora de comer a la pelu, luego call conference con el belga a las 4, y mientras tanto, mi retoño se esnafra en una puerta, con la inestimable ayuda de su compañero Pablo. Me miro en el espejo, estoy  monísima con la cabeza llena de mechas blanquecinas secándose, dando a mi pelo esos bonitos reflejos dorados que como mínimo van a llevarme un buen rato más. Por no hablar del corte de las greñas. Aquí tengo para una hora por lo menos.

Dado que el padre de la criatura está ilocalizable en una convención-reunión de toda la mañana y parte de la tarde, recurro a la ONG Abuelos Sin Fronteras para que recojan al doliente nieto y lo acerquen al ambulatorio. Yo iré en cuanto el belga me suelte de sus garras.

Termino en la pelu a las 3 de la tarde, y vuelvo a toda leche hacia la oficina, previo paso por rodilla para comprar unos sandwiches -estoy canina-, que engullo en el coche camino de la ofi, un día me van a pegar un multón que te cagas por comer, hablar por teléfono y mirar emails al mismo tiempo mientras conduzco.

Mientras ataco el sandwich de pollo al curry, un email del belga. Que si podemos retrasar la call a las 4,30. Joder, yo que necesitaba salir pitando a ver cómo está el pulgar de mi hijo. Pues claro, qué le vamos a hacer. A sus órdenes, señor cliente. La Silcas a sus pies, caballero; un amigo, un esclavo, un admirador, un sierrrrvo…

Llego a la oficina, rehago la convocatoria al resto de agraciados, tengo el buzón lleno y me la rebota, joder, hasta que consigo que los enmarronados se den por enterados de cambio de hora. Además, deben estar haciendo obras en el piso de arriba, o bien el asesino de la sierra eléctrica está despedazando a sus víctimas, a juzgar por el ruido insufrible que nos invade.

Llega el momento de la call conference, nos encontramos todos en el ciberespacio con asombrosa puntualidad. Tras 40 minutos de prestar atención infinita a mi amigo el belga, consigo salir pitando arrastrando el portátil hacia casa. Pero claro, primero hago una parada técnica en el sitio de las bolas de los cojones a reservar el cumple del enano, que hay que hacerlo en persona (por dios, tanto internet y tanta gaita y al final te toca ir en carne y hueso a echar una firma), me llevo las 3o invitaciones para los amiguitos del cole, compro unas servilletas en CASA, paro en la gasolinera -estoy sin sopa-, y además lavo el coche, que está hecho una auténtica zolle. Mientras espero a que se lave el vinículo, entra un email de mi colega la directora de país de Bélgica (que a ella también le ha caído el marrón. es mamá recién parida, como quien dice, y además es una tía muy maja). Propone call conference para que le cuente cómo ha ido el tema, y además lo propone mañana a las 9. No hija no. Las nueve??? pero si no han puesto las calles, es que no has visto el anuncio de Metro de Madrid? Chica, piedad!! Le digo que OK pero que a las 9,30. Mi jefe -en copia- ni musita. La belga acepta, que se conectará desde su coche, dice que “deberá funcionar”. Pozí. Y zi no, mala zuerte. Por tamtam. Me la pela. Quedo en que esta noche le envío un brefing.

Aparezco por casa a toda leche, el enano está atizándose un plato de verdura, y tiene el pulgar envuelto en vendas. Me embuto unos vaqueros, unas bailarinas y agarro la tarjeta de sanitas del peque y una libreta con boli, ante las protestas de la pequeña, que quiere ir a ver el espectáculo. Esta ha nacido para médico o enfermera, tiene fijación con las heridas o enfermedades, y es capaz de ver cómo le hacen las curas a su abuelo -operado de vesícula- sin parpadear. E incluso ayudar a su abuela a sujetar gasas. Con la mala ostia que se gasta, tenemos en casa a una House en potencia.

Mientras aguardamos en la sala de espera, agarro la libreta y hacemos la lista de invitados al cumple. Van saliendo nombres de primitos, amiguitos y ex-amiguitos del otro cole. Nos toca. La doctora lo envía a rayos. Entra como un hombrecito, él sólo. Yo sigo rellenando invitaciones con los datos del cumple. Nos vuelven a llamar. Hay suerte, no hay fisura ni nada raro en el espanzurrado dedo. Sólo nos manda ibuprofeno y betadine. Pero la receta de cinco días sin fútbol le duele más que una tanda de inyecciones en el culete. Trata de negociar, sin éxito, pero lo soporta estoicamente. El alma rusa, es lo que tiene. Una vez en casa, me viene con que tiene un hambre lobuna. Le preparo un rollito relleno de tortilla y queso en lonchas -con especias, me pide el colega-. Estoy criando un gourmet.

Yo me zampo los restos de ensalada de ayer -cuando cónyuge A prepara ensalada, prepara una MONTAÑA, que cualquier día invitamos al resto de los vecinos a cenar-.   Ahora estamos en el mismo sofá la menda con el portátil en las rodillas, el enano que acaba de zamparse un cuenco enorme de cerezas -joder, este come más que yo-, y la perra con la cabeza apoyada en sus rodillas. Y Jack Sparrow en la tele, buscando el cofre del hombre muerto.

Opción A: Cumplo mi promesa y escribo un briefing a la belga -con copia a mi jefe para que vea a qué horas curro, al estilo alfredo landa-. Mañana madrugaré para estar a las 9 en la ofi y tratar de montar una call conference antes de que se monte en su vinículo.

Opción B: Lleno la bañera de agua con una bomba de baño, un incienso y música suave y me relajo hasta desmayarme.

Ay, qué tentación!!!

Qué cansancio, coño. Creo que le voy a poner un mini-correo a la belga, y a tomar por saco. Me voy, pero no a la bañera. A la cama de cabeza!!!!

Silcas

Esto es una profe!

Gracias de nuevo, Gabriel, por tus maravillosas colaboraciones… 😀

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En un colegio de educación secundaria (IES) de Granada, las alumnas habían adquirido la mala costumbre de besar los espejos para imprimirlos con las marcas de sus lápiz de labios.

Todas las mañanas, los espejos de los baños de las mujeres amanecían

llenos de “besos” colorados.

La directora publicó un comunicado, pidiendo a todas las alumnas que se

abstuvieran de imprimir besos en los espejos porque recargaban el trabajo

del personal de limpieza.

Como si nada. Los espejos seguían apareciendo llenos de marcas de pinturas

de labios.

Al final, la directora juntó a la mayor cantidad de alumnas que pudieron

entrar al mismo tiempo en el baño de mujeres, y les explicó que quería

mostrarles lo difícil que era para el personal de limpieza eliminar esas

marcas todos los días. Le pidió a la señora de la limpieza que proceda con

la tarea.

La mujer de la limpieza tomó un trapo seco, y en lugar de usar un producto

limpia-cristales, lo mojó varias veces en un inodoro, lo escurrió y

procedió a sacar las marcas una por una. Cada poco volvía a mojar el trapo

en otro inodoro, lo retorcía allí mismo y seguía limpiando hasta que todos

los espejos quedaron totalmente brillantes.

Nunca más aparecieron mas marcas de labios en los espejos del colegio

secundario.

Moraleja:

Hay “Maestros” y hay “Educadores”.

Te volví a pillar

Iba yo esta tarde, a lo mío, a la “caza de la plaza” que consiste en que la hembra de la manada se coge la tarde libre en el curro y se va al cole concertado de turno a hacer cola y entregar la solicitud de matrícula de su cría que el cónyuge A, en la mañana del día anterior, dejó por imposible porque había doscientas mil churris ociosas haciendo cola en la secretaría. Llego sobre las 16:30 (oh alegría, o emoción, no hay cola!!!) y procedo a entregar a la señorita de secretaría los documentos que prueban la composición y estatus de la manada en cuestión.

Me mira de reojillo. Te creías muy lista ¿eh? Necesito el libro de familia original para compulsarlo. Jo-deeer… ya estamos. SIEMPRE falta algo. Bueno, le digo, me acerco a casa y te lo traigo en un momento. Cojo la cesta y me marcho, “sardinas frescues”, salgo de allí con mi traje y mis tacones, a toda prisa tratando de no matarme, mientras me cruzo con las mamás que van a recoger a sus hijos y que por supuesto ocuparán cualquier posible hueco de aparcamiento en los próximos 40 minutos. Que estrés.

Merde. Según voy hacia mi hogar, por la carretera la guardia civil está preparando algo. Coño, OTRA VEZ??? Llego a casa, me pongo unos vaqueros y unas zapas a la velocidad de los rayos cósmicos, agarro el libro de familia, bajo al coche y vuelvo a la carretera igualita que Julio Iglesias.

Los coches me van dando largas. Huy. ¿¿Que será esta vez?? Miro a la izquierda y a la derecha, no paso de 85 km/h ni borracha. Y debieron escucharme, porque según paso un puente elevado, me encuentro con un bonito control de alcoholemia. Bajo la velocidad. Naturalmente, me dan el alto, faltaría más. Que tendré pinta de borrachuza, digo yo.

Buenas, que si desea usted someterse a un control de alcoholemia. Hombre, qué amable, me pide permiso. Con la pinta de maripuri agobiada en horario escolar que tengo, seguro que si le digo que la secretaría tiene el nada flexible horario de cierre a las 17:30, y que está en juego la plaza escolar de mi hija, me perdona. Pero no, le digo que por supuesto, va a ser más rápido que contarle mi vida. Y que como es la primera vez, pues que me lo explique. Me indica cómo poner el cacharrillo desechable y cómo soplar. Soplo. Muy bien,  me dice el agente de la benemérita,  0,0 !! No te digo. A las 5 de la tarde, es el momento de que la gente  vaya puesta hasta las trancas, ¿en qué estaré pensando, que no llevo una mísera cerveza en el cuerpo?. Le sonrío y salgo pitando mientras me abre camino.

Llego -otra vez- al cole, por supuesto tengo que aparcar en cancoño, porque aquí no cabe un alma, las mamás con carritos tratan de sobrevivir por las estrechísimas aceras, y yo trato de no eliminarlas, ni a ellas ni a su descendencia. Bueno, si la descendencia tiene 5 años, entonces corre serio peligro porque compite con mi hija por una plaza escolar. Se me enciende el instinto asesino de la cocodrila hembra defendiendo su nidada.

La menda defendiendo la plaza de su cría

Vuelvo a entrar en Secretaría con mi bonito libro de familia, una alumna de 7 años enferma por alergia y que tienen confinada en la secretaría me sella las fotocopias con gran parsimonia, guiada por la profesora-secretaria. Voy rellenando los impresos de las becas de libros, de pronto suena el móvil; me llama la jefa de un departamento de mi empresa para realizar un bonito ejercicio pulmonar consistente en gritos y alaridos y amenazas contra uno de mis supuestos clientes, que en realidad es suyo, que yo a este pavo no le he vendido nada, chati, tú sabrás lo que haces y porqué te pone verde en las reuniones. Será por el buen carácter que posees y la dulzura que destilas, cacho mamona. La dejo berrear y que se desfogue -claro, claro… por supuesto… “si cielo” casi se me escapa- mientras relleno el impreso de las becas de los libros, las cuales por supuesto NO me concederán.

Me marcho de secretaría con mis impresos sellados, y sigo escuchando las diatribas de mi colega mientras me monto en el coche, directa a recoger a mi hija, que llega en la ruta y JODER-A-VER-SI-ENCIMA-NO-LLEGO con tanta leche y tanta alcoholemia y tanto guardia suelto, a ver quién es el guapo que se pone a correr. Sólo espero que no vuelvan a pararme los guardias porque esta vez los mando a tomar viento.

En cualquier caso; creo que debo escuchar al destino: ayer me multan por exceso de velocidad -modesta multa para lo que suelo ser yo- y hoy me hacen un control de alcoholemia, c0n feliz resultado porque NO es el viernes pasado a las 00:15.

Simplemente, lo de ayer y lo de hoy ha sucedido en el lugar y momento equivocado, que si llegan a cazarme en otras circunstancias, me empapelan pero bien -y con razón-: el próximo post desde la cárcel, podría ser curioso.

Silcas

Comienza la caza de la plaza

Feroz e indiscriminada, así es la búsqueda de plaza escolar en el cole concertado de al lado de tu casa, donde por supuesto, SIEMPRE hay algo así como doscientas personas que tienen un montón de puntos más que tú. O eso o es que simplemente eres tonta y no te sabes los truquis para conseguir la anhelada plaza.

Yo ya me he acostumbrado a que el estado haga por mí lo más parecido a la NADA que he conocido; mi sanidad me la pago yo, y el colegio de mis hijos también, excepción hecha del primero, al cual el año pasado pudimos -de pura chorra y casi in extremis– meter en un concertado nuevecito. A ver si este año tenemos suerte con la enana y podemos meterla también a ella. Con lo que flipo es con las listas de admitidos. Yo pensando que con 8 puntos tenía posibilidades… ¡¡pero si hay un enano con VEINTIOCHO!!! Vamos a ver la puntuación, que no me aclaro: el chavalín debe pertenecer a familia numerosa, pero de las gordas, vivirá pegaíco  al cole, con los padres tíos y abuelos en el paro, además el pobre será celíaco, alérgico a la lactosa e intolerante al pescado y además, como es mu burro necesita apoyo psico-logo-pedagógico de los buenos, y encima es inmigrante. Entonces sí me cuadran los puntos, porque de otro modo…

Así que mientras la impresora vomita las tres copias reglamentarias del pdf autorrellenable, me dedico a bloguear un poco y quizá luego me pegue una partida de Age of Empires, por eso de tener las manos ocupadas y no hociquear en la nevera, que me está apeteciendo algo dulce que no veas. Será la resaca del mejicano del viernes por la noche, donde ponen las margaritas mas gigantescas que me he bebido jamás.

Bastante recomendable el lugar, por cierto, se llama Mestizo y está en Recoletos 8,  Madrid. Que digo yo que podría hacer un blog de restaurantes, que comienzo a conocer unos cuantos.

No está mal, pero demasiado picante para mí, me va el mejicano más “descafeinado”.

Esta semana -en cualquier caso- promete: mañana y pasado reuniones desde primera hora, espero que los sufridos funcionarios estén igual de dormidos que yo, porque tengo el biorritmo algo rarete y hasta las 10 no soy persona. El jueves a Barcelona (madrugón, al Ave que me voy) y el viernes -muy posiblemente- a Sevilla, por supuesto también en Ave. Jooer… que alguien me retire plis!

Silcas

El otoño ya está aquí…

Ooooh sí.

Ayer, primer día en el cole nuevo, llevé a mi hijo al patio enorme y sombrío donde tenían que formar fila india frente a un cartel con el número y letra de su clase.

JOOOOODER qué frío pelón. Iba yo con un traje chaqueta gris y un top sin mangas, que en buena hora. Cojo todo el puñetero abecedario gripal, de la A a la Z. Mi hijo lleva suéter, pero hoy le he puesto -además- chaquetón.

Me dió un poco de pena dejarlo allí sólo y sin conocer a nadie, pero en fin, era cuestión de 10 minutos hasta que llegara la profe, la cual le está poniendo las pilas a base de bien. Mamá, que quiero volver al otro cole, que aquí me regañan mucho. Ya. Lo cual confirma que en el otro cole, que costaba el triple, te tenían cual tiesto de geranios permitiendo que hicieras tu santa voluntad. Menos mal que hemos podido sacarte de ahí.

Hoy en cambio, lo he dejado dentro del cole junto con otros 15 niños, que a esas horas y sin que pegue el sol, se nos convierten en polos de vainilla todos los críos. Como la temporada de mocos, ¡¡ya llegó ya está aquí!!. Mi hija ya está moqueando, hoy hemos retirado del armario los pijamas de verano y ya le hemos encasquetado los de manga larga. También tenemos que comprarle un colchón largo, con eso de que de bebé ya tiene muy poco y se le salen los pinreles por los pies de la cama, que es de esas de Ikea extensibles.

Cama extensible

Cama extensible

Y en otro orden de cosas, hoy he pedido cita para que a “máquina con ruedas #3” le cambien los zapatitos, porque el peaso animalico de mi predecesor le ha dejado las ruedas delanteras casi sin dibujo. Mañana iré, a ver qué tal, después de que me pinchen en el botiquín de la empresa, que me toca reconocimiento médico.

A ver si seguimos con anemia o qué. En cualquier caso, si es así, llevo dos años con super-anemia y no me he muerto, luego será normal que tenga la sangre light. Igual hasta resulta que soy medio-vampira y ni lo sé.

Crepúsculo

Crepúsculo

En otro orden de cosas, se nos muere Patrick Swayze, el de dirty dancing, y Harrison Ford amenaza con rodar una quinta entrega de Indirana Jones, (que vaya preparando la cachava, que ya le vale), y los sindicatos británicos declaran la guerra al zapato de tacón. Y a la braga de encaje, cacho arrebañaorzas. Dios, qué ascazo de sociedad estamos criando, a este paso, todos con el pelamen al cero y braga de esparto. Un poquiyo de glamur, por dios.

Indirana Jones

Indirana Jones

Suerte que en El mundo Today, nos informan de cosas verdaderamente interesantes:

http://www.elmundotoday.com/category/sociedad/

Dantesca noticia

Dantesca noticia

Incluso a veces increíbles, pero ciertas:

http://www.elmundotoday.com/2009/09/la-reliquia-de-san-malaquias-era-utilizada-por-las-monjas/

Para superar la reentré postvacacional, mis amigas las tarjeteras se ponen las botas a comprar cucadas, mientras las demás hacemos la ola y miramos hasta que nos entre la próxima nómina. A esto la llamo yo voyeurismo tarjeteril.

Y ahora voy a acostar a los peques, que ya es hora.

Feliz martes

Silcas

Tecnicas de Venta – Volumen II

Cómo cambiar a un crío de 8 años de colegio de forma sorpresiva, y a los 3 días de haber comenzado el curso con sus amiguitos.

Debo confesar que hoy, tras haber entregado el sobre de matriculación “in extremis” en el flamante concertado donde han admitido a mi hijo en el último momento, volvía a casa con algunas mariposas en el estómago. Me preocupaba mucho su reacción, y su resistencia al cambio, como cualquier ser humano, ante la perspectiva de no volver a su colegio habitual a partir del lunes que viene. Con lo cariñoso y sensible que es, a ver cómo lo lidiamos.

Dejando aparte que tendremos vuelta al cole “modelo carrefour”, es decir 2 X 1 pero al revés (dobles libros, doble chándal etc), lo que me quitaba el sueño era que se pudiera sentir mal: perdido, triste, agobiado o simplemente aterrorizado.

Así que hoy, toda misteriosa, y antes de volver a la reunión del cole para ver las posibilidades de la ruta, le he contado en voz baja que me habían dicho que “a lo mejor” había plaza para él en ese cole tan bueno donde estuvimos en mayo, y me habían dicho que ahora tenían DOS campos de fútbol (al alma rusa siempre le ha ido lo king size). Se le han encendido los ojos. Y además, casi no hay inglés (TOMAAA, dice el colega). Y está aquí, al lado de casa, y te recogeremos cada tarde. Ah, y me han dicho que podéis salir al patio a jugar ¿y no hay sirena? -ha preguntado-, no hijo, no hay sirena (por no haber, creo que apenas están puestas las aceras).

Además, ¡¡no hay uniforme, sólo chándal para deporte!! ¡¡¡TOMAAA!!! Y sabes, como todos tus amiguitos son nuevos, como tú, y no hemos hecho fiesta por tu cumple, cuando lleves un tiempo haremos una fiesta y los invitaremos a todos, vale?? TOMAAAA!!!!

Poco a poco, le he ido encendiendo el entusiasmo. Todo ello salpicado -debo avergonzarme pero lo he hecho- de cierto tono de secretismo y exclusividad (que tu hermana no se entere, porque para ella no he conseguido sitio, pero a lo mejor el año que viene podrá ir contigo…).

Así hemos andado, de cónclave y complicidad materno-filial mientras volábamos un avión de corcho por el salón y aterrorizábamos a dúo al perro y a su hermana.

Creo que conseguiremos que cuando llegue el lunes, esté loco por ir allí. Mañana lo acercaré a buscar los libros y el chándal para que vaya cogiendo ambiente. Dios, qué sangría. 210 euros los libros, 80 el equipo deportivo. A tocateja, ni Visa ni leches. Cash, my darling. Y encima, el modelito no lo tienen en ningún otro sitio. Me imagino que en el cole antiguo nos pasarán el recibo de septiembre, perderemos la reserva de plaza y sabe dios qué más, pero me da igual.

A veces ocurren milagros, y hay que pescarlos al vuelo.

Con su hermana, ya lidiaremos cuando toque, que promete rabieta enorme por no poder ir al super-cole de las maravillas de su hermano. El fin de semana promete.

Ouf. Qué duro, ésto de la maternidad.

Silcas