¿La crisis, por favor?

De poco sirve decir que el Gran Plaza 2 estaba plagaíto de humanos haciendo compras, porque eso lo sabe todo el mundo. Y que aún sabiéndolo, sigan intentando acudir con sus vehículos y personas, en solitario o en manadas, me sigue dejando pasmada.

plaza

Yo confiaba en que -siendo las 5 de la tarde- todavía no habrían llegado las huestes de Satán, y quizá podría hacer un par de compricas que tenía pendientes. Y bueno. Las huestes de Satán no, pero sí los orcos de Saruman, arrastrando consigo a sus jaurías, representadas por dos o tres criaturas que correteaban por los pasillos y un cónyuge o pareja que se dedicaba, alternativamente, a mirar culos o escaparates. Opcional, hardware asociado en forma de carrito de bebé-orco lloriqueante. Me parece una gran crueldad arrastrar humanos de sexo masculino a los centros comerciales, pero si encima se hace en período de rebajas y en hora punta, es acumular papeletas para el divorcio.

Una de estas criaturas, además, circulaba por el Primark como Ben-Hur, subida a sus tacones de charol rojo 16 válvulas. Válgame, cómo es posible irse de compras emulando a Sarah Jessica Parker. Jesús. Debe de haber hecho una promesa a Santa Belén Esteban.

taconazos rojos

Llevaba consigo un par de criaturas adolescentes cargadas de presuntas gangas barateras, pero carecía de cónyuge-sherpa, habitualmente encargado de acarrear las bolsas, abrigos y bufandas, que más que un ser humano los pobres parecen un cruce entre un perchero y un camello que los Reyes Magos se hubieran olvidado por ahí.

Y las cajas. Dios mío las cajas. Yo que sólo quería hacerme con unas perchas, que precisamente están allí, al fondo de la línea de cajas de la segunda planta. Eso no es gentío, es una colección de walking dead, a juzgar por lo despacio que se mueven. Seguro que te pones allí y se te comen. Y luego, están los de los carritos. Deberían crear el carnet de portador de carrito de bebé. ¿Por qué se empeñan en meter carritos de bebé/niño/vago de 6 años entre los percheros y mostradores? Acaban pareciendo ratas en un laberinto de pruebas, tratando de encontrar la salida, pasando por encima de tus pies sin el menor disimulo y arrastrando perchas y ropas en su avance. Por no hablar de los bolsazos que los cónyuges-sherpas te sacuden con entusiasmo. Zas, toma leche. Pa que aprendas.

Luego están esas bonitas parejas que obviamente son fruto de las webs de contactos, y más concretamente de los errores de diseño de sus base de datos: él con cara de estreñido pensando “y porqué narices marqué yo en la casilla de me encanta ir de compras“, mientras la candidata escogida entra y sale frenéticamente en las tiendas convencida de haber encontrado a su pareja ideal. Criaturicas. Lo que tienen que hacer algunos para echar un polvo.

Y ¿se puede saber, en el nombre de los testículos del Minotauro, porqué ponen la calefacción en las tiendas en modo infernal? Que una entra a mirar, y según pisa la tienda, le viene de frente un siroco marroquí que consigue que comience a sudar a chorros. Lo normal es que huyas de allí a los treinta segundos y salgas a tomar aire a los pasillos, no vaya a ser que aquello sea la antesala del infierno, venga Satán y se te lleve de los pelos. Y tampoco puedes dejar el abrigo en el coche, porque en el parking te congelas.

Y qué bonito cuando entras, toda contenta, a ver las gangas, y te encuentras eso de “Nueva Colección”. Lo de la nueva colección lo inventó un espabilao que decidió rebajar sólo la mitad más chunga de la tienda y sacar los restos del año anterior mezclados con la mitad menos chunga al mismo precio.

Pero lo peor no es eso, no. No es entrar, dar tres vueltas y no comprar nada. Lo peor es salir. Abandonar el lugar, rescatando tu coche del parking, donde hay tal cantidad de tráfico que deberían poner rotondas. No hay ni un hueco. La gente está loca. Son capaces de matar por un sitio, y no digamos ya si a algún otro humano se le ocurre colarse y quitarle el hueco. Buf.

Y sin embargo, una vez que ya estás fuera, te encuentras con la pescadilla que se muerde la cola. La cola para entrar casi se junta con la de salir, de hecho, cuando me acerco a la rotonda principal, veo con espanto que la ruta que pretendía tomar estaba llena de lucecitas rojas a lo largo de varios kilómetros. ¿Por qué? Porque la salida de este centro comercial -ojo, tres rotondas más allá- coincide con la entrada del rozas village, donde hay otra cola de coches esperando entrar que acaba en la república de Krasnoiarsk. Naturalmente NO puedo ir por ahí, a menos que me plantee hacer noche. Tampoco puedo acceder a la A6 sin pasar por semejante atasco en fila de a uno. Sigo a mi instinto y huyo en dirección contraria, hacia Majadahonda, con la pretensión de hacer un cambio de sentido que me permita entrar  al carril central de la m-503. Y no, no lo consigo. Tras pasar por dos o tres rotondas y desorientarme por completo, me dedico a dar más vueltas que un perro pa echarse, atravesando urbanizaciones, descampados y más rotondas, así como un montón de badenes diseñados específicamente para joder los bajos de cualquier coche, sobre todo si vas de noche y con ceguera nocturna, que es mi caso. De noche veo menos que un gato de escayola. Por dios por dios. Me voy orientando al oeste, podría poner el Waze -insigne invento- pero prefiero darle una oportunidad y un cierto entrenamiento a mi sentido de la orientación. Mal hecho. Ese resplandor al que me dirijo bien podría ser el Monte del Destino, a juzgar por los despoblados que estoy atravesando, la Ciénaga de los muertos a la izquierda, la Puerta negra a la derecha… lo mismo acabo encontrándome a Gandalf y consigo salir de aquí. Pues no. Acabo en la misma rotonda de la que partí, y entonces, horrorizada al ver que estaba a punto de quedarme atrapada entre los que pretendían entrar y los que querían salir del puñetero centro comercial, pego un acelerón y tiro recto hacia Villanueva del Pardillo evitando a los que estaban del otro lado, haciendo cola para entrar en el Carralero. Si hay que atravesar Valdemorillo y Colmenarejo, se atraviesa, faltaría más. Como si tengo que cruzar el puñetero estado de Tejas al estilo Thelma y Louise. Lo que sea con tal de huir. Necesito poner kilómetros con esta locura. Seguro que así empezó Walking Dead.

La puñetera carretera está oscura y en obras. Al menos no llueve y además me he librado de los monstruosos atascos. Antes de llegar al gran estado de Tejas, consigo virar hacia Las Rozas y enfilar la carretera del Escorial. Cruzo por encima de la m-503, mejor dicho, por encima de los miles de lucecitas rojas que me indican que mis decisiones han sido acertadas, y que al menos conseguiré dormir en casa esta noche.

¿Crisis? Y un jamón. Venga, majos, salid del armario. Que a mí no me la dais con queso.

Cuponazos…

El mundo cupón es francamente fascinante.

Debo reconocer que en alguna ocasión sí he pescado cupones descuento y me ha gustado la experiencia. Claro, me refiero a SPAs, tratamientos light (tipo manicuras y tal), e incluso clases de yoga, pero no me atrevo con mucho más. De hecho, hace ya tiempo que no pico.

Pero el otro día, ay el otro día, lo que me encuentro:

La leche, qué estremecedor. Lo que hace la crisis, cómo aguza el ingenio. ¿Y ésto cómo funciona?, me pregunto. Es decir, vas con tus amigos y a unos los maquillan/visten de zombis y los sueltan por el campo, mientras los otros los persiguen? O bien los zombis vienen de serie con el juego y los pone la empresa? ¿Siempre hay que dispararles a la cabeza? Porque con un bolazo de pintura en el coco tienes grandes posibilidades de convertirte en dead, sin el walking. Y un zombi con casco, como que pierde un poco la gracia.

¿Habrá alguien que haya comprado esta bazofia??

Seguro que sí. Pero hay muchas más cosas que nunca me compraría en web de descuentos. Verbigracia:

UNO: Lo de los pececitos dichosos. Con descuento o sin descuento. Porque a ver; ¿quién me garantiza que a los bichos estos les lavan los dientes entre cliente  cliente? Puajjjj. No quiero ni pensarlo. Y además, ¿y si les entra la gazuza de pronto y mutan, convirtiéndose en pirañas? De ahí el dicho “te comen por los pies”. Yuyu.

DOS: Operación de miopía. HUY HUY HUY que con los ojos no se juega. ¿De verdad alguien se compra el cupón, va a la clínica y “hola buenos días que vengo a que me apañen esto de la miopía”? ¿Y entonces sacas el cupón y a la enfermera se le borra la sonrisa de golpe y te introduce disimuladamente en la misma sala de espera que las churris de depilación láser?

TRES: La estrella de las estrellas, no sé bien en qué consiste y casi prefiero no enterarme:

Y debe ser que la peña se hace estas cosas, si no, ¿porqué demonios se ha puesto tanto de moda? ¿Y te lo hacen así, tal cual, ni médicos ni gaitas? ¿Irrigarse las tripas es una técnica de belleza? La leche. Oiga, que vengo a esto de la hidroterapia, y te sientan ahí, con tu equipamiento hidráulico al lado de una que se va a hacer la pedicura y que te mira horrorizada -y con un más que comprensible asquito-. Bruagh…

Uf…

El señor Dukan, supongo

Llevo tiempo sin darle a la tecla, más que nada gracias a los inconmensurables esfuerzos del sector público español, que se han empeñado en fastidiarnos la reentré pero bien. Hasta el 20-N, que ya falta poco, se han dedicado a sacar todos los pliegos posibles, para que entren en el ciclo de compras antes de las dichosas elecciones, obligándonos a los proveedores a esfuerzos inhumanos para responder a semejante mansalva de pliegos.

Pero me estoy desviando del objeto de este post, que no es otro que el de la Dieta Dukan.

http://www.dietadukan.es/

Aunque no suelo apostolizar para nada, es más, no suelo ir contando por ahí lo que hago o dejo de hacer a mis cuerpos, me fastidia un poco la mala prensa que tiene esta dieta, lo poco informada que está la gente y la alegría con la que suelen decirte: “ooohhh, haces la dukan!! dios mío, pero es horrible, es una dieta peligrosísimaaa!!!”.  Entonces una menea la cabeza, se encoge de hombros y pone la sonrisa de monalisa.

Así que , las cosas como son:

En 7 semanas he perdido 8 kilos, amén de un montón de centímetros de varios lugares de mi anatomía -el volumen no tiene porqué ir a la par del peso-. Además, he recuperado forma física, energía y ganas de hacer cosas, desde vaciar armarios a montar en bici. Y si eso es malo, pues que me venga lo bueno, que debe ser la pera.

Ah, sí, me olvidaba de la analítica. Porque cuando decides hacer una dieta que implique prescindir de algunos grupos de alimentos, y esto es aplicable no sólo la Dukan, es buen consejo hacerse analítica, antes, durante y después.  Además, como ex-hepática que soy, me preocupaba la caña que podía darle al hígado, y dado que me gusta mucho más el pescado y el marisco que una chuleta de ternera, también me tenía un tanto inquieta  el nivel de ácido úrico.

Y oh, sorpresa. Habitualmente -y digo habitualmente porque durante los últimos análisis que me han hecho en la empresa así ha sido-, tenía anemia misteriosus, es decir: una anemia cuyo origen ningún médico me supo explicar, porque el nivel de hierro estaba estupendo y sin embargo mi sangre era del grupo “cero patatero”, o sea, que garantizaba que mantendría a los amigos de Edward Cullen a raya para toda la eternidad. La leche desnatada sin lactosa, un dechado de sustancia en comparación con mi sangre. Puaj, ni para un tentempié me querrían, antes se absorbían a un periquito que a la menda.

Y mira tú por dónde, hace un año mi recuento de hematíes era más bien lamentable, como digo, 3,6 míseros millones. Y ahora tengo 4,1, rayando casi en la normalidad, que es 4,2 según mi análisis. El resto de niveles? ALUCINANTE. Porque tenía el colesterol alto y ahora tengo el equivalente al de una chavala de 20 años, lo cual cuadra con el peaso TIPÓN que se me está poniendo y que me está haciendo llevar toda mi ropa a arreglar porque se me va cayendo. El ácido úrico, na de na, el hígado en perfecto estado, y el resto de niveles dentro de la normalidad. Vamos, que resulta que no voy a morirme.

Eso sí, la gente te obsequia con todo tipo de sombríos pronósticos y tragedias romanas. Que digo yo, ¿qué costará informarse un poquito? Con la de foros especializados que hay. Claro, que es mucho más sencillo conformarse con el titular y no seguir leyendo.

http://www.ocu.org/adelgazamiento-y-obesidad/dieta-dukan-mas-peligros-que-milagros-s540484.htm

(este link es sensacional, no tanto por el cutre artículo sino por los furibundos -y acertadísimos- comentarios, la mayoría de los cuales suscribo plenamente)

Creo haber encontrado la raíz del problema, y que por supuesto, está en la cantidad de información no contrastada que hay suelta por internet. Muchos artículos se quedan en la fase de ataque del régimen (que en mi caso fueron dos días de alimentación a base de proteína pura) y lo extienden al resto del régimen lo cual es una auténtica barbaridad. No se puede vivir sólo a base de proteínas, te juegas la salud. Tampoco se puede comenzar una dieta sin haberla estudiado con detalle, entender en qué consiste y decidir si eres capaz de hacerla (no sólo por fuerza de voluntad, sino de cómo te vas a apañar la logística) y si tu cuerpo te lo va a permitir, cosa que se resuelve con una visita al médico (por cierto, a la mayoría de los médicos no les gusta nada esta dieta, sigo sin entender porqué). La mayor parte del régimen es una combinación de proteína y verduras, mucha agua y ejercicio. Y la última fase, la de consolidación, te va permitiendo introducir los alimentos prohibidos poco a poco. Con cabeza y sentido común, me parece una buena dieta.

También hay un tema comercial: en esta dieta sólo tienes que comprarte el libro -22 euros- leértelo, y comprar el salvado de avena, al inalcanzable precio de 1 euro la bolsa en Mercadona. Por cierto, que aquí tienen DE TODO para hacer la dukan!!! Gracias por este maravilloso post que encontré, y que me sirvió tal cual para irme a hacer la compra.

http://adelgazarconproteinas.wordpress.com/2011/02/06/en-mercadona-para-dukan/

Me tomo los yogures desnatados en formato medio litro por docenas, jajaja! Decía que yo creo que existen intereses comerciales que hacen a algunos desaprensivos criticar esta dieta para luego recomendarte cualquier otra a base de productos de herboristería carísimos, pastillas o alimentos concretos de marcas registradas. Y por supuesto, visitas periódicas al nutricionista, que naturalmente, te cobra su pasta correspondiente. Yo voy a mi médico de cabecera, que es de Sanitas, el hombre, y muy sensato. Y ya está.

Lo primero que hice al plantearme esta dieta fue pescar el libro y leérmelo de cabo a rabo. Luego, decidí que sí, que lo iba a hacer a rajatabla -y no sólo a intentarlo-. Al principio, echaba de menos muchas cosas, miraba de reojo las cañas que se tomaban los compis de la oficina, los pinchos de tortilla y las pulguitas de jamón, pero a cambio fui erradicando costumbres nefastas, como malcomer y luego hincharme en la cena, y encima meterme dos o tres copas de vino. Redescubrí la cecina (jolín, que buenaaa!!!), las bayas goji, los champiñones rellenos, he aprendido alguna receta sencilla, bajo el simple método de utilizar para ello ingredientes permitidos (leche desnatada, queso fresco batido desnatado, pavo, etc etc). Y qué decir de los mejillones cocidos al vapor con ramita de apio, el salmón ahumado (sí, se puede comer un par de veces por semana), el pollo asado (también, otra cosa permitida), el pescadito al horno, la sopa de calabaza, la de verduras, etc etc etc?

En realidad, he aprendido a comer mucho mejor, y meter en mi dieta cosas sanas -es curioso, la comida me sabe diferente-, y no creo que sea nada malo eliminar de mi dieta el alcohol, el azúcar y el pan industrial, los bollos, las grasazas, el chorizo y el tocino, los fritos y las pastas. Tomo mi salvado de avena, y a veces de trigo, y bebo muchísima agua, y por supuesto, ejercicio. Bici y yoga y cuando no puedo lo uno o lo otro, a correr un poco. No me considero una experta ni mucho menos, pero sí he conseguido adaptar la dieta a mi vida y logística (la fiambrera, esa gran amiga), y a comer con un poco de sentido común (el menos común de los sentidos).

Como buena tecnócrata que soy, me he currado mi excel con mis platos, recetas, mis menús semanales y por supuesto mis tablas de pesos y medidas. Ahora tendré que añadir la pestaña de analítica, lo cual me parece un trabajo de titanes porque me sacaron algo así como cuatro tubos de sangre para producir un tocho de resultados de un montón de páginas. No, si mi médico no será nutricionista, pero concienzudo lo es un rato, menos mal que se me ha quitado la anemia, que si no en el próximo análisis me deja seca…

En fin, que estoy encantada, y no quería dejar de compartirlo con vosotros.

Conejitas

Dos Conejitas y la momia

A conejita muerta, conejita puesta

Esta nueva versión del popular refrán es, sin duda, la que mejor le va al magnate de ‘Playboy’ que en un tiempo récord ha pasado de anunciar su boda con Crystal Harris (primera en la foto por la izquierda), a anularla porque ella “había cambiado de opinión” y volver a salir con otra modelo de su propia revista. Según parece, la ‘afortunada’ sustituta es Anna Sophia Berglund, más conocida como Playmate de enero de este año (primera por la derecha). Al parecer, la conejita se ha trasladado a la suite del octogenario y ya empiezan a llamarse entre ellos “cariño”, según fuentes cercanas. La belleza de esta nueva conejita es más rotunda que la de su antecesora, aunque las dos son de un rubio cegador y tienen exactamente la misma edad: 25 años. | Foto: Gtres

Por muchas vueltas que le doy al tema, no consigo entender dos cosas:

a) Qué pretende este hombre casándose con estas chusquis -cualquiera de ellas-. Si las puede tener gratis!!! Eso para empezar. Que más que una mujer, lo que comienza a necesitar es una enfermera de guardia.

b) Qué pretenden ellas. Bueno, claramente hacer negocio. Pero entonces que se guarden los ardores y no se pongan a tiro de paparazzis, y que sean discretas con sus líos. Que el hombre será viejo pero no cegato. No en vano es un monstruo -además- del aprovechamiento intensivo y extensivo del atractivo femenino al por mayor.

No sé.

Igual soy muy plana de cerebro, pero sigo sin verle la explicación.

Veamos.

¿Estatus laboral de las Conejitas -nótese el uso de las mayúsculas para dar protagonismo al puesto de trabajo)?

Entiendo que son personal de Playboy, ¿no?

Y entonces a santo de qué viene la manía de CASARSE con ellas?

Claro, chico, luego no te quejes de que tengas una cuerna que no te quepa ni en el hall del Guggenheim, o que te dejen tirado a escasos días del mango -perdón magno- acontecimiento.

En serio que no lo comprendo.

Además, te ibas a casar con “A” y en cuanto te deja plantado vuelves con su hermana melliza “B”, porque estas dos criaturas parecen clones sacados de la saga de Star Wars, pero en conejo.

La órdiga.

Es increíble.

Lo que mi abuela decía: Toda la vida matando tontos y siempre queda alguno.

Las Vulpes

Salíamos ayer de la comunión de mi hijo, y cansadas pero felices, cinco tordas entre las cuales me incluyo, emprendimos el camino a mi hogar para continuar la celebración en petit comité, apoderándonos del medio de transporte con la excusa de que los tacones nos estaban matando. Aunque el garito que utilizamos y mi humilde mansión están a escasos cinco minutos de paseo dentro de la urbanización, habíamos utilizado el coche para regresar desde el colegio donde se celebró la ceremonia y había que volver a meterlo en el garaje.

Entre risas y cachondeo, nos pusimos a perseguir a mi hermano, el cual conduciendo un precioso audi negro, nos tomó la delantera enseguida, dado que estábamos entretenidas abriendo TODAS las ventanas del carro incluyendo el techo solar, poner música a toda leche y gritar como desaforadas montando gresca, y menos mal que no llevábamos copas. Así estábamos de monas, cuando llegamos a la entrada de mi calle -muy cortita y donde sólo cabe un coche-, y vimos un precioso audi negro dando la vuelta porque no había donde aparcar y tenía que salir por donde había entrado. Ahhh, ¿de que te sirve correr, ehhh hermanitoooo? Lo celebramos con grandes gritos y risotadas ¡haale, te fastidiaaas! etc etc.

Comenzó a salir marcha atrás y se quedó en el hueco del garaje anterior al mío para dejarnos pasar, porque no cabíamos los dos, así que lo encerré bloqueando su paso con mi carro, y entonces debió ser que había algo raro en los pinchos de tortilla, la tarta de chuches o el jamón, porque todas mis pasajeras enloquecieron. Unas se dedicaron a tirar besos y piropos al ocupante del coche “guapooo tio buenoorrooo!!”, otra directamente ofrecía sus encantos en actitud claramente insinuante, mientras otra sacaba una barbie desnuda por el techo solar, he olvidado qué mas cosas sucedieron en aquellos escasos 30 segundos, pero seguro que comportamientos dignos de una manada de mandriles hembra que han encontrado un macho disponible.

El ocupante de cualquier vinículo en esas circunstancias, como mínimo pudo pensar que se encontraba ante una posible violación en grupo o que había vuelto a reunirse el famoso grupo punki “Las Vulpes“, que se dirigían a un concierto, pero como los focos de su coche nos daban de lleno en nuestras caras, que son el espejo del alma, no podíamos ver si le parecía bien o si por el contrario estaba totalmente horrorizado.

La que sí se horrorizó fue mi hermana, que consiguió ver dos zarpas engarfiadas al volante del precioso audi negro, y en una de ellas, una pulsera de cuero con un colgante de plata que NO era de mi hermano ni en sueños.

A la voz de “Coño, que no es mi hemano”, siguió un sonoro “AARRGHHHH!!!” por parte de todas nosotras. Y mientras la mano del misterioso conductor hacía una señal de aprobación con el pulgar hacia arriba (nos ha jodido, que te asalten cinco churris en los tiempos que corren), pegué un acelerón que casi incrusta el coche en la puerta del garaje, donde traté inútilmente de ocultar el coche y nuestra identidad antes de que nuestro abordado amigo tuviera tiempo de tomar nota de la matrícula y llamara al programa “Me pasó a mí aunque no te lo creas” para contar que cinco locas le habían secuestrado y que habían estado a punto de violarlo entre todas.

Eso sí, la anécdota nos permitió pasar una noche de lo más entretenida riéndonos de la cara que se le debió quedar el colega con semejante espectáculo. Dios mío, que no llame a la tele, que no llame a la tele, que no llame a la tele…

Silcas

Urticaria primaveral

ESO, urticaria es lo que me provoca la primavera, y no debido a las alergias varias, que afortunadamente no tengo. Bueno, soy alérgica a bastantes cosas y personas, pero nada que ver con el polen y las gramíneas.

Es lo que pasa cuando sesteas en la terraza tomando el café en un glorioso día como el de hoy y te pegas un atracón de Instyle, Glamour y Yodona. Para no variar, con cada cambio de temporada te machacan a base de enseñarte ropa que no tiene nada que ver con la de la temporada veraniega anterior, y encima, accesorios que NO PEGAN NI DE COÑA con la misma, así que te meten a presión en el cerebro que lo que tienes en tu armario es una auténtica bazofia.

Se salva el tímido intento de Instyle -dentro de las revistas de amor y lujo, la que más razonable me parece- de componer 28 modelitos con 10 básicos, 10 prendas fashion y 10 accesorios. Encantador ejercicio, sólo para mujeres reales, tal como dice la revista, y -efectivamente- para mujeres reales, pero de la realeza, y desde luego, con un cuerpazo. Me explico a continuación.

De mis supuestos “10 básicos”, unos no me entran, otros me quedan grandes y otros son -seamos francos- feos o sin gracia. Y los básicos deben tener algo de gracia o sentar impecablemente, o estar hechos de muy buen material para aguantar que te lo pongas varias veces a la semana y no se deshilache, deforme, rompa o haga bolas. ESO es un hecho. O sea: pantalones de 275€, blazer de 770, chaqueta de cuero de 420, camisa 90, sudadera 220 (aaanda ya), etc. Toma castaña. Que esto es hiper fácil, agarro 8.000 euros y acabo con todos mis males, me monto 10 básicos como dios manda y la iglesia ordena. ¿Qué es eso de faldas sin forrar, que son prácticamente todas las de Zara? No hija no, te pillas una falda tubo negra de guess por 100 módicos euros y a triunfar. Eso sí, NO TE ATREVAS A ENGORDAR UN GRAMO que tienes que salir de casa en bragas bajo pena de que la falda de marras se te reviente de lado a lado en cuanto aposentes el trasero. Recuerda, sólo tienes una falda y además las tías no tenemos oscilaciones de volumen, qué vaaa….

Cosas fashion, pues tampoco podemos decir que tenga muchas. En cuanto a los accesorios, vale, de eso voy sobrada. Puedo hacer un rastrillo de zapatos y camisetas en cualquier momento. Eso sí, no tengo bolsos de chanel de 2.450 euracos, ni sandalias de plataforma de Prada ni bailarinas de leopardo de 150. Vaya por dios en qué estaría yo pensando.

Aquí la realidad es que tendría que comenzar a probarme unas cosas con otras, y me da una pereza que te mueres. Y tampoco es plan de contratar una shopper para que le eche un vistazo a tu armario y salga de la casa gritando de horror. No, definitivamente no.  Me parece demasiado cruel. Mejor yo me lo guiso y yo me lo como.

Entonces, cuando terminas de leer las revistas, tu abotargado cerebro llega a las siguientes conclusiones:

Una. Estoy de mi ropa de invierno hasta los XXXX. El gris, marrón oscuro, beis, verde oscuro, morado, etc, me comienzan a producir urticaria. Por no hablar de cualquier cosa que lleve lana en su composición. Hoy hemos llegado a los 20 grados, temperatura a la cual los cuellos altos comienzan a ser realmente insoportables. Me he quemado el escote en la terraza, por cierto. Comenzamos bien.

Dos. Debería rescatar mi ropa de entretiempo/primavera/verano a ver si comienzo con la operación montón, que consiste en clasificarla, ordenarla y descartarla. Es imprescindible porque si no, termino juntándome con tres pantalones azul marino, cuatro faldas marrones y diez blusas blancas. TODOS ELLOS asquerosamente parecidos. Eso es precisamente lo que sucede cuando te pasas por Zara o Mango a husmear la nueva temporada y no has revisado si ya tenías de eso que te acabas de pillar. Y como soy más bien predecible, ESO es precisamente lo que me sucede, porque siempre me compro el mismo tipo de pantalón y el mismo tipo de falda, y entonces no encuentras el ticket de compra para cambiarlo, y te das de cabezazos contra la pared por idiota y por acumular prendas prácticamente IDÉNTICAS.

Tres. ¿Entraré en la ropa de verano? Supongo que este año sí, porque el yoga está haciendo estragos en mi ser. Y desde luego, he perdido un par de kilos desde que le pego al nirvana místico. Lo que me preocupa es que me quede grande. Con lo cual estamos en el mismo problema: habrá que arreglarla y según sea la proporción coste-beneficio, se va al punto limpio de cabeza.

Y entonces, animada por el solecito que ves por la ventana, te diriges a los altillos y comienzas esa bonita tarea -lalala- que consiste en retirar del armario la ropa más gruesa y claramente invernal y sacar y seleccionar algo de ropa ligera. Desde luego, la cosa consiste en vaciar los sacos, llenarlos con la ropa de invierno y preguntarte para qué leches quieres tops de tirantes en marzo. Pero claro, dónde demonios los metes, ¿en el limbo de la ropa de “todavía no pero en un par de meses sí”?

Para cuando has terminado te das cuenta de que tienes que hacer lo propio con los zapatos, lo cual implica sacar los cajones de zapatos que tienes bajo la cama, quitar unos y poner otros. Lo malo: la ropa de invierno ocupa bastante más que la de verano, PERO tienes más cosas que colgar en perchas, con lo cual se te jode el precario equilibrio de tu armario. Comienzas a desesperarte. Además, te vas topando por el camino con cosas que hace ya tres o cuatro temporadas que no te pones, con lo cual comienzas a llenar bolsa para la asistenta, si está en buenas condiciones, o directamente para el punto limpio / reciclaje en el caso de que no haya nadie en este planeta que se pondría algo así. Cae la tarde cuando todavía estás liada con la ropa de las narices, mucha de la cual lleva contigo varias temporadas -hola buenos diaaas- y comienzas a ponerte un poco de los nervios.

Y tras la operación armario, llego a la siguiente conclusión:

Uno. Por primera vez al pegarme esta paliza, no me duele la espalda. Además, he podido bajar los sacos de ropa yo solita sin necesidad de ayuda masculina. Esto ha sido cosa del yoga, que tanto retorcerme la columna, ha terminado por fortalcerla.

Dos. En términos generales, no me gusta cómo ha quedado el contenido del armario. Se salvan algunos básicos, y tal vez algo de ropa fashion, pero sobre el resto habría que hacer un pensamiento. Tengo sobreabundancia de camisetas, blusas y tops, y un déficit elevado de vestidos. Sí es verdad que soy reacia a tirar cosas o deshacerme de ellas, sobre todo si son buenas. Tengo un vestido de seda azul con flores que tiene ya seis añitos. Y eso es un problema porque cuanta más ropa tienes, menos la reutilizas, y por tanto, está nueva. El puto vestido, con el que parezco mi abuela por el campo, está impecable. Claro, es de Blumarine. Un básico totalmente obsoleto, pero ahí está, cómo demonios voy a tirarlo???? Así que, efectivamente, tienes cosas como nuevas, del año de LA COQUITO, que no hay dios que se ponga ya esas mangas, esos cortes o esos cuellos que cuelgan en tus perchas descojonándose de tí.

Tres. Hablando de déficit, sólo tengo UN TRAJE CHAQUETA PANTALÓN de verano, en color beis. Y aunque es bueno -me costó un congo- está un tanto baqueteado. Y tampoco tengo un socorrido traje chaqueta con falda ligerito. Cómo es posible semejante despropósito. Con lo cómodos que son. Tengo que hacerme con uno azul marino, a ser posible con falda.

Cuatro. Es obvio que debería  renovar el vestuario y tirar la mitad de lo que tengo en el armario, pero no tengo un duro.

Cinco. Tarariro te la hinco.

Puaj. Que le den morcilla a la ropa, me voy a ver la tele.

Silcas

Devorame otra vez

Ayer en la tele, unos descerebrados marítimos se metían gambas en los bañadores para disfrute de los tiburones que los rodeaban.

Claramente, el título del programa “Tontos del culo” hacía honor a su nombre.

http://www.ciao.es/Jackass_Jeff_Tremaine__Opinion_1094270

Y hoy, para remate, ¿que me encuentro?

Pues que existe un sistema de pedicura -ecológico a más no poder, eso seguro- que consiste en que unos pececitos se te comen las pieles muertas de las pezuñas, puaf, cómo suena.

 

 

Y copio textualmente en qué consiste el asunto:

La ictioterapia es un tratamiento realizado por unos pequeños peces, los peces Garra Rufa– originarios de Siria, Irak, Irán y Turquía que eliminan las pieles muertas ya que disponen de una enzima en su boca que les pide ingerirlas como su único alimento y no se les debe dar otro tipo para que así, hambrientos, acudan a realizar su cometido.

Y digo yo, ¿qué comen estos bichos si no hay humanos cerquita? Si aquí la cosa es complicarnos… y que nos devoren, que es de lo que se trata.

Somos de un rarito…

Silcas