Mercadillos navideños

Por si fuera poco, además del cuponing (por cierto YA me he apuntado al Yoga, comienzo el día 12 de enero) llego al curro y ¿qué me encuentro? Un anuncio a todo color de mercadillo de lencería (mi vicio favorito) al ladito mismo de mi curro.

Aunque al principio me resisto, en cuanto he enviado dos correos, me falta tiempo para engatusar a una de mis compis para acercarnos a ver lo que se cocía por allí.

Previo cruce de emails preparando la huída, se acerca a buscarme con el bolso y el abrigo ¿me acompañas? claro, le digo, ÑIAAUUUU cojo la cesta y me marcho, sardinas frescues, dejando a mi jefe y a mi compi con sus elucubraciones sobre los resultados del último informe del World Economic Forum, que los tiene la mar de entretenidos. Que buenos reflejos he demostrado enviándoselo justo 15 minutitos antes de salir por patas. Ni se han dado cuenta, claro.

O sí se han percatado de que estaban hablando solos, y han preferido no preguntar dónde van dos churris a las 12 de la morning huyendo cuales gallináceas. En el fondo, creo que mejor no saberlo. Es información que no necesitan.

Llegamos, vemos y triunfamos. Caen un camisón negro de encaje de nina ricci precioso, con una espalda de infarto, para la menda y entre la dos, algunos conjuntos de lejaby y nina ricci, a 15 euros.

Hala. Marchando una de bragas.

Si es que NO se me puede dejar suelta…

Silcas

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Cuponing

Lo que me faltaba. Esto es como enseñarle a un toro un trapo rojo.

Una de mis compis del curro me ha pasado estas webs de cuponing y claro, me ha faltado tiempo para apuntarme.

http://www.groupon.es/deals/madrid/en-el-manantial–8-clases-de-yoga-cada-una-por-19/198496

http://es.groupalia.com/index.php/deals

De momento, he comprado la oferta de Groupon de 8 clases de yoga por 19 euros, las cuales me han salido por 9 porque tenía un bono descuento de 10.

Así que además del gym, el cual voy a retomar mañana mismito, voy a probar el yoga. A ver cómo me va.

Desde luego, en caso de error, sale baratito, baratito.

Como actividad para mediodía me parece genial.

Al menos, mira tú, me servirá para relajarme, lo ÚNICO que espero es no quedarme completamente sobada en la colchoneta durante la sesión, cosa que es más que probable que suceda con la vida que llevo. Puede flipar, el público.

 

CRUUUNCH !!!

Ay. Que me voy a romper…

Silcas

Deja vu

De verdad que esto de ser viajante es como para que te den un pisazo de 500 metros cuadrados en el cielo.

Había quedado con una clienta -mejor dicho presunta- que tiene su madriguera por la zona del barrio del aeropuerto, y he dado más vueltas que una peonza. Maldito google maps, una se fía, y al final, es lo que tiene abusar de la tecnología.

En la blackberry, la aplicación se ve minúscula, eso sin contar con que me olvido siempre de quitarle el ahorro de energía y se me queda la pantallita negra enseguida. Y claro, el googlemaps no es un tomtom, desde luego, y aunque te va posicionando en la ruta, no te “canta” las instrucciones. Y el tomtom, en casa meándose de risa, que tiene delito.

Me perdí, dí veinte vueltas sobre mí misma, me metí en el plenilunio, callejeé, y al final, tiré por la calle de enmedio, la alameda de osuna y su puta madre y aparecí en el polígono industrial mas horrible del mundo, y conozco muchos. Encima, llegas con 20 minutos de retraso y tienes que aparcar, en el techo del camión más cercano, supongo, porque está todo en triple fila.

Así que, al borde de la desesperación, llego a una zona de casas, en cuyo centro vive Shreck. Lo juro.

Meto las patitas de criatura con ruedas en una ciénaga pantanosa, llena de baches gigantescos -dios mío, me voy a dejar los bajos y la junta de culata en esta mierda- y charcos. Mogollón de charcos. Un puto barrizal. MENOS MAL que llevo unos cómodos botines negros, porque si llego a venir con zapatos monísimos de la muerte, los tengo que tirar según llegue a casa, sin contar con que no hubiera podido atravesar el barro con tacones a menos que desarrollara rápidamente la habilidad de levitar.

Aparco y salgo de puntillas, tratando de no resbalarme. Mi abrigo blanco no se recuperaría jamás de una caída en semejante lodazal.

Llego, me identifico, me miro los botines ¡¡dios!! que ascazo, voy al baño y trato de quitarles el puto barro blanquecino que se ha adherido a la piel negra como una rémora, parezo una homeless, me reúno por fin, y vuelvo a rescatar a mi pobre vehículo de la ciénaga.

Y poyaque tengo que subir para casa, no voy a volver por la oficina, VUELVO a la gasolinera donde hace dos días me quedé atascada en el túnel de lavado. Entre el barrizal de hoy y el polvillo cementero de la estación de atocha, mi brillante criatura con ruedas está bastante repugnante. Así que compro líquido lavaparabrisas y cojo una ficha de lavado. Son las 16,30, hace un día soleado, me pongo en la cola -sólo hay un coche en el túnel- y confío en que los vampiros no estén por la zona esperando que repita la jugada.

Y no. Vampiros no. Pero sí la mujer de Calamardo -ver Bob Esponja-, que me precede, y está subida a bordo del coche que no pasó la prueba del alce. De pronto la veo reptar del asiento del piloto al trasero. Lleva un bebé en su sillita, y se acomoda sonriente para pasar juntos esa bonita experiencia del lavado de coche.

Me acerco un poco más y de pronto veo con horror que tiene las ruedas del coche completamente montadas en la guía del lavacoches, y que es completamente imposible que los rodillos lo enganchen. La barrera, implacable, baja a tres centímetros de su trasera, dejándola exactamente igual que a mí hace dos días.

Joder joder, pero por dios, porqué me pasa ésto a mí. Que tengo que ir a por mis hijos, coño.

Doy marcha atrás y huyo del lugar. A los 30 segundos, mi conciencia materna me recrimina, que podría haber parado en la gasolinera y haberles advertido de que tienen a la mujer de calamardo metida en el túnel, y que ya pueden ir a rescatarla, que con ese coche no se yo si podrá salir o se quedará dentro igual que José Luis López Vázquez en “La Cabina”. Pero a esas alturas ya estoy por la segunda rotonda y no voy a dar la vuelta, a estas alturas ya habrá salido del túnel para pedir que la desatasquen  (dejando al bebé en el coche? se lo llevará el Rey de los Goblins?)

En fin. Que en cierta medida anima ver que no soy la única torda que se queda bloqueada en el túnel de lavado.

Son las 8:32, hace un frío espantoso pero al menos no ha nevado y la cuadrilla de ayuda para destrucción de madrigueras podrá llegar a deslomarse con nosotros. De momento voy a preparar tortitas, que necesitaremos calorías, hidratos, azúcar y unos cuantos kilos de paciencia.

Hala. Seguiremos informando.

Silcas

En el filo de la navaja

Aaah que bonito el Ave, eso de pegarte el madrugón para -al final- llegar casi una hora antes de la salida del tren. Y claro, Atocha no es precisamente un centro comercial majo, me sé de memoria el contenido de la tienda de Musgo, el de la librería y el café del garito ese infame que hay para tomar café a esas horas. Así que me fui a cambiar el billete y así montarme en el de las 8 en vez de esperar hasta las 8,30. Al menos ya estaré en el tren y si me desmayo de sueño, no habrá problema de perderlo.

Llego a la taquilla. Le pido a la churri de turno que si me puede cambiar el billete. Pozi, no hay problema. Ya puestos, que si puede ser ventanilla. No, me dice, sólo queda pasillo, estos trenes van siempre muy llenos.

Joder, pues vale. Acepto pulpo.

Voy a subir al tren, coche 3. Huy, ésto es Preferente. Comor?? preferente?? mi empresa no trabaja ese artículo, yo voy en turista siempre. Pues sí. Al cambiar el billete, me ha metido en preferente… ¡¡y en ventanilla!! pero bueno, esta mujer en qué estaba pensando?? no es que me queje, es que me podía haber metido en el Ave a Barcelona y en el vagón de equipajes.

En fin, me siento, y medio dormito con el ipod, me niego a ver el Equipo A. Al menos no me ponen G-Force, en primavera llegué a verla tres veces consecutivas en el Ave, suficiente para acaba odiando a las cobayas para los restos.

Entonces de pronto, y seguramente inspirada por los pelos de Murdock, me entra la neura de cortarme el pelo. Así, como suena. Encargo a mi hermana que me busque alguna peluquería maja en Sevilla vía internet, y me la encuentra. Supuestamente, me la encuentra, incluyendo comentario de torda sobre lo buena que era esa pelu.

Llego a Sevilla sin desayunar, y dado que iba con tiempo, me como el peor pincho de tortilla del mundo -no sólo era malo en sí, es que encima van y lo calientan en una tostadora, PUAJ-, y me voy al garito del evento. Hace un día precioso, sol y además no hace frío. Es que yo vengo de donde el Yeti, le digo al taxista. Vaya suerte, los sevillanos.

Y claro, llego super pronto, que Sevilla no es Madrid y que en media hora de carrera hasta te da tiempo a llegar a Cádiz. Así que me tomo una cocacola en una cafetería cochambrosa, la primera me la dan sin gas y se la devuelvo a la camarera, la segunda tiene gas, pero el vaso prefiero no mirarlo. Marranos.

Y entonces es cuando consigo llamar a la pelu, pido hora para las 2 de la tarde, que supongo estaré fuera del evento. Tras dos aburridísimas horas, me despido de mis anfitriones y salgo por patas a la pelu Chic Glamour, que así se llama el establecimiento. Lo cierto es que ni le dí importancia al nombre. Está en una calle peatonal, así que camino hasta llegar al sitio en cuestión. Veo a una chusqui en la calle fumando. Entonces reparo en el cartel de la puerta, lavar+cortar+peinar 15 euros. JODER JODER, hermana dónde coño me has metido!!!! Titubeo y les digo que he hablado con ellos antes, la chusqui me introduce dentro y antes de que haya podido abrir la boca ya me ha quitado la chaqueta y me ha puesto la bata.

El garito es enano, no tiene mesitas en los tocadores -solo sillas y espejo- y dos lavacabezas. Ay.

Sinceramente, me parece de mala educación decirle que le corte el pelo a su perro si quiere, que yo me voy al corte inglés, que al menos tendré garantías de que me dejarán más o menos decente. Ay que miedito que me está entrando. Esta pelu, para un apaño de lavado y peinado pase, pero para un radical cambio de look como el que pretendo -cortarme el pelo corto- NO me parece el mejor sitio. No no no… Ay, querida, la cagaste burt lancaster.

Comienza ese bonito ritual de elegir el corte. Que si me sacas algún catálogo de cortes de pelo, y eso. Claro. Me viene con tres revistas “Cuore Pelos”. Ay la virgen. Que yo no quiero que me dejen como Rihanna!!!! En realidad comienzo a confundirla, porque es obvio que quiero el pelo corto, PERO me aterra su concepto de “corto”.

 

 

Además, claro, los pelos largos cunden más y es lo que suele venir en la revista, cortos hay bien pocos y los que veo teñidos de rubio platino, pues no, mira.

Al final, vamos a ir cortando -le digo- y vemos sobre la marcha. La criatura comienza a darle caña a las tijeras, contorsionándose de mala manera para ir recortando mechones de pelo. A la mierda las mechas del amigo Dessange, sólo espero que queden bien con el corte.

Entonces miro el reloj con cierta inquietud. Son las 14:30, y mi tren sale a las 15:45. Y esto promete ir para largo.

Se nos sienta una señora al lado, la peluquera comienza a darle palique. JODER QUE FALLO. Había olvidado por completo que los andaluces -que nadie se me mosquee- se enrrollan hasta con las persianas. O bien que los madrileños vamos follados a un ritmo demencial y corremos que parece que nos van pinchando en el culo. Comienzo a preocuparme de verdad. Me veo corriendo al Ave con media cabeza rapada.

Llega otra clienta con un bebé. Por supuesto, se marcha a echarle un vistazo. 14:40. Cuando vuelve a seguir con mis pelos, le comento que tengo una cierta prisa, y que si ella cree que a las 15 habremos acabado. Menea un poco la cabeza, como calculando tiempos y comienzo a espeluznarme. Y mira tú, a base de querer acabar pronto, va y me deja un corte de pelo monísimo. Anda la leche. Pues mira que queda mono así larguito por delante y cortito por detrás, con medio volante y adiós que me voy al PUTO AVE ADIOOOOOS…!!!!!

Ññiaauuuuu…. salgo por patas , previo pago de los 15 euros (no recuerdo haber pagado tan poco en toda mi vida) pillo un taxi y consigo aparecer en Santa Justa a las 15:15, momento en el que me zampo un mollete con jamón serrano y una caña. Hala, al Ave de nuevo, con menos pelo, eso sí.

En Córdoba se me sienta al lado un fulano que huele a ferretería, joder, chaval, lleva el traje al tinte, que huele a ratón podrido, coño. Que ascazo. Apesta a tabaco, además. Me quedo medio sobada con la banda sonora de Gladiador y las narices pegadas al aire acondicionado de la ventanilla. Y cuando POFIN llego a Madrís y voy a rescatar a mi criatura con ruedas, ¿que me encuentro? pues que los marranos de las obras de Atocha han llenado mi pobre coche de mierda blanca, justo recién lavadito de ayer, que encima casi me cuesta ser tragada por un túnel de lavado embrujado! Bua bua bua, mi coche hecho una mierda, AGAIN.

Ay mi madre qué cansada estoy. Y mañana comienza la Fase 1 de la destrucción madrigueril, prometo avances.

Y por cierto, tenemos en la madriguera a un novato, un ex-accenture (aaay con las ganitas que les tengo yo a estos pavos), y según me cuenta mi compi por teléfono, casi consigue sacar de los nervios a mi amigota, que dice que es un chulito. Oh, un accenture chulito. Es exactamente mi marca de heroína -que diría Edward Cullen-, no voy a poder resistirme!!!! Que se prepare, que no sabe dónde ha caído.

Mmwwwhahahaha….

Silcas

Atrapados… en el tunel del terror

Que la peña se quede atrapada en el ascensor (a veces queriendo y otras sin querer) es un hecho. Para los claustrofóbicos es una putada, para los salidos mentales, una gozada. El quedarse encerrado fuera de casa también pasa a menudo. Lo jodido está en dejarse el caldo en plena ebullición dentro, o una fuente de ibéricos al alcance del perro en libertad. Y cómo no, quedarse encerrado en el laberinto, en la casa del terror, o en la delegación de hacienda, es todo un clásico.

Pero lo que me pasó ayer no lo había oído jamás.

Salía yo con “criatura con ruedas” de mi madriguera base, a ritmo más bien relajado no porque llegara pronto a casa -que no era el caso- sino porque iba en reserva y tenía para hacer 30 escasos kilómetros. Así que no forcemos las revoluciones. La verdad, comienzo a apurar un poco mis marcas en cuanto a repostaje, y cualquier día me quedo más colgada que un chorizo de pamplona por descerebrada.

Dado que con los fríos polares de este finde habían esparcido sal por toda la carretera de la coruña y parte del extranjero, mi pobre carro estaba asqueroso. Y eso que, al menos, el jueves lo había enviado a recibir un baño completo -interior y exterior-, para desesperación del pobre currito al que le tocó limpiarlo y que no se cagó en mi padre por no darme una pista.

Resumiendo, que ya que paro para echarle sopa a la criatura con ruedas en mi gasolinera habitual, la del puerto del escorial, decido que una pasadita por el túnel de lavado no estaría mal para quitarle la sal de su preciosa carrocería gris. Lo cierto es que adoro los coches, y a mi audi de renting, lo mimo.

Se bebe 70 euracos, joder, sí que iba seco,  y pesco una ficha de lavado y el Glamour, por eso de saber qué NO me voy a poner estas navidades, durante las cuales, decididamente voy a pasar de todo y me voy a dedicar a darle a la bota maría, y que curre en la cocina RITA PAVONE que yo paso.

Llégome al túnel, que está en cancoño a la derecha según sales de la zona de repostado, y previa introducción de ficha en la máquina, comienzo a meter las ruedas del coche en las guías del túnel de lavado. Es de éstos en los cuales tú permaneces dentro del vehículo mientras se lava, cosa que me encanta desde que tenía 4 años. No sé, me gusta ver cómo los rodillos van limpiando los kilos de mierda que acumula mi coche, qué le vamos a hacer. De hecho, recuerdo un túnel de lavado en barcelona en el cual me regalaba chicles el hombre del túnel (joder cómo suena). Asocio el chicle de menta al lavado de coches. No, si debo tener el cerebro hecho un cuadro de Miró.

Veo que el rodillo de tracción engancha la primera rueda de mi carro, ok, cojo la blackberry y comienzo a mirar correos. De pronto, veo que el roll out se detiene sin motivo alguno. Pero los rodillos siguen girando como locos. Y echando agua con jabón, claro. Ay la leche. Eto que es.

De pronto, veo que la barrera de acceso al túnel de lavado se baja detrás de mí. Coño coño, algo no va bien. Mejor dicho, va espantosamente mal. Los rodillos de la fase 2 se activan y comienzan su trabajo sobre el coche de Fantasmín, porque sobre el mío, no. Decididamente, no. A lo lejos veo cómo el aparato de secado comienza a bajar y barre el suelo lleno de agua. De pronto, se para, se apagan las luces del túnel y me quedo ahí, esperando a que vengan los vampiros a zamparse mis venas, porque otra cosa con esta oscuridad y mal rollo, no se me ocurre.

Joder joder, qué mal pinta ésto. Encima voy de traje -falda- y botas de tacón, JODER porqué leches no me pasa ésto cuando voy de vaqueros, de aquí no me saca ni Mc Gyver. En un momento de pánico total, busco el ticket de la gasolinera para ver si está el teléfono y pedir ayuda, PERO con la mierda luz del interior del coche y mi vista de lince galáctico, no consigo ver una mierda. Me cago en la leche. Esto está más oscuro que mi futuro profesional.

Gracias a Dios y a la corte celestial, veo que la puerta de mi coche se puede abrir por pura chiripa, ahora a ver si consigo no meter los tacones de las botas en las guías del túnel, no vaya a ser que se active Terminator, y venga una garra gigante y me haga un lavado y marcado completo incluyendo la ropa interior, así que voy haciendo equilibrios de puntillas -ahí estamos, rentabilizando la barra fija de la clase de gimnasia rítmica- hasta que llego al maletero de mi coche. Hago una doblez de espalda imposible -cruuunch!!!- para sortear la barrera que se ha cerrado tras mi coche y salgo a la HELADA noche roceña convertida en un ocho, pero libre al fin.

Vale, ahora me toca hacer de  CHURRI RUBIA Y GILIPOLLAS. Hola buenas noches -a la cajera que me ha vendido la ficha y la gasofa- que se me ha quedado el coche bloqueado en el túnel de lavado. Me promete ayuda inmediata. Salgo por patas sin mirar a la cola de gente que debe estar deshuevándose por lo bajini. Ahí estoy, con mi traje de adolfo domínguez y mis botazas de tacón, con mi SUPER CARRO atascado en el puto túnel de lavado.

Repito la operación a la inversa y vuelvo al lugar del crimen. Llega la cajera. Me desbloquea la barrera para que pueda introducirme en mi pobre y abandonado carro sin joderme las dos vértebras que me quedan sanas. Doy marcha atrás, saco al coche del atolladero y esta vez consigo colocar correctamente las ruedas en las guías. Mientras estoy de palique con la cajera, no caigo en que la ventanilla está bajada. Los rodillos del agua, implacablemente, se ponen en marcha. De pronto la cajera me dice adiós con la manita y me grita entre el estruendo del túnel “suba la ventanillaaaaaaa”. La subo. De pronto reparo en que la puerta está medio abierta. Joder joder joder. En un alarde de intrepidez, abro y cierro de golpe y consigo cerrar la puerta a cal y canto justo antes de que el rodillo me absorba. La virgen. Miro los rodillos con un cierto repelo.

Salgo por fin del túnel del terror y me dirijo a mi hogar, dulce hogar.

Eso ayer. Hoy, aún mejor. Me toca ir a Sevilla mañana, lo cual implica AVE a las 8,30, que diréis que no es pa tanto, pero me tengo que levantar con las PUTAS gallinas de Cafarnaúm. Lo peor es la perra. Está con el síndrome premenstrual o con la crisis de los 40, pero de unos días a esta parte, le ha dado por raptar peluches y rodearse de  ellos en la cama de mi hija. JODER, un poco de normalidad, por dios.

Silcas

 

Regimen antes de Navidad

Ooooohhhh…

Es tan magnífico que tomo prestado del blog de mis amigotas las tarjeteras este maravilloso régimen pre-navideño….

aquí tenéis el original… en rosa pasión mis comentarios…

http://mitarjetaechahumo.blogspot.com/2010/11/la-dieta.html

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DESAYUNO

½ pomelo

1 tostada integral

150 ml. de leche desnatada

(mwhahahahahahah… andaaaa yaaaaa…. eso es el aperitivo, si eso…)

A MEDIA MAÑANA

Caracola de Viena Capellanes llena de pasas y azúcar  y biberón de café con leche batida de 300 ml.) Opcional: ZUMO de manzana y naranja… por eso de ser totalmente biológicos…

COMIDA

150 gramos de pechuga de pollo cocida

1 tazón de espinacas hervidas

1 tazón de infusión

1 Filipino

Laaa la la la… eeeres túuuuu… como el aaagua de mi fueeeenteee… eeereees tuuuu… el fuego deee mi hooogaaaar… pero que dices? si con eso no lleno mis 7 estómagos ni locaaa… pero de que vas, blas…

MERIENDA

El resto de los Filipinos del paquete

Bueno, eso suponiendo que no te los hayas zampado antes. Como sugerencia, también se pueden usar las “chipsahoy” que encontraste en la mochila de tu hija, restos de barritas de choco kellogs y napolitanas rotas de la bolsa del almuerzo de tu hijo o restos del caldo que tengas en la nevera para obsequiar al perro.

2 botes de helado Haagen Dazs (grandes) el tamaño no importa…

1 jarra de salsa de chocolate caliente, nueces, guinda y crema batida… en su defecto un buen bote de leche condensada puede ser una buena opción…

CENA

2 Rebanadas de pan de ajo con queso (o costrinis de camembert con bacon)

una pizza familiar de salchichón (la de barbacoa también sirve)

4 latas de refresco o de cerveza (o una botella de Monopole)

3 Toblerones o Kit-kats  (o un Panetone)

ANTES DE ACOSTARSE

Tarta de queso congelada comida directamente según sale del congelador

(también vale el tupper de masa para croquetas que tienes lista para el día siguientee…)

Y lo más IMPORTANTE, las reglas de esta dieta:

1 – Si comes algo y nadie te ve, no tiene calorías.  Es más, a quién COJONES le importa.

2 – Si tomas un refresco light con una chocolatina, las calorías de la chocolatina se cancelan con el refresco light. Totalmente cierto. Tanto como que si comes costrinis de queso camembert con hierbas gratinado al horno, debes acompañarlo con una copa de albariño. Lo uno mata a lo otro, y todo el mundo sabe que el alcohol mata los bichos. Porqué no va a matar a la grasa????

3 – Cuando comes con alguien, si no comes más que los otros, las calorías no cuentan. Completamente cierto. Es más, si tú te atizas un cocido maragato y el acompañante toma CUALQUIER COSA con nata, estáis empatados.

4 – La comida utilizada con fines medicinales nunca cuenta, como el chocolate caliente, leche con miel y coñac, etc. Desde luego. Es más, cuando estés acatarrada, puedes inflarte a calditos de gallina sin desgrasar, sopas de caracolas, o cualquier tipo de comida con cuchara -garbanzos-, que no cuentan, es más, los antibióticos contrarrestan el efecto de la grasa de los cocidos.

5 – Si engordas a los que tienes a tu alrededor, tu parecerás más delgad@. De ahí el incansable afán de las madres de hacer que nuestros hijos coman como limas “hija, por dios, unos churritos, que pareces de papel!!!” o la consabida costumbre de las madres de empapuzar a nuestras gentes en cuanto hemos comido dos cucharadas; “mira hijo, qué rico, prueba, prueba!!!”

6 – Las cosas que se comen en el cine, como chocolatinas, coca-cola, palomitas, etc., no tienen calorías adicionales porque son parte del entrenamiento y no del combustible de cada uno. En realidad esto viene acompañado del mantra “No, si en cuanto salgamos, directamente para casa” -para acabar en el burguer INFLÁNDOTE a cocas y papas fritas.

7 – Los trozos de galleta no tienen calorías. El proceso de rotura produce pérdida de calorías. Absolutamente. El axioma de “cuanto mayor es la braga, mayor es el culo” tiene su equivalente en la comida: “a menor tamaño, menor engorde”.

8 – Chupar las cucharas y cazos cuando estamos cocinando no tiene calorías adicionales. Díselo a Gizmo, o a mi perra cuando esta mañana le daba trocitos de tocino, pollo y piel de codillo mientras desgrasaba el caldo… Está delgadita delgaditaaaa…

En fin… que os dejéis de chorradas y disfrutéis LA VIDA….

Mediocridad

Dios, si es que estoy de este país hasta los huevos.

Así, dicho mal y pronto y sin tapujos.

¿Porqué demonios ha de ser todo tan complicado? ¿Porqué ni dios se toma su trabajo con un mínimo de cariño y dedicación? ¿Porqué nos la pela todo? ¿Porqué la cultura de este terruño de mierda es “y el que venga detrás que arree”?

Voy a dejar a mis vástagos en el colegio, 08:30 in the morning, los enanos se dirigen a la biblioteca a hacer un poco el bestia (porque leer ni de coña) antes de ponerse en la fila para entrar en las aulas. Así que aprovecho para preguntar a la ameba de la portería por los horarios para comprar uniformes, los cuales SÓLO puedes comprar ALLÍ. Ya imagino que a estas horas intempestivas no hay ningún humano atendiendo el chamizo que han montado para proveer de adminículos escolares a la peña, pero pregunto si están de 5 hasta 7 de la tarde (guau), como la semana pasada. Ya bastante complicado es que no acepten pago con tarjeta, ni que te pasen al cargo los uniformes, y haya que sacar pasta del cajero, que siempre lo haces, al final te la gastas en otras cosas y vuelta a empezar, y ya irás otro día y al final se te pasa el arroz y los niños vestidos como homeless.

Y me dice que el horario ha cambiado. Joder. ¿Y de qué horario se trata? Pues  de 15:00 a 15:30. Tócate los pies: ¡qué exceso! O sea, que los papás que quieran comprar libros o uniformes tienen que abandonar su curro al mediodía, coger el coche y desplazarse hasta el puto colegio, que está en cancoño a la derecha, llevar suficiente efectivo y rezar porque no haya cola. Siempre pensando en los sufridos padres. Manda huevos.

Pero es que así estamos con todo. El servicio al cliente ha degenerado de tal forma que cuando das con un lugar en el que te atienden bien, te vuelves adicto, aunque lo que vendan sea más bien del montón.

Lágrimas de emoción me arrancó el instalador de mamparas que este lunes llegó a mi madriguera base ¡¡¡A SU HORA!!! Puntual, respetando la franja horaria, la cual además había escogido la menda. Dios mío, qué hermosura. Llegó, instaló y se marchó. Casi le beso.

Así que nada, nada. Me voy al PUTO colegio a por los malditos uniformes y a hacer la compra junto con mi compañera de penalidades, que lleva una semana con la lista de la compra en el bolso y su hijo adolescente se la come por los pies, muerto de hambre, mientras nuestros colegas masculinos se van a comer, que es lo que toca a estas horas, mientras las churris hacemos las tareas domésticas. Dios… si es que somos unas PRINGADAS.

Me están entrando tentaciones de fugarme de mi madriguera base, robar un coche y vivir libre en la carretera.

Silcas