Que vienen los Reyes

Venga, último round de fiestas, que esto ya se acaba gracias a Dios y a los Reyes Magos, que en cosa de dos días liquidan el asunto adorando al niño y cada oveja con su pareja y cada mochuelo a su olivo.

Y mira que detesto eso de ir de compras a última hora, pero es verdad que este año me ha pillado el toro, así que esta mañana hemos abandonado a los enanos en la ONG  “Abuelos sin Fronteras” y hemos huído presto a los centros comerciales a ver qué pillábamos.

Las ametralladoras Nerf, agotaítas en el juguetilandia. “Oye, que digo yo que estas de aquí de colorines también sirven”. Miro compasivamente a cónyuge A. Como le lleves esa basura, le pone una demanda a Melchor, por no decir que el susodicho ha pedido otra igualita para su primo -obviamente para poder zurrarse mutuamente como es debido y en paridad. Y quieren NERF, o sea,  NERF y no otra mierda made in china (que estas también, pero son las que molan).

En vista de que no quedaban ni los dardos, decidimos dirigirnos a un centro comercial bien enorme, a ver si teníamos suerte, y además de las chismas éstas, pescábamos el regalo para mis suegros y una Xbox, ps3 o similar, que ya nada nos libra de comprar alguna gaita de éstas, que lo han pedido los dos enanos y debemos ser de los pocos en este país que no han tenido ni la ps1, ni la 2 ni nada parecido. Cagontó, pero porqué narices son tan caras estas cosas??? Que entre pitos y flautas, de 300 pavos no baja la broma.

Pero lo primero es lo primero, y entramos en el hiper a ver si quedaban las ametralladoras dichosas, y ya lo creo que quedaban; pero SOLO DOS, las dos últimas del lugar, debe ser que las regalan, pero NO, porque cada una de ellas ostentaba el increíble precio de SESENTA EUROS. Joder, 60 pavos por cada una de las dos MIERDAS de plástico made in china, que muy posiblemente resultarán destruidas dentro de 30 días porque en cuanto se les acaben los dardos estos dos arrebañaorzas terminarán la pelea a culatazos.

Me tapo los ojos con desesperación mientras pescamos las dos ametralladoras y envío a cónyuge A -que a mí se me cae la cara de vergüenza- a interrogar a los reponedores sobre el paradero del “hamster que habla”, que ha sido toda la descripción proporcionada por mi hija. Mientras se parten de risa, le comentan que el mencionado roedor está agotado hasta las trancas, y que si eso, le entrenan una rata de las del almacén, que saben latín, para que dé el pego a la criatura.

Así pues, a la caja junto con unos cuantos libros, una peli de mazingerZ (debilidad de la menda, claro), algo de papel de envolver y unas chuches para el perro. Total, una pasta por unos cuantos trozos de plástico y una bolsa de piel de buey reseca para el cánido. Tengo la sensación de que la gente de alrededor se ríen cuando ven las dos PEASO AMETRALLADORAS en el carrito (mira, mira, otros tontos que han picado, y encima se las llevan de dos en dos!!!)

Entonces, mientras cónyuge A se deprime mirando el saldo en el cajero, me acerco al Poly, a ver si está el hamster de las narices, y sí, tengo suerte -es un decir- y encuentro tres míseros ejemplares de roedor -encima, ligeramente manchados- que me miran fijamente, agarro uno -TREINTA PAVOS!!!!- y lo añado al saco, la virgen, pero por dios, un puto roedor de peluche que no levanta un palmo del suelo cuya gracia consiste en que le hablas y repite lo que dices. Estos chinos se deben estar forrando vivos a base de producir estas mierdas y venderlas por una pasta a los occidentales gilipollas que compran lo que les piden sus hijos.

 

Con lo que no contábamos es con el chusqui de turno, que nos sugiere llevarnos el pack que lleva el Kinect y unos cuantos juegos -interesante opción dado el precio de los juegos y que no somos precisamente muy duchos en esto del pirateo. Y una consola sin juegos, pues como que tiene poca gracia. Así que nos llevamos el kit que contiene la Xbox con el kinect y el juego de los conejos, otro juego de aventuras cuyo nombre ignoro, y el kungfu panda. Amén del Battlefield, claro, que como no se lo ponga a los niños, se me mueren. Por niño me refiero al padre y al hijo, por supuesto. Lo de los conejos le hará gracia a mi hija, que se pondrá a saltar por el salón como loca, con lo que no cuento es con la reacción del chucho cuando nos vea pegando pisotones como idiotas tratando de matar conejos inexistentes. Vamos a terminar cazando moscas en el retiro.

 

No sé cuánta pasta llevamos fundida, pero encima aún nos falta conseguir los regalos de los adultos -en este caso suegro y suegra, asunto que resolvemos en OTRO centro comercial, esta vez al aire libre y con casita navideña modelo Elf, donde dos colegas (al menos van sin disfrazar) te envuelven los regalos por el módico precio de un euro. Como no quiero discutir, accedo a que el empaquetado, tarea tradicionalmente realizada por la menda, sea objeto de outsourcing a los habitantes de la casita, los cuales demuestran dos cosas:

Una. Los hombres CARECEN del gen que permite empaquetar regalos con rapidez, gracia, precisión y a ser posible, evitando que se rompan o arruguen en el proceso, del mismo modo que nosotras CARECEMOS del gen que permite pegarle una patada a un balón de fútbol y conseguir que entre en una portería de seis metros de largo. No digo que ni unos ni otras no puedan aprender, pero que no nacen con esa predisposición, eso lo garantizo.

Dos. Además, estos dos ejemplares del sexo masculino demuestran una notable falta de pericia. Son dos aspirantes a becario de papelería que -todo lo más- son capaces de arrancar con más o menos estilo el precio de la etiqueta y liar aquello en un papel, si eso. Lo de poner lacitos rizando los extremos con las tijeras, como las avezadas dependientas del corte inglés, ni soñarlo. Y esa metodología de envoltura colocando el papel al bies, ni en broma. Como decía, les entrego dos americanas para envolver. Tras ver -con crecientes nervios- el lío/apaño/destrozo que trata de perpetrar uno de los envolvedores, mi ascendente Virgo junto con mi signo solar de idéntica raza y condición, me hacen intervenir con una demo de CÓMO COXXNES SE DOBLA UNA AMERICANA para que no se convierta en un sharpei pasado por una máquina escurridora de bañadores. Entonces, su compañero procede con la siguiente americana, haciendo EXACTAMENTE lo mismo que su amigo. La pilla, la dobla por cuatro sitios, la vuelve a doblar y consigue reducir una americana de LANA talla L a un bulto de dos palmos escasos de largo.  Lo miro sin dar crédito. A este lo pilla el Rajoy, lo pone a reducir cargos ministeriales y nos arregla el país. Mira, le digo, casi mejor (cacho nécora) la doblamos como la otra, ¿te parece, corazón? Menos mal que al menos son dóciles, obedientes y temerosos de Dios (o de la cólera virginiana)

Nos marchamos con nuestros paquetes embalados directos a casita donde me entra el frenesí embalador y poyaqueestamos aprovecho la ausencia de los menores y procedo con las cuatro cosas que quedan en el sótano y nuestras adquisiciones juguetiles de hoy, escondiéndolas después en varios armarios excepto algunas cosas que regresan a la leñera, como son las dos Nerf gigantescas que se han llevado un rollo de papel de regalo respectivamente. Miedo me dan.

En fin, al menos es día 3 y ya tenemos los reyes listos y dispuestos. Y ya dentro de nada se acaba toda esta mandanga y volvemos a la normalidad, que cada vez aguanto menos esta costumbre idiota de inflarse a gastar pasta que no tenemos en cosas que no necesitamos.

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Los pisaorugas

Ah, qué bonito el campo, qué linda la primavera. Qué hermoso, ser testigo de la eclosión por doquier de todo tipo de seres vivos, bichos, bichitos y bichejos.

El domingo estábamos de comida familiar -en un restaurante, que no estábamos de picnic, no vayan ustedes a pensar-,  y al volver a casa, mi hijo me viene cabizbajo, compungido y dolorido. Tiene el cuello con  una urticaria brutal. Joder, hijo, pero qué has hecho.

Estuvieron jugando en los pinares que rodeaban el restaurante y evidentemente, las procesionarias debieron ser las auténticas protagonistas de los juegos. Prefiero no pensar en qué estuvieron haciendo.

Imagino que las tocarían, espachurrarían, o simplemente putearían.

Le doy al muchacho su dosis de polaramine correspondiente, tiene la piel hipersensible y es muy alérgico al veneno de los bichos, tiene la nuca hecha una pena. Me imagino cómo estará su primo.

Cuando se estaba poniendo el pijama, viene a verme y me enseña el pie. Lo tiene hecho un globo. Lo miro. Su hermana, a su lado, disfruta del espectáculo. “Pero a ver hijo, cómo demonios te has podido hacer eso en el pie, te has rascado o te lo has tocado con las manos, o algo???” No me imagino cómo demonios ha podido ponerse así, llevaba calcetines y zapatos. Conociendo a la bestezuela tártara que tengo en mi hogar, y los antecedentes genéticos de sus ancestros, comienzo a olerme cualquier cosa. Sigo con el interrogatorio, “pero a ver hijo, ¿te quitaste los zapatos??” “¡¡¡noooo!!!”

La enana, chivata al 100%, aprovecha la ocasión: “Mamá, es que Juan -su primo- y él estuvieron pisando orugas!!” “Mentiraaa!!” salta el otro. “¡¡Yo no me quité los calcetines!!”. Hale, ahí estamos, el pie empapado en “juice d’ oruge” durante toda la tarde, bien maceradito en sustancias urticantes.

Pero será mamón. Así tenía el pie, como un dirigible.

A partir de ahora, no quiere ver una oruga ni en pintura. Si al final va a tener razón mi madre: si no es a base de golpes, no aprendes. Efectivamente. Me sé de uno que no va a volver a pisar una oruga en su vida, ni acercarse a ellas a menos de 10 kilómetros. Por no querer, no ha querido ni dibujarlas en el trabajo de “cono” de ayer”! 🙂

Programa de Fidelización Infantil

Atareados estamos, componiendo el PFI (Programa de Fidelización Infantil), el famoso cuadro de estrellitas que se va rellenando en función de lo bien que se comporte el público objetivo -en este caso nuestros dos hijos- y que incluye un programa de redención de puntos (a saber: 1 estrella = 1 punto) en forma de regalos, actividades diversas y en general, todo aquello que les mola a cambio de cumplir determinados objetivos.

Todavía no está listo el catálogo y el proceso de redención de puntos, pero ya les hemos colgado en sus cuartos respectivos sus cuadritos para que vayan recibiendo estrellas.

Las trampas saduceas de este sistema -y solo lleva implantado 24 horas- son las siguientes:

– Si tengo suficientes puntos para el regalo que quiero ¿porqué seguir acumulando estrellas? (visión infantil cortoplacista, que suele ser la buena, mi hijo la captó IPSO FACTO). Los regalos gordos tienen que costar una pasta, la redención de puntos no puede producirse de forma semanal, sino mensual. Se puede plantear la caducidad de las estrellas, pero el peque se puede pillar tal globo que casi mejor no.

– Diversidad de opiniones en cuanto a la cumplimentación de tareas. Es necesario ser escrupuloso en la descripción  del objetivo: O sea, no vale “Lavarse los dientes”. No. Hay que poner “Lavarse los dientes sin que nadie me lo diga”. “Recoger la leonera” suele ser otro de los grandes errores por indefinición del objetivo. Casi nunca llegan a los niveles de orden de un adulto. Como mucho, despejan el suelo, y aquello que no saben dónde poner, lo tiran en la cama.

– Posibilidad de “rayos” que contrarresten las “estrellas”. Es necesario definir un proceso de compensación que permita evitar resultados no deseados como por ejemplo, “día infernal en el que han dado la brasa hasta la saciedad y los matarías” con  “día siguiente, redención de puntos y nos vamos a micropolix”. Nooo… Hay que ser consecuentes, pero hacerlo constar en el catálogo, preferiblemente en letra pequeña.

– Las tareas no deben ser demasiado fáciles, y además hay que cambiarlas periódicamente para que no se acostumbren y las hagan con la boina y te arruinen.

– Es necesario no recordarles lo que tienen que hacer. Deben tener su cuadro de estrellas en la mente de forma continua. Si se les recuerda, entonces no vale.

– Igualdad, por favor. Si un niño tiene 7 conceptos por semana, su hermanita no puede tener 5. Ayer tuvimos una buena con la pequeña de 6 años, que inmediatamente, y con gran cabreo, detectó que su hermano podría conseguir 2 estrellas más al día. Uuuf…

– Deben existir estrellas para el fin de semana y para días de diario. Hoy viene la pequeña toda mona y cariñosa. Mamá, ¿a que hoy no os he despertado? No claro, so cachonda, como que es jueves, y te hemos tenido que sacar de la cama con grúa. Será lista, la tía. Ya venía a reclamar su estrella. Menos mal que el cuadro indicaba claramente que era estrella de fin de semana…

– ESCONDER las puxxs estrellas fuera de la vista y alcance de los niños. Hasta ahora estaban en un cajón, pero me dí cuenta de que mi hijo llevaba en el bolsillo del chándal unos chicles robados precisamente en ese lugar. Evidentemente no es el sitio más seguro para ponerlas.

Y ahora viene lo peor, diseñar el proceso de redención de puntos y los regalos, para que no nos arrasen y nos desplumen en cosa de un mes, que como te pases con los puntos, te metes en un jardín.

La virgen, lo que tenemos que hacer hoy día los padres… con lo fácil que era antes! Los sistemas “zanahoria “son considerablemente más complejos de gestionar que los sistemas “palo“. Y además son menos efectivos…

Silcas

Tengo Personal Assistant

Oh, ya lo creo. Tengo mi propia PA, ¿que os habíais creído, que me había parido una mosca o qué?

Andaba yo mosca porque tenía un pedido pendiente -de esos que hago yo por internet- desde el día 4 de Enero. Y estamos a día 11. Too much. Me pongo en contacto con la tienda -genial ejemplo de servicio al cliente- y me dicen que está en mi mensajería habitual, MRW.

Hein??

Qué raro. Siempre me llaman cuando tienen algo para mua, y no ha sido el caso.

Llamo.

Hola buenas, feliz año, que si tenéis algo para mí. Claro. Hablamos con tu hija. QUE?? Sí, cogió el teléfono y nos dijo que estabas durmiendo y que ella te daba el recado.

Y UNA MIERDA.

Ni me dió el recado ni leches, la tía parloteó a gusto con la chusqui de MRW y colgó, y a olvidar, que es lo que procede a los seis años de edad. A mi madre, que le den.

Joder. Ahora a ver dónde leches pongo los móviles para que la colega no me haga de P.A., que ya lo que me faltaba para complicar la vida.

El otro día le abrí al cartero prácticamente en bolas, caramba con la niña. Mamá, es que decía el señor que te traía un paquete. Y ni corta ni perezosa, abre la puerta tan campante. La órdiga. Y yo al quite, corriendo a recoger el paquete con el rimmel en la mano y en bata y zapatillas.

Lo que jamás había hecho su hermano, en el caso de esta criatura, ¡es que se sale!

Abre puertas, descuelga el teléfono y como me despiste, me birla el portátil y se pone a publicar un post sin que me de cuenta.

Bueno, si de pronto escribo sobre campanilla, peter pan, bob esponja y estas chicas de i-carly, pues ya sabéis…

Silcas

Micropolix

No conocía yo este garito para enanos, y la verdad es que está genial.

http://www.micropolix.com/

 

 

Es recomendable ir, porque o lo ves tú mismo o es difícil imaginar la currada que se han pegado para montar una ciudad para críos con Supercor, Hospital, periódico local El País, emisora de radio SER, pasarela de modelos de El Corte Inglés, Banco, Seur, Ayuntamiento y un impresionante circuito de coches Audi.

Según entran, les plantan la pulsera con el código de barras, les dan 50 “eurix” y un pasaporte. Y hala, a buscarte la vida. Es cachondo ver cómo se las van apañando, al principio cometiendo las novatadas de turno, y luego ya como ciudadano de pro, se van espabilando y terminan por entender ese bonito principio de “el dinero no se arranca de los árboles” y “todo cuesta pasta”.  O sea, quieres ir a la torre de los bomberos para hacer el cursillo, o circular con un precioso Audi por el circuito de tráfico, pero si no curras antes como mensajero, reponedor o médico, no tendrás “eurix” para pagarlo. Y así con todo. La gran estrella, el circuito de coches, era de coña. La pena es que no llegaron ni a catarlo, porque antes hay que sacarse el carnet en la autoescuela. Y además, tras apuntarte en la lista de espera, antes de montar tienes que pagar el seguro (más eurix) y la gasolina (jejeje). Pero mamá, es que todo cuesta mucho!!! ahhhh bienvenido al club, chaval. Es lo que tiene, eso del capitalismo!!!

 

Comenzamos el periplo por la pasarela de moda, como era de esperar, TODAS las enanas del clan familiar se apuntaron con fruición al asunto, y nosotras las mamás todavía más, dado que teníamos que hacer de público entregado. Allí estábamos, sentados en los asientos, asistiendo a la pre-selección de modelos, la cual se realizaba en base a preguntas sobre la vestimenta a lo largo de la historia. Tuvimos suerte, porque resultaron seleccionadas tres de nuestras vástagas, incluyendo a las dos pequeñas de 6 años.

Y ahoraaaa, anuncia la monitora por el micro, vamos a empezar con ¡La prehistoria!. Date, ahí viene mi hija SEGURO, con la pinta de Mowgli que tiene con esos rizos gitanos que dios le ha dado, ha pasado el casting seguro. ¡Efectivamente, ahí la tenemos junto con su prima, también morena, ambas dos ataviadas con pieles y cachiporras!

Mientras se dan la vuelta para marcharse, a mi hija se le resbala la piel sintética que lleva sobre el hombro, y mi hermana se la recoloca. ¡Queee asssscooo! suelta la criatura con vehemencia. ¡Puaj, mamá, yo no quiero ser modelo nunca más!, me dice al salir. ¡Mira tú, si es que ésto va a tener su utilidad y todo!

Las tres primas pequeñas, de 5, 6 y 7 años, están haciendo cola en la puerta del Supercor para currar. Llega el “Encargado”. A ver, cuántas quieren ser cajeras? TODAS las de 12 años levantando la mano como locas. Vale. Exceso de demandantes de empleo. Y cuántas reponedoras? Ninguna. Ohhhh…. Y entonces, ágil cual liebre, mi sobrina de 7 años levanta la mano como los rayos, seguida de sus dos primas. Y así, las tres enanas entran a currar de reponedoras y las de doce años se quedan haciendo cola con cara de paisaje comenzando a entender que al final, ahí siguen, en la cola de demandantes de empleo mientras las otras reciben sus mandiles de reponedoras y sus cestas con comestibles.

 

Mientras pasa por delante de nosotras, mi hija me pregunta, “mamá, ¿qué es “ponedora”?

Lo descubre a los tres minutos, le dan una cesta llena de comestibles para volver a colocar todo en su sitio. Lo del orden no es su fuerte, todo hay que decirlo. Pasa de ordenar su cuarto como de comerse los mocos. Las tres primas comienzan a dar vueltas por el super tratando de poner cada cosa en los lineales correspondientes, mientras los mayores nos descojonamos con el espectáculo.

En esto que llega mi hijo con su primer sueldo de mensaka, 30 eurix nada menos, y lo envío al banco junto con su primo para que le paguen el cheque y le den efectivo. Las cajeras, desesperadas porque tienen pocos clientes, les llaman desde sus ordenadores; ¡aquí, aquí, yo le atiendo! Mientras, hay una cola de niños esperando para trabajar en el banco contando billetes y separando cheques de efectivo. Cada local tiene su propio flujo de curro, está muy bien pensado: unos compran comestibles, dejan la cesta en las cajas, y los niños reponedores las cogen y las ponen en su lugar.

 

 

Llego de vuelta  al Super y me encuentro a mis cuñados partidos de risa. Jo con tu hija, me dicen. ¿Que ha hecho ahora? (cualquier barbaridad, supongo) Según me cuentan, ha cogido su cesta de reponedora, y hasta los huevos de repartir cosas, se ha metido en un rincón, ha sacado el contenido y lo ha camuflado disimuladamente en una balda de la esquina mas recóndita del super. Luego se ha ido al encargado con cara de no haber roto un plato en su vida; le ha dado la cesta vacía y ha cobrado su paga. Ahí estamos, esta muchacha promete, genio y figura. Esta llegará a presidenta del gobierno seguro.

Jo mamá, me dice mi hijo, es que no tengo suficientes eurix para el curso de bombero, mejor voy a currar de mensajero otra vez. Así que se pone en la cola de Seur con su primo para repartir más paquetes. Tienen que volver con el albarán firmado, les pagan el cheque y les sellan el pasaporte. Así me gusta, guapetón, entendiendo el valor del trabajo.

Agota un poco, porque de 12,30 a 18 horas, la cosa cunde pero los pies no veas cómo sufren. Lo bueno, que puedes salir y volver a entrar, con lo cual, la manada inmensa que éramos pudo comer en la terraza del burguer king, todo lo demás estaba petado. Al menos, aunque hacía frío, no llovió.

Resumiendo, totalmente recomendable el invento…

Feliz domingo

Silcas

Puto perro ladrón

No, no va de políticos este post, aunque por el título más de uno ha debido pensarlo.

Hoy viernes, recojo a mis hijos del colegio, y la pequeña de 6 años se ha dejado el abrigo en alguno de los innumerables recintos, recovecos y pasillos del lugar, y que si dios quiere y dado que el abrigo era más bien vintage, aparecerá el lunes en el cajón de los objetos perdidos, que va cobrando proporciones más bien inquietantes. El otro día conté tres sudaderas de chándal de un tal Marco nosequé, y por la talla, de un par de añitos más que mi criatura.

Pues como decía, recojo a los enanos y me voy pitando para casa, porque a las 6 llega Super Sara. Super Sara es el único ser del planeta capaz de lidiar con mi hijo a la hora de hacer los deberes, y como pasamos de darnos de leches con él y que nos odie, la hemos contratado para que le apoye -le haga- los deberes tres días a la semana.

Y como hoy es viernes, a las 6 aparece Sara -19 añitos, rubita, monísima, en fin que porque hay diferencia de edad, que si no, me mosquearía en cuanto a la sumisión con que mi hijo acepta hacer los deberes cada tarde-. Habrá que vigilarlo cuando cumpla los 13, que a este paso, nacerán ya con la cola plastificada como deformación genética. Qué obsesión con follar, la de los adolescentes, por dios. Qué vicio.

Y tras un día especialmente duro, en el cual hemos perdido una operación que era la gran esperanza blanca del puto departamento, coincidiendo además con el cumpleaños de nuestro jefe, que se ha pagado unas cañas, y con mi segundo día de antibiótico debido a una bronquitis de las que yo me cojo, me dispongo a pasar un plácido fin de semana realizando absolutamente ninguna tarea que implique abandonar mi madriguera base. Exceptuando viajes al punto limpio para tirar mierdas, que el puente de la constitución comienza la destrucción de madriguera, pintado de habitaciones y desmontaje y traslado de muebles de unos cuartos a otros. La fase 2 -dinamitado del cuarto de baño e instalación de peaso ducha de hidromasaje- la dejamos para el primer Q del año que viene.

Pero me estoy desviando del objeto de este post. Decía que llega Sara, y se instala en el cuarto de mi hijo, esperando pacientemente que el colega consienta en hacer acto de presencia. Naturalmente, salgo de mi cuarto a medio cambiar cual toro de miura en cuanto escucho las protestas del mameluco, que se resistía a dejar su episodio de Bob Esponja (que cojones tendrán las historias de las cangreburguers, el calamardo y su amigo el patricio, que están todos los críos encandilados). Agarro a la criatura por la oreja, no es metáfora, y lo deposito en la mesa de estudio, al lado de Super Sara.

Y en ese momento, me percado de que el PUTO PERRO LADRÓN está ubicado bajo la mesa, mangándole con todo el arte gitano del mundo el sandwich a la pobre Sara, que se había dejado el bolso abierto en el suelo. “¡¡¡Me cago en la leche, Sara, el perro te está LEVANTANDO la merienda!!!! Con papel albal y todo, se lo está tratando de zampar in situ el dichoso cánido, por el viejo método de aquí te pillo aquí te mato. Entre gruñidos de protesta y carcajadas de mi hijo, que no da crédito, consigo quitarle al menos parte del sandwich, obviamente incomestible ya, y con el señuelo del resto lo saco del cuarto. La pobre! “No, si mis perros también desaparecen a veces y los encuentro hurgando en las papeleras en busca de restos, pero lo que es robarme el sandwich del bolso, es la primera vez que me  ocurre!” Ya te digo, cuerpo triste. por donde entraste saliste. Si es que ésto no es un perro, es un maldito animal salvaje del que no te puedes fiar porque en caso de necesidad hambruna te come por los pies.

Así que vístete y baja al super de la puerta a por pan bimbo, que se me había acabado, y queso en lonchas, y prepárale a la criatura un sandwich, que lo que me faltaba, que pase hambre, así de flaca la tenemos. Que hay que cuidarla, que para lidiar con mi hijo y que mi perra le levante la merienda y lo acepte con una sonrisa, hay que estar hecha de una pasta especial.

Mira tú que hasta me está empezando a gustar para nuera…

Feliz finde

Silcas

 

 

Halloween Reloaded

Un año más, tenemos Halloween encima, y previa exposición de que  cada cual haga lo que le plazca, no me aporta a mí mucho eso de vestirse de mamerto e ir por ahí pidiendo chuches o celebrar bailes de jaloguin.

Pero bueno, insisto, cada uno que lo celebre como le dé la gana -si es que hay algo que celebrar- que en mi casa, que por algo es mía, lo celebraremos al puro estilo de la wicca. O de la brujería o como lo queráis llamar, que aquí esta noche en la terraza, entre los vientos huracanados de la sierra, rodeados de fantasmas,  murciélagos y espectros, nos curraremos una queimada. Hablo en plural porque es manía de consultor, aquí al final, quien se va a montar y currar la queimada es la nena.

Y como tal idea se me ocurrió comiendo hoy en el parador de La Granja (en realidad se les ocurrió a mis primas y yo me apunté al carro y entré al trapo con entusiasmo), y como es domingo y eso, y no hay nada abierto, me lanzo al mundanal ruido a ver si encuentro orujo blanco a eso de las 7 de la tarde en el opencor. Y no, no hay orujo blanco. Tienen esas mariconadas de hierbas de ruavieja y el afilador, que no valen para la ocasión por mucho que el dependiente de 18 años y medio del opencor se empeñe en convencerme de que sí.

Cagonlá. He comprado los limones, el café en grano y el azúcar, pero me falta lo más importante, el puto orujo.

Joder joder, que fallo.

De pronto caigo en la solución mas simple, que suele ser la buena. En la puerta de mi casa hay un hermoso restaurante gallego, a cuyo dueño conocemos bien y no se negará a proporcionarme orujo blanco. O me lo vende o lo robo, él mismo.

Así que allá que me voy, entro derrapando y volando, dado que he dejado a ocho niños en mi casa, junto con 6 adultos, claro, y justo estoy en ese límite entre la hora de baños y cenas.  Prácticamente he huído de casa -estoy considerando no volver- así que mejor me doy prisa y no lo pienso demasiado.

Entro en el bar, pregunto por el dueño a un camata que no conozco. Que está de viaje. Nos ha jodido. Claro, qué otra cosa cabría esperar, un puente, el tío ha salido a pulirse lo que nos cobra a base de bogavantes y percebes (claro, que a nosotros casi que no, más bien al resto de madrid oeste).

Le cuento mi “libro”. Que quiero hacer una queimada y quería ver si me vendían una botella, que no tengo orujo. El tío se agacha debajo del mostrador. Que cuánto quiero. Joder qué majo! Pues un litro, corazón. Que para cuántos quieres. Que para seis personas (tenemos una embarazada entre nosotros pero su marido bebe por dos, conque la aritmética sale). Qué dices, un litro. Con eso no tienes ni para dos. Joder, camarada, que va de hacer la gracieta y quemar el orujo y recitar el conxuro y tal y tal, no de mazarnos a base de queimada!

Me saca una GARRAFA GIGANTE y me la entrega. Que ya haré cuentas con el dueño. Coño. Como las sardinas frescues, agarro mi garrafa de orujo (el resto del bar me mira con pena, joder, tan joven y alcojólica perdida)  y me largo.

Por el camino me voy encontrando grupitos de niños vestidos de esqueleto, bruja o vampiro, con sus calabazas de plástico. Ajem. Y yo con mi garrafa gigante sentada en el asiento del copiloto.

Cuando llego a casa con mi botín, me encuentro a los nueve habitantes de mi hogar, mis hijos incluidos, DISFRAZADOS y a punto de salir por la puerta con su tía. Mi hijo va de darth vader y mi hija de princesa gótica, no es que vayan muy de terror, pero es lo que hay. Aquí la cosa es disfrazarse.

En fin.

Me rindo a la evidencia, que hagan lo que les venga bien, que yo ya paso de aleccionar a mis hijos con respecto a lo que yo creo, que se diviertan y quizá algún día, cuando me jubile, me vaya a vivir a un país donde la gente celebre sus tradiciones y no se dedique a pisotear las propias y adoptar las ajenas. Así que yo me entrego a la brujería, qué pasa.

En un rato, cuando los enanos se hayan desmayado tras el intensivo día de hoy -la peaso propina que se ha llevado la canguro se ha ha ganado hasta el último céntimo de euro, que los críos son tela marinera- saldré a la terraza y procederé a recitar el conxuro y hacer algo realmente útil la noche de difuntos, que es quitarme de encima a las bruxas y a las meigas. Que haberlas haylas, oiga. Doy fe.

Y además, que a mí una bolsa de chuches me cuesta dos días seguidos  de elíptica.

http://www.galinor.es/galeria/queimada.html

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.

Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.

Corvos, pintigas e meigas, feitizos das mencinheiras.

Pobres canhotas furadas, fogar dos vermes e alimanhas.

Lume das Santas Companhas, mal de ollo, negros meigallos,

cheiro dos mortos, tronos e raios. Oubeo do can, pregon da morte,

foucinho do satiro e pe do coello.

Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.

Averno de Satan e Belcebu, lume dos cadavres ardentes, corpos

mutilados dos indecentes, peidos dos infernales cus, muxido da mar embravescida.

Barriga inutil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira,

guedella porra da cabra mal parida.

Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno,

e fuxiran as bruxas acabalo das sas escobas, indose bañar na praia das areas gordas.

¡Oide, oide! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no agoardente,

quedando asi purificadas. E cando este brebaxe baixe polas nosas gorxas,

quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.

Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que

tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos espritos

dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.