Micropolix

No conocía yo este garito para enanos, y la verdad es que está genial.

http://www.micropolix.com/

 

 

Es recomendable ir, porque o lo ves tú mismo o es difícil imaginar la currada que se han pegado para montar una ciudad para críos con Supercor, Hospital, periódico local El País, emisora de radio SER, pasarela de modelos de El Corte Inglés, Banco, Seur, Ayuntamiento y un impresionante circuito de coches Audi.

Según entran, les plantan la pulsera con el código de barras, les dan 50 “eurix” y un pasaporte. Y hala, a buscarte la vida. Es cachondo ver cómo se las van apañando, al principio cometiendo las novatadas de turno, y luego ya como ciudadano de pro, se van espabilando y terminan por entender ese bonito principio de “el dinero no se arranca de los árboles” y “todo cuesta pasta”.  O sea, quieres ir a la torre de los bomberos para hacer el cursillo, o circular con un precioso Audi por el circuito de tráfico, pero si no curras antes como mensajero, reponedor o médico, no tendrás “eurix” para pagarlo. Y así con todo. La gran estrella, el circuito de coches, era de coña. La pena es que no llegaron ni a catarlo, porque antes hay que sacarse el carnet en la autoescuela. Y además, tras apuntarte en la lista de espera, antes de montar tienes que pagar el seguro (más eurix) y la gasolina (jejeje). Pero mamá, es que todo cuesta mucho!!! ahhhh bienvenido al club, chaval. Es lo que tiene, eso del capitalismo!!!

 

Comenzamos el periplo por la pasarela de moda, como era de esperar, TODAS las enanas del clan familiar se apuntaron con fruición al asunto, y nosotras las mamás todavía más, dado que teníamos que hacer de público entregado. Allí estábamos, sentados en los asientos, asistiendo a la pre-selección de modelos, la cual se realizaba en base a preguntas sobre la vestimenta a lo largo de la historia. Tuvimos suerte, porque resultaron seleccionadas tres de nuestras vástagas, incluyendo a las dos pequeñas de 6 años.

Y ahoraaaa, anuncia la monitora por el micro, vamos a empezar con ¡La prehistoria!. Date, ahí viene mi hija SEGURO, con la pinta de Mowgli que tiene con esos rizos gitanos que dios le ha dado, ha pasado el casting seguro. ¡Efectivamente, ahí la tenemos junto con su prima, también morena, ambas dos ataviadas con pieles y cachiporras!

Mientras se dan la vuelta para marcharse, a mi hija se le resbala la piel sintética que lleva sobre el hombro, y mi hermana se la recoloca. ¡Queee asssscooo! suelta la criatura con vehemencia. ¡Puaj, mamá, yo no quiero ser modelo nunca más!, me dice al salir. ¡Mira tú, si es que ésto va a tener su utilidad y todo!

Las tres primas pequeñas, de 5, 6 y 7 años, están haciendo cola en la puerta del Supercor para currar. Llega el “Encargado”. A ver, cuántas quieren ser cajeras? TODAS las de 12 años levantando la mano como locas. Vale. Exceso de demandantes de empleo. Y cuántas reponedoras? Ninguna. Ohhhh…. Y entonces, ágil cual liebre, mi sobrina de 7 años levanta la mano como los rayos, seguida de sus dos primas. Y así, las tres enanas entran a currar de reponedoras y las de doce años se quedan haciendo cola con cara de paisaje comenzando a entender que al final, ahí siguen, en la cola de demandantes de empleo mientras las otras reciben sus mandiles de reponedoras y sus cestas con comestibles.

 

Mientras pasa por delante de nosotras, mi hija me pregunta, “mamá, ¿qué es “ponedora”?

Lo descubre a los tres minutos, le dan una cesta llena de comestibles para volver a colocar todo en su sitio. Lo del orden no es su fuerte, todo hay que decirlo. Pasa de ordenar su cuarto como de comerse los mocos. Las tres primas comienzan a dar vueltas por el super tratando de poner cada cosa en los lineales correspondientes, mientras los mayores nos descojonamos con el espectáculo.

En esto que llega mi hijo con su primer sueldo de mensaka, 30 eurix nada menos, y lo envío al banco junto con su primo para que le paguen el cheque y le den efectivo. Las cajeras, desesperadas porque tienen pocos clientes, les llaman desde sus ordenadores; ¡aquí, aquí, yo le atiendo! Mientras, hay una cola de niños esperando para trabajar en el banco contando billetes y separando cheques de efectivo. Cada local tiene su propio flujo de curro, está muy bien pensado: unos compran comestibles, dejan la cesta en las cajas, y los niños reponedores las cogen y las ponen en su lugar.

 

 

Llego de vuelta  al Super y me encuentro a mis cuñados partidos de risa. Jo con tu hija, me dicen. ¿Que ha hecho ahora? (cualquier barbaridad, supongo) Según me cuentan, ha cogido su cesta de reponedora, y hasta los huevos de repartir cosas, se ha metido en un rincón, ha sacado el contenido y lo ha camuflado disimuladamente en una balda de la esquina mas recóndita del super. Luego se ha ido al encargado con cara de no haber roto un plato en su vida; le ha dado la cesta vacía y ha cobrado su paga. Ahí estamos, esta muchacha promete, genio y figura. Esta llegará a presidenta del gobierno seguro.

Jo mamá, me dice mi hijo, es que no tengo suficientes eurix para el curso de bombero, mejor voy a currar de mensajero otra vez. Así que se pone en la cola de Seur con su primo para repartir más paquetes. Tienen que volver con el albarán firmado, les pagan el cheque y les sellan el pasaporte. Así me gusta, guapetón, entendiendo el valor del trabajo.

Agota un poco, porque de 12,30 a 18 horas, la cosa cunde pero los pies no veas cómo sufren. Lo bueno, que puedes salir y volver a entrar, con lo cual, la manada inmensa que éramos pudo comer en la terraza del burguer king, todo lo demás estaba petado. Al menos, aunque hacía frío, no llovió.

Resumiendo, totalmente recomendable el invento…

Feliz domingo

Silcas

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Linkeame otra vez!

Desde que en el año de gracia de 1998 comencé a cacharrear con esto de internet, la verdad es que no deja de sorprenderme.

Esto de las redes sociales me tiene particularmente fascinada, sobre todo la seriedad con que la gente se las toma, principalmente el Linkedin. Dado el inmenso nivel de networking de mi compañía, lo utilizo básicamente  para buscar peña a la cual podamos venderle nuestros servicios, así que el dichoso Linkedin se ha convertido en un fondo de armario básico en mi vida laboral.

Y flipo en colorines. A veces recibo peticiones de conexión de criaturas de lo más variopinto, y que por supuesto, no he conocido en mi vida. ¿Y cuándo hemos comido sopas usted y yo juntos, caballero -o señora-? ¿Y porqué quiere usted linkearme, pa qué pues? O peor, un tipo de tu curro anterior que te cae de puñetera angustia y que insiste en conectarte a su red. Jo tío, qué pereza me das.

Y estas reflexiones vienen a raíz de una noticia francamente espeluznante que acabo de ver en el Hellou en este aburrido día 9 de noviembre (ostras, acabo de caer en que es el cumple de mi amiga Ana!!!! arghhh, mensaje que te crió),

http://www.hola.com/actualidad/2010110847529/facebook/rupturas/sentimentales/1/

O sea, usted, señor o señorita, quiere cortar con su pareja actual y no tiene más que cambiar su estado en Facebook a “está soltero”. Atando cabos, y con una gran dosis de perspicacia, posiblemente acompañada por la no respuesta a sus fervorosos emails o sms, el abandonado será consciente de que su pareja ya no es tal, y que casi mejor cambie su estado a “sí, y me la pela” para poder formar parte del grupo de individuos disponibles.

Claro, que desde que se inventó el email y el uso y el abuso del mismo, los ejemplos cunden que no veas, esta viñeta es del año del pedo, y sigue de actualidad. Pero con las redes sociales, el asunto adquiere dimensiones planetarias, que digo planetarias, más bien intergalácticas.

Y que te enteres así de que te han dejado, de golpe y porrazo. A ver, a ver. ¿Es que nos da terror el vis a vis o el humilde móvil, no somos capaces de cortar con el noviete/eta por el método tradicional, íntimo y recogido y que sólo afecta a dos individuos? ¿Es que todo quisque en el puto planeta tierra y parte del universo tiene que enterarse? Joder joder, vaya putada para un adolescente, tu ruptura corriendo como pólvora por toda tu red de contactos -reconozcamos que a veces incluso viene bien dicha información en primicia para el/la siguiente de la lista-. A saber lo que le habrán hecho en Facebook a mi sufrida personalidad virtual -no tengo cuenta ni la tendré- y yo sin enterarme!!!

Pero me he desviado en mis desvaríos, que yo hablaba del Linkedin, que es la red profesional más utilizada cuando quieres cotillear quién es quién y a quién le puedes vender tus motos.

Lo primero, la exactitud. Claro, al final, como TÚ eres quien decide qué puñetas pone ahí, resulta que la fiabilidad es más bien bajita. La gente demuestra una creatividad de cojones a la hora de venderse. Conozco casos de inútiles totales que parecen los generales de todos los ejércitos de Mordor. No hablemos ya de los que no están donde dicen que están, y ni se molestan en actualizar la información. Peor aún es descubrir a tus tocayos de nombre y primer apellido que son francamente HORRENDOS, o con pinta de putones verbeneros. La virgen. Que susto me llevé el otro día al descubrir a una doble tocaya en el linkedin, maaadre del amor hermosoooo!!! Que casi te da tentaciones de añadirla a tu red y publicar algo así como lo que decía Mari Trini, “esa chica si, no, que eeeesa no soy yo, que esa no soy yooo!!

Luego están los que te quieren linkear no por tus bellos ojos, sino para acceder a otros contactos de tu red al más puro estilo “por interés te quiero Andrés”.

Y las recomendaciones, de traca. Mi compañera se quejaba el otro día, ¿que porqué demonios la ha recomendado una conocida si ella no se lo ha pedido? Pues sí, efectivamente. Puede parecer que estás pidiendo que te recomienden porque quieres cambiar de curro. De todos modos, a mí las recomendaciones me dan risa. O las haces personales y curradas o no, y si no, pues suena a falso que te cagas.

Y luego está la evolución de tu existencia virtual en Linkedin, que es larga como un día sin pan o al menos tanto como Linkedin quiera seguir sin cobrar, que en cuanto pretenda sacarme las mantecas por estar ahí, me apeo del invento.  Pero no sólo está el problema en que tú quieras abandonar Linkedin voluntariamente; es que conozco gente que ya no está entre los vivos y sigue en Linkedin, cual inquietante fantasma profesional… que yuyu, por Dios!!! ¿No habrá un enterrador virtual? Alguien que diga unas sentidas palabras del estilo: “fue un buen tipo, y nos trajo alegría, y su red de contactos agradece una oración por su email”? ¡O algo!

Y por último, ¿cuando uno quiere eliminar uno de sus contactos, ¿puede hacerlo? ¿Y también saldrá actualizado en el resumen de actividad de tu red; o como decían en mi colegio de Barcelona “ya no soy tu amiga, cara de furmiga”? En el tuenty o en el facebook pues vale, pero en el mundo profesional, podría ser de coña. ¡Qué diver!

A veces oigo comentarios en el curro, entre grandes alharacas y regocijos; “anda, menganito se ha conectado con zutanito!!!” ¿Y qué puede significar, joder?. Pues que se han conectado, punto y pelota. Y no vayas más allá. Vaya conclusiones gilipollescas que se obtienen de semejantes pistas cibernéticas. Pues igual resulta que el susodicho conectado es cuñado de su prima eulogia y punto. Y que no tiene nada que ver con la paja mental que te estás montando, peaso nécora.

Uf… qué pereza, bastante ajetreada es la vida normal como para estar cuidando de tu otro yo en las redes virtuales… creo que acabaré como una vieja ermitaña, en una choza al lado del mar y pasando de la tecnología hasta para comunicarme con mis biznietos… que vengan a verme, si eso, y con percebes reales. Los virtuales que se los lleven a otra.

Silcas

Halloween Reloaded

Un año más, tenemos Halloween encima, y previa exposición de que  cada cual haga lo que le plazca, no me aporta a mí mucho eso de vestirse de mamerto e ir por ahí pidiendo chuches o celebrar bailes de jaloguin.

Pero bueno, insisto, cada uno que lo celebre como le dé la gana -si es que hay algo que celebrar- que en mi casa, que por algo es mía, lo celebraremos al puro estilo de la wicca. O de la brujería o como lo queráis llamar, que aquí esta noche en la terraza, entre los vientos huracanados de la sierra, rodeados de fantasmas,  murciélagos y espectros, nos curraremos una queimada. Hablo en plural porque es manía de consultor, aquí al final, quien se va a montar y currar la queimada es la nena.

Y como tal idea se me ocurrió comiendo hoy en el parador de La Granja (en realidad se les ocurrió a mis primas y yo me apunté al carro y entré al trapo con entusiasmo), y como es domingo y eso, y no hay nada abierto, me lanzo al mundanal ruido a ver si encuentro orujo blanco a eso de las 7 de la tarde en el opencor. Y no, no hay orujo blanco. Tienen esas mariconadas de hierbas de ruavieja y el afilador, que no valen para la ocasión por mucho que el dependiente de 18 años y medio del opencor se empeñe en convencerme de que sí.

Cagonlá. He comprado los limones, el café en grano y el azúcar, pero me falta lo más importante, el puto orujo.

Joder joder, que fallo.

De pronto caigo en la solución mas simple, que suele ser la buena. En la puerta de mi casa hay un hermoso restaurante gallego, a cuyo dueño conocemos bien y no se negará a proporcionarme orujo blanco. O me lo vende o lo robo, él mismo.

Así que allá que me voy, entro derrapando y volando, dado que he dejado a ocho niños en mi casa, junto con 6 adultos, claro, y justo estoy en ese límite entre la hora de baños y cenas.  Prácticamente he huído de casa -estoy considerando no volver- así que mejor me doy prisa y no lo pienso demasiado.

Entro en el bar, pregunto por el dueño a un camata que no conozco. Que está de viaje. Nos ha jodido. Claro, qué otra cosa cabría esperar, un puente, el tío ha salido a pulirse lo que nos cobra a base de bogavantes y percebes (claro, que a nosotros casi que no, más bien al resto de madrid oeste).

Le cuento mi “libro”. Que quiero hacer una queimada y quería ver si me vendían una botella, que no tengo orujo. El tío se agacha debajo del mostrador. Que cuánto quiero. Joder qué majo! Pues un litro, corazón. Que para cuántos quieres. Que para seis personas (tenemos una embarazada entre nosotros pero su marido bebe por dos, conque la aritmética sale). Qué dices, un litro. Con eso no tienes ni para dos. Joder, camarada, que va de hacer la gracieta y quemar el orujo y recitar el conxuro y tal y tal, no de mazarnos a base de queimada!

Me saca una GARRAFA GIGANTE y me la entrega. Que ya haré cuentas con el dueño. Coño. Como las sardinas frescues, agarro mi garrafa de orujo (el resto del bar me mira con pena, joder, tan joven y alcojólica perdida)  y me largo.

Por el camino me voy encontrando grupitos de niños vestidos de esqueleto, bruja o vampiro, con sus calabazas de plástico. Ajem. Y yo con mi garrafa gigante sentada en el asiento del copiloto.

Cuando llego a casa con mi botín, me encuentro a los nueve habitantes de mi hogar, mis hijos incluidos, DISFRAZADOS y a punto de salir por la puerta con su tía. Mi hijo va de darth vader y mi hija de princesa gótica, no es que vayan muy de terror, pero es lo que hay. Aquí la cosa es disfrazarse.

En fin.

Me rindo a la evidencia, que hagan lo que les venga bien, que yo ya paso de aleccionar a mis hijos con respecto a lo que yo creo, que se diviertan y quizá algún día, cuando me jubile, me vaya a vivir a un país donde la gente celebre sus tradiciones y no se dedique a pisotear las propias y adoptar las ajenas. Así que yo me entrego a la brujería, qué pasa.

En un rato, cuando los enanos se hayan desmayado tras el intensivo día de hoy -la peaso propina que se ha llevado la canguro se ha ha ganado hasta el último céntimo de euro, que los críos son tela marinera- saldré a la terraza y procederé a recitar el conxuro y hacer algo realmente útil la noche de difuntos, que es quitarme de encima a las bruxas y a las meigas. Que haberlas haylas, oiga. Doy fe.

Y además, que a mí una bolsa de chuches me cuesta dos días seguidos  de elíptica.

http://www.galinor.es/galeria/queimada.html

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.

Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.

Corvos, pintigas e meigas, feitizos das mencinheiras.

Pobres canhotas furadas, fogar dos vermes e alimanhas.

Lume das Santas Companhas, mal de ollo, negros meigallos,

cheiro dos mortos, tronos e raios. Oubeo do can, pregon da morte,

foucinho do satiro e pe do coello.

Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.

Averno de Satan e Belcebu, lume dos cadavres ardentes, corpos

mutilados dos indecentes, peidos dos infernales cus, muxido da mar embravescida.

Barriga inutil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira,

guedella porra da cabra mal parida.

Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno,

e fuxiran as bruxas acabalo das sas escobas, indose bañar na praia das areas gordas.

¡Oide, oide! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no agoardente,

quedando asi purificadas. E cando este brebaxe baixe polas nosas gorxas,

quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.

Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que

tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos espritos

dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.

Con la iglesia hemos topao

Cómo pasa el tiempo. Ahí estamos, con la comunión de mi hijo a la vuelta de la esquina (o sea, que en mayo del año que viene, Dios mediante, y nunca mejor dicho, le darán a la criatura su primera hostia).

Así que huyo de la oficina cual alma que lleva el diablo para llegar entre 19 y 20 hs. al despacho parroquial y conseguir una Fé de Bautismo, documento necesario para entregar en la catequesis y que la criatura pueda comulgar con todas las bendiciones.

Llego correteando a la puerta del despacho, y me encuentro con que hay cola. Vaya, ésta sí que es buena. Cola en la puerta del despacho parroquial. Y luego dicen que la Iglesia no tiene fieles. Pues mira, tendrá dos, pero son justo los que están delante de mí. Sale la señora que había dentro, y pasan los especímenes que me preceden; mamá, papá, vástago 1 y vástago 2.

Empiezo a jugar con la blackberry, cuando de pronto, percibo un ligero cambio de tono en la conversación, la cual comienza a tener una pinta más bien tensa. La chusqui que hay dentro del despacho parroquial reclama la atención del párroco, el cual aparece ipso facto y comienza la conversación objeto de este post.

Párroco: Vamos a ver, si yo entiendo que los niños quieran comulgar juntos, pero es que no tienen la misma edad. Y por lo tanto no pueden hacer la comunión a la vez porque el mas pequeño es demasiado pequeño.

Señora&Cónyuge: Pero es que no todos los niños maduran igual, oiga. Y éste niño es muuuy maduro.

En ese momento me comienzo a descojonar por dentro. Argumento de colegio, joer con la madurez de los niños, que parecen peras o melones, con esto de la madurez. La peña, cómo es. Religión a la carta, oiga. Que yo me quiero casar de madrugada, y luego dar unas copas en la sacristía. Y que los dos hermanitos comulguen juntos, aunque uno de ellos no haya hecho el curso reglamentario de catequesis. Total, ¿pa qué?

Párroco: Mire, que no vamos a cambiar algo que se lleva haciendo así  toda la vida, los niños comulgan a partir de los 9 años, que es cuando se considera que tienen la madurez suficiente para entender lo que está pasando, del mismo modo que a usted no le permiten votar hasta que tenga 18.

Continúa la discusión, cada vez más absurda y estúpida y enrevesada. Lo que la señora quiere en realidad es un 2×1 carrefour en formato eclesiástico: comulgo a los dos enanos por el precio de uno y santas pascuas, un banquete, una celebración y adiós muy buenas.

La señora y su troupe se marchan refunfuñando por lo bajini, pero aceptando la autoridad eclesial, a la fuerza ahorcan.

Tras media hora de entretenimiento y observación del género humano, por fin me toca. Buenas, que vengo a por una Fe de bautismo de mi hijo. La chusqui de la secretaría, obviamente desbordada por la discusión sobre la madurez de los vástagos, me mira con expresión desvalida. Ay -dice- ¿usted me la pidió ayer? No, chati, te la estoy pidiendo ahora en estos mismos instantes y momento actual y presente. Hola, cucú. Es la primera vez desde que bauticé a mi hijo que piso el despacho parroquial. Ah, vale, ¿en que año fue? En enero de 2004. ¿Al principio o al final del año? Al principio, reina. Enero suele estar al principio del año. Saca un tomo más bien tocho. Ah, aquí está. Saca una cuartilla pre-impresa y comienza a apuntar pacientemente. De pronto, al escribir el nombre de mi marido se para. Anda qué gracia, comenta. Tienen los dos apellidos igual! Hein? encorvo las meninges en dirección al documento de marras. Ni mis apellidos ni los de mi marido son corrientes, y pongo al jefe supremo de la chusqui por testigo de que mi marido no se apellida igual que mi hijo ni es mi primohermano. Se lo hago notar. Anda, dice ¡es verdad! se han equivocado al apuntarlo, porque la abuela se apellida de otra forma. Jesús, María y José, dónde estaría esta criatura durante el reparto de cerebros. Pues obviamente, chica, han metido la gamba al apuntar el nombre del padre del bautizado.  Ahora me entran las dudas existenciales. Creo recordar que en derecho canónico existe un proceso para corregir los errores igual que su equivalente civil cuando el tío del registro se lía y te pone Radisbunda María en vez de María Radisbunda, o bien cambia los apellidos de orden o pone sexo hembra a un machote llamado Ramón González. Por suerte, este ser desvalido ignora tal hecho, pasa por alto el error y directamente expide la Fe de Bautismo sin el menor titubeo.

Joder, joder, como para esperar a que el tribunal eclesiástico de sabe dios dónde decida si procede corregir el asiento del libro parroquial.

Agarro mi Fe de Bautismo y salgo por pies.

Ya lo arreglaré mañana.

O pasado.

O el año que viene…

Silcas

Criaturas feroces

Andábamos ayer por La Granja 7 adultos y 9 niños, de excursión, y llegamos a ese punto en el cual ya te has comido los alubiones y el cochino y necesitas desesperadamente estirar las piernas para echarle una mano al sistema digestivo, el cual -desacostumbrado al mundo grasa- comienza a no ser capaz de procesar determinados excesos. Aparte el paseo, me temo que la broma me costará un par de sesiones extra de elíptica.

Visitando el palacio, recibí la correspondiende amonestación por hacer una foto dentro del ilustre recinto, lo cual me llenó de satisfacción por proporcionar a la churri vigilanta la posibilidad de lucirse delante de un nutrido rebaño de turistas: “Está prohibido hacer fotos, con flash y sin flash!!!!”. Yo la miré con cara de póker y mi amiga Concha recibió la reprimenda en mi lugar, mwahahahaha… Así que con flash y sin flash. Jejeje.

Criaturicas.  Si se que hay que darles algo que hacer. Como el guardia que se pasea al lado de las esfinges de piedra que bordean el palacio, creo que debe tener montado un sistema de apuestas a ver en qué esfinge se sube la criatura de turno, porque en alguna se suben SIEMPRE!! Es  inevitable, como poner un trapo rojo delante de un toro. Y entonces toca el silbato con toda su alma, y el crío se pega tal susto que casi se cae del ilustre artefacto. Me imagino que los críos de la época también recibirían su correctivo  por subirse a las esfinges, toquetear las estatuas, jugar al pilla pilla en la galería de tapices o -directamente- pintarle bigotes al cuadro de Alejandro cediendo a su amante Campaspe.

Pero nada comparado con lo que nos esperaba al pasear por los hermosos -y grandiosos y gigantescos y revienta pies- jardines. Tras contar varias historias de terror relacionadas con los laberintos, y aleccionar a las nueve criaturas sobre cómo salir de un laberinto si te pierdes, nos llegamos a las puertas del mismo (véase la película Dentro del Laberinto, con el inestimable David Bowie haciendo de Rey de los Goblins ), y ya esperando ver al enano Hagel recibiéndonos, y a las hadas que te muerden en la mano en vez de conceder deseos, nos encontramos con la siguiente advertencia:

¡La órdiga! ¿Qué clase de problemas puedes tener con un congénere de bambi?? Es más, ¿la cosa va de que NO salgan del laberinto, donde están emboscados al estilo minotauro? ¿O de que NO entren, no vaya a ser que luego no sepan salir y se vuelvan rabiosos? Qué intriga. Nos quedamos con las ganas de saberlo, claro que tampoco nos tomamos la molestia de preguntar. Si alguien me lo puede aclarar, lo agradeceré. Problemas con los corzos. Animalicos.

Así que nos introducimos en el laberinto de los corzos, previa foto al mapa del mismo no vaya a ser que al final tengamos que ir devorando niños para subsistir mientras encontramos la salida. Claro, que sin las gafas de cerca va a ser complicado, pero menos da una piedra.

Naturalmente, nos faltó tiempo para acojonar a los críos con los corzos, lo cual nos proporcionó inestimables momentos de cachondeo. ¡Que viene el corzo! y ahí salían corriendo todos como locos, curiosamente todos en la misma dirección; y las pequeñas venían a reportar: “Mamá, he visto un “gordo”, he visto un “gordo”.

Gritos, chillidos, carreras y más carreras. Los enanos se lo pasaron bomba, pero nosotros más.

Feliz 19 de septiembre.

Silcas

Ay Faunia

Pero qué paaaasa… Si es que cada día estamos mas enloquecidos, yo creo que vamos a terminar perdiendo el norte como sigamos viviendo en este país.

Hoy tocaba Faunia. He puesto el despertador a las 8, naturalmente no ha sonado (tiene una función completamente estúpida que se llama “weekend sleeper” que consiste en que si es sábado o domingo, aunque pongas el despertador NO suena, a menos que específicamente le quites esta función. Y por supuesto, se me olvidó, y hemos abierto el ojo a las 09:20.  Ayer caí en la cama completamente abotargada por los fármacos -buenas noticias, la infección de la garganta parece que se está yendo, la mala noticia es que se ha ido derechita a mi punto débil: los pulmones. Ya tengo una tos más que mediana, y yo creo que llevo febril todo el día. Voy a pedir hora a super-Grajal, a que me chute sus antibióticos especiales porque el augmentine que me recetaron el jueves no me ha hecho NADA. Ya me lo dijo; “querida, los bichos que tú tienes en los pulmones, con la amoxicilina se hacen bocatas”.

En fin, que llegamos a Faunia, y nos encontramos con las COLAS más grandes del mundo, todo quisque con un montón de cupones de descuento en mano, a aprovechar, que con esto de la crisis, cualquiera cosa rebajada fue mejor. Madre de Dios, pero es que se ha metido aquí todo Madrid.

Tras esperar pacientemente nuestro turno, llego a la taquilla donde una TORDA, porque no tiene otro nombre, me da el primer disgusto del día. Que digo yo que si te dan una tarjeta VIP es para que te traten, como mínimo, igual que a los demás, pero nunca peor.  La tarjeta VIP  me la dieron por un evento estupendo que organizamos hará un par de años,  y lo cierto es que cuatro o cinco veces al año, nos damos una vuelta. Nos dejan pasar a 5 gratis, cosa que es de agradecer, visto el precio de las entradas, y a mí me encanta que me la envíen porque es la única tarjeta VIP que tengo…

La torda de turno coge la tarjeta, la mira con desprecio, coge un folio, me lo tira junto con un boli y me suelta un “apunte su nombre y número de entradas”. La última vez que estuve, esa bonita labor artesanal la realizó la propia señorita de la taquilla, que ya me parece el colmo que me haga realizar su trabajo, pero lo que me tocó el ovario izquierdo, y a mi cónyuge los cojones, dicho mal y pronto, fue que según me encarga semejante labor me espeta un “apártese que voy a atender al siguiente”. Yo flipo en colores. No es tanto el procedimiento como la cara de desprecio con que me lo ha dicho. Cónyuge A se encarga de manifestarle su disconformidad con el tono, el modo, la forma y también su intención de ir a ver al director de Faunia para decirle que su tarjeta VIP vale exactamente una mierda. Porque con la siguiente señora -la pobre no sabía dónde meterse- empleó un trato exquisito, le ofreció el plano, los horarios y toda la pesca. En cuanto a mí, sólo le faltó  escupirme.  Qué le habré hecho yo a esta gilipollas, que no tiene otro nombre. Eso sin contar con que si hacen eso a cada VIP, se quedan sin clientes en un pis pas.

El parque estaba a reventar, LLENO absolutamente, pasamos de los leones marinos y aprovechamos que todo el aforo del parque estaba concentrado en el teatro lago para dar una vuelta por la noche, los polos, la selva, el bosque templado y la evolución.

Aquí van algunas foticos para que veáis que los bichos siguen en perfectas condiciones -eso sí: lástima de pingüinario, qué guarro está!!!!

Y tu que miras

Y tu que miras

Son dos, o bien espulgandose o bien haciendo un 69

Son dos, o bien espulgandose o bien haciendo un 69

El monito en pleno esplendor

El monito en pleno esplendor

Esto del otoño caluroso tiene sus efectos secundarios. Parecía una segunda primavera. Había dos monitos despiojándose mutuamente con entusiasmo, así que nos llevamos de allí a nuestros hijos antes de que el macho se animase y se la metiese a la hembra con total impunidad, pero da igual, los enanos ya están más puestos que la leche, y en cualquier momento les oías a voz en grito: ” mamá, esos bichos están follando” “no, hijo, se están dando besitos” “bueno, pues eso”. Joer con los enanos, ya vienen con la información sexual de serie y ya a este paso ni hará falta darles la charlita de rigor, directamente uno se dará cuenta de que alguien le manga las gomas y no es la asistenta.

De vuelta a casa, me pongo a intentar arreglar el enganche de uno de los visillos, que se ha desprendido y queda bastante feo. Aparentemente, es fácil; como estoy perezosa y paso de coger aguja e hijo, me hago un apaño con cinta de algodón con adhesivo y la plancha. Eso hago: agarro el visillo por la parte de dentro, le pongo las cintas con el adhesivo hacia abajo y pongo la plancha encima… cuando voy a quitarla, comprendo con horror que acabo de fundir el soporte del visillo con la base de la plancha, porque es de PLÁSTICO, cacho acémila. Mierda. Cojo el ungüento limpiaplanchas, consigo quitarle la mierda adherida, la limpio con un trapo, y trato de ver cómo coño arreglo el desastre. Ahora ya no hay nada que coser, lo he fundido con mi arte y mi salero. Vale. Pues nada, fiselina, un pañuelo viejo, y con un trapo por encima, pongo la plancha. Consigo arreglar el desaguisado y engancho el clip en el soporte, vaya, pues ha quedado perfecto. Gracias a Dios.

Eso sí, me ha llevado el doble del tiempo que hubiera tardado si lo hubiese hecho con aguja e hilo desde el principio, eso me pasa por vaga.

Pues eso, feliz día de la hispanidad, felicidades a las Pilares,y que los que vayáis al desfile le tiréis unos cuantos huevos podridos a zapatero de mi parte, que estaré viendo G-Force en sesión matinal con los enanos. Eso sí; si queréis pintárselos de negro para que se sienta como en casa, lo dejo a vuestra elección.

gforce

Silcas

Truño

Lo dicho, un truño. Ayer abandoné la oficina a eso de las 9 de la noche, con la SEGURIDAD de que no estaba terminada la oferta ni mucho menos. Peeero como el líder del asunto me dio carta blanca para largarme, pues lo hice. Peaso truño, sí señor. 150 páginas de word + otras tantas en anexos. Se lo va a leer rita la cantaora.

Esta mañana, desde la blackberry ví su email de envío de la oferta a todo el equipo que había participado en el bid multipulpo a eso de las 4 de la mañana. Vamos, que soy yo y ese correo lo pongo a los dos días. Y por supuesto, no aparezco por la oficina al día siguiente. Motivo? Se dedicaron a hacer el precio para otra opción. Sé por experiencia que ponerte a hacer números a las 2 de la madrugada, y -lo que es más grave aún- componerlos a base de despertar belgas, holandeses, croatas e italianos NO ES BUENA IDEA. Vete tú a saber cómo habrá quedado el invento. Lo dicho: “uayominí du pua”, pongame cuarto y mitad de call center en la bella italia. Vooolaaareeeee uaaaaaooo …

Ay, esta jumentud, es lo que tiene. Qué animosos.

Hoy me he retirado a las 17:30 para recoger a “máquina con ruedas #3”, que tenía revisión médica, y el taller cerraba a las 6; me lo han dejado limpico limpico, con su aceite nuevo, con los bajos maqueados y con las escobillas cambiadas. Y hasta lo han lavado, oye. Esto del renting mola. Eso sí, me han hecho pagar 9 euracos por un chiriflú que sujetaba el parasol delantero y que se había roto. Que eso no lo cubre el renting. Joder. Pues menos mal que no se me cae el parasol en las pestañas, porque eso -definitivamente- te impide conducir. Y que del embellecedor que falta en uno de los neumáticos, que tengo que dar un parte. Pos fale. Y eso que no he sido yo. En fin.

Como he vuelto pronto a casa, he aprovechado para correr, y me ha emocionado ver que tras unos días sin practicar, he podido dar dos vueltas al circuito con relativa comodidad -hasta he doblado a dos ancianitas- y encima meterme 100 abdominales pa’l cuerpo. Diomío, que alegría. No voy a morirme. Además ayer me hicieron el reconocimiento médico en la empresa. Y resulta que ya no tengo anemia, tengo los glóbulos rojos decentes, pero el colesterol pachucho tirando a mal. Que me lo haga mirar, a ver si es que los dos colesteroles, el bueno y el malo, están mediopensionistas o qué.

Lo de los reconocimientos médicos en caravana móvil son de traca. Además me colé, visto que habían fallado dos veces en darme la cita, decidí aparecer sin cita previa, y OYE, me hicieron el reconocimiento. Este país es asín.

Y para celebrar que es jueves y Cónyuge A tiene una cena y estoy de rodriguez, voy a ponerme un pescado a la plancha con espárragos y El Diablo Viste de Prada en sesión continua hasta que me desmaye. Lo malo de esa peli es que te apetece tirar toda tu ropa a la BASUUUUUUUUUUURA, que es donde tiene que estar la ropa que no es de marca. Entre eso y la revistica para churris que me he comprado en la gasolinera, mañana acabaré vestida de lagarterana.

Adiós, majos, que durmáis bien.

Silcas