Perrerías

Genial este vídeo que copieteo de mi amiga Wanchu, no os lo perdáis.

Creo que ha llegado el momento de enseñar a la PEREZOSA de mi perra a poner el lavaplatos.

Silcas

 

Puto perro ladrón

No, no va de políticos este post, aunque por el título más de uno ha debido pensarlo.

Hoy viernes, recojo a mis hijos del colegio, y la pequeña de 6 años se ha dejado el abrigo en alguno de los innumerables recintos, recovecos y pasillos del lugar, y que si dios quiere y dado que el abrigo era más bien vintage, aparecerá el lunes en el cajón de los objetos perdidos, que va cobrando proporciones más bien inquietantes. El otro día conté tres sudaderas de chándal de un tal Marco nosequé, y por la talla, de un par de añitos más que mi criatura.

Pues como decía, recojo a los enanos y me voy pitando para casa, porque a las 6 llega Super Sara. Super Sara es el único ser del planeta capaz de lidiar con mi hijo a la hora de hacer los deberes, y como pasamos de darnos de leches con él y que nos odie, la hemos contratado para que le apoye -le haga- los deberes tres días a la semana.

Y como hoy es viernes, a las 6 aparece Sara -19 añitos, rubita, monísima, en fin que porque hay diferencia de edad, que si no, me mosquearía en cuanto a la sumisión con que mi hijo acepta hacer los deberes cada tarde-. Habrá que vigilarlo cuando cumpla los 13, que a este paso, nacerán ya con la cola plastificada como deformación genética. Qué obsesión con follar, la de los adolescentes, por dios. Qué vicio.

Y tras un día especialmente duro, en el cual hemos perdido una operación que era la gran esperanza blanca del puto departamento, coincidiendo además con el cumpleaños de nuestro jefe, que se ha pagado unas cañas, y con mi segundo día de antibiótico debido a una bronquitis de las que yo me cojo, me dispongo a pasar un plácido fin de semana realizando absolutamente ninguna tarea que implique abandonar mi madriguera base. Exceptuando viajes al punto limpio para tirar mierdas, que el puente de la constitución comienza la destrucción de madriguera, pintado de habitaciones y desmontaje y traslado de muebles de unos cuartos a otros. La fase 2 -dinamitado del cuarto de baño e instalación de peaso ducha de hidromasaje- la dejamos para el primer Q del año que viene.

Pero me estoy desviando del objeto de este post. Decía que llega Sara, y se instala en el cuarto de mi hijo, esperando pacientemente que el colega consienta en hacer acto de presencia. Naturalmente, salgo de mi cuarto a medio cambiar cual toro de miura en cuanto escucho las protestas del mameluco, que se resistía a dejar su episodio de Bob Esponja (que cojones tendrán las historias de las cangreburguers, el calamardo y su amigo el patricio, que están todos los críos encandilados). Agarro a la criatura por la oreja, no es metáfora, y lo deposito en la mesa de estudio, al lado de Super Sara.

Y en ese momento, me percado de que el PUTO PERRO LADRÓN está ubicado bajo la mesa, mangándole con todo el arte gitano del mundo el sandwich a la pobre Sara, que se había dejado el bolso abierto en el suelo. “¡¡¡Me cago en la leche, Sara, el perro te está LEVANTANDO la merienda!!!! Con papel albal y todo, se lo está tratando de zampar in situ el dichoso cánido, por el viejo método de aquí te pillo aquí te mato. Entre gruñidos de protesta y carcajadas de mi hijo, que no da crédito, consigo quitarle al menos parte del sandwich, obviamente incomestible ya, y con el señuelo del resto lo saco del cuarto. La pobre! “No, si mis perros también desaparecen a veces y los encuentro hurgando en las papeleras en busca de restos, pero lo que es robarme el sandwich del bolso, es la primera vez que me  ocurre!” Ya te digo, cuerpo triste. por donde entraste saliste. Si es que ésto no es un perro, es un maldito animal salvaje del que no te puedes fiar porque en caso de necesidad hambruna te come por los pies.

Así que vístete y baja al super de la puerta a por pan bimbo, que se me había acabado, y queso en lonchas, y prepárale a la criatura un sandwich, que lo que me faltaba, que pase hambre, así de flaca la tenemos. Que hay que cuidarla, que para lidiar con mi hijo y que mi perra le levante la merienda y lo acepte con una sonrisa, hay que estar hecha de una pasta especial.

Mira tú que hasta me está empezando a gustar para nuera…

Feliz finde

Silcas

 

 

Noche perruna y otra de colegios

Me las prometía yo muy felices con el comienzo de curso escolar: todo listo, todo preparado.

Lo primero, ayer lunes. La llamada. Del cole concertado maravilloso y baratísimo de al lado de casa.

Que tienen plaza para mi hijo. Joder. Justo el día en que el pobre comienza el curso en el hipercarísimo y dudosamente prestigioso de la muerte, abren la lista de esperas y repescas, y entramos. Pozí.

La decisión, tras el shock inicial, pues la que era de esperar: al cole concertado que te crió y a acumular puntos, como con las maletas del Hipercor para que el próximo curso le acompañe su hermana. Así que hoy he recogido el sobre con sus documentos y formularios y mañana lo entregaré relleno.

Pero ayer noche… ay, ayer noche. Mejor dicho, la madrugá.

El perrro, a las 02:20 decidió comenzar un concierto en do menor de ladridos y pataleos contra la puerta de la cocina, que por la noche se convierte en su dormitorio.

Tras 15 minutos esperando a que se desmayara -no suele dar por saco para nada-, veo que no calla.

Igual tiene un apretón. Me pongo un vestido por encima, unas bailarinas, cojo llaves y perro y salgo a ver si el animal tiene a bien hacer pis, pos o ambas cosas. Pues ninguna de ellas. Eso sí, el riego automático de los cojones me pilla en medio y comienza una nada agradable ducha no deseada. Salgo cagándome en todo y arrastrando al perro. Lo meto de nuevo en la cocina y me vuelvo a la cama.

Siguen los ladridos y golpes. Joder, voy a rebanarle las dos orejas y el rabo.

Vuelvo a la cocina dispuesta a asesinarla. El chucho mira fijamente dos croasanes envueltos en celofán que hay sobre la encimera. Miro su cacharro de comida, la verdad: se me olvidó comprarle pienso y le hemos llenado el cacharro con un pienso más bien malo -que visto lo visto, debe ser malo de verdad- para emergencias. Dice que me lo coma yo.

Abro un croasan, se lo doy. Lo traga de golpe. El siguiente, a trocitos. Se come así como 5 croasanes. Este perro está canino, nunca mejor dicho.

Abro el paquete de jamón serrano. Caen 5 lonchas gorditas, de las cortadas con máquina. A ver si hay suerte y se infla de agua, porque NO voy a ir al opencor a por pienso para perros pijos. Luego le pongo un cuenco de leche. Se lo zampa. Me mira con ansiedad.

Bueno, maja, ya. Me vuelvo a la cama. Son las 3,30. Me duermo hasta las 5, hora en que comienzan los ladridos de nuevo -me cago en toda su estirpe- y me desvelo pensando en el cole nuevo de mi hijo, en la propuesta multipulpo que tengo que resolver mañana -digo hoy- y comeduras de tarro variadas. Voy a comenzar a dormir con un bate de béisbol, y en cuanto mi cerebro registre más actividad que la de una mosca cojonera, me sacudiré autolesionándome para caer desmayada de nuevo. A este paso, lo de “Desvelado en Seattle”, una mariconada.

Sleepless in Seattle

Sleepless in Seattle

Dios, lo que me ha costado levantarme hoy. Más bien me he arrastrado fuera de la cama.

Además, tuvimos reunión con un cliente a eso de las 5, y a las 7, juro que estaba luchando por mantener los ojos abiertos, cosa pelín costosa ante el influjo irresistible de la voz de mi jefe, que hipnotiza clientes de puta madre, pero el caso es que también me estaba hipnotizando a mí y se me estaban cayendo los párpados sobre la blackberry. Plonc.

Cooomprameeee... cooomprameee

Cooomprameeee... cooomprameee

Mañana, a llevar la documentación al cole, y a ver cómo le decimos al mushasho que le cambiamos de cole ipso facto y con efecto inmediato. No me preocupa tanto él, me preocupa la bruta de su hermana, que verá en semejante acción un delito de lesa majestad y le joderá mazo ir solita en la ruta. En realidad, ya va sola, porque se zurran y los sientan por separado.

Pues hala. A joderse. Que entre pagar 800 euros de colegio -al mes- o 260, hay un mundo. Casi casi, una hipoteca.

En fin. A ver si hoy el puuuuto perro me deja dormir, o si no, juro que abro la puerta y la echo de casa. Echaré de casa a cualquiera que ose molestarme, incluyendo humanos.

Lo juro

Silcas

¡Chihuahua!

Te cagas.

He estado a punto de comprar un Chihuahua.

Será que estoy ya fatal, porque eso de ampliar el parque de seres vivos me parece como mínimo una temeridad. Sabe dios qué haría Wandita, la mestiza de braco y perdiguero con un perro del tamaño de un ratón. Directamente se lo zampa como aperitivo.

Ahí estaba el animalito, en la “pecera” del Verdecora, mirándome de reojillo con su palmo de estatura -y eso estirao-. El bicho tiene su carácter, mientras su compi de pecera se hace el simpático, él me muestra los cuartos traseros con un desdén más que mediano. Me quedo un rato observándole. Mola.

Chihuahua en su pecera 1

Chihuahua en su pecera 1

Chihuahua en su pecera 2

Chihuahua en su pecera 2

Decido dar un poco por saco a la unidad familiar. Hace un calor asqueroso, suerte que arreglamos el aire acondicionado del Scénic, no tiraba ni de coña. Solución? Fácil. Cambiar el filtro del polen, que estaba lleno de mierda y que no creo haber cambiado jamás. 17 euros.  Lo que yo llamo compras felices.

Llamo a Cónyuge A, que estaba en casa de mis suegros con mis dos retoños.

Ring ring. Se pone mi hijo.

– Hola, hijo. Oye, que dile a papá que si me deja comprar un chihuahua.

– ???? Mamá, pero ¿Chihuahua, la peli?

– No hijo, Chihuahua el perro.

… gritos: Papáaaaaaaaaaaaaaaa que dice mamá que si podemos (jeje, ya somos dos) comprar un chihuahua.

Cónyuge A al aparato.

– ¿Qué haces?

Que si compramos un chihuahua, es tan mono, tan portable…

– Anda, sal de ahí enseguida (me conoce y me teme, sabe que soy capaz de adoptar alguna lamentable forma de vida si se me tercia).

(doy otra vuelta de tuerca)

– ¿Te digo el precio?

– No sé… ¿300 euros?

– 800 del ala.

– Joder. Anda, sal de ahí (comienzo a percibir un ligero matiz de pánico en su voz).

Jajajaja, cojo un saco de pienso para el perro y me vuelvo a casa previo paso por opencor, pan, bimbo, huevos y alguna que otra cosilla que faltaba.

Llego a casa, y a la piscina de cabeza, nos vamos los cuatro a ver si nos remojamos un poco.

Mañana supongo que hará el mismo calor insufrible que hoy. A ver si llegan pronto las vacas, por Dios Santo, que no aguanto más.

Que comencéis bien la semana los que curráis, y los veraneantes, pasadlo bien, que ya os falta menos para volver al trullo (digoooo al curro). Cabrones.

Silcas

Nubita, el del pito bonito.

Guapa curda la de ayer domingo. Estamos viejunos, ya.

Teníamos sarao en casa. Comida + lo que se tercie. Seis adultos, seis peques y dos perros. Los peques, sin problema, dieron buena cuenta de los ravioli y los macarrones, con tomate y queso, así como un pozal de fresas con nata. Acojonante, lo que devoran estos enanos. Se van a poner tochos, como sigan zampando así.

En cuanto terminaron, los enviamos a jugar, y los mayores nos pusimos a lo nuestro. Para empezar, unos mojitos, aderezados con limas y con la mata de menta de la terraza -recogida antes de que NUBITA el asesino destroza-plantas aposentara su gigantesco trasero en la jardinera de piedra de la terraza y se cargara la menta, los nardos que están comenzando a brotar, los dondiegos y cuanta forma de vida vegetal encontraba a su paso.

Cuando llegó Nubita, alias “pito bonito”, que es como mi inocente sobrino Suco llama al MIEMBRO del cánido, y que no tiene otro nombre porque es imposible confundirlo con otra cosa,  fue encerrado en la terraza con Wanda, por eso de que se apañaran ambos dos canes y se familiarizaran, aprendieran a convivir y a compartir, que es muy bonito, y no dieran la brasa al personal. Tras varios ladridos, amagos de ñasco y gruñidos varios, los dos perritos fueron liberados de su cautiverio para dar una vuelta por la dehesa, y ver si cazaban alguna que otra res.

Pos no. No hubo manera de separar a Nubita de Wandita, empeñado en no separar la nariz de las partes nobles de la perra, la cual estaba francamente mosqueada por la actitud e insistencia del “pequeño” y “adorable” ex-bebé de foca, que se ha convertido en un bicharraco que pesa algo así como el triple que ella y que estaba -definitivamente- entusiasmado con su compañía. Eso sí, le hizo trotar de lo lindo, porque otra cosa no, pero Wanda corre que se las pela, y le hizo sudar cosa fina. Horas mas tarde descubrimos que la perra estaba comenzando con el celo, así que confío en que Nubita no se aprovechara en un despiste, porque PASO como de comerme los mocos de criar una camada de psicópatas procedentes de cruce de bebé de foca asesino adolescente con perra de caza madurita, completamente loca y que salta como las ranas. Ni hablar, hombre. Lo que me faltaba. Van derechitos con lazos en el cuello a casa de mi hermana, a terminar con las Wisterias y con todo lo que se tropiece en su camino, mwuaahahahahaha.

Balance alcohólico a sumar a los mojitos: Dos botellas de tinto espectaculares -de ese que hay que orear antes- engullidas junto con un kilo de carne a la piedra acompañada de puré de patatas y salsas. Dietético que te cagas. Luego, a la terraza, a por una cachimba -que vicio, que vicio- y una botella de Moët Chandon que estaba agonizando en el sótano, y total, como cónyuge A no puede beber y no era plan de atizármela en soledad. Así que la rescatamos de su triste y poco glamourosa ubicación y cayó en la terraza. Luego acabamos con una botella de lemoncello villa-massa (el mejor, creo yo). Mientras tanto, los peques retozando en la pradera que hay bajo nuestra terraza, jugando con el material bélico, las casas plegables de imaginarium, con los balones… de vez en cuando alguna criatura entraba en casa reclamando agua, pis, palomitas -cónyuge A calcinó una bolsa en el microondas, esto le viene de familia-, y al final, acabé haciéndoles rollitos de jamón queso y tortilla. Joder qué limas.

Eso sí, lo pasamos como enanos. 

Feliz lunes,

Silcas

Nubita, el asesino de Wisterias

 

Aquí va la última del querido Nubita, el antes adorable bebé de foca, y ahora monstruoso perro guardián que vive en el jardín de la entrada en casa de mi hermana, quien me envía estas lineas describiendo sus desgracias con Nubita y tres Wisterias.
Wisteria

Wisteria

Que lo disfrutéis.
Silcas
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Esta semana hice un pedido por internet (como no?) de 3 plantas Wisterias (en honor a las “mujeres desesperadas” jaja), la verdad es que me hacía mogollón de ilusión y cuando llegaron me puse como unas castañuelas de contenta, no sabía lo poco que me iba a durar la alegría, si seré pringada.
 
El caso es que decidí plantarlas en el jardín de la entrada, ya sabes, en el territorio de Nubita. Así que después de estar una hora quitando hiedra de la pared y adecentando el lugar cogí la azada y cual minero picaor me puse a cavar los agujeros, joder q vieja estoy, 3 mierdas de agujeros y los riñones destrozados.
 
En fin, logré plantar mis 3 preciosas Wisterias y las anudé con todo mi amor a un cable guia que tenemos para el jazmín, las regué y me metí en casa contenta por la labor bien hecha.
 
A los 10 minutos (te juro que no había pasado más tiempo) se me ocurre asomarme por el comedor al jardín y que me encuentro??????????? A mis 3 Wisterias arrancadas de cuajo y tiradas en el suelo, arjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj, porque no tenía una pistola a mano si no mato al HIJOOOOOOOOO PUTA del perro, la madre que lo parió, lo peor es que el muy cabrón sabía perfectamente que lo había hecho mal porque según salí con cara de asesina en serie se escondió con el rabo entre las piernas. Reconozco que le sacudí en el culo porque me sento fatal y lo tuve un ratito atado a ver si captaba la indirecta.
 
Pues visto lo visto no la ha captado, esta mañana cuando he vuelto de llevar a los enanos ¿QUE ME ENCUENTROOOOOOOOOOOOOOOOOO? a mis queridas Wisterias desparramadas por el suelo, una de ellas tronchada (no se si sobrevivirá), me he metido junto con las plantas en casa antes de que me de un infarto y decida matarlo.
Pero que coño he hecho yo para merecer esto???????????
 
En fin, las Wisterias van a ser replantadas en el jardín de dentro y espero que los pajaros las dejen en paz.
***
En realidad, yo creo que la explicación es bien simple: al perro le gusta que su amita vaya a visitarlo a su patio delantero, así que acepta el castigo gustoso, con tal de verla por allí plantando cositas. “¿Ah, que te vas? Espera que desengancho dos o tres de estos plantujos, así vuelves para replantarlos”. Jajajajajaja. Lo siento por las Wisterias, a ver si en el jardín de dentro prosperan.
Silcas

Se acabó lo bueno

Ay, la vuelta. Qué asquito. Amanece, y para joder al personal: ¡un día como pocos los habrá en Marzo! Ni una brizna de viento, un sol maravilloso asomando por el agua. Hasta oías los cantos de las tumbonas de la playa; “veeeen… que estamos aquiiiiii” Y nosotros con el coche cargado, los críos fritos en sus asientos con la peli de Jaimito Jorgito y Juanito a toda caña, y enfilando rumbo a Madrís. JOOO DEEERRRR.

Manda nísperos, que diría el elegante y tristemente desaparecido  Jaime Capmany: el sábado y el domingo, días mustios, nublados, con viento; el domingo dimos un paseo por el puerto, vimos un huevo de yates en venta, peces enormes, nuestro hijo caminó haciendo equilibrios por el rompeolas, mientras la cursi de su hermana le echaba la bronca; y ya por fin, después pasamos por las tiendas del paseo, en muchas de las cuales ni me atreví a poner la pezuña porque fijo que la dependienta, encaramada en tacones afiladísimos, me clavaba alguno de ellos en la yugular si miraba con demasiada lujuria unos peep-toe de Jimmy Choo. Lo de comprar en Marbella, se está poniendo ya inalcanzable. Me conformo con mirar y copiar estilos. ¿Cómo lo harán estos capulletes de la moda para que cada nueva temporada abras tu armario y lo primero que te venga a la mente sea: “no tengo nada que ponerme”?.

Al menos llegó de Privalia mi Elio Berhanyer, traje que me pondré hasta la puñetera saciedad, porque es un traje de chaqueta para ir a currar básico de fondo de armario de verdad de la buena. Eso sí, primero me lo tengo que probar y -casi con una certeza del 100%- llevarlo a retocar. 

Auf. Eso sí, el Hipercor de Puerto Banús esconde a veces verdaderas joyas en forma de zapatos de marca con una rebaja del 70% mínimo. Je. Y me compré unas uñas postizas. Tengo unas manos que podrían ser las de un ñu después de escarbar en la sabana en busca de raíces tiernas.

Y por último, ayer, después del paseo de casi hora y media al que sometimos a los peques -la enana de 4 años sólo al final, a falta de 20 metros para llegar al coche pidió “brazos”- comimos en casa y luego… ¡¡¡salió el sol!!! el puñetero y jodío sol, me eché una siesta monstruosa en las tumbonas del jardín de mis padres, para mayor gloria del astro rey, eso sí, esta vez convenientemente untada en manteca anti-quemaduras. Frita, oye. Y a las 17 hs, salimos hacia La Cañada a ver “Hotel para perros”. Resumen: las 3 p: Previsible, Plañidera y Prescindible. Hasta nuestro hijo, fiel amante de los chuchos, se aburrió. De la pequeña no hablo, estuvo dando por saco a partir del minuto 32, y eso que aguantó lo suyo.

 

Hotel para Perros 

 

Eso sí, la vuelta ha sido de hecatombe: nada más llegar, reunión intensiva que te crió, luego salir pitando a hacer algo de compra -al menos para la ensalada reglamentaria de esta noche-, y luego un poquito de sexo, ya sabéis, todo lo que jode: deshacer maletas, reorganizar ropas, calmar a los peques, que estaban totalmente asilvestrados, colocar los uniformes para mañana, preparar algo de cena -eso sí, ayudada por Mihaela-, y tengo un bonito pliego que pretendía apañar esta noche, peeero… lo siento estoy rota. Así que mañana más. Eso sí; dos reuniones seguidicas, y luego pitando a la ofi a rematar el dichoso pliego, preparar una oferta que tengo que entregar pasado mañana, y solucionar doscientos mil marrones que se estaban gestando mientras yo estaba tumbada en la playa.

Echo un vistazo rápido a la prensa, que me podría haber ahorrado. Me llama la atención la creatividad de unos activistas que no sé bien lo que quieren, pero que en cualquier caso me hacen detenerme en la noticia.

carnehumana

 

Les llamaría merluzos, pero fijo que se ofenden. Joer, qué guarros. Desde que el mundo es mundo, el ser humano se considera en el TOP de la escala evolutiva, y en la cima de la pirámide alimenticia. Es decir, que nos lo comemos todo excepto lo que no nos gusta o está demasiado duro. Y lo siento, somos carnívoros. Yo cada vez menos, antes me tomo un rape a la plancha que un chuletón de ávila, pero lo siento, a mí me hace falta comer caliente, y si es posible, con  proteínas de por medio.

Jope. Dios, que me toque la lotería, pls. Qué largos se me harán los 15 días hasta semana santa…

Silcas