Pre-navidad

Ay, qué bien se está holgazaneando en casita, mientras los chicos se van a montar a caballo, la peque tirada viendo la tele y yo en el portátil.

Me he reído con mis amigas tarjeteras (no os perdáis la entrada de menú navideño anti-crisis).

http://mitarjetaechahumo.blogspot.com/2009/12/menu-navideno-anticrisis.html

Yo creo que lo del marisco ya no es como antes, la gente se lo piensa y prefiere comer marisco en enero o febrero antes que arruinarse tratando de comprarlo en navidad -a partir de noviembre ni sueñes en tomar marisco en galicia porque lo congelan prácticamente todo para navidades-. Lo normal es que traten de colarte cigala de gran sol diciéndote que son de Marín, o nécora y centolla francesa como si fuera de la ría.

En otro orden de cosas, tengo que hacer un excel con los juguetes que han ido llegando de las diversas tiendas internet que frecuento. Los tengo en el sótano -esta vez confío en no sufrir el holocausto bakugan dado que permanecen dentro de las cajas de cartón con su precinto por si acaso- en espera de ser envueltos y depositados en el salón el día de reyes.

En cualquier caso tengo que hacerme una lista con lo que ya tengo para cada uno, porque al final una se olvida y nos queda hacer el último repaso de compras antes de dar el tema por cerrado. Y es que dos juegos de sushibar de hello kitty pueden ser demasiado hasta para la cursi de mi hija. También hay que revisar los regalos para el resto de la familia, así como los amigos invisibles.

Los centros comerciales siguen vacíos -ayer estuve en el de Torrelodones-, no sé a qué espera la gente para hacer sus compras. A la paga extra, me figuro. Todo lo más, encontrabas familias con su carro reglamentario, mamá echando la bronca al papá, el cual está hasta los cojones de ir de compras, y los niños lloriqueando, protestando o tirándose al suelo. Por eso yo prefiero hacer la compra solita, tardo poco y me estreso mucho menos.

Ahora cogeré a la peque y saldremos a recolectar musgo, que hoy toca poner el belén infantil de las ovejas gigantes. Yo creo que también participarán los gormitti y los bakugan, los pondremos de guardia en el castillo de herodes.

Dichosas navidades, qué pereza.

Silcas

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Por lista

No sé bien si son las 09:48 o más tarde o más temprano. Creo que hoy se cambiaba la hora.

Supongo que serán las 09:48, como para discutir con mi pc, aunque el PUTO portátil que tengo a mi vera marca las 09:53. En cualquier caso, no son horas para estar currando un domingo.

Y lo que me queda!!! ¿La culpable? Pues la nena. Con eso de querer quedar bien y mostrar competencia, una se curra la puta presentación de su vida y a su jefe le gusta tanto que me factura a Alemania ipso facto a contarla junto con el equipo de ventas. En inglés, claro. Definitivamente, soy gilipollas.

Pero qué habré hecho yo en otra vida para merecer ésto. Una abre las revistas del corazón y se encuentra con seres apenas evolucionados, quizá un escalón más arriba que el australopitecus, los cuales están ganando pasta, llevando cochazos y aparentemente envidiados por la peña. Y qué han hecho? pues NADA que requiera un esfuerzo mental considerable, como no sea preparar su intervención en la tele-basura de turno, que ahora que lo pienso quizá ni siquiera preparan porque simplemente abren la boca y sueltan lo primero que se les ocurre.

La virgen.

Hala. A Alemania a la guarida del cliente a hacer el gamba, ida y vuelta en el día. Ni tiempo para una chevechita vamos a tener.

Con dos cojones treinta y tres, por lista calixta.

Seré gilipichis. Creo que me voy a hacer unas ensaimadas de frutas. Y luego decidiré si me corto las venas o me las dejo largas.

http://wanchuzri.blogspot.com/2009/05/ensaimadas-de-hojaldre-tarjeteras.html

Gracias Wanchu, por la receta…

Silcas

Máquinas de Vending

Un post en linkedin me ha hecho pensar -y reparar- en la importancia de las máquinas de vending.

 

vending

 

http://www.vending-europe.eu/eva/home.html

 

Recuerdo bien los contenidos de las susodichas máquinas, hace ya algunos años: chuches, bolsas de panchitos, milkibars, cocacolas, y poco más. Al final, cuando curras en una empresa como la mía, las máquinas de vending condicionan tu alimentación porque te pasas el día metido en ella; recuerdo con especial regocijo un post-it que un día ví pegado en una máquina vending de mi empresa: ¡queremos donuts!, decía. Claro. Los informáticos necesitan azúcar, se pasan el puñetero día dándole vueltas a las neuronas y el azúcar es para ellos como el agua para los peces.

Normal.

El otro día bajé a la cantina y para mi sorpresa, encontré una preciosa y nuevecita máquina de vending con artículos más bien evolucionados: ensaladas de Isabel, piezas de fruta, sándwiches tiernos y jugosos -nada de esas guarrerías pastosas en forma de triángulo que saben a plástico, y naturalmente, cosillas dulces para los depauperados cerebros informáticos.

Caramba, pensé, si alguien inventara una máquina vending que te proporcionara -digamos- un sandwich calentito, una ración de lentejas caseras o un rape con almejas, se haría de oro. Sinceramente, muchas veces me encantaria comer en diez minutos algo saludable y aprovechar el resto del tiempo para cualquier otra cosa útil. 

Alguien tendría que hacer un estudio por tipología de empresa y proponer máquinas adaptadas a lo que el personal necesita a la hora de comer; no es lo mismo currar de mensajero que de oficinista, las calorías no son las mismas, las necesidades de la gente son diferentes, y las máquinas deberían ser muy distintas según el lugar en el que se ubiquen.

En cualquier caso, están poco elaboradas y peor pensadas; y no tanto por la máquina en sí, sino porque un eslabón de la cadena de suministro más arriba, las empresas fabricantes de los contenidos no se paran a pensar en crear productos adaptados a lo que la gente necesita y quiere. Quizá sea un tema de costes, no lo sé. Pero vive Dios, que si una máquina de vending te proporciona una sicilian pizza de pepperoni calentita y humeante, se hace de oro. ¿Es tan difícil? No lo creo. Cuestión de imaginación.

Silcas

Esta merluza huele a muerto

Voy a comenzar a comprar únicamente congelados, con excepción de:

Verduras: en la frutería de Galapagar City o en el mercadillo de Majadahonda, y se acabó.

Carne: En mi insustituible Eladio, que hoy me ha preparado unas manitas de cordero (es la primera vez que las guiso, a ver qué tal) y carne para la fondue que tomaremos mañana después de tragarnos “Chihuahua” con toda la chiquillería (los nuestros + los de mi hermana).

El resto, CONGELADOS.

¿Y porqué semejante virulencia? os preguntaréis.

Fácil. El miércoles, en un rapto de morriña, me hago con 4 nécoras en el Supercor de García Noblejas. Vale, obviamente no eran nécoras gallegas, eran francesas y a 24 euros el kilo, conque no esperaba grandes despliegues de sabor y suculencia. Y no es que estuvieran malas, no: es que estaban mal cocidas, insípidas, fofas y con un inconfundible sabor metálico. Comer se podían comer, ahora, disfrutarlas era otra historia. Pero es que la semana anterior me hice con otras 4 en el Alcampo de Pío XII y directamente fueron a la basura según abrí el paquete, me cago en la leche, olían a pura mierda. Es como para volver con los malditos bichos y tirárselos encima del mostrador. 

Y hoy me acerco al Alcampo de Torrelodones, voy a coger fruta y daba más bien pena, y no he cogido pepinos para ensalada porque parecían consoladores de pega: blandurrios, chuchurríos y cariacontecidos. Las mandarinas, unas verdes, otras pochas. Pero qué paaaaaasa…. ¿No hay fruta normal? 

Qué leñes pasa con el género fresco, no lo sé. Si es cosa de la crisis, tampoco lo sé. Pero que a partir de ahora en casa no entra otro marisco que el de La Sirena también os lo juro, y no es que vaya a entrar mucho, pero no vuelvo a picar como una idiota. Lo único que me falta es un arcón congelador, es la mejor logística alimenticia para amas de casa que curran fuera.

Por lo demás, hace un frío que pela, y parece que amenaza nieve, pero esas macro nevadas que pronosticaban (oh cielos, la ola polar que se nos viene encima) definitivamente NO se han producido:

Además, la AEMET mantiene en alerta amarilla (riesgo) por nieve en las provincias de Lugo, León, Palencia, Soria, La Rioja, Huesca, Zaragoza y en la sierra de Madrid, donde además se avisa de peligro de aludes.

Joder, ALUDES. Lo que nos faltaba.

Bueno, voy a buscar recetas para manitas de cordero, a ver qué me sale, aquí he encontrado una que parece fácil y tiene buena pinta:

http://cocinaamimanera.blogspot.com/2007_03_01_archive.html

 

manitas

Dichosa crisis. Me voy a convertir en una experta en cocina de emergencia. Si viviera cerca del mar, os juro que en cuanto llegara el buen tiempo me iba a surtirme yo misma. Porque lo de plantar tomateras ya lo probamos, y conseguimos una variedad única, tras un largo período de cuidado intensivo de los tomates: el tomate serrano, pequeñito pero que  pica que no veas. Eso sí, relleno de queso de cabrales es todo un manjar.

Así que estoy estudiando cargarme los dos sillones de la terraza, echar tierra y montarme un huertecito de aprovisionamiento autónomo de hortalizas: tomatitos, lechugas, cebollas y hierbas. Y ya puestos, puedo poner un corralico con dos gallináceas -jejeje, de la variedad que tiene pluma, claro) y tener mis propios huevos de corral. Quién sabe. Eso y unos cuantos champis en el sótano, y podemos sortear la crisis con más o menos garantía. Mis abuelos no pasaron hambre en la guerra civil precisamente por eso: tenían de todo en casa incluyendo aceite (y ahora que lo pienso, tengo un olivo ocioso en la terraza, voy a tener una charla muy seria con él y le voy a comunicar que o comienza a dar aceitunas a toda leche o lo cambio por un níspero, que ya le vale). Y en cuanto al perro, ya puede espabilar y hacer honor a su raza y traerse cada día un par de perdices en las fauces, que ya está bien de tener seres improductivos en casa.

 

tomates

En fin. Voy a darles la cena a los peques.

Feliz sábado

Silcas

Solianka

Vale, una vez más, rescato la receta de la solianka para deleite de propios y ajenos, especialmente para el amigo Zorro Volador.

Ya sabéis, sopa de carne y setas típicamente rusa, que requiere de una buena dosis de paciencia y tiempo en su elaboración, pero con la que quedarés como auténticos reinones.

 

Receta de la Solianka

 

Pues eso. La considero la madre de todas las sopas. Las setas rusas son imprescindibles, llevan una especie de aliño de clavo que le da un sabor muy especial.

No hagáis caso de la foto de la receta, esos cachos de carne eran los que se debía comer el padre de todos los hunos, pero no queda nada elegante. Insisto en el truquillo de la minipimer para conseguir una sopa bastante presentable.

Hay que servirla bien caliente, y poner encima una cucharada de nata agria. En caso de apuro, sirve un yogur griego -sin azúcar, claro-, batido con un chorrito de limón.

¡Que aproveche!

Silcas