¡Feliz Año Nuevo!

Ya se nos ha emborrachado ésta, diréis, y NO, que ayer me comporté debidamente y no me tomé más que dos chupitos de vodka. Si es que estamos irreconocibles.

Decía que ayer 13 de Enero, tuvimos la cena de Fin de Año ruso, que tiene lugar todos los 13 de Enero, dios ortodoxo mediante. Os adjunto bonita foto de la bebida oficial de la cena, vodkita ruso helado a palo seco. En vasito pequeño, eso sí.

 

 

Lo mejor, el menú. Tras los entrantes, nos traen una crema. Qué es, preguntamos. Crema de Villana. Joooder cómo las gastan los rusos, aquí a las villanas las hacen picadillo y te las sirven en fin de año hechas puré.

Cuando la probamos comprendimos que era crema de avellanas, riquísima, por cierto.

Luego, el segundo. Nos traen un plato super-adornado. ¿Que es? -again- Solomillo de Oso. Coooño. Solomillo de oso, pues pobre bicho, además debe estar duro de cojones, que los osos siberianos son unos bicharracos que más bien parecen mamuts. Al final, tras repreguntar a la chusqui, nos aclara: Solomillo de CORZO, ahhh vale, eso ya nos cuadra más.

El postre, riquísimo, un tiramisú de mango con helado de mandarina. Mi amiga, cuyo nombre oculto piadosamente, comienza por intentar comerse el pensamiento que adorna el plato. La miro con incredulidad. Son flores comestibles, ¿¿no?? -me dice-. Pues chica, no sé, yo prefiero empezar por el tiramisú, pero allá tú… a mi perra le gustan las flores y de vez en cuando se come alguna, pero no sé yo si comerse un pensamiento es buena idea…  🙂

Luego, justo antes de las 12,  dan una copa de cava INFUMABLE, el cava más malo del universo, ya les vale, podrían poner un freixenet baratito, que al menos se deja beber, y un papelito muy fino donde tienes que escribir tu deseo para ese año, luego lo quemas, lo echas en el cava y te lo bebes. Lo malo es que el puto papelito jamás se quema del todo porque te acabas quemando los dedos con la llama de la vela y lo capuzas a toda prisa en la copa, y al final intentas tragarte el cava junto con el trozo de papel a medio quemar, cosa que te provoca arcadas en cuanto te acuerdas de la lengua con salsa de rábanos del aperitivo, que todavía tienes en el estómago. Pero en fin, todo sea por la causa.

Y cuando te lo has bebido, viene el ritual de pinchado de globos, como este año ya no se puede fumar en el local, el restaurante nos provee de tenedores para proceder al pinchado de tales elementos, cosa que hacemos con gran alegría y  acompañamos con ruido de espantasuegras.

Hale, ya es 2011.

Cuando salimos, los bares de alrededor están llenos… de gente en la calle fumando. Y hace rasca, oiga. Creo que la Pajín no ha hecho un buen negocio, se va a gastar en curar neumonías todo lo que se ahorre en cánceres de pulmón.

Lo dicho: un pan con unas tortas.

Silcas

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Recortables

Increíble colección de recortables para los peques.

Gracias chicas!!

Silcas

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La catedral de San Basilio (3D)

http://cp.c- ij.com/en/ contents/ 3154/st-basil/ index.html

Catedral de San Basilio

La Iglesia de la Transfiguración (3D)

http://cp.c- ij.com/en/ contents/ 3154/transfigura tion/index. html

Iglesia de la Transfiguración

La Gran Muralla

http://www.creative corner.epson. co.nz/papercraft mania/pdf/ GreatWall. pdf

Las instrucciones para la gran muralla:
http://www.creative corner.epson. co.nz/downloads/ papercraftinstru ctions.pdf

Pagoda, colorear y recortar:
http://www.abcteach .com/free/ p/pagoda_ m.pdf

Recortables.  Trajes tradicionales de China

http://picasaweb. google.es/ vmaria40/ TraditionalChine seFashionPaperDo llsHagyomanyosKi naiViseletekPapi rbabak#

http://picasaweb. google.es/ vmaria40/ LittleChineseGir l#

Recortables

Así que hale! Coged las impresoras, el papel y las tijeras y a hacer recortables con los peques. A la vieja usanza, menos nintendo, wii y psp y más manualidades… Voy a empezar por las muñecas chinas, seguro que a la peque le fascinan.

Silcas

* por cierto, un 10 para Canon y Epson: rescatan el antiguo arte del recortable a la vez que les ayuda a vender más papel fotográfico. Qué genios!!!

Desde Rusia con amor

Pero vamos a ver, ¿qué demonios hacían nuestra inefable ministra de fomento y políticos variados visitando Rusia (adjunto links)? 

http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=93314

http://www.diarioya.es/content/editorial-maleni-toma-apuntes

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/25/espana/1235552938.html

No, si está claro que aquí en cuanto caen tres copitos se lía la mundial, porque no estamos preparados, porque bla bla bla, porque no se sabe cuándo va a nevar MUCHÍIISIMO (una nevada pelín copiosa de una noche, que en Moscú provocaría hasta bostezos, y ya está Madrid colapsado)  o lo que queráis. La climatología no entiende de política, y eso pasa con unos y con otros.

Con lo que flipo es con el viajecito. O sea, se me piran a las rusias, nada menos que a Siberia, donde están de nieve hasta las putas orejas durante cuatro o cinco meses y llegan a los 69º bajo cero, para aprender a sortear las emergencias climatológicas y a ver cómo se las apañan para quitar la nieve de las vías, hacer que los aviones aterricen sin novedad y que los trenes lleguen a tiempo, mercancías incluidas. Y no soy la única que se ha quedado atónita:

Sin embargo, a muchos en Irkutsk les cuesta creer que España, precisamente España, acuda a Siberia para que le saquen las castañas del fuego en materia invernal. «No entiendo para qué vienen aquí.¿Acaso hace falta ir a Africa para saber cómo se cultivan los plátanos? Nosotros estamos hechos a esto porque no nos queda otra», se pregunta incrédulo Alexander Salonin, ingeniero-director de la estación de cercanías de Irkutsk-Sortirovochni.


irkutsk

Y tiene toda la razón, el pobre hombre. Debe estar flipando. Recuerdo bien mi aterrizaje en Moscú -y Moscú no es Irkutsk- en pleno noviembre; la aproximación de madrugada mostraba una pista iluminada rodeada de quitanieves; aterrizaba el avión con una suavidad impresionante, y enseguida, las quitanieves entraban en pista y retiraban la nieve, una y otra vez, entre vuelo y vuelo. ESO en Rusia. Yo no veo la pista de Barajas rodeada de 30 quitanieves a un lado y a otro ni en el más loco de mis sueños. Porque esto no es Moscú, joder, a ver si nos queda claro. El escenario no es comparable. En cuanto a las estaciones, pues lo mismo. Los trenes rusos tienen la calefacción más asfixiante que os podáis imaginar, yo he ido en un tren de Moscú a Yaroslavl, también en noviembre, en camiseta de manga corta porque allí no aguantaba ni Pedro Botero. A qué habrán ido estas troncas.

Y digo yo, porqué no han ido a Francia, UK, o a las Holandas  a ver cómo lidian con los copitos de nieve, que es más parecido? ¿Será que quieren montar el transiberiano de un lado a otro de Andalucía? ¿Porqué coño se me piran estas criaturas a Siberia, si el escenario no tiene NADA que ver con el que tenemos en la RESACA -República  Española Socialista de Autonomías Confederadas Amontonadas-? Aquí no tenemos climatología extrema, por dios bendito, tenemos “alguna nevada intempestiva” que nos jode vivos, y fijaos que soy de buen conformar, me callaría si sencillamente nos avisaran con tiempo y así pudiéramos decidir si no bajamos a currar, en vez de quedarnos atrapados en la puta A-6 por falta de información rigurosa sobre las incidencias circulatorias. No necesitamos docenas de quitanieves dispersas por el territorio nacional para por si acaso, joder. Sí nos vendría bien disponer de información en tiempo real sobre el PUTO tráfico, eso sí que es una completa vergüenza, que no tengamos acceso a la información sobre atascos, accidentes, obras-sorpresa, pifias variadas o demás catástrofes ANTES de meternos en la trampa mortal en que se convierte cualquier acceso a Madrid cuando te avisan de que la circulación hasta las trancas porque hay un accidente, o el canal de isabel II está marraneando por alguna zanja, y te lo dicen cuando ya estás DENTRO y no tienes escapatoria. Esto es Africa.

El martes llega la parte más dura de su expedición. La ministra se trasladará entonces a Siberia, donde visitará la estación de Irkutsk-Sortirovochny. Allí inspeccionará las operaciones que se realizan en condiciones extremas de meteorología adversa. Tras reunirse con las autoridades locales y entrevistarse con el gobernador de Irkutsk, la ministra de Fomento se desplazará al lago Baikal donde será informada de las características de la futura construcción del Circum-Baikal Railway, la línea férrea que circunvalará su enorme extensión. 

El miércoles se desplazará al aeropuerto de Irkutsk para conocer su operatividad en situaciones climatológicas de invierno, y después regresará a Moscú. Allí pondrá fin a sus clases prácticas sobre el terreno reuniéndose con el ministro de Transportes ruso. A su vuelta tendrá que demostrar si el cursillo le ha servido de algo.

Claro que le ha servido el cursillo, no te jode. Estas se han ido a Rusia a comprarse abrigos de piel, a mí no me la dan con queso. Estaré atenta al nuevo vestuario de las políticas asistentes, que me juego el cuello a que aparecen con unas martas cibelinas o zorros blancos que te cagas.

 

pieles

País.

Silcas

Supernanny y niños inapetentes

Estoy navegando por placer -que no por trabajo- y tenemos puesta la tele. En Cuatro está Supernanny, la maravillosa psicóloga que -a base de sentido común, el menos común de los sentidos- trata de inculcar sensatez en familias donde los niños mandan -por ejemplo-.

Ahora estoy viendo el caso de una niña de 5 años que se niega a comer nada que no sea puré fino (eso sí, leo descojonada que SÍ mastica pipas y palomitas). No te jode. Yo contra el mundo.

Y cuando veo estos casos, cómo me alegro de haber criado a nuestros hijos como lo hemos hecho. Reconozco que el punto de partida -mis dos hijos son adoptados en Rusia- no puede ser más positivo para conseguir que -simplemente- COMAN. El mayor, adoptado con 2,5 años, está hecho un palillo, alto, estilizado y atlético, fuerte como él sólo. Come como una lima, pero no es glotón, y tiene una particularidad que le distingue de cualquier niño que yo conozca. Tiene sus preferencias como todo el mundo -no le des una magdalena, porque no las aguanta-, pero nunca jamás se ha negado a probar un alimento nuevo. Luego decide si le gusta o no, y siempre respetamos sus preferencias -debo decir que tiene poquísimas manías-. Es la forma de enseñarle a probar alimentos, esa enseñanza le servirá en su vida adulta para disfrutar de la comida. Recuerdo con regocijo un episodio en un restaurante asiático donde lo llevamos casi recién llegado de Rusia, un sitio más bien “in”, donde nos miraron con una cierta aprensión porque generalmente los niños dan por saco que no veas, corriendo entre las mesas o armando bulla. Nos sentamos. Le pongo su babero de papel con adhesivo. No se menea de la silla ni loco. Le traen una fuente de tempura. Comienza a comer, una verdura detrás de otra, con auténtico deleite. Picotea el arroz. Vamos dándole a probar cosas suaves pero de sabores diferentes. Al cabo del rato, el maitre ya no puede más de la curiosidad y se nos acerca. Perdone, dice, es que estábamos comentando con el personal, que jamás habíamos visto un niño tan pequeño comer así de bien y sin moverse de la silla. Mi marido -inconmensurable- le responde: Gracias, nuestro trabajo nos ha costado. Jajajajajajaja, tendrá morro. 

Siempre tenemos algunas reglas básicas: en el momento en que dejan de ser bebotes y comienzan a comer de todo -etapa que la niña del episodio de hoy ha sobrepasado con creces, 5 años por dios-, comen lo mismo que todo el mundo, en la vajilla que usa todo el mundo -menos los vasos, que reconozco les pesan y son grandes para sus manitas-. Nuestra peque, de 4 años, (y adoptada con 11 meses) sigue el ejemplo de su hermano, y lo mismo toma espinacas, que albóndigas, que ensalada -le apasiona- que lo que queráis. ¿Cómo? Simplemente no cediendo jamás a sus caprichos (y os juro que es caprichosa como ella sola), pero nunca la hemos obligado a comer, eso si: ¿no comes? ¿haces el ganso? A tu cuarto. En la mesa estamos los que comemos. Rara vez hay que castigarla. Y come de todo, ya lo creo. Quizá lo que más le cuesta es el desayuno, por desgracia, aunque últimamente se lo toma bastante bien. Le puede la humillación de ver que los demás estamos en la mesa comiendo y ella castigada en el cuarto. Le supera. Por tanto, pide perdón y vuelve a la mesa. 

Ahora veo a la niña de la tele haciendo pucheros, delante del plato, con los codos en la mesa, absolutamente CONTEMPLADA por su madre, a la que tiene cogida por donde queráis y que llora si ve que su hija no come. Qué horror. La culpa es de los padres, sin ninguna duda. Debo decir en favor de la niña dos cosas: una, los purés que le ponen tienen una pinta incomestible que te pasas  -y la criatura ya tiene edad como para comerse una ensalada, unas verduritas, unas lentejas con chorizo, o lo que sea-. Pobre criatura, pero qué coño hacen dándole ese puré de mierda. Si es que no me extraña que no quiera comérselo. Y dos, que tiene pinta de ser una niña que no hace actividad, la dejan viendo la tele, tiene pinta de aburrida, de estar demasiado contemplada… en fin, qué os voy a decir. Una niña que se pasa la tarde en la calle jugando con las amiguitas, tiene que tener hambre forzosamente. Eso sí, claro, si para el cole le metes un peaso paquete de galletas de chocolate, pues vamos listos. De ahí saca la poca energía que necesita. Y luego le presentas un puré asqueroso. Qué esperas, chata. Esto tiene pinta de mamá que quiere que su niña siga siendo bebé, y lo ha hecho durante demasiado tiempo, y ahora que la “bebé” tiene un hermanito, necesita desesperadamente mantener su lugar de bebé como sea. Esa podría ser la explicación. Y si no, a santo de qué come palomitas y pipas sin problema alguno.

Ahora están haciendo que colabore para hacer la comida. Eso sí es buena idea. Mi hijo adora ayudarme en la cocina, a preparar ensaladas, o incluso a empanar filetes. Pero a esta criatura la ponen a preparar galletas. Con lo divertido que es hacer menestra, o una sopa de verduras, cortando toda la verdura en trocitos, qué manía con las puñeteras galletas.

Sólo os diré una cosa: en los orfanatos, no hay inapetentes. Recuerdo un caso muy triste y muy tierno; no recuerdo bien quién me lo contó pero debió tratarse de algún forero de adoptantes en rusia. Adoptaron dos hermanos, una niña de 6 años y un niño de 4. Y al cabo del tiempo de estar en España, la madre comenzó a encontrar comida (sobre todo manzanas y yogures) en los cajones de la cómoda del cuarto de su hija. La niña la escondía para dar de comer a su hermano, comportamiento absolutamente natural en un orfanato, sitio donde la comida escasea y los niños se la quitan unos a otros.  Tendríais que haber visto a mi hijo con dos años en un restaurante moscovita comiendo patatas fritas mojadas en nata agria con judías pintas. Por no mencionar que con dos añitos se hacía la cama. No la dejaba perfecta, pero el primer día que lo ví haciéndolo, casi rompo a llorar de la impresión. Ahora no hace la cama ni loco, deja las cosas tiradas, y hay que irle detrás para que aprenda a ser ordenado, cosa que confirma su progresión como  “niño” y no como soldadito obediente. 

Demasiadas contemplaciones, los niños de hoy en día. Demasiado caso les hacen, y eso no es nada bueno para ellos, así tenemos lo que tenemos; gente que no sabe ni usar los cubiertos, que andan por la vida con remilgos ante determinados alimentos, y que -en términos generales- no se alimentan nada bien, con lo importante que es alimentarse y disfrutar de la comida. 

Bueno, que no quiero ir de super-nanny por la vida, esto es cuestión de sentido común y aplicar el viejo principio de nuestras abuelas “si no tienes hambre, pues te quito el plato y ya comerás luego”.

Silcas

Adoptados

De verdad, que las noticias que encuentro a veces, me tocan las narices.

La última jojoya, la de El Mundo, hablando de niños adoptados, que según parece, deben seguir arrastrando semejante estigma para el resto de sus existencias, es para enmarcarla.

 

adoptados

La tercera afirmación es la que me ha tocado los pies. Lo malo es que haya gente que lea ésto y lo aplique.

Por ello, ha recomendado a los padres que no envíen a los pequeños a la guardería o al colegio nada más llegar a España sino que permanezcan con ellos entre dos y tres meses para que se afiance el vínculo parental.

Qué insensatez. O sea, imagina: Eres un niño de -pongamos- dos años. Toda tu vida ha consistido en la misma rutina: te levantas, te aseas, desayunas, a clase, recreo, a clase, comida, recreo, a clase, cena y a dormir. Sin variación alguna. No te aman pero tampoco te odian, simplemente te mantienen. A veces, si le caes en gracia a alguna cuidadora, te tratan con una cierta ternura, y no mucha porque ellas mismas dicen que no quieren encariñarse. Te hablan en ruso, que es tu idioma, y nadie te besa, ni abraza. Eres uno más, tienes tus amiguitos y tus menos amigos. Y ya.

De pronto, de un día para otro y sin previo aviso, te adoptan. Te sacan de tu hogar, o de lo que entiendes por hogar. El único que conoces, en cualquier caso. Se te llevan dos señores que te hablan en un idioma que no entiendes, y que por supuesto, no hablan una sola palabra del tuyo. Te montan en un taxi, ves los coches por primera vez. Oyes, hueles y tocas cosas rarísimas. Se te escapa el pis -en el orfanato tenían horario hasta para eso pero no puedes avisarles-, y naturamente, esperas una buena azotaina o una regañiña, como mínimo. En vez de eso, te ponen una cosa rara y mullida entre las piernas llamada pañal. Te cambian los horarios de comida, te dan cosas que te hacen doler la tripa y que te provocan diarrea. Tienes pesadillas que no entiendes, te despiertas llorando buscando tu trapo, ese que apretabas entre las manos para dormir. Además, te suben en un avión, y a la llegada, te recibe un montón de gente rara que no conoces, que lloran, se alborozan o ambas cosas. No puedes hacer la siesta, porque los horarios son los de los adultos. Además, echas de menos el olor de tu cama, y tu juguete favorito, un trapo mugriento que te llevabas a todos lados.

¿Os imaginais el shock? Si -una vez en casa- encima te agobia una señora con besos, abrazos y mimos continuos, te cambian la cama, echas de menos a tus amiguitos para dormir -sí, muchas veces los niños de orfanato duermen en las camitas cogidos de las manos unos con otros-, huele raro, o hace demasiado calor, en fin, si no entiendes nada y echas de menos aquello que considerabas tu hogar…

Se puede saber, por favor, porqué demonios alguien dice que “mejor no vayan a la guardería”????? Pero si es lo único que evita que se vuelvan locos de remate, y que permiten que la transición entre su vida de huérfanos y la de niños de familia sea mucho más suave y tranquila. Yo dejaba a mi hijo de 2,5 años en la guarde, estaba con OTROS NIÑOS, que aunque no hablaban -ni ruso ni español- se comunicaban, como hacen todos los niños. Y seguían exactamente la misma rutina cada día, una rutina diferente, pero rutina al fin. Y les trataban como a todos los demás, “a bulto”. Y eso importa. Vaya si importa. Se sienten -al menos- en un entorno parecido y familiar, algo a lo que agarrarse; “no me entienden, pero yo me entiendo con estos niños”. En realidad, aplican una rutina muy parecida a la del orfanato. Aunque parezca un contrasentido, no lo es en absoluto. Lo que es una barbaridad es utilizar a los niños para compensar instintos maternales mal entendidos, para achucharles en exceso, desconcertarles y atiborrarles con todo tipo de atenciones que al final, les agobian. En una guardería, al menos, encuentran una cierta lógica con su “vida” tal como la entendían. Poco a poco irán aceptando que hay una señora que les recoge cada tarde a las 3, y que se lo lleva a otro sitio, donde se encuentra esa cama rara en la que le meten a dormir, y donde un adulto le dedica atención exclusiva. Hay niños que no soportan el contacto físico, no hablemos ya de dar besos o abrazos. Muchos padres -sobre todo madres- se desesperan porque piensan “no me quiere” o  “no me acepta” o “le doy miedo”. El amor instantáneo entre adoptante y adoptado simplemente no existe. A veces me dan pena los críos cuando salen de los orfanatos, qué pánico deben de tener.

La guinda, 

Asimismo, ha advertido de que la situación emocional del niño puede ocasionar problemas de conducta que podrían provocar situaciones de estrés en los padres y que deben ser atendidos en los centros de postadopción.

Nos ha jodido. A ver cómo va a estar un niño pequeño en semejantes condiciones, a ver cómo afronta semejante cambio. Con sentido común, padres y niño sufren lo justo, y no más. Son niños, por dios, no monstruitos. Lo de los centros de postadopción, en fin, me entra la risa. No dudo que en algunos casos extremos sea beneficiosa la ayuda de profesionales. En la mayor parte de los casos, no es necesario en absoluto. Lo que debe hacer una familia que adopta es aceptar al niño como es, y no empeñarse en adaptarlo a ese modelo de niño que se hayan podido forjar. Los niños no son perfectos, pero los padres tampoco. Como decía la madre de Forrest Gump “A ver, qué es lo normal, dígamelo”. Pues eso.

Me asombra que Pediatría Social diga semejante cosa. Lo que necesitan los niños es una transición suave, y no un aluvión de emociones, sensaciones y percepciones nuevas, extrañas y muchas veces excesivas. Poco a poco, señores, por favor. O como diría la cuidadora de mi hijo, cuando le daba la taza de té  y éste se la bebía con verdadera voracidad (lo sigue haciendo) “spakoina”. Despacio.

Poco a poco.

Silcas

Solianka

Vale, una vez más, rescato la receta de la solianka para deleite de propios y ajenos, especialmente para el amigo Zorro Volador.

Ya sabéis, sopa de carne y setas típicamente rusa, que requiere de una buena dosis de paciencia y tiempo en su elaboración, pero con la que quedarés como auténticos reinones.

 

Receta de la Solianka

 

Pues eso. La considero la madre de todas las sopas. Las setas rusas son imprescindibles, llevan una especie de aliño de clavo que le da un sabor muy especial.

No hagáis caso de la foto de la receta, esos cachos de carne eran los que se debía comer el padre de todos los hunos, pero no queda nada elegante. Insisto en el truquillo de la minipimer para conseguir una sopa bastante presentable.

Hay que servirla bien caliente, y poner encima una cucharada de nata agria. En caso de apuro, sirve un yogur griego -sin azúcar, claro-, batido con un chorrito de limón.

¡Que aproveche!

Silcas